Cristina regresa con un vuelco a la ortodoxia.
Cristina Fernández se reintegra con un plan de “oxigenación” que no es otra cosa que un vuelco económico a la ortodoxia pura. Esto ya se inició con el impulsar el arreglo con el Club de París, los pagos de los juicios al CIADI, la generación de un nuevo índice de la Canasta Básica (ahora prometen que no estará viciado ni distorsionado), el regreso a los mercados y solicitudes de préstamos al FMI y al BM.
Este vuelco y otras medidas en estudio pretenden reimpulsar la gestión en estos ¿Dos? Últimos años. ¡Siguen soñando con una posible re-reelección!
Asistimos a un regreso de Cristina Fernández de “baja intensidad” (?) plagado de versiones y trascendidos de todo tipo, pero la realidad nos muestra un regreso que cuenta con varias certezas: existen amplias tratativas para que Argentina “regrese plenamente a los mercados” –o sea al endeudamiento público con organismos internacionales-, teniendo hoy día una deuda externa pública de US$ 196 mil millones (otros hablan de una deuda de 175 mil millones), o sea una deuda pública equivalente al 43,6% del PBI nacional, y que préstamos mediante crecerá en forma significativa sólo de mirar el descenso de las reservas del BCRA y la necesidad de “engordarlas” para contar con un respaldo suficiente a los dos años de gobierno por delante. Tras aquellas tratativas se están implementando pagos a cinco de los juicios del CIADI por intermedio de pagarles a los fondos “amigos de Boudou” (Gramercy y Blue Ridge) una cifra cercana a los US$ 660 millones y que saldrán de unas reservas exhaustas que hoy apenas llegan a US$ 33 mil millones. Asimismo Economía con la venia presidencial avanza en tratativas para liquidar la cuestión del Club de París a quien se le abonaría la deuda de más de US$ 9 mil millones con bajos desembolsos iniciales para no lastimar tanto las tan devaluadas reservas del Central.
El Gobierno CFK espera poder realizar estos y otros anuncios –de economía ortodoxa si los hay-, al regreso triunfal de “La Reina”, eso sí con “baja intensidad” en la gestión, lo que nos lleva a preguntarnos como es eso de tener un Presidente ¿de medio tiempo? Presidente de la Nación es una ocupación tiempo completo. A nadie se le obliga a ser Presidente de la Nación. Es una ocupación voluntaria, y siempre es un privilegio que se le concede a un ciudadano que asume la responsabilidad de liderar a una sociedad, y por lo tanto es “un inquilino transitorio de Olivos y la Casa Rosada”. El ministro Florencio Randazzo afirma que la Presidente de la Nación se reincorporará "paulatinamente" a sus tareas, y no se entiende el alcance de lo que quiso decir el funcionario público. No existe el medio Presidente o el tres cuarto Presidente o el Presidente por 3 horas ni el Presidente de media jornada. Esa función, a causa de su alcance, implica que se “¡es Presidente durante un mandato de 4 años o no se es Presidente!”, y hay previsiones institucionales al respecto. La idea de una Presidente que se reincorporará "paulatinamente" a sus funciones supone que ella todavía no se encontraría totalmente reincorporada, desmintiendo así el comunicado de los médicos de la Fundación Favaloro. ¿Por qué diría algo semejante el ministro Randazzo?
Luego, el concepto de "paulatinamente" implica una jornada acotada, y cabe preguntarse quién será Presidente durante el resto de la jornada. Aún cuando fuese cierto lo de "paulatinamente" no fue afortunada la expresión del ministro Randazzo, tan poco aconsejable como aquella otra frase vinculada a su decisión, inconsulta con quien era su jefe institucional, de concluir la reestatización del ferrocarril Sarmiento. Randazzo afirmó: “Hemos visto declaraciones desafortunadas. Siempre digo que a la Presidenta hay que acompañarla, independientemente de las posturas políticas que podamos tener”. Es cierto, pero el ejemplo debería darlo Randazzo, quien con sus dichos no está acompañando a la Presidente porque él está instalando el concepto de una jefa del Ejecutivo de jornada reducida. “Sabemos que ser Presidente de la Argentina no es nada fácil, es una actividad sumamente estresante y por eso creo que todos los argentinos debemos ayudarla”, dijo Randazzo. ¿Es más fácil ser Presidente de USA o de China o de Rusia que ser Presidente de la Argentina? ¿Barack Obama se está quejando del estrés? ¿Y Vladimir Putin? Xi Jinping acaba de comenzar, por lo tanto quedará fuera del interrogante. ¿Quién obligó a Cristina Fernández de Kirchner a presentarse al comicio en 2007? ¿Néstor Kirchner? Sin embargo, en 2011 Kirchner ya había fallecido, y todos los argentinos, quienes la votaron y quienes no, tuvieron la impresión que a Cristina Fernández de Kirchner le fascinaba la idea de ser Presidente de la Nación. Acerca de si es estresante, ella ya había tenido la experiencia durante 4 años, o sea que no le debió haber resultado novedoso el ritmo de trabajo durante el mandato siguiente.
