¿Quién dirige el mundo?
Al intentar responder la
pregunta debemos entender o debemos hacernos cargo de la posición que
tiene dentro de la sociedad la energía y por derivado el dinero, por lo
tanto la respuesta se hace evidente. Si nos limitamos a entender o
considerar que el poder (energía/dinero) está dirigido por los jefes de
Estado, las respuesta será errónea o como poco inexacta. Debemos
examinar el mundo en su conjunto y las estructuras del poder
político-económico global.
La mayor posición de poder dentro del
sistema capitalista mundial se encuentra en la “autoridad” de poder
crear dinero: los bancos centrales. El sistema de banca central, originario de 1694, en Inglaterra,
se compone de una red internacional de bancos centrales que son de
propiedad privada (están basados en un accionariado y parte de ese
accionariado son bancos privados y que, a su vez parte del accionariado de estos bancos pertenece a ciertas personas que llamaremos élite).
A estos bancos centrales se le otorgan
facultades gubernamentales para imprimir y emitir la moneda de un país, y
establecer las tasas de interés, la recaudación de ingresos y la
obtención de beneficios a través del interés que se cobra. La mayoría de
los bancos centrales dan préstamos a los gobiernos y las industrias. El
último centro de poder en el sistema de banca central se encuentra en
el Banco de Pagos Internacionales (BPI/BIS).
El Banco de Pagos Internacionales
El BPI fue fundado en 1930. Los principales actores en la constitución del BPI fueron el Gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman y su colega alemán Hjalmar Schacht, último ministro de finanzas de Adolf Hitler. El banco fue inicialmente creado con la intención de facilitar transferencias pecuniarias que pudieran surgir en el marco de las obligaciones de compensación que aparecieran a raíz de los tratados de paz. Después de la Primera Guerra Mundial, la necesidad de tener un banco especializado en estos temas fue sugerida por el Comité Young del Plan Young, como un medio de transferir los pagos de las reparaciones alemanas (vid. Tratado de Versalles).
El Banco de Pagos Internacionales
El BPI fue fundado en 1930. Los principales actores en la constitución del BPI fueron el Gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman y su colega alemán Hjalmar Schacht, último ministro de finanzas de Adolf Hitler. El banco fue inicialmente creado con la intención de facilitar transferencias pecuniarias que pudieran surgir en el marco de las obligaciones de compensación que aparecieran a raíz de los tratados de paz. Después de la Primera Guerra Mundial, la necesidad de tener un banco especializado en estos temas fue sugerida por el Comité Young del Plan Young, como un medio de transferir los pagos de las reparaciones alemanas (vid. Tratado de Versalles).
El plan fue acordado en agosto de aquel
año en una conferencia en La Haya. Asimismo, se hizo un borrador de
estatutos para el banco en la Conferencia de Banqueros Internacional de
Baden Baden en noviembre. Los estatutos fueron aprobados en la Segunda
Conferencia de La Haya, de 20 de junio de 1930. El Consejo de
Administración original del BPI incluía a varios representantes de la
Alemania nazi: el Ministro de Economía Walther Funk, un oficial de las
SS llamado Oswald Pohl, Herman Schmitz, consejero de IG Farben y el
Barón Von Schröder, el propietario del banco J.H.Stein Bank, en el que
se depositaban los fondos de la Gestapo.
Después de la
Segunda Guerra Mundial, en 1944, en la Conferencia de Bretton Woods, el
BPI llegó a ser la clave en una lucha entre la delegación
estadounidense, formada por Harry Dexter White y por Henry Morgenthau, y
la delegación británica, encabezada por John Maynard Keynes y Dean
Atchison, representante de Chase Bank. Estos últimos intentaron vetar la
disolución del banco.
Como resultado de las alegaciones
acerca de que el BPI había ayudado a los alemanes a expoliar los activos
de los países ocupados durante la Segunda Guerra Mundial, la
Conferencia Monetaria y Financiera de Naciones Unidas recomendó la
liquidación del BPI tan pronto como fuera posible. Esta tarea, que fue
originalmente propuesta por Noruega y apoyada por otros delegados
europeos y por Morgenthau y White nunca fue adoptada.
En julio de 1944, Archison interrumpió a
Keynes en una reunión porque temía que el BPI fuera disuelto por el
Presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt. Keynes acudió a
Henry Morgenthau para evitar la disolución del BIS o, al menos,
posponerla. Sin embargo, al día siguiente se aprobó dicha disolución. La
delegación británica no se rindió y la disolución del banco fue
suspendida hasta después de la muerte de Rooselvelt. En abril de 1945,
los británicos y el nuevo presidente estadounidense, Harry S. Truman,
pararon la disolución del BPI.
