MANIPULADOS HASTA EL FIN
Queridos amigos:
No es una sensación, es una
certeza. La ciudadanía argentina puso al frente del gobierno a un grupo de
manipuladores que conforme a la definición del término “intervienen con medios
hábiles y a veces arteros en la política, en la sociedad, en el mercado, etc., con frecuencia para
servir los intereses propios o ajenos”. Las consecuencias se han hecho visibles
una vez más.
Una presidente que ha gastado
más de 50 millones de pesos de los contribuyentes para asegurarse que un equipo de filmación de primer
nivel siga todas sus actividades se
presenta después de más de 40 días de ausencia por enfermedad a través de un
video casero, supuestamente filmado por su hija, con un cachorro, un ramo de
flores y un pingüino de peluche. No hay acto de reasunción, no existen
formalidades constitucionales, todo está montado para evidenciar que el
gobierno es un bien tan propio y tan natural que se deja y se retoma sin
formalidad.
Nada se dice de la fuerte
censura a las políticas públicas que expresó la ciudadanía en las últimas
elecciones al brindar más del 70 por ciento de los votos a las fuerzas de
oposición. No se nombra a la inflación ni se verbaliza la preocupación por la creciente criminalidad o por las
denuncias ante el avance de la droga. Solo escuchamos una vez más la obsesiva y
recurrente fórmula “hay que seguir profundizando el modelo” que en este
contexto histórico suena como una sentencia sin apelación.
Dentro de la puesta en escena para resignificar la
muerte de un proceso terminado y presentarla como un renacimiento, se incluyó
el reemplazo del parco Jefe de Gabinete, Abal Medina, por un verborrágico Jorge
Capitanich, que en pocos días ha
demostrado ser experto en el arte espurio de hablar mucho sin trasmitir
contenidos. Hace apenas un par de semanas, Capitanich había expresado en un reportaje,
ante la pregunta acerca de la posibilidad de asumir el cargo que ahora ocupa, que se debía a su mandato como gobernador del
Chaco. Su palabra y su convicción duraron hasta que le ofrecieron o le
ordenaron romperla.
Para el dramático cuadro económico,
que presenta valores tales como la pérdida de más de 11.000 millones de dólares
de reservas en lo que va del año, una inflación desbordada superior al 25 por
ciento y un déficit energético que ya alcanza los 6.000 millones de dólares, la
respuesta ha sido designar un Ministro de Economía, Axel Kicillof, de
orientación marxista e impulsor de la intervención del Estado en la economía.
Si aceptamos que los factores que más
afectan a la situación económica son la falta de confianza, la imposibilidad de
acceder a los mercados de capitales y la inseguridad jurídica que aleja las
inversiones, podemos lamentablemente decir que nuestra suerte está echada.
Mencionaba públicamente la señora Carrió refiriéndose a
la gravedad de las cuestiones económicas vigentes, a “los problemas que tienen ellos”
refiriéndose al actual gobierno. Disentimos con la señora. Los problemas los
tenemos nosotros, los ciudadanos, los contribuyentes, los habitantes todos de esta
nación, conducida por ideólogos de izquierda, incompetentes y algunos también corruptos,
que se mantienen en la cima con el único artilugio de ejercer en forma eximia
el arte de la manipulación. Ocioso es aclarar que muchos de los funcionarios
nada tienen de izquierdistas, ya que
vienen transitando por todos los últimos gobiernos del justicialismo de variada
ideología, pero no tienen problemas en disfrazarse de lo que sea necesario para
mantenerse al calor del poder y servir a la única causa que les importa que es
su propia conveniencia. Tiempo tendrán para volver a cambiar cuando esto se derrumbe,
si la memoria de sus conciudadanos mantiene su fragilidad y los nuevos líderes están dispuestos a seguir
requiriendo sus dudosos servicios.
Tal
vez como una concesión a
la ciudadanía o quizás por la imposibilidad de controlarlo ante la
presencia de
las nuevas autoridades económicas, la señora presidente decidió, por
fin, aceptar
la renuncia del Secretario de Comercio Guillermo Moreno. Cualquiera de
las
decenas de groserías, exabruptos y actos de violencia verbal, filmados y
denunciados, de este funcionario, debería haber forzado la despedida del
causante. Las políticas públicas perniciosas por él implementadas, tales
como la intervención del INDEC o las restricciones
a las importaciones, entre muchos otros desastres, son atribuibles a
quien las
ordenó o permitió, o sea a la señora presidente. Pero el estilo de
naturaleza
violenta, grosera y amenazante, constituyen un atributo personal e
intolerable de este funcionario, que se prolongó inconcebiblemente en
el
tiempo. Ahora el señor Moreno, que si de algo carece es de sentido de la
diplomacia, ha sido destinado como Agregado Comercial a la embajada
argentina en Italia. Si imperara en el gobierno un mínimo de sentido
común debería modificar esa
designación, pero la cuestión de fondo es si el gobierno aprovechará la
salida
de Moreno para resolver los graves problemas de su área, como por
ejemplo devolver su autonomía al INDEC, uno de los
pasos iniciales para comenzar a enfrentar las cuestiones de fondo de la
economía nacional. Esperamos este paso con ansiedad.