Pero los disparates de Randazzo resultan preocupantes. La gran diferencia entre el presente y el pasado es que Cristina Fernández perdió estrepitosamente popularidad y la economía va cuesta abajo sin que ella acierte en ninguna de las medidas propicias para modificar la tendencia. ¿Eso es lo que ha desencadenado la situación presente? ¿Acaso hay un desencanto con la coyuntura? Pero si fuese así, la Presidente tendrá que involucrarse más que nunca en la gestión porque supone una situación complicada, que puede serlo mucho más si no se revierte el rumbo, tanto para la sociedad que ella representa y lidera como la propia Presidente. Lo de "paulatinamente", en ese caso, no le sirve ni a ella ni a sus gobernados. Por ejemplo, hoy miércoles 13, con la Presidente ya gozando del alta médica, ¿ella está informándose en la Quinta de Olivos acerca de todo lo que ocurre o no? Se supone que sí, que habla con ministros y consejeros, "paulatinamente". Justo cuando los argentinos parecían que tenían, al fin, toda la información sobre la Presidente, Randazzo regresó a todos a fojas cero con su expresión "paulatinamente". La última vez que Cristina Fernández de Kirchner utilizó la red social Twitter fue el 04 de noviembre, con el siguiente posteo: "@CFKArgentina 4 oct - Las familias sanjuaninas que recibieron sus nuevas viviendas ayer", y había una fotografía de ella y un grupo de personas. ¿Cuándo vuelve a tuitear Cristina? (por arrojarle alguna idea a Alfredo Scoccimarro, el vocero de la señora), ofreciendo una demostración de su regreso a la actividad. Si ocurrió un alta médica se supone que, al menos, tuitear es posible. ¿O el no tuitear es parte del concepto "paulatinamente"? Con la Presidente de la Nación gozando del alta médica ¿sigue Amado Boudou a cargo? Entonces, la Presidente tiene un alta médica pero ¿decidió tomarse 1 semana de vacaciones para concluir su recuperación? Por lo tanto, ¿correspondía el alta médica o fue forzada por las circunstancias políticas de dar una señal a todos y a todas? Si Cristina se encuentra de alta médica, se supone que habrá recibido a algunos funcionarios en Olivos pero no hay información al respecto. Entre el secretismo enfermizo de la Década Ganada y las declaraciones de Randazzo, la situación es, por lo menos, confusa.
Volviendo a la cuestión central, o sea a las medidas económicas a ser presentadas al pueblo, como relanzamiento del Gobierno Fernández de Kirchner “paulatinamente”, vemos que el “equipo” económico descarta poder cerrar aquellos presupuestos inicialmente explicitados durante 2013, aunque creen y confían en poderlos ultimar todos ellos en 2014 y “sin la participación del FMI”, premisa ésta impuesta por la Presidente como condición inalterable, pues eso ella lo expresó públicamente y no está dispuesta a desdecirse. Hernán Lorenzino, es quien trabaja este “plan económico de relanzamiento” a todo vapor, para que Cristina pueda anunciar, aunque más no sea el acuerdo con el Club de París pocos días después de su reasunción. Se lo escuchó al ministro decir “Si algo hice durante gran parte de mi carrera profesional fue reestructurar deudas”; Este pedido presidencial esta avanzando velozmente y en economía descartan que en el acuerdo vaya a existir la posibilidad de realizar un pago con las alicaídas reservas del Central, tal como propusiera Boudou, entonces Ministro en setiembre de 2008, siendo abandonado en aquella instancia por la crisis de la burbuja financiera estadounidense y europea. Ellos son consientes de todas y cada una de las restricciones que tienen en la actualidad para llevar a cabo la negociación, la mayor de ellas el estado calamitoso de las mencionadas reservas que cayeron en 5 años, desde setiembre 2008 a la actualidad, desde aquellos añorados US$ 47 mil millones a los actuales escuálidos US$ 33 mil millones, o sea que el BCRA perdió US$ 14 mil millones más los superávits comerciales argentinos estimados en una cifra de US$ 40 mil millones más. Esta pérdida de reservas, producto de equivocadas políticas económicas gubernamentales, de cerca de US$ 11 mil millones anuales consecutivos, son la mayor pérdida de reservas del Central en un quinquenio desde hace por lo menos un siglo. Señalar los horrores económicos cometidos por la administración cristinista está absolutamente demás, por reiterativa y archiconocidos.
¿Porqué hoy, luego de ufanarse durante una década del supuesto “modelo”, recurrir a medidas extremadamente ortodoxas y de derechas? Porque como bien explican los funcionarios de economía llevar a la práctica éstas –pago al Club de París, a los juicios del CIADI, volver a los mercados de préstamo (BM y FMI), y volver a índices creíbles producidos desde el Estado y a nivel nacional (reformulación del INDEC)-, se traducirán en el “arribo de mayores inversiones” porque, dicen éstos funcionarios del área económica, las empresas de los países acreedores (EEUU, Japón, Alemania, Francia e Inglaterra, entre otras) podrían conseguir líneas de financiamiento barato en sus naciones para “poder invertir en Argentina”. Y aquí unas disquisiciones, que aunque suenen ponzoñosas no lo son pues son solo preguntas: ¿porqué van a invertir en un país que cambia de reglas con total arbitrariedad? ¿Porqué lo van a hacer durante la etapa del “pato rengo” de una administración, siempre belicosa? Es más, ¿porqué hacerlo con un gobierno que entró en la etapa de fin de ciclo? Además, cabe preguntarse para dilucidar aquello que pretenden crear como realidad posible, estos mismos funcionarios que durante casi tres años se dedicaron prolijamente a encarajinar toda la economía nacional, ¿porqué esas empresas a las que se les pusieron todo tipo de trabas y korralitos a las divisas necesarias para importar insumos y nunca se las ayudó, van ahora a endeudarse para invertir en el país? Es cierto que si no se le paga al Club de París, ni ellas ni nadie “va a conseguir créditos internacionales subsidiados o tan baratos que se acercan a tasa 0% anual”, pero esto si bien es cierto, no representa el futuro cercano de Argentina, pues sin “credibilidad”, no existen medidas económicas posibles de ser implementadas.
