Justificación del terrorismo:El Papa Pazos |
Se han hecho muchas
parodias de este papa, y de todos los papas. Gracias a Dios, a pesar de lo que
pretenden algunos, todavía está permitido. Las hay divertidas, otras son
zafias, muchas demuestran un anti catolicismo recalcitrante, pero no recuerdo
ninguna que pusiera en boca del Santo Padre una barbaridad comparable a lo
dicho por el jesuita argentino este jueves. No tanto por la frase en sí, sorprendente en un papa, de quien se
espera que ponga la otra mejilla, como por el contexto y la intención de sus palabras.
Reconozco que cuando a última hora la leí en una portada no le di mayor
importancia porque, en un derroche de
candidez que siempre rejuvenece, ni me planteé que se refiriese a la matanza de
París. Era inconcebible que un papa estuviera aportando justificaciones a
una matanza terrorista. Ahora ya no.
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En estos días asisto
atónito a una ola liberticida que, en la línea del inefable papa, pretende
utilizar la matanza de París para cercenar nuestras libertades. Tan sólo el
hecho de que se promueva este debate es un triunfo de los islamistas. ¿Qué
creen que pretendían, si no, con el atentado? No voy a entrar a discutir lo
indiscutible. Me niego. Aun con la perplejidad que me provoca leer en un mismo
texto que Charlie Hebdo "incita al odio" y que el
Corán es un texto respetable. Cosas veredes.
Pero, como decía,
prefiero no entrar en ese debate. La
libertad no se negocia, ni con terroristas ni con meapilas, sean del credo
que sean. Creo que, dado el nivel que demuestra Bergoglio, es mejor situar el análisis en el terreno intelectual
que le corresponde. No citaré a Aristóteles, Santo Tomás o Ratzinger, no. Fue el entrañable Pazos, ese gangstercillo
gallego interpretado por Manuel Manquiña en Airbag, disparatada y divertidísima
comedia de Juanma Bajo Ulloa, el que dijo aquello de "bueno, vamos a llevarnos bien, porque si no van
(sic) a haber hondonadas (sic) de hostias aquí, eh". Quién le diría al
bueno de Pazos que su peculiar filosofía sería asumida años después por todo un
papa de Roma.
Raúl Vilas

