SUJETO DEL BAUTISMO: DE CÓMO ACTUAR EN CASOS EXTRAORDINARIOS
INTRODUCCIÓN
El caso del niño Mortara
me sugirió, al leer como su nodriza había cumplido con su obligación de
católica bautizando al hebreo en peligro de muerte, la posibilidad de
este artículo, en el cual podrá formarse el lector sobre las
obligaciones morales de conferir el bautismo, bien ante un feto
abortivo si tiene forma humana o embrionaria, y éste envuelto o no en
las secundinas , en una cesárea, respecto a los niños expósitos o
hallados, en relación con los niños de herejes y cismáticos, etc. Me ha
parecido de interés muy práctico clarificar este asunto, ya que aunque
haya católicos que saben qué ha de hacerse, he supuesto que la mayoría
desconocen la obligación de conferir el bautismo en abosluto o bajo
condición y el cómo se ha de hacer en casos de difícil acceso:
La
obligación es grave, puesto que el niño que no ha llegado al uso de
razón, si no está bautizado, no entrara en el Cielo, ya que no puede
tener, como es lógico, un deseo del bautismo.
El siguiente texto esta tomado de la Teología Moral para Seglares de Royo Marín.
Sujeto del bautismo
. Es una de las cuestiones más
interesantes y prácticas de la teología del bautismo. Vamos a
establecer, en primer lugar, el principio fundamental, que suena así:
Es sujeto capaz del bautismo todo hombre viador no bautizado y sólo él (en.864).
Por hombre viador — como ya dijimos—
se entiende toda persona humana, de cualquier sexo o edad, que vive
todavía en este mundo. Los ángeles y los muertos no son capaces de
recibir el bautismo ni ningún otro sacramento, ya que fueron instituidos
por Cristo únicamente para la humanidad viajera en este mundo. Y es
preciso que el hombre viador no esté bautizado todavía, ya que el
sacramento del bautismo imprime en el alma su carácter indeleble, y no
puede repetirse lícita ni válidamente.
Es de fe que son sujetos capaces del
bautismo incluso los niños antes del uso de la razón, como declaró
Inocencio III contra los valdenses (cf. D 424 y 430) y el concilio de
Trento contra los falsos reformadores (D 868-870). Santo Tomás prueba
hermosamente que es necesario bautizar a los niños, ya que nacen en
pecado original, y sólo el bautismo se lo puede quitar; y que es
conveniente, para que, alimentados desde niños en las cosas
pertenecientes a la vida cristiana, puedan más firmemente perseverar en
ella (111,68,9). Añádase a esto que los sacramentos producen la gracia ex opere operato
a todos los que no les ponen óbice voluntario, y ciertamente que los
niños no se lo ponen al bautismo; luego pueden recibirlo válida y
fructuosamente.
Ni vale objetar que para recibir el
bautismo es necesaria la fe y la intención de recibirlo, porque eso se
requiere únicamente en los adultos. Aunque los niños no tengan fe
actual, la tienen habitual (al recibir con el bautismo el hábito infuso
de la fe); y la Iglesia suple por ellos la falta de intención actual.
Vamos a precisar ahora la forma en que
debe administrarse el bautismo a las distintas clases o categorías de
personas humanas que son capaces de recibirlo.
A. Los no nacidos y los fetos abortivos .
La persona humana comienza a ser
sujeto del bautismo desde el instante mismo de su concepción en el seno
materno. Esto plantea gravísimos problemas, que vamos a examinar a
continuación.
1.°
A nadie debe bautizársele en el claustro materno mientras haya
esperanza fundada de que puede ser bautizado una vez que haya sido dado a
luz normalmente.
La razón es porque, aparte de las
razones de pudor, el bautismo administrado al niño encerrado todavía en
el seno materno es muy dudoso, por la dificultad de lavar ciertamente la
cabeza del niño con el agua bautismal, y no es lícita la administración
dudosa de un sacramento fuera del caso de necesidad. Sin embargo,
cuando se tema fundadamente que el niño no podrá nacer o nacerá muerto,
hay que administrarle el bautismo encerrado todavii en el seno de tu
madre (valiéndote, v.gr., de una jeringa, de una esponja empapada en
agua, etc.) bajo la condición: si rrti y si detpue* nace vivo, debe
repetirse el bautismo bajo la condición: n no titas bautizado.
Cuando se administra el bautismo
intrauterino hay que procurar que el agua bautismal bafke al feto mismo,
ya que no seria suficiente bautizarle) en las membranas o secundinas,
que no pertenecen propiamente al feto, sino a la madre.