Si la administración Cristina logra cerrar los acuerdos con el Club de París, y los pagos al CIADI en un principio, se traducirán en “una mayor salida de divisas en concepto de pagos de deuda”, lo que repercutirá en una mayor caída inicial, es cierto, de las reservas del BCRA y a futuro, de obtenerse créditos en el mercado internacional el engrosamiento de la deuda pública nacional que como ya dijéramos alcanza y superan los US$ 196 mil millones (estadística del Ministerio de Economía de la Nación) pasando de éste 43,6% del PBI –mucho mayor a aquel 41,5% de junio 2012- a una cifra mucho más importante, aunque éstos créditos se tomen para engrosar las reservas escuálidas hoy existentes y condenadas a la baja permanente por las importaciones de combustibles y energía, los déficit de la industria automotriz y el turismo, y la multiplicidad de subsidios cruzados a los servicios (luz, gas y agua) y a los transportes hoy existentes. Las medidas implementadas o en estudio no son otra cosa que “parches y curitas” para una realidad que amerita otro tipo de medidas mucho más radicales, aún si se las implementa en cuotas y “paulatinamente”. Con arreglar con el Club de París, el FMI por el bendito INDEC y con el BM por el CIADI, no alcanza. Son medidas ortodoxas que sólo actuarán como pequeños bálsamos que se tragará la “tormenta económica” que generarán en un país sin credibilidad por parte del funcionariado, sin reservas líquidas en el BCRA y emperrado en mantener déficits en energía, servicios públicos y transporte. Si se toma el circulante, los bonos y los encajes depositados en el Central y se lo divide por las reservas existentes, encontramos un valor de la divisa de $ 15,50. ¡Así de simple y sencillo, haya o no devaluación estilo shock o paulatina!
Acompañando estos dislates, y para reforzar mi idea de que se viene “el ajustazo ortodoxo”, encontramos como antecedentes inmediatos a este cambio de políticas y rumbo lo sucedido tras la ficticia renacionalización de YPF. El acuerdo entre YPF y la empresa transnacional Chevron, para explotar el petróleo y gas no convencional en la cuenca del Neuquén, principalmente en la formación de Vaca Muerta, alertaba sobre que este hecho constituye nada menos que una vuelta de tuerca en el proceso de falsa estatización de YPF, que concluye en la entrega de nuestros bienes naturales a Chevron, para que éste lucre con la destrucción de nuestros territorios y del ambiente. Una vez más los argentinos nos vemos confrontados a una estafa, cuyos responsables son el gobierno nacional y sus socios provinciales. Cuando el oficialismo anunciaba con bombos y platillos la expropiación del 51% de las acciones de YPF, que estaba en manos de Repsol. Se habló de modo grandilocuente de “renacionalización” del petróleo, se impulsó un discurso triunfalista que evitaba cualquier referencia autocrítica a la responsabilidad directa que el propio oficialismo tuvo en el proceso de vaciamiento de YPF. Manipulando las legítimas aspiraciones de una gran parte de la sociedad argentina, se impulsó una ley que fue aprobada por el congreso nacional en una votación a libro cerrado, soslayando de ese modo la posibilidad de abrir un debate democrático de fondo sobre la crisis energética estructural que atraviesa nuestro país. En mayo de 2012, a través de un documento titulado “Por una verdadera estatización de los recursos energético. La crisis de YPF o el fracaso de una política energética”, “Plataforma 2012” se pronunciaba críticamente sobre el tema, argumentando, entre otras cuestiones, que la anunciada “reconquista” de YPF adolecía de sustanciales errores para cumplir con las metas que dice proponerse, puesto que no contemplaba los aspectos estructurales de la cuestión energética y carecía de una mirada estratégica de mediano y largo plazo. Sostenía que la ley no proponía cambio alguno del marco regulatorio ni política de nacionalización de los hidrocarburos; que no asistíamos a una verdadera estatización de la empresa; que no existía una propuesta de largo plazo que apuntara a la diversificación de la matriz energética; alertaba de que el país se aprestaba a ingresar peligrosamente en la explotación del gas y petróleo no convencional, a través de la fractura hidráulica o fracking, una metodología muy controvertida que ha sido prohibida en varios países, sin siquiera abrir debate o informar sobre sus gravosas o no, consecuencias ambientales. Los hechos que se han sucedido en los últimos meses muestran, lamentablemente, la actualidad de aquel documento. Lejos de avanzar en la conformación de una sociedad de Estado que garantizara el control de los bienes naturales, existiendo ENARSA, YPF buscó de manera desesperada y por todos los medios asociarse con grandes empresas transnacionales, que son las que hoy dominan el mercado energético, sobre todo en la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Desde el comienzo, el socio anunciado fue la multinacional petrolera Chevron, de origen estadounidense, en estos momentos el cuarto productor de petróleo en nuestro país. La entrega llave en mano de los yacimientos de la cuenca del Neuquén a Chevron encontró una serie de escollos legales, sobre todo, debido a la sentencia judicial que pesaba sobre esta empresa, expedida por la justicia ecuatoriana, que condenó a Chevron (que operó entre 1964 y 1990 en Ecuador, cuando era Texaco) a pagar US$ 19 mil millones, por graves delitos ambientales, cometidos en la Amazonía ecuatoriana, en territorios ancestrales de pueblos originarios. Un primer embargo sobre los bienes de Chevron en nuestro país, emitido por un serio y probo juzgado, respaldado por los acuerdos bilaterales entre Argentina y Ecuador, demoraría el acuerdo inminente. Sin embargo, hace menos de un par de meses, y como primer paso al “salto ideológico” de la CSJN, a pedido de la Procuradora Nacional Alejandra Gils Carbó, y posteriormente, a través de un rápido fallo a favor de Chevron, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación -¿coimas, 1er apriete gubernamental?, se levantó el embargo que pesaba sobre la empresa, allanando de este modo la concreción de dicha entrega. Muchos se preguntaban cuáles serían las condiciones del acuerdo que firmarían Chevron e YPF. Poco se sabía acerca del contenido del acuerdo, más allá de las efusivas declaraciones del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag y sus funcionarios, quienes hablan de un “segundo descubrimiento del petróleo”. Algunos analistas adelantaron que, tal como había sucedido en otros países –por ejemplo, en Ucrania- las condiciones serían leoninas, difíciles de digerir para un gobierno que se dice “nacional y popular”. Veinticuatro horas antes de la firma del acuerdo trascendió que el gobierno creó, por decreto, un régimen de promoción de inversión de hidrocarburos, a la medida de Chevron, que prevé beneficios para las empresas que presenten proyectos de explotación de un monto no inferior a US$ 1 mil millones. A la manera de la legislación minera de los años `90, este decreto otorga la exención a pagar los derechos de exportación a partir del quinto año de ejecución del proyecto; establece la libre disponibilidad (100 %) de las divisas provenientes de la dicha exportación; no propone una reglamentación de la extracción que prevea los impactos ambientales que ocurrieron en otros lugares del mundo con el fracking, entre otros puntos controvertidos. Agreguemos que la ley 17.319 de Hidrocarburos no autoriza a otorgar exenciones al pago del derecho de exportación. Resaltamos esto porque las modificaciones impositivas ahora fueron hechas por Decreto y deben hacerse por ley.
