Un ejemplo de torquemaditis friki
Cualquier educador nos dirá que los ejemplos, cuanto más vivos, mejor cumplen su función didáctica. Veamos ahora un caso de torquemaditis y frikismo para que se entienda mejor lo que quisimos expresar en entradas anteriores. En una bitácora sedevacantista (que no consideramos representativa de todo el sedevacantismo) encontramos la siguiente entrada:
Las HEREJÍAS de LEONARDO CASTELLANI.
"Yo una vez entré en una iglesia del sur de Londres,
que tenía confesionarios, imágenes de la Virgen y era igual que una iglesia
católica e incluso vendían libros de Martindale, un jesuita inglés; pero luego
me dijeron que era una iglesia anglicana. Un jefe anglicano, Lord Halifax,
quiso unir el anglicanismo con la Iglesia Católica. Pero no pudo. Ellos tienen
solamente dos cosas que los separan: una que no obedecen al Papa; un inglés no
puede obedecer a un italiano. La otra es el celibato eclesiástico. De manera
que el Cardenal Mercier se juntó con Lord Halifax y éste proponía que nombrase
un patriarca inglés que fuese como un segundo Papa, como un Vice Papa y que no
estuviese muy sometido a Roma y segundo, que se suprimiese el celibato
eclesiástico. La Iglesia no quiso y supongo que no pudo acceder a ello. El
anglicanismo es la iglesia oficial de Inglaterra cuyo papa es la Reina, porque
es una iglesia nacional. Las
dos cosas que pedía, Roma las podía hacer; de suyo son posibles.
Nombrar un patriarca de Inglaterra es posible. Antes, todas las regiones de la
cristiandad estaban gobernadas por patriarcas que podían casi tanto como el
Papa. La Iglesia era federal
entonces; ahora es unitaria o centralista, gobernada desde Roma. Todavía el
patriarca de Toledo tiene el título de patriarca de las Indias, que si fuera de
los indios sería patriarca nuestro. Y la otra petición [¡QUE SE SUPRIMIESE EL
CELIBATO ECLASIÁSTICO!] también
podía ser concedida, pero por ahora parece que no ha llegado el tiempo." (Leonardo
Castellani: Catecismo para adultos).
¡TREMENDAS HEREJÍAS!
Lo que el autor
considera “tremendas herejías” está resaltado en el original. Lo primero que podría decirse es
que no ha respetado mínimas reglas de buen sentido en la interpretación de
un texto. El género literario es catequético, no es una exposición dogmática. Por
tanto, usa recursos literarios que en un manual de teología dogmática serían impropios.
Por ejemplo, cuando dice que la Iglesia era “federal”, cosa que un argentino
entiende fácilmente por oposición a “unitario”. Procura catequizar a un
lector que difícilmente comprendería una formulación más precisa como la
siguiente: antes del Concilio de Trento el ejercicio de la potestad del Romano
Pontífice era menos centralizado y resultaba frecuente que se delegara la jurisdicción
en patriarcados con potestad supra-episcopal. Además, es claro que el sentido concreto de
Castellani es ortodoxo, aunque las palabras tomadas literalmente pudieran dar a
entender que se confunde el ejercicio del Primado con formas políticas
estatales (unitaria, federal, confederal, etc.). Es verdad que los
anglicanos -al menos la mayoría, tal vez no tanto los anglo-católicos- no sólo
son cismáticos sino que niegan varios dogmas fundamentales, cosa que Castellani
no deja en claro y quizás debió decir. Además del género literario, habría que tomar
en cuenta otros elementos importantes como el contexto inmediato, el pensamiento
del autor como totalidad, etc.
El autor de la entrada que
ahora comentamos confunde disciplina con dogma. En este caso, el error es
grosero. En otros, el mismo error se repite, aunque de manera más sutil.
Si el autor no los confundiera de modo tan burdo valdría la pena aplicar los criterios de
Perrone: 1º, no analizar la proposición tomada en sí misma y de forma aislada,
o considerada fuera del sentido o de la mens
del autor que la enseña; 2º, no es la mens
o el sentido subjetivo y personal, de la cual sólo Dios es juez, sino que es el
sentido objetivo que se desprende del libro mismo, del conjunto del discurso,
del paralelismo [de los textos] y de otros elementos que determinan este
sentido, por así decir, externo. Pero tampoco es cuestión de perder el tiempo
criticando a cualquiera que dice disparates en un blog...
Nosotros tenemos un
afecto
singular por la obra del P. Castellani por lo que la entrada que
comentamos nos causa una ira que tratamos de contener. Ahora, con
abstracción
de filias y fobias personales, siempre debemos evitar la precipitación
injusta al analizar las expresiones de cualquier católico. Y esto
vale también para los papas, porque tienen una dignidad objetiva superior a la
de nuestro querido Castellani.