2.*
Si el niño hubiera echado afuera la cabeza y hay peligro próximo de
muerte, bautícesele en la cabeza; y no se le debe bautizar después bajo
condición si hubiera nacido con vida.
La razón es porque el bautismo
administrado en la cabera del niño aunque sea a medio nacer— es
ciertamente válido, y, por lo mismo, no se puede repetir.
Este bautismo de urgencia conviene
que sea administrado, en caso de peligro próximo de muerte, por el
médico o la comadrona, que están gravemente obligados a aprender y
administrar convenientemente el bautismo en estos casos extremos.
3.
Si hubiera echado afuera otro miembro, debe bautizársele bajo
condición, si es que hay peligro inminente; pero en este caso, si, una
vez nacido, tuviera vida, debe ser bautizado de nuevo bajo condición.
La razón es porque el bautismo
administrado fuera de la cabeza es dudoso, y por eso hay que emplear la
fórmula condicional en las dos administraciones, a saber: si eres c a p a
en la primera, y si no estás bautizado, en la segunda. Esta última debe
administrarse, como es obvio, en la cabeza de la criatura.
4. Si hubiera
muerto la madre en estado de embarazo, el feto, una vez extraído por
aquellos a quienes corresponde hacerlo, debe ser bautizado en absoluto,
si ciertamente vive; si esto es dudoso, bajo condición.
Se trata de una obligación de suyo
grave en virtud del precepto de la caridad, que manda socorrer al
prójimo constituido en extrema necesidad espiritual aun con grandes
incomodidades temporales c incluso con peligro de la propia vida,3. Sin
embargo, para que urja de hecho esta grave obligación de caridad es
preciso que se reúnan estas dos condiciones:
1 . PROBABILIDAD DE QUE EL FETO ESTÉ VIVO
En virtud de este principio, no consta
con certeza la obligación de practicar la operación cesárea a la madre
difunta en las primeras semanas de su embarazo — quizá hasta el segundo o
tercer mes— ya que en estas circunstancias es muy difícil que no haya
muerto también el feto a la vez o antes que la madre. Pero debe hacer» a
partir del tercero o cuarto mes, sobre todo si la madre ha sufrido una
muerte súbita o violenta, a no ser que conste con cencía que eJ feto ha
perecido también en el mismo accidente violento (v.gr., por
electrocuración).
2 . PERSONA IDÓNEA PARA REALIZAR LA OPERACIÓN
Si está presente el médico o cirujano,
ellos son los que deben practicarla, como es obvio. Pero en su ausencia
podría realizar la operación el practicante, comadrona o incluso una
persona ajena al arte quirúrgico, con tal que posea los conocimientos
indispensable* para intentar la operación con éxito. La salvación eterna
del pobre niño bien vale la pena de arriesgarse a una operación que en
nada dañará a la madre difunta y puede, en cambio, salvar incluso la
vida temporal del niño, si el fallecimiento de su madre ocurrió después
del séptimo mes de embarazo.
La Sagrada Congregación del Santo
Oficio adviene de manera bellísima y emocionante que no deben los fieles
llevar a mal que se abra el cuerpo de la madre ya muerta para bautizar
y salvar la vida eterna, y tal vez también la temporal del hijo, cuando
sabemos que nuestro Salvador permitió que fuera abierto su costado para
salvarnos a nosotros. Lo irracional e impío es condenar a muerte eterna
al hijo vivo por querer neciamente conservar íntegro el cuerpo muerto
de la madre.
No se olvide que el feto humano puede
sobrevivir a la madre una o varias horas, según los casos. Conviene, no
obstante, practicar la operación cesárea cuanto antes, conservando
mientras tanto el calor del seno maternal (v.gr., con paños calientes o
almohadilla eléctrica).
De todas formas, si en virtud de
circunstancias especiales (v.gr., pocas semanas de embarazo, clase de
muerte de la madre, etc.), hubiera pocas esperanzas de encontrar vivo al
feto a base de la operación cesárea, habría que intentar, al menos, un
bautismo intrauterino en la forma que hemos explicado en el primer
principio. Téngase en cuenta que se trata de un asunto gravísimo, como
es la salvación eterna del niño; bien vale la pena agotar las
posibilidades a nuestro alcance para asegurársela.
5.°
Ha de procurarse que todos los fetos abortivos, cualquiera que sea el
tiempo a que han sido alumbrados, sean cuanto antes bautizados en
absoluto, si ciertamente viven; y, si hay duda, bajo condición (cf.
en.871).