Este verdadero robo al pueblo argentino, se condice con muchas otras medidas tomadas por este régimen en aras de un “modelo” que se jacta de ser “progresista, nacional y popular” y en la realidad es simplemente un “plan de expoliación y robo de los recursos y los dineros nacionales” en beneficio de una “banda de delincuentes” capitaneada hasta noviembre de 2010 por Néstor Carlos Kirchner, y a partir de allí por su viuda la Presidente Fernández de Kirchner. Entendida que fuere el “plan o modelo” de expoliación, se entenderá en su cabal dimensión la estatización de las AFJP (estatización imprescindible, para el bienestar del pueblo) pero que se llevó a cabo para apropiarse de los fondos recaudados y en especial, el del Fondo de Seguro –FSR- que llegó a contener cerca de US$ 100 mil millones, y hoy inexistente en su casi totalidad. A esto se sumó la política de ataque al campo y sus exportaciones, las cuales se buscó confiscar mediante retenciones de porcientos incalculables (cercanos al 70% real), y la falta de política energética que conllevó el vaciamiento de empresas (Repsol-YPF y su compra por el grupo Ezkenazi mediante el reparto del 100% de los beneficios) y la pérdida absoluta del autoabastecimiento de gas y petróleo, requiriendo importar lo deficitario, y que solo este 2013 requerirá de cerca de $ 80 mil millones o US$ 14 mil millones. Menem desnacionalizó y privatizó casi la totalidad del Estado, Néstor y Cristina renacionalizaron y estatizaron mucho de aquello para robarse los producidos. Así vemos lo sucedido y lo que aún hoy sucede con Aerolíneas Argentinas y Austral –con un déficit de US$ 2 millones diarios-, los ferrocarriles metropolitanos con accidentes y muertes y una transferencia al Estado que le cuesta solo en inversiones anunciadas por Randazzo para compra de vagones de pasajeros y su tracción, así como la renovación de vías y sistema de señales US$ 2,5 mil millones. Y así podríamos repasar el llamado del próximo año para ejecutar obras por US$ 15,8 mil millones en obras hidroeléctricas y de infraestructura energética, que deberá pagar el gobierno que les suceda, pero que mientras con una ficticia puesta en marcha –casi ninguna obra anunciada se llevó a cabo-, y con supuestas financiaciones de Rusia, Japón, Alemania y China (?) embaucarán una vez más a incautos, crédulos y obsecuentes aplaudidores cristinistas.
O sea, que el gobierno “progresista, nacional y popular” a logrado: aumentar considerablemente la cantidad de pobres e indigentes -30% y 7,5% respectivamente Observatorio de la UCA-; desfinanció el sistema jubilatorio; se comió literalmente las reservas del Central; aumentó en un 50% la deuda pública nacional desde su refinanciación en 2005 y 2010; arrastra los litigios del CIADI y de los Fondos llamados “buitres” incumpliendo fallos de la justicia de EE UU en primera y segunda instancia; perdió el autoabastecimiento energético y de combustibles; intervino grosera e infantilmente las estadísticas oficiales (INDEC) para supuestamente ahorrarse los pagos de los bonos atados al índice de la canasta básica familiar; estatizó ferrocarriles permitiendo el incumplimiento de los contratos de las empresas adjudicatarias de las privatizaciones menemistas, y debiendo invertir miles de millones de dólares que escasean y no se consiguen, además de haber sufrido cientos de muertes y heridos por el no control de aquellas; amesetó si no redujo desde hace casi dos años -2012 y 2013- el crecimiento nacional; desde hace 24 meses no se generan empleos que no sean los del Estado, es más existe pérdida de empleo en varios sectores de la economía. Todo esto y más acompañado de recetas económicas ortodoxas e infantiles tales como el cepo al turismo y el korralito a las importaciones para supuestamente parar la sangría de reservas que sin embargo siguen goteando a un ritmo de US$ 1 mil millones mensuales, acompañado de una presión impositiva como nunca antes se había visto y que supera a la de todos los países hermanos de la región que sin ninguna de estas medidas crecen al doble de lo que hace nuestra economía. Si a todo esto se le suma que ahora el gobierno Cristina se apresta, mediante la normalización con el Club de París, el BM (CIADI) y el FMI (revisión del sistema estadístico, INDEC) lograr incorporarse plenamente al “mercado” para obtener créditos internacionales que le permitan sobrevivir durante los 2 próximos años a costa de agrandar la deuda pública nacional, ya de por sí muy importante pues entre externa e interna supera los US$ 240 mil millones o sea casi un 60% del PBI nacional, llevándola a cifras impensables e impagables realmente, lo que conducirá al país a un nuevo default en el mediano plazo.
