martes, 19 de noviembre de 2013

HOMBRE MASCULINO, ESPECIE EN EXTINCION!


¡Hombre masculino, especie en extinción!

¡Bueno, cuando menos por estos lares! En estos tiempos, en lo que queda de nuestro país, resulta prácticamente imposible el no reiterarse en algunos conceptos. Ocurre que uno, desde donde puede y lo dejan, procura empujar y rempujar, en la intención de sacarle una fotografía escrita al cuadro que ofrecemos y nos auto regalamos.
Le cito algunas frases de antaño y no tan antaño, con perdón de las palabras: “¡Habrá que poner las pelotas sobre la mesa!” “¡Acá sobran huevos!” “¡Varón, dijo la partera!” “¡Ése es un macho, carajo!” Siga Ud.
Ricardo Pareja2Y entonces me pongo nostálgico hasta las lágrimas. Y entonces me pregunto cómo es posible que no haya visto a ese bicho volador enorme que les morfó las bolas. Y entonces se me empiezan a cruzar ideas raras por la cabeza. Entonces me meto en la cama, tapándomela también con las sábanas, y pretendo dormirme con escasa suerte. Me levanto y me miro al espejo del cuarto de baño… ¡Todavía soy yo!, me digo. Suena el teléfono que cada día me molesta más. Atiendo y desde el otro lado mi amigo me pregunta: “¿tomamos un feca, flaco?” Antes decime cómo estás vestido, le respondo. Ocurre que tengo un solo “amigo”; el mejor, el único tipo a quien le dispenso el mismo respeto que le dispensaba a mi viejo. “¿Otra vez con la tortura?”, me interroga. Porque al amigo uno le confiesa todo, en tanto no tenga que ver con la intimidad que comparte con la mujer que lo acompaña. Porque el amigo es el mejor psicólogo al que podemos recurrir, quien además de no cobrarnos un mango, hasta es capaz de hacerse cargo de la consumición. Porque la palabra amigo no se puede “bartolear”, concediéndole semejante distinción a cualquiera, más allá de lo buen mal tipo de que se trate. ¡Me fui al jocara!
Le decía que no alcanzo a entender cómo no vi a ese super bicho enorme que les morfó las bolas a todos… a casi todos. Porque el hombre masculino no responde a su condición por decirle una grosería a una bella muchacha. Porque el hombre masculino no se identifica con aquel que le arroja una pedrada al referí desde la tribuna. El hombre masculino es, por sobre todo, aquel que está dispuesto a poner las que el bicho se comió, para levantarse en defensa de esa Patria a la que llama “madre”. Porque el hombre masculino mal puede usar de escudo a una mujer si de manifestarse se trata… ¡Y estoy harto y repodrido de verlos en una tercera o cuarta fila, saludando con la mano a otro cobarde que lo mira por TV!
Si no le alcanza, repare en que la no menos vapuleada Plaza de Mayo, a la que llamamos “la plaza de todos” comiéndonos nuestra propia mentira, estuvo prácticamente colmada al “festejarse” un nuevo aniversario del “Orgullo Gay”. Por si no lo sabe o perdió la memoria, le recuerdo que según el diccionario, la palabra gay tiene la misma lectura que la palabra “puto”.
Me dice que soy negativo; que sólo veo lo malo sin reparar en lo bueno. ¡Pues entonces haga una cosa; métase de cabeza en el blog y dígame qué rescata de positivo a lo largo de éstos últimos diez años “de goma”! Si me llega a convencer, nobleza obliga, le aseguro que me sumaré a todos aquellos a quienes el bicho volador no identificado les comió las bolas, justa y curiosamente, ¡por pelotudo!
Ricardo Jorge Pareja