Expliquemos separadamente los términos del principio:
HA DE PROCURARSE , es decir, es obligatorio en conciencia bajo pecado mortal.
Que todos los fetos abortivos s , ya
se trate de un aborto involuntario e inculpable, ya se trate de un
aborto criminal provocado a sabiendas. Ante Dios es también criminal el
llamado «aborto terapéutico», provocado directamente para salvar a la
madre.
CUALQUIERA QUE SEA EL TIEMPO EN QUE HAYAN SIDO ALUMBRADOS.
La razón es porque el feto humano es sujeto capaz del bautismo desde
el instante mismo de su concepción como tal persona humana. Por lo
mismo, debe bautizarse siempre (aunque con la fórmula condicional: si
eres capa%) cualquier embrión o feto abortivo, aunque sea de unos pocos
días y no tenga todavía ninguna figura humana.
SEAN BAUTIZADOS EN ABSOLUTO, SI CIERTAMENTE VIVEN. SI HAY DUDA BAJO CONDICIÓN. He aquí el modo de proceder en la práctica:
- Si se trata de un feto que tiene ya forma humana, bautícesele en la cabera, empleando agua natural y la fórmula absoluta o condicionada (si eres capaz, según los casos.
- b) Si se trata de un feto embrionario (sin forma humana aún) y aparece envuelto en las secundinas, sumérjase todo el envoltorio en agua (templada a ser posible) y, tomando alguna doblez de su envoltura, rómpasela para que salga el líquido amniótico y el agua bañe directamente al feto, y al mismo tiempo pronúnciese la fórmula, bajo la condición si vives o si eres capa^… Es más seguro sacarle del agua inmediatamente después de la inmersión para completar la significación sacramental.
Este bautismo de urgencia puede y debe administrarlo cualquier persona, sin distinción de estado, sexo ni edad.
N.B. Este bautismo de los fetos
abortivos — absoluto o condicional según los casos— no debe omitirse
nunca, aunque parezca que el feto está ya muerto. Con frecuencia, estos
fetos, o los niños ya formados del todo, nacen en estado de asfixia y de
muerte aparente, que puede prolongarse varias horas, sin que se
produzca la muerte real. No hay más que una señal cierta y evidente de
muerte real: la putrefacción clara y manifiesta.
6.° Debe
bautizarse siempre, por lo menos bajo condición, a los monstruos y a los
ostentos; y en la duda de si es uno solo o son varios hombres, se debe
bautizar a uno de ellos en absoluto y bajo condición a los restantes.
Se entiende por monstruos y ostentos —
en el sentido que aquí nos interesa— los fetos engendrados por mujer
que presentan aspecto de animal, o están destituidos en parte de figura
humana, o presentan miembros multiplicados (v.gr., dos cabezas, tres
brazos, etc.). Los que no ofrecen ninguna forma humana ni de bestia,
apareciendo externamente como una masa informe de carne, reciben el
nombre de molas.
Los monstruos y ostentos han de ser
bautizados, al menos, bajo la condición si eres capa%. Si aparecen
varias cabezas con un solo tronco, hay que bautizar absolutamente una de
ellas, y las otras bajo condición (si no estás bautizado).
Las molas o masas de carne informe que
van absorbiendo al feto hasta destruirle deben ser abiertas para ver si
aún le contienen y bautizarle bajo condición: si vives o eres c a p a
Sería inválido el bautismo administrado sobre la mola misma, ya que
ciertamente no es el feto, aunque lo contenga.
Escolios. 1.°
1. La operación cesárea en vida de la madre.En
vida de la madre, la operación cesárea es lícita, e incluso
obligatoria, cuando se reúnan las condiciones siguientes: 1 .*
Imposibilidad del parto normal (por estrechez de pelvis, etc.).
2. Posibilidad de salvar la
vida de la madre y del hijo, ya que no es lícito jamás matar
directamente a la madre para salvar al hijo, o al hijo para salvar a la
madre. Por parte del hijo, se requiere que sea ya viable, o
sea, que pueda ya vivir separado de su madre (después del séptimo mes). Y
por parte de la madre, que tenga las fuerzas suficientes para poder
resistir la operación, que cada vez resulta menos peligrosa por los
grandes adelantos de la ciencia moderna.
3.* Que, a juicio de los técnicos, no haya otra forma de bautizar al niño;
lo cual casi nunca constará con certeza, ya que la mayor parte de las
veces puede ser bautizado en el seno materno con sólida probabilidad.