¡Si todas estas medidas no son un vuelco definitivo a la derecha y la ortodoxia económica, ¿qué es?!
Buenos Aires, 13 de Noviembre de 2013.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
Este vuelco y otras medidas en estudio pretenden reimpulsar la gestión en estos ¿Dos? Últimos años. ¡Siguen soñando con una posible re-reelección!
Asistimos a un regreso de Cristina Fernández de “baja intensidad” (?) plagado de versiones y trascendidos de todo tipo, pero la realidad nos muestra un regreso que cuenta con varias certezas: existen amplias tratativas para que Argentina “regrese plenamente a los mercados” –o sea al endeudamiento público con organismos internacionales-, teniendo hoy día una deuda externa pública de US$ 196 mil millones (otros hablan de una deuda de 175 mil millones), o sea una deuda pública equivalente al 43,6% del PBI nacional, y que préstamos mediante crecerá en forma significativa sólo de mirar el descenso de las reservas del BCRA y la necesidad de “engordarlas” para contar con un respaldo suficiente a los dos años de gobierno por delante. Tras aquellas tratativas se están implementando pagos a cinco de los juicios del CIADI por intermedio de pagarles a los fondos “amigos de Boudou” (Gramercy y Blue Ridge) una cifra cercana a los US$ 660 millones y que saldrán de unas reservas exhaustas que hoy apenas llegan a US$ 33 mil millones. Asimismo Economía con la venia presidencial avanza en tratativas para liquidar la cuestión del Club de París a quien se le abonaría la deuda de más de US$ 9 mil millones con bajos desembolsos iniciales para no lastimar tanto las tan devaluadas reservas del Central.
El Gobierno CFK espera poder realizar estos y otros anuncios –de economía ortodoxa si los hay-, al regreso triunfal de “La Reina”, eso sí con “baja intensidad” en la gestión, lo que nos lleva a preguntarnos como es eso de tener un Presidente ¿de medio tiempo? Presidente de la Nación es una ocupación tiempo completo. A nadie se le obliga a ser Presidente de la Nación. Es una ocupación voluntaria, y siempre es un privilegio que se le concede a un ciudadano que asume la responsabilidad de liderar a una sociedad, y por lo tanto es “un inquilino transitorio de Olivos y la Casa Rosada”. El ministro Florencio Randazzo afirma que la Presidente de la Nación se reincorporará "paulatinamente" a sus tareas, y no se entiende el alcance de lo que quiso decir el funcionario público. No existe el medio Presidente o el tres cuarto Presidente o el Presidente por 3 horas ni el Presidente de media jornada. Esa función, a causa de su alcance, implica que se “¡es Presidente durante un mandato de 4 años o no se es Presidente!”, y hay previsiones institucionales al respecto. La idea de una Presidente que se reincorporará "paulatinamente" a sus funciones supone que ella todavía no se encontraría totalmente reincorporada, desmintiendo así el comunicado de los médicos de la Fundación Favaloro. ¿Por qué diría algo semejante el ministro Randazzo?
Luego, el concepto de "paulatinamente" implica una jornada acotada, y cabe preguntarse quién será Presidente durante el resto de la jornada. Aún cuando fuese cierto lo de "paulatinamente" no fue afortunada la expresión del ministro Randazzo, tan poco aconsejable como aquella otra frase vinculada a su decisión, inconsulta con quien era su jefe institucional, de concluir la reestatización del ferrocarril Sarmiento. Randazzo afirmó: “Hemos visto declaraciones desafortunadas. Siempre digo que a la Presidenta hay que acompañarla, independientemente de las posturas políticas que podamos tener”. Es cierto, pero el ejemplo debería darlo Randazzo, quien con sus dichos no está acompañando a la Presidente porque él está instalando el concepto de una jefa del Ejecutivo de jornada reducida. “Sabemos que ser Presidente de la Argentina no es nada fácil, es una actividad sumamente estresante y por eso creo que todos los argentinos debemos ayudarla”, dijo Randazzo. ¿Es más fácil ser Presidente de USA o de China o de Rusia que ser Presidente de la Argentina? ¿Barack Obama se está quejando del estrés? ¿Y Vladimir Putin? Xi Jinping acaba de comenzar, por lo tanto quedará fuera del interrogante. ¿Quién obligó a Cristina Fernández de Kirchner a presentarse al comicio en 2007? ¿Néstor Kirchner? Sin embargo, en 2011 Kirchner ya había fallecido, y todos los argentinos, quienes la votaron y quienes no, tuvieron la impresión que a Cristina Fernández de Kirchner le fascinaba la idea de ser Presidente de la Nación. Acerca de si es estresante, ella ya había tenido la experiencia durante 4 años, o sea que no le debió haber resultado novedoso el ritmo de trabajo durante el mandato siguiente.
