Aprendiendo a pensar: lógica de los sofismas (9-21)
El razonamiento en círculo:
El “argumento circular” (circulus in demostrando)
es una especie de falacia de petición de principio que puede incluirse
dentro de la modalidad a). Se denomina también círculo vicioso o
“dialelo”, y se comete cuando hay dos proposiciones que se pretenden
demostrar recíprocamente, es decir se pretende demostrar cada una de
ellas a partir de la otra.
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[24] Todo lo que es inmortal es espiritual.
El alma es inmortal. (A)
(I) (Teeteto)
El alma es espiritual. (B)
Todo lo que es espiritual es inmortal.
El alma es espiritual. (B)
(II) (Fedón)
El alma es inmortal. (A)
Vemos que en el argumento (I) la conclusión (B) se
apoyó en la premisa (A), pero ocurre que en el argumento (II) la
proposición (A) se quiere demostrar a partir de (B).
Por lo general la petición de principio no
aparece muy manifiesta, sino que suele hallarse escondida. Sea el
siguiente ejemplo: A partir de datos estadísticos un investigador deriva
como conclusión que el suicidio tiene generalmente como causa alguna
enfermedad mental; las premisas son los datos tomados de las memorias de
los hospitales y de los archivos policiales; en todos estos registros
aparece siempre una falla psíquica en la personalidad de los suicidas,
así por ejemplo de los 266 casos registrados en el Departamento de
Medicina Forense durante 10 años, 235 de ellos están catalogados como
enfermos mentales de alguna especie. El argumento empleado por el
investigador a partir de tales datos ha sido entonces el siguiente: A intentó el suicidio y padecía tal enfermedad mental; B intentó el suicidio y padecía tal enfermedad mental; C intentó el suicidio y padecía tal enfermedad mental…; luego
casi todo suicida padece una enfermedad mental. Pero con respecto a
los diagnósticos que se encontraron en esos registros, puede ocurrir
que ellos no se hubieran hecho sobre la base de una verdadera
comprobación, sino que hubiesen resultado del siguiente razonamiento que
habría hecho el funcionario policial médico que intervino en su
oportunidad: «Si alguien intenta suicidarse, es porque es un enfermo
mental; A ha intentado suicidarse; luego A es un enfermo mental», y que luego, a partir de este prejuicio
el especialista hubiera diagnosticado la dolencia psíquica más conforme
con las circunstancias, y la hubiese puesto en la ficha. Si
consideramos ahora el razonamiento del investigador unido con las
premisas próximas y remotas que sirvieron de base para su conclusión, en
el conjunto podemos advertir una petición de principio:
[25] El que intenta suicidarse es un enfermo mental. (I)
A ha intentado suicidarse.
A es un enfermo mental y tenía la enfermedad x.
El que intenta suicidarse es un enfermo mental.
B ha intentado suicidarse.
B es un enfermo mental y tenía la enfermedad y.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Luego, a partir de los archivos que dicen A padecía tal enfermedad, B padecía tal otra, y así los 266 casos, se forma el siguiente argumento:
A ha intentado el suicidio y padecía la enfermedad x.
B ha intentado el suicidio y padecía la enfermedad y.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El que intenta suicidarse es un enfermo mental. (II)
Podemos ver claramente que lo que se afirma en la conclusión (II) es exactamente lo que se había puesto en la premisa (I)[1].
PREM. CONCL.
El alma es inmortal El alma es espiritual
CONCL. PREM.
PREM. CONCL.
Quien intenta suicidarse AA, BB, CC…. son
es un enfermo mental enfermos mentales
es un enfermo mental enfermos mentales
CONCL. PREM.
Esquema del razonamiento en círculo
[1]
Este ejemplo lo trae Pitirim Sorokin. «El argumento principal en favor
de la tesis de que “El suicidio es siempre un acto de enajenación
mental” es el supuesto alto porcentaje de anormales mentales entre las
personas que cometen suicidio. Se pretende en algunos casos que son casi
el 100 por 100 (…) pero ocurre que (…) no es raro que el mismo hecho de
cometer suicidio por parte de la persona conduzca automáticamente a
diagnosticar su anormalidad» (Sociedad, cultura y personalidad. Aguilar, Madrid, 1969, ps. 15 s.).