Claro está que, aun en este caso, no se podría practicar jamás ninguna
operación directamente occisiva del feto (craneotomía, etc.), aunque
constara con toda certeza que había sido debidamente bautizado en el
seno materno.
Cuando se reúnan estas condiciones, la
madre tiene grave obligación de caridad de dejarse practicar la
operación cesárea para salvar la vida eterna de su hijo — y acaso
también la temporal— aun a costa de las propias incomodidades y
peligros. Sin embargo, si se sospecha que no será aceptada, se procederá
con mucha prudencia al manifestar esta obligación a la madre enferma
(v.gr., aconsejándola nada más), con el fin de no exponerla a morir en
pecado, sin ventaja ninguna para el hijo.
B. Los niños expósitos y hallados.
Generalmente, se entiende por expósito
el niño recién nacido depositado por personas desconocidas en una
inclusa. Y por hallado, el niño recién nacido encontrado en un paraje
público donde le abandonaron sus padres. He aquí lo que preceptúa el
Código canónico:
- Los dudosamente bautizados
Como ya hemos dicho, el bautismo
válidamente recibido imprime en el alma un carácter indeleble, en virtud
del cual no puede reiterarse jamás sin hacer injuria al sacramento.
Pero como, por otra parte, el bautismo es absolutamente necesario para
la salvación, cuando exista alguna duda seria y razonable sobre la
existencia o validez de un bautismo dudoso, es lícito y obligatorio
rebautizar bajo condición: Si no estás bautizado..
Examinemos en concreto los principales casos que pueden ocurrir con relación a los católicos y a los herejes convertidos.
Si se trata de católicos
Como principio general, no se puede
rebautizar a nadie por el solo hecho de surgir alguna duda o sospecha
escrupulosa e imprudente sobre la existencia o valor del bautismo
recibido en la infancia, porque es un sacrilegio administrar un
sacramento a un sujeto incapaz de recibirlo. Pero, si la duda es seria y
razonable, se le podría y debería rebautizar sub conditione, ya que en
este caso no se hace injuria al sacramento, que fue instituido en favor
de los hombres.
Como ya hemos indicado en sus lugares, hay que volver a bautizar sub conditione:
- A los que fueron bautizados en el seno de su madre o a medio nacer (a no ser, en este último caso, que hubieran sido bautizados en la cabera).
- A los niños expósitos o hallados.
- A cualquier católico de cuyo bautismo se tenga seria y razonable duda. Si se trata de persona llegada ya al uso de razón, debe arrepentirse de sus pecados antes de recibir el bautismo condicional; y después de recibido debe confesar sus pecados y recibir condicionalmente la absolución de los mismos (por si acaso fue válido su primer bautismo y tenga necesidad del sacramento de la penitencia para que se le perdonen los pecados cometidos después de él).
Si se trata de herejes convertidos
Cuando un hereje o cismático se
convierte al catolicismo después de haber sido bautizado en su
respectiva secta, hay que proceder del siguiente modo:
1.” Si, hechas las debidas
investigaciones, resulta que el bautismo recibido en la secta fue
ciertamente válido, no se le puede bautizar de nuevo (en.869). Para el
ingreso en la Iglesia católica basta la absolución de las censuras en el
fuero externo, impartida por el obispo o el sacerdote deputado para
ello, a la que debe preceder la abjuración de la herejía y la profesión
de fe ante el obispo o su delegado y dos testigos. Después de esto puede
ya cualquier confesor oírle en confesión y absolverle de sus pecados y
administrarle la sagrada comunión como a otro católico cualquiera.
2.” Si, hechas las debidas
investigaciones, resulta que el bautismo recibido en la secta fue
ciertamente inválido — o no recibió ningún bautismo— , hay que bautizar
en absoluto al neoconverso, sin que tenga que preceder al bautismo
ninguna absolución o abjuración, porque el sacramento se lo borra
absolutamente todo (con tal, naturalmente, que lo reciba con
arrepentimiento de sus pecados).
3.° Si, hechas con diligencia las
debidas investigaciones, permanece dudoso el bautismo recibido en la
secta herética o cismática, procédase del siguiente modo:
- a) Abjuración y profesión de fe, con la correspondiente absolución de las censuras en el fuero externo.
- b) Bautismo condicional (previo arrepentimiento de los pecados).
- c) Confesión sacramental con absolución condicional (por si acaso fue válido su primer bautismo y necesite el sacramento de la penitencia para el perdón de los pecados cometidos después de él).