El problema de la nueva iglesia en Roma está en el sacerdocio.
Para la nueva iglesia, “Jesús
es un laico más que causó un cambio en el sacerdocio. La vida entera de
Jesús fue una vida sacerdotal, en el sentido en que se hizo hombre, era
pobre, luchó por la justicia, criticó los vicios del poder, se
identificó con los más oprimidos y los defendió, trató a las mujeres sin
discriminarlas, y se vio obligado por su propia fe a ser perseguido y
morir crucificado fuera de la ciudad. Este sacerdocio original de Jesús
es el que tiene que continuar en la historia.” (Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga Conferencia en Dallas).
Cuando se dice esta frase -Jesús es un laico más que causó un cambio en el sacerdocio- se está anulando el sacerdocio y la Eucaristía. Esta es la forma para zanjar la Eucaristía. Automáticamente.
Jesús no es un laico, sino que es el Sacerdote por excelencia y es Sacerdote único.
Sacerdote
según el orden de Melquisedec (cfr. Heb 5,6), sin padre según la
generación humana y sin madre según la generación divina; perfecto (cfr.
Heb 7,19); vivo (cfr.Heb 7,25); sin interrupción (Heb 7,3), sin falta
de continuidad; perpetuo… para siempre (Heb 7,24); santo, inocente,
inmaculado (Heb 7,26); universal, para beneficio de todos los hombres
(cfr. Heb 5,9); sacrificado y ofrecido por sí mismo (cfr. Heb 7,27;
9,26); ejercitando su sacerdocio con un sacrificio eficacísimo, hecho
una sola vez (Heb 10,10); para purificarnos de nuestros pecados (cfr.
Heb 9,14). Él sustituye, suprime, el sacerdocio levítico; no lo sucede,
sino que lo interrumpe, aún más, lo abroga.
Esto es Jesús. Quien quiera inventarse otro Jesús cae en herejía, como ese cardenal, que es ya un anticristo en la Iglesia.
Si
se enseña que Jesús es un laico, con un sacerdocio volátil, entonces
sacerdotes y fieles de la Iglesia son iguales, no son distintos, es
decir, sólo se da un sacerdocio espiritual, pero no se da el sacerdocio
ministerial.
“Un
laico justo está unido espiritualmente a Cristo por la fe y la caridad,
pero no por la potestad sacramental. Por tanto, posee el sacerdocio
espiritual para ofrecer hostias espirituales, de las que se habla tanto
en Sal 50,19: El sacrificio agradable a Dios es un espíritu contrito, como en Rom 12,1: Ofreced vuestros cuerpos como hostia viva. Por lo que en 1 Pe 2,5 se atribuye a todos un sacerdocio santo para ofrecer víctimas espirituales” (Sto. Tomás de Aquino).
Y cuando se iguala al sacerdote con este sacerdocio espiritual se tiene que negar, necesariamente, el Sacerdocio de Cristo.
Y
esto produce definir la Iglesia de esta manera: la Iglesia es una
porque todos sus miembros participan del Sacerdocio de Cristo.
Cuando se define así la Iglesia, entonces se anula la Eucaristía y el Sacerdocio en la Iglesia.
El
sacerdocio de Cristo en la nueva iglesia sólo se dedica a cuestiones
humanas, como señala el Cardenal. Y ahí en lo humano el sacerdote hace
su iglesia.
Por tanto, la figura de la Eucaristía es ya una memoria en esa nueva iglesia: “Y
si la Iglesia quiere seguir a Jesús, lo único que tiene que hacer es
seguir diciéndole al mundo lo que le sucedió, proclamando sus enseñanzas
y su vida” (Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga Conferencia en Dallas).
Decir
al mundo lo que pasó hace 2000 años: eso es la destrucción de la
Eucaristía. Aquí el Cardenal ha puesto las bases para negarlo todo en la
nueva iglesia.
Y de esto se deduce que en la nueva iglesia ya no cabe Cristo Jesús, sino sólo el falso Jesús que se han inventado.
“Si
la Iglesia tiene alguna misión, esa es manifestar los hechos de Jesús.