Pero los disparates de Randazzo resultan preocupantes. La gran diferencia entre el presente y el pasado es que Cristina Fernández perdió estrepitosamente popularidad y la economía va cuesta abajo sin que ella acierte en ninguna de las medidas propicias para modificar la tendencia. ¿Eso es lo que ha desencadenado la situación presente? ¿Acaso hay un desencanto con la coyuntura? Pero si fuese así, la Presidente tendrá que involucrarse más que nunca en la gestión porque supone una situación complicada, que puede serlo mucho más si no se revierte el rumbo, tanto para la sociedad que ella representa y lidera como la propia Presidente. Lo de "paulatinamente", en ese caso, no le sirve ni a ella ni a sus gobernados. Por ejemplo, hoy miércoles 13, con la Presidente ya gozando del alta médica, ¿ella está informándose en la Quinta de Olivos acerca de todo lo que ocurre o no? Se supone que sí, que habla con ministros y consejeros, "paulatinamente". Justo cuando los argentinos parecían que tenían, al fin, toda la información sobre la Presidente, Randazzo regresó a todos a fojas cero con su expresión "paulatinamente". La última vez que Cristina Fernández de Kirchner utilizó la red social Twitter fue el 04 de noviembre, con el siguiente posteo: "@CFKArgentina 4 oct - Las familias sanjuaninas que recibieron sus nuevas viviendas ayer", y había una fotografía de ella y un grupo de personas. ¿Cuándo vuelve a tuitear Cristina? (por arrojarle alguna idea a Alfredo Scoccimarro, el vocero de la señora), ofreciendo una demostración de su regreso a la actividad. Si ocurrió un alta médica se supone que, al menos, tuitear es posible. ¿O el no tuitear es parte del concepto "paulatinamente"? Con la Presidente de la Nación gozando del alta médica ¿sigue Amado Boudou a cargo? Entonces, la Presidente tiene un alta médica pero ¿decidió tomarse 1 semana de vacaciones para concluir su recuperación? Por lo tanto, ¿correspondía el alta médica o fue forzada por las circunstancias políticas de dar una señal a todos y a todas? Si Cristina se encuentra de alta médica, se supone que habrá recibido a algunos funcionarios en Olivos pero no hay información al respecto. Entre el secretismo enfermizo de la Década Ganada y las declaraciones de Randazzo, la situación es, por lo menos, confusa.
Volviendo a la cuestión central, o sea a las medidas económicas a ser presentadas al pueblo, como relanzamiento del Gobierno Fernández de Kirchner “paulatinamente”, vemos que el “equipo” económico descarta poder cerrar aquellos presupuestos inicialmente explicitados durante 2013, aunque creen y confían en poderlos ultimar todos ellos en 2014 y “sin la participación del FMI”, premisa ésta impuesta por la Presidente como condición inalterable, pues eso ella lo expresó públicamente y no está dispuesta a desdecirse. Hernán Lorenzino, es quien trabaja este “plan económico de relanzamiento” a todo vapor, para que Cristina pueda anunciar, aunque más no sea el acuerdo con el Club de París pocos días después de su reasunción. Se lo escuchó al ministro decir “Si algo hice durante gran parte de mi carrera profesional fue reestructurar deudas”; Este pedido presidencial esta avanzando velozmente y en economía descartan que en el acuerdo vaya a existir la posibilidad de realizar un pago con las alicaídas reservas del Central, tal como propusiera Boudou, entonces Ministro en setiembre de 2008, siendo abandonado en aquella instancia por la crisis de la burbuja financiera estadounidense y europea. Ellos son consientes de todas y cada una de las restricciones que tienen en la actualidad para llevar a cabo la negociación, la mayor de ellas el estado calamitoso de las mencionadas reservas que cayeron en 5 años, desde setiembre 2008 a la actualidad, desde aquellos añorados US$ 47 mil millones a los actuales escuálidos US$ 33 mil millones, o sea que el BCRA perdió US$ 14 mil millones más los superávits comerciales argentinos estimados en una cifra de US$ 40 mil millones más. Esta pérdida de reservas, producto de equivocadas políticas económicas gubernamentales, de cerca de US$ 11 mil millones anuales consecutivos, son la mayor pérdida de reservas del Central en un quinquenio desde hace por lo menos un siglo. Señalar los horrores económicos cometidos por la administración cristinista está absolutamente demás, por reiterativa y archiconocidos.
¿Porqué hoy, luego de ufanarse durante una década del supuesto “modelo”, recurrir a medidas extremadamente ortodoxas y de derechas? Porque como bien explican los funcionarios de economía llevar a la práctica éstas –pago al Club de París, a los juicios del CIADI, volver a los mercados de préstamo (BM y FMI), y volver a índices creíbles producidos desde el Estado y a nivel nacional (reformulación del INDEC)-, se traducirán en el “arribo de mayores inversiones” porque, dicen éstos funcionarios del área económica, las empresas de los países acreedores (EEUU, Japón, Alemania, Francia e Inglaterra, entre otras) podrían conseguir líneas de financiamiento barato en sus naciones para “poder invertir en Argentina”. Y aquí unas disquisiciones, que aunque suenen ponzoñosas no lo son pues son solo preguntas: ¿porqué van a invertir en un país que cambia de reglas con total arbitrariedad? ¿Porqué lo van a hacer durante la etapa del “pato rengo” de una administración, siempre belicosa? Es más, ¿porqué hacerlo con un gobierno que entró en la etapa de fin de ciclo? Además, cabe preguntarse para dilucidar aquello que pretenden crear como realidad posible, estos mismos funcionarios que durante casi tres años se dedicaron prolijamente a encarajinar toda la economía nacional, ¿porqué esas empresas a las que se les pusieron todo tipo de trabas y korralitos a las divisas necesarias para importar insumos y nunca se las ayudó, van ahora a endeudarse para invertir en el país? Es cierto que si no se le paga al Club de París, ni ellas ni nadie “va a conseguir créditos internacionales subsidiados o tan baratos que se acercan a tasa 0% anual”, pero esto si bien es cierto, no representa el futuro cercano de Argentina, pues sin “credibilidad”, no existen medidas económicas posibles de ser implementadas.