En marzo de 2006, el BPI tenía 55
bancos centrales accionistas de todo el mundo. En ese mismo momento, los
activos del banco eran aproximadamente de 221.000 millones de dólares,
que incluían 5.800 millones de dólares en fondos propios. Cuando el BPI
aumentó capital, se dio a la opción a los bancos centrales de suscribir
esas acciones o de entregarlas al público. Actualmente, el 86% de las
acciones del BPI están suscritas y registradas a nombre de bancos
centrales, mientras que el 14% restante pertenece a accionistas privados.
Estos accionistas privados corresponden a la parte de las emisiones
privadas francesa y belga y a todas las acciones que fueron creadas en
la emisión original estadounidense de 1930.
Todos los accionistas reciben
dividendos del BPI. Sin embargo, los accionistas privados no tienen
derechos de voto o representación en la Asamblea General del BPI. Sólo
un banco central de un país o su fiduciario puede ejercer los derechos
de voto y representación.
En un principio, las acciones del
BPI estaban admitidas a negociación en mercados secundarios, lo que
convirtió al BPI en una entidad única: una organización internacional,
en el sentido del derecho internacional público que, sin embargo, tenía
accionistas privados. Tomen sus propias conclusiones si el BPI es
privado o no….
La Comprensión a través de la historia:
Los bancos centrales, y por lo tanto el sistema de banca central en su conjunto, es un sistema de propiedad privada en la que los principales accionistas son poderosas casas bancarias internacionales.
Estas casas bancarias internacionales surgieron a la par con la
evolución de la banca central. El sistema de banca central surgió por
primera vez en Londres, y se expandió por toda Europa con el tiempo. Con
esta expansión, las casas bancarias europeas también crecieron y se
expandieron por todo el continente.
Después de la Revolución Francesa –que
sirvió para quitar el poder económico a reyes e iglesia para dárselo a
la burguesía- Napoleón llegó al poder, que otorgó a los banqueros
franceses un banco central de Francia. Una de las principales casas bancarias del mundo emergió: los Rothschild.
Provenientes de un gueto judío de Europa, los Rothschild se colocaron
rápidamente a la vanguardia en el sector bancario, y establecieron casas
bancarias en Londres, París, Frankfurt, Viena y Nápoles, lo que les
permitió obtener inmensas con todas las guerras napoleónicas.
Al mismo tiempo, en los Estados Unidos,
hemos visto el surgimiento de un poderoso grupo de banqueros e
industriales, tales como los Morgan, Astor, Vanderbilt, Rockefeller y Carnegie,
que crearon los monopolios y oligopolios industriales a través del
siglo 19. Estos intereses bancarios estaban muy cerca y se aliaron con
las poderosas casas bancarias europeas.
La Europea, y en particular las élites
británicas de la época, comenzaron a organizar su alimentación en un
esfuerzo para ejercer adecuadamente su influencia internacional. En este
momento, los imperios europeos estaban participando en el reparto de
África, la cuál fue colonizada y descuartizada por las naciones
europeas. Ejemplo es Cecil Rhodes que hizo su fortuna en las minas de diamantes y oro en África, con el apoyo financiero de los Rothschild que en ese momento tenían la mayor concentración del capital financiero en el mundo.
Después del pánico bancario de 1907 en EE.UU., instigado por JP Morgan,
la presión fue puesto sobre la clase política estadounidense para crear
un sistema bancario. En 1910, una reunión secreta de los financieros se
llevó a cabo en la isla de Jekyll, donde planearon la creación de una Asociación Nacional de Reserva
con quince grandes regiones, controlada por un consejo de los banqueros
comerciales, pero fortalecidos por el gobierno federal para actuar como
un banco central – la creación de dinero y las reservas crediticias a
bancos privados-. Naciendo en 1913 la Reserva Federal que, evidentemente es privada.
Por lo tanto, el verdadero poder en el orden mundial está en manos de casas bancarias internacionales de propiedad privada
así como el sistema bancario central global, lo que les permite
controlar el crédito de las naciones, el control de las finanzas de los
gobiernos y la industria.
Sin embargo, aunque el sistema
económico estaba firmemente bajo su control, para establecer la
influencia sobre las finanzas, tenían que conformar la ideología de la
clase dirigente. En efecto, lo que se necesitaba era construir
socialmente una clase dirigente, a nivel internacional, que sirva a sus
intereses. Para ello, estos banqueros llevaron a cabo un proyecto de
establecimiento de grupos de reflexión (think tanks) para organizar las
élites de la política, la economía, el mundo académico, los medios de
comunicación y los militares en una ideología general coherente y
controlable.
Fuente: TonyFdez.blogspot.com.es
Visto en : ArucasBlog
