jueves, 14 de noviembre de 2013

NO ADMITEN QUE LA GENTE AYUDE AL PROJIMO SIN SER COACCIONADA POR EL ESTADO


En un programa de TVE se anima a ayudar voluntariamente a los demás: ¡escándalo!
Jue 14·11·2013 · 8:08h 9


Esto que veis ocurrió el 5 de noviembre en el programa “Entre todos” de TVE, que se autodefine así: “Espacio que busca potenciar y canalizar la generosidad y los valores positivos de la audiencia.” Podéis ver la secuencia completa aquí. Una coruñesa que ha roto con su pareja decide establecer un bar y necesita 14.000 euros para poder abrirlo, y por ello decide recurror a este programa en el que se busca la ayuda voluntaria de los demás.
Un joven espectador critica al programa por ‘fomentar la caridad’
Hasta aquí no veo nada anormal, no al menos para quienes somos emprendedores y nos hemos lanzado a competir en el mercado en libertad, sin pedir al Estado que nos dé ventaja frente a los demás. Lo surrealista llega cuando llama un joven universitario de Albacete, que estudia trabajo social en Cuenca, y se lanza a poner a caldo al programa porque “lo que está haciendo es fomentar la caridad y es el Estado de bienestar quien debe cubrir estas necesidades”. El chaval termina su mitin socialista diciendo: “El Estado debe intervenir y no recurrir a la caridad. Muchas gracias”. Y dicho esto le cuelga el teléfono a la presentadora sin esperar una réplica.
Ayudar voluntariamente al que lo necesita, un ‘ataque al Estado de Bienestar’
El vídeo está circulando mucho por la red, y ha dado lugar a comentarios que indican la clase de sociedad en la que vivimos. Por ejemplo, en Lainformacion.com Borja Terán afirma: el programa termina justificando la exclusión social que producen las lagunas en Sanidad, servicios sociales, ayuntamientos y otros organismos públicos. Elmundo.es nos recuerda, además, que el pasado mes de septiembre el Consejo General del Trabajo Social (CGTS) lanzó un comunicado exigiendo el cierre del programa, entre otras cosas, porque es un espacio “basado en la recaudación de dinero para ayudar a familias necesitadas, es un claro ataque al Estado de Bienestar. La monda.
El asistencialismo estatal está matando la verdadera solidaridad
Resumiendo: que según estos lumbreras, si no tienes recursos y pides ayuda para iniciar un negocio, estás cometiendo un error. En el Estado del Bienestar (EB) que ésos proponen no hay sitio para la caridad -es decir, ayudar a los demás por amor al prójimo- ni para la iniciativa privada. Muchas veces tratan de justificar el EB en la “solidaridad” pero no es eso lo que que promueve, al contrario: el EB ha acabado generando la idea de que la verdadera solidaridad, que es aquella que se presta libre y voluntariamente, es algo intolerable, y que lo necesario y deseable no es que la gente ayude a los demás porque quiere, sino que el gobierno les obligue a ello, quitándoles su dinero mediante sus recursos coactivos (el cobro de impuestos). Eso ha dado lugar a una masa ingente de insolidarios que no sólo se escuda en el EB para no mover un dedo por los demás, sino que incluso reclama que se destierre esa ayuda voluntaria, tachándola de “caridad” como si ese concepto fuese algo negativo y despreciable. Y es que para el socialista lo correcto no es ayudar al prójimo voluntariamente. El socialista aspira a la farsa de sentirse solidario pidiéndole al Estado que le quite el dinero a los demás.
Las obras sociales de iniciativa privada, más baratas que las estatales
Lo peor de esta apuesta por un Estado que lo abarque todo, modelo que los socialistas de todos los partidos defienden con una fe casi religiosa, es que el expansionismo estatal amenaza a los servicios sociales surgidos de la iniciativa privada, casi siempre más eficaces y baratos que los servicios sociales del Estado. Sirvan algunos datos como ejemplo:
Lo fácil que es gastar cuando se dispara con pólvora del Rey
Estas diferencias tienen su origen un hecho notorio: las iniciativas privadas intentan obtener un mejor rendimiento de sus recursos porque les cuesta más obtenerlos. A modo de ejemplo, según la Memoria 2012 de Cáritas más del 70% de los ingresos de esa ONG tiene procedencia privada, y no cuesta imaginar el esfuerzo que ha de hacer esa organización para obtenerlos en plena crisis. Sin embargo, al Estado le basta con echar mano de los bolsillos de los contribuyentes o, lo que es peor, con endeudarse indefinidamente. Es bien conocida en España la expresión “tirar con pólvora del Rey” para expresar la ligereza a la hora de gastar cuando es el contribuyente el que paga. Pero los servicios estatales no sólo son más ineficaces que los promovidos por la iniciativa social: además, aquéllos perjudican a la sociedad, al gravarla cada vez más a base de impuestos con el fin de que el Estado ofrezca a mayor coste los mismos servicios, muchas veces acaparando esa función sin necesidad.
El expansionismo estatal está asfixiando a la sociedad
Y es que el expansionismo estatal provoca una proceso que se retroalimenta: genera más presión fiscal para autofinanciarse y con ella más paro, al asfixiar a las empresas. Al aumentar el paro el Estado necesita más recursos para subsidiar a los desempleados, con lo que -siguiendo el recetario socialista- sigue aumentando la presión fiscal y generando más paro. Y vuelta a empezar. Al final tenemos una enorme masa de personas dependientes y otra enorme masa de funcionarios que ofrecen servicios a aquéllas a un coste mucho mayor que la sociedad. En una España con unos índices de natalidad por los suelos, este sistema está llamado a quebrar a medio plazo, como ya detallé aquí. Pero esa posibilidad no importa a los que han sido educados en la idea de que Papá Estado tiene que cubrir todas nuestras necesidades, incluso las generadas por la apertura de un bar. En una sociedad así o se produce de una vez un drástico cambio de mentalidad, o no sólo no saldremos de esta crisis, sino que iremos a peor.