Si la administración Cristina logra cerrar los acuerdos con el Club de París, y los pagos al CIADI en un principio, se traducirán en “una mayor salida de divisas en concepto de pagos de deuda”, lo que repercutirá en una mayor caída inicial, es cierto, de las reservas del BCRA y a futuro, de obtenerse créditos en el mercado internacional el engrosamiento de la deuda pública nacional que como ya dijéramos alcanza y superan los US$ 196 mil millones (estadística del Ministerio de Economía de la Nación) pasando de éste 43,6% del PBI –mucho mayor a aquel 41,5% de junio 2012- a una cifra mucho más importante, aunque éstos créditos se tomen para engrosar las reservas escuálidas hoy existentes y condenadas a la baja permanente por las importaciones de combustibles y energía, los déficit de la industria automotriz y el turismo, y la multiplicidad de subsidios cruzados a los servicios (luz, gas y agua) y a los transportes hoy existentes. Las medidas implementadas o en estudio no son otra cosa que “parches y curitas” para una realidad que amerita otro tipo de medidas mucho más radicales, aún si se las implementa en cuotas y “paulatinamente”. Con arreglar con el Club de París, el FMI por el bendito INDEC y con el BM por el CIADI, no alcanza. Son medidas ortodoxas que sólo actuarán como pequeños bálsamos que se tragará la “tormenta económica” que generarán en un país sin credibilidad por parte del funcionariado, sin reservas líquidas en el BCRA y emperrado en mantener déficits en energía, servicios públicos y transporte. Si se toma el circulante, los bonos y los encajes depositados en el Central y se lo divide por las reservas existentes, encontramos un valor de la divisa de $ 15,50. ¡Así de simple y sencillo, haya o no devaluación estilo shock o paulatina!
Acompañando estos dislates, y para reforzar mi idea de que se viene “el ajustazo ortodoxo”, encontramos como antecedentes inmediatos a este cambio de políticas y rumbo lo sucedido tras la ficticia renacionalización de YPF. El acuerdo entre YPF y la empresa transnacional Chevron, para explotar el petróleo y gas no convencional en la cuenca del Neuquén, principalmente en la formación de Vaca Muerta, alertaba sobre que este hecho constituye nada menos que una vuelta de tuerca en el proceso de falsa estatización de YPF, que concluye en la entrega de nuestros bienes naturales a Chevron, para que éste lucre con la destrucción de nuestros territorios y del ambiente. Una vez más los argentinos nos vemos confrontados a una estafa, cuyos responsables son el gobierno nacional y sus socios provinciales. Cuando el oficialismo anunciaba con bombos y platillos la expropiación del 51% de las acciones de YPF, que estaba en manos de Repsol. Se habló de modo grandilocuente de “renacionalización” del petróleo, se impulsó un discurso triunfalista que evitaba cualquier referencia autocrítica a la responsabilidad directa que el propio oficialismo tuvo en el proceso de vaciamiento de YPF. Manipulando las legítimas aspiraciones de una gran parte de la sociedad argentina, se impulsó una ley que fue aprobada por el congreso nacional en una votación a libro cerrado, soslayando de ese modo la posibilidad de abrir un debate democrático de fondo sobre la crisis energética estructural que atraviesa nuestro país. En mayo de 2012, a través de un documento titulado “Por una verdadera estatización de los recursos energético. La crisis de YPF o el fracaso de una política energética”, “Plataforma 2012” se pronunciaba críticamente sobre el tema, argumentando, entre otras cuestiones, que la anunciada “reconquista” de YPF adolecía de sustanciales errores para cumplir con las metas que dice proponerse, puesto que no contemplaba los aspectos estructurales de la cuestión energética y carecía de una mirada estratégica de mediano y largo plazo. Sostenía que la ley no proponía cambio alguno del marco regulatorio ni política de nacionalización de los hidrocarburos; que no asistíamos a una verdadera estatización de la empresa; que no existía una propuesta de largo plazo que apuntara a la diversificación de la matriz energética; alertaba de que el país se aprestaba a ingresar peligrosamente en la explotación del gas y petróleo no convencional, a través de la fractura hidráulica o fracking, una metodología muy controvertida que ha sido prohibida en varios países, sin siquiera abrir debate o informar sobre sus gravosas o no, consecuencias ambientales. Los hechos que se han sucedido en los últimos meses muestran, lamentablemente, la actualidad de aquel documento. Lejos de avanzar en la conformación de una sociedad de Estado que garantizara el control de los bienes naturales, existiendo ENARSA, YPF buscó de manera desesperada y por todos los medios asociarse con grandes empresas transnacionales, que son las que hoy dominan el mercado energético, sobre todo en la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Desde el comienzo, el socio anunciado fue la multinacional petrolera Chevron, de origen estadounidense, en estos momentos el cuarto productor de petróleo en nuestro país. La entrega llave en mano de los yacimientos de la cuenca del Neuquén a Chevron encontró una serie de escollos legales, sobre todo, debido a la sentencia judicial que pesaba sobre esta empresa, expedida por la justicia ecuatoriana, que condenó a Chevron (que operó entre 1964 y 1990 en Ecuador, cuando era Texaco) a pagar US$ 19 mil millones, por graves delitos ambientales, cometidos en la Amazonía ecuatoriana, en territorios ancestrales de pueblos originarios. Un primer embargo sobre los bienes de Chevron en nuestro país, emitido por un serio y probo juzgado, respaldado por los acuerdos bilaterales entre Argentina y Ecuador, demoraría el acuerdo inminente. Sin embargo, hace menos de un par de meses, y como primer paso al “salto ideológico” de la CSJN, a pedido de la Procuradora Nacional Alejandra Gils Carbó, y posteriormente, a través de un rápido fallo a favor de Chevron, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación -¿coimas, 1er apriete gubernamental?, se levantó el embargo que pesaba sobre la empresa, allanando de este modo la concreción de dicha entrega. Muchos se preguntaban cuáles serían las condiciones del acuerdo que firmarían Chevron e YPF. Poco se sabía acerca del contenido del acuerdo, más allá de las efusivas declaraciones del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag y sus funcionarios, quienes hablan de un “segundo descubrimiento del petróleo”. Algunos analistas adelantaron que, tal como había sucedido en otros países –por ejemplo, en Ucrania- las condiciones serían leoninas, difíciles de digerir para un gobierno que se dice “nacional y popular”. Veinticuatro horas antes de la firma del acuerdo trascendió que el gobierno creó, por decreto, un régimen de promoción de inversión de hidrocarburos, a la medida de Chevron, que prevé beneficios para las empresas que presenten proyectos de explotación de un monto no inferior a US$ 1 mil millones. A la manera de la legislación minera de los años `90, este decreto otorga la exención a pagar los derechos de exportación a partir del quinto año de ejecución del proyecto; establece la libre disponibilidad (100 %) de las divisas provenientes de la dicha exportación; no propone una reglamentación de la extracción que prevea los impactos ambientales que ocurrieron en otros lugares del mundo con el fracking, entre otros puntos controvertidos. Agreguemos que la ley 17.319 de Hidrocarburos no autoriza a otorgar exenciones al pago del derecho de exportación. Resaltamos esto porque las modificaciones impositivas ahora fueron hechas por Decreto y deben hacerse por ley.