Existe un mito en la política argentina que dice que
un gobierno nuevo cuenta con un período inicial de cien días en que sus
políticas y sus decisiones no son cuestionadas. Es posible que toda la puesta
en escena de la señora presidente volviendo con medio luto y algunos funcionarios
cambiados (los nombrados, más el
Ministro de Agricultura Ganadería y Pesca y la presidente del Banco Central)
persigan la fantasía de contar con ese tiempo de gracia. Pero la realidad es
que el gobierno no es nuevo y que la manipulación no puede atontar tanto a una
opinión pública a la que no dejamos de alertar. Los grandes temas económicos y sociales
requieren de acciones drásticas y rápidas y la paciencia ciudadana ya venía
agotada por la acumulación de errores. Si se atendiera al mensaje de las urnas,
no deberían haber continuado los titulares de las áreas de seguridad o de
transporte y no se estaría esperando a que la señora presidente elija entre una
serie de opciones de medidas económicas, según expresó el Jefe de Gabinete,
porque no tiene los conocimientos
técnicos para ello. Es decir que la frase en cuestión, manifiesta un
exceso de obsecuencia o una muestra de la improvisación que nos amenaza.
Entretanto y después de que el
Ministro Alak asegurara que el nuevo Código Civil se aprobaría sin
modificaciones, el gobierno sorpresivamente anunció que solo se le daría media sanción
en el Senado y que recién se aprobaría en el año 2014. Es presumible que los
nuevos diputados que asuman hagan sus aportes y que luego tenga que volver al
senado, por lo que se aleja la
posibilidad de su implementación en los próximos meses. Más allá de las cuestiones
con intencionalidad política que el oficialismo introdujo en el nuevo código,
tal como la supresión de la responsabilidad civil del Estado y sus
funcionarios, algunas de las propuestas que no son solo atribuibles al gobierno
nos sumen en el desconcierto. Por ejemplo, se supone que si el Estado regula el
matrimonio y no lo reduce a un simple contrato entre personas ante un escribano,
es porque tiene interés en darle una formalidad y una estabilidad que permita esencialmente
brindar un ambiente adecuado para la crianza y la formación de los niños. ¿Qué sentido tiene entonces la precarización y
banalización creciente a que se lo somete con las nuevas legislaciones? Se
desestima la fidelidad y la cohabitación, se acelera la tramitación para el
divorcio que no necesita causas ni
acuerdo. Se equipara el matrimonio a la unión entre homosexuales y a pesar de
que estas parejas elijen libremente relaciones que excluyen la procreación se les
reconoce el derecho a la adopción. En estas condiciones no es sorprendente que
el matrimonio civil pierda vigencia y que más de la mitad de las uniones
terminen en divorcios. Parece que la preocupación de los legisladores autodenominados
progresistas olvida el interés superior
del niño y pone el énfasis en quienes pueden votar y hacer lobby. Estos
aspectos deberían ser revisados a la luz de las consecuencias que acarrean
sobre las futuras generaciones.
Si alguien pensó que las modificaciones
en el gabinete de ministros podían significar
algo más que cosmética y manipulación en el estilo gubernamental basta analizar
las primeras medidas adoptadas para desengañarse. Se recurrió al remanido
recurso de llamar a acordar precios y
salarios pero solo con los sindicatos amigos del gobierno. Se anunciaron
aumentos de impuestos a automóviles, motos, embarcaciones y aviones de alto
precio y se allanaron los sitios de
Internet en que se vendían artículos importados. Como muestra de lo que le
espera a los opositores considerados
enemigos del poder cabe mencionar que al
Sindicato de Trabajadores Rurales y Estibadores que había acordado un aumento
salarial del 28 por ciento con los empresarios, solo se le autorizó desde el
Ministerio de Trabajo un incremento del 14 por ciento en el corriente año. No
puede ignorarse que Gerónimo Venegas, el titular de la UATRE, es desde la
acción política un opositor sin dobleces del actual gobierno. Este conflicto es
un caso testigo de cómo se maneja el oficialismo con los sectores que no se subordinan
a su control y es un aviso para
sindicatos, medios y empresarios de que el gobierno conserva su capacidad de
hacer daño y no trepida en usarla.
El gobierno ha elegido durar
hasta el 2015 manipulándonos hasta el fin. Nosotros hemos elegido mantener la
firmeza de nuestras convicciones y no dejarnos engañar por las palabras huecas
y las frases vacías. La palabra final la tendrá la realidad, que mal que le
pese al gobierno acelera los tiempos y lo obligará a tomar las medidas que no
desea adoptar aunque les cambie el nombre y pretenda confundirnos con su enmarañado relato.
Un abrazo para todos.
Juan Carlos Neves, Presidente
de Nueva Unión Ciudadana
Twitter @NuevaUniónCiudadana