La Iglesia nunca fue una meta en sí misma. La salvación viene de Jesús,
no de la Iglesia. Para esta labor de misión y testimonio, la Iglesia
siempre debería estar equipada con fe y un espíritu de servicio a la
humanidad. Demasiadas veces da la sensación que tiene muchas certezas y
muy pocas dudas, libertad, desacuerdo o diálogo. No más exclusiones ni
tratar de resolver los problemas del mundo regresando al autoritarismo,
la rigidez y el moralismo, más bien manteniendo siempre el mensaje de
Jesús como única fuente de inspiración” (Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga Conferencia en Dallas) .
Leer esto es entender lo que es la nueva iglesia en Roma, entender lo que está pasando en Roma.
a.
La nueva iglesia sólo tiene una misión: la de recordar la vida de
Jesús, la de manifestar lo que hizo Jesús. Y no más. No tiene la misión
de hacer las mismas obras de Jesús. No. Eso ya no es en la nueva
iglesia, porque Jesús es sólo un hombre que se dedicó a las cosas
humanas, pero nunca a las cosas de Su Padre, a hacer la Voluntad de Su
Padre.
b.
Y, por tanto, la Iglesia no tiene un fin divino en Ella. Es decir, que
Jesús no fundó la iglesia. Como Jesús es sólo un laico, un hombre, la
Iglesia no es nada, no lleva a nada espiritual, a nada divino. Es sólo
un conjunto de hombres que hablan y se mueven de muchas maneras.
Por
eso, en la nueva iglesia en Roma se quitó el Papado con el gobierno
horizontal. Es que ya no creen que Jesús fundó la Iglesia. Este es el
punto que nadie cree. Se ha puesto ese gobierno horizontal porque no se
cree en la Palabra de Dios. No por otra cosa, no para ayudar al Papa.
Eso no se lo creen ni ellos mismos. Se ha puesto el gobierno horizontal
para eliminar al Papa, como va a suceder.
c. Como la Iglesia no tiene un fin divino, entonces la consecuencia: “La salvación viene de Jesús, no de la Iglesia”. Ya la Iglesia no salva. Ya la Iglesia no es el camino para salvarse. Ellos predican que fuera de la Iglesia ya hay salvación.
En
la nueva iglesia en Roma todos entran: ateos, masones, protestantes,
musulmanes, budistas, etc., porque todos creen de alguna manera en
Jesús.
Ya es la fe la que salva. Y eso es la doctrina de los protestantes. La fe fiducial.
Pero
sólo la gracia mediante la fe es la que salva. Hay que estar en gracia
para salvarse, no basta con creer en Jesús. Hay que quitar errores,
pecados, etc., que es lo que impide la gracia en el alma. La nueva
iglesia en Roma es totalmente protestante. Se ve su tufillo por todas
partes.
d. Para obrar esta gran misión que tiene la nueva iglesia es claro el camino: el humanismo: ”la Iglesia siempre debería estar equipada con fe y un espíritu de servicio a la humanidad”.
Y
entonces viene la puntilla: que todos seamos buenos hermanos, que nos
amemos mucho, que nos abracemos mucho, que todos sintamos que hacemos
mucho bien entre los hombres. No hay que hablar del pecado, de la cruz,
de la penitencia, de la muerte, de la justicia divina, del purgatorio,
de las leyes que condenen, de las penas de excomunión, etc: “No más exclusiones ni tratar de resolver los problemas del mundo regresando al autoritarismo, la rigidez y el moralismo”.
No hay moral, no hay ética, no hay autoridad, no hay leyes. Pura anarquía es lo que hay en la nueva iglesia.
Así, de esta manera, se va a quitar la Eucaristía, poniendo una definición que parece bonita, pero que es una total herejía.
Roma
se ha hecho laica, es decir ha caído en la herejía del laicismo, por la
cual se quita todo lo sagrado, lo santo, lo divino en la Iglesia.
La
Iglesia es la obra de los laicos y también los sacerdotes son laicos,
con una misión que tiene que hacer, como es la fiesta de la cena del
Señor. Hacer que todos en la Iglesia bailen y se rían porque en el mundo
hay muchos problemas y la Iglesia debe ser una casa donde la gente
venga a quitarse sus problemas de la vida divirtiéndose un poco. Así se
piensa y así se va a hacer en Roma.
Por eso, hay que salir de Roma ya. Esto ya huele muy mal.