Este verdadero robo al pueblo argentino, se condice con muchas otras medidas tomadas por este régimen en aras de un “modelo” que se jacta de ser “progresista, nacional y popular” y en la realidad es simplemente un “plan de expoliación y robo de los recursos y los dineros nacionales” en beneficio de una “banda de delincuentes” capitaneada hasta noviembre de 2010 por Néstor Carlos Kirchner, y a partir de allí por su viuda la Presidente Fernández de Kirchner. Entendida que fuere el “plan o modelo” de expoliación, se entenderá en su cabal dimensión la estatización de las AFJP (estatización imprescindible, para el bienestar del pueblo) pero que se llevó a cabo para apropiarse de los fondos recaudados y en especial, el del Fondo de Seguro –FSR- que llegó a contener cerca de US$ 100 mil millones, y hoy inexistente en su casi totalidad. A esto se sumó la política de ataque al campo y sus exportaciones, las cuales se buscó confiscar mediante retenciones de porcientos incalculables (cercanos al 70% real), y la falta de política energética que conllevó el vaciamiento de empresas (Repsol-YPF y su compra por el grupo Ezkenazi mediante el reparto del 100% de los beneficios) y la pérdida absoluta del autoabastecimiento de gas y petróleo, requiriendo importar lo deficitario, y que solo este 2013 requerirá de cerca de $ 80 mil millones o US$ 14 mil millones. Menem desnacionalizó y privatizó casi la totalidad del Estado, Néstor y Cristina renacionalizaron y estatizaron mucho de aquello para robarse los producidos. Así vemos lo sucedido y lo que aún hoy sucede con Aerolíneas Argentinas y Austral –con un déficit de US$ 2 millones diarios-, los ferrocarriles metropolitanos con accidentes y muertes y una transferencia al Estado que le cuesta solo en inversiones anunciadas por Randazzo para compra de vagones de pasajeros y su tracción, así como la renovación de vías y sistema de señales US$ 2,5 mil millones. Y así podríamos repasar el llamado del próximo año para ejecutar obras por US$ 15,8 mil millones en obras hidroeléctricas y de infraestructura energética, que deberá pagar el gobierno que les suceda, pero que mientras con una ficticia puesta en marcha –casi ninguna obra anunciada se llevó a cabo-, y con supuestas financiaciones de Rusia, Japón, Alemania y China (?) embaucarán una vez más a incautos, crédulos y obsecuentes aplaudidores cristinistas.
O sea, que el gobierno “progresista, nacional y popular” a logrado: aumentar considerablemente la cantidad de pobres e indigentes -30% y 7,5% respectivamente Observatorio de la UCA-; desfinanció el sistema jubilatorio; se comió literalmente las reservas del Central; aumentó en un 50% la deuda pública nacional desde su refinanciación en 2005 y 2010; arrastra los litigios del CIADI y de los Fondos llamados “buitres” incumpliendo fallos de la justicia de EE UU en primera y segunda instancia; perdió el autoabastecimiento energético y de combustibles; intervino grosera e infantilmente las estadísticas oficiales (INDEC) para supuestamente ahorrarse los pagos de los bonos atados al índice de la canasta básica familiar; estatizó ferrocarriles permitiendo el incumplimiento de los contratos de las empresas adjudicatarias de las privatizaciones menemistas, y debiendo invertir miles de millones de dólares que escasean y no se consiguen, además de haber sufrido cientos de muertes y heridos por el no control de aquellas; amesetó si no redujo desde hace casi dos años -2012 y 2013- el crecimiento nacional; desde hace 24 meses no se generan empleos que no sean los del Estado, es más existe pérdida de empleo en varios sectores de la economía. Todo esto y más acompañado de recetas económicas ortodoxas e infantiles tales como el cepo al turismo y el korralito a las importaciones para supuestamente parar la sangría de reservas que sin embargo siguen goteando a un ritmo de US$ 1 mil millones mensuales, acompañado de una presión impositiva como nunca antes se había visto y que supera a la de todos los países hermanos de la región que sin ninguna de estas medidas crecen al doble de lo que hace nuestra economía. Si a todo esto se le suma que ahora el gobierno Cristina se apresta, mediante la normalización con el Club de París, el BM (CIADI) y el FMI (revisión del sistema estadístico, INDEC) lograr incorporarse plenamente al “mercado” para obtener créditos internacionales que le permitan sobrevivir durante los 2 próximos años a costa de agrandar la deuda pública nacional, ya de por sí muy importante pues entre externa e interna supera los US$ 240 mil millones o sea casi un 60% del PBI nacional, llevándola a cifras impensables e impagables realmente, lo que conducirá al país a un nuevo default en el mediano plazo.
¡Si todas estas medidas no son un vuelco definitivo a la derecha y la ortodoxia económica, ¿qué es?!
Buenos Aires, 13 de Noviembre de 2013.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –
