La siesta argentina en su máximo esplendor. No hay tiempo que perder cuando se trata de reclamar para salvar al país
La población, en casi todos sus segmentos sociales y culturales, prefiere continuar ignorando lo que le sucede al país. Mientras, el Gobierno sigue quedándose “con todo”
Cada vez que se hacen decomisos importantes de drogas en la Argentina, debe recordarse que estos representan sólo un ínfimo porcentaje de lo que se trafica …
Desidia, negligencia, insensibilidad, pereza, indolencia, desinterés, cuantos vocablos podrían aplicarse a la actual postura de los argentinos frente a lo que ven pasar frente a sus ojos, y no quieren ver. ¿Cómo se podría definir una situación por la cual la amplia mayoría de los habitantes prefiere distraerse con el consumo –cuando se puede-, o con verdaderas tonterías, tales como el “cholulaje”, o el perderse entre los aparatos electrónicos, u el ocuparse de cualquier nimiedad que se le cruce en su camino …?.
Y la vida transcurre así, para millones de ciudadanos, mientras los enemigos de la Argentina, siempre atentos, siguen en su carrera destructiva, tomando posesión de todos los puestos claves para retener el poder, y utilizando sus tan viejas y conocidas estrategias las que sin embargo les siguen sirviendo, tales como las de comprar voluntades, cuando les es posible, o extorsionar si el primer paso no funciona.
Hoy los argentinos se quejan fundamentalmente de tres situaciones difíciles para el país: Inseguridad, inflación, corrupción, casi siempre en ese orden, en cualquier encuesta seria que se realice en el país.
La ciudadanía se queja pero sigue pasiva, sin considerar que el tema “Narco”, en la Argentina y en la región, pero especialmente en este país, es el causal de un alto porcentaje de las muertes que se están produciendo, a manos de los delincuentes. Obviamente juega a favor de esta tendencia, y tal como se dice permanentemente en este Portal, la modalidad judicial de permitir la libertad de los delincuentes y ofrecerles todo tipo de garantías, mientras tantos inocentes siguen muriendo, día a día, en especial en la zona metropolitana.
El ciudadano medio podrá preguntar: ¿Y yo qué puedo hacer para frenar este avance?. Sin duda mucho más que votar –y en ocasiones bastante mal, por lo que se ve- cada dos y cuatro años. Aquí se exige un planteo claro a las autoridades por cualquier medio legal posible, y los hay muchos. Lo que ocurre es que es preferible evadirse de los problemas tan dolorosos, ignorando que al hacerlo lo que se consigue es re-potenciarlos.
Porque mientras todo esto sucede, deja hacer libremente a un Gobierno que, lejos de estar capacitado como para enfrentar un flagelo semejante, de modo ordenado y sistemático, es, por el contrario, el principal sospechoso de permitirlo, y hasta en ciertas ocasiones, de promoverlo. No habrá que olvidar todo lo que trascendió, extraoficialmente y también a nivel judicial, con lo sucedido en el caso conocido como el “Triple crimen de General Rodríguez”, donde cada vez que se comentaban hechos puntuales sobre el mismo, las miradas y los pensamientos de los investigadores, ya sean policiales, judiciales o periodísticos, se desviaban hacia un sector de la Política, el que desde hace muchos años vive sospechado de estar vinculado con el narcotráfico.
Por lo pronto, con la inacción oficial se está estimulando el asentamiento en el país, de lo peor del mundo del narcotráfico. La aparición en la Argentina, y especialmente en la ciudad de Buenos Aires o en el conurbano Norte bonaerense, de líderes de segundo, y en casos de primer nivel de ese negocio, indica el interés puesto por esas fuerzas en nuestro país, y la falta de vigilancia que existe sobre dichos sujetos, en sus movimientos, asentamientos y demás. Luego está la permeabilidad de nuestras fronteras, ahora más descontroladas que nunca por la gran escasez de elementos para detectar los vuelos que traen las drogas, y la ausencia de Gendarmes y Prefecturianos que son usados para hacer vigilancias en los centros urbanos más importantes, desprotegiendo sus lugares habituales de trabajo.
A nivel de Gobierno, no habría que esperar nada bueno ni importante al respecto. Las reacciones oficiales son espasmódicas y armadas sólo para contrarrestar las malas noticias cada vez que se descubre accidentalmente algún importante narcotraficante internacional, luego de haber vivido en el país, y haberse desplazado con toda comodidad, por largo tiempo; o cuando se encuentran plantas elaboradoras de droga, cada vez que desde los barrios se denuncia repetidamente su presencia, porque estarían a la vista de todos, como también sucede con los lugares donde se expenden las sustancias prohibidas.
Siempre a nivel del Estado, en la Provincia de Buenos Aires, la más importante en cuestión de consumo y tráfico de drogas, seguida de Córdoba y Santa Fe, y luego tal vez Salta, no encontraron mejor solución que “reforzar” la seguridad, nombrando como responsable de la misma a un “restaurantero”, oficio digno si los hay, y además necesario, pero que nada tiene que ver con el problema para el que fue designado. Con este dato, ya alcanza como para dejar de discutir el tema desde el punto de vista de la participación del Estado.
Cualquier ciudadano debería darse cuenta que este tipo de medidas oficiales se establecen para pasar el tiempo, y el tiempo sirve para agravar enormemente el problema tratado. De modo que lo que hay que hacer es ir contra las autoridades, del modo y la forma legal que sea posible, pero con firmeza y rapidez. Presionarlas hasta que finalmente actúen, y que entreguen a los Funcionarios comprometidos con el triste negocio que mata a tanta gente.
¿Están los argentinos preparados y con la suficiente convicción y fuerza, como para hacer lo que tienen que hacer …?. Si no ejercen sus legítimos derechos rápidamente, serán demandados por la historia y por sus hijos, por los que para entonces les haya dejado con vida, el narcotráfico …
Fuente: Enfoques Positivos
Cada vez que se hacen decomisos importantes de drogas en la Argentina, debe recordarse que estos representan sólo un ínfimo porcentaje de lo que se trafica …
Desidia, negligencia, insensibilidad, pereza, indolencia, desinterés, cuantos vocablos podrían aplicarse a la actual postura de los argentinos frente a lo que ven pasar frente a sus ojos, y no quieren ver. ¿Cómo se podría definir una situación por la cual la amplia mayoría de los habitantes prefiere distraerse con el consumo –cuando se puede-, o con verdaderas tonterías, tales como el “cholulaje”, o el perderse entre los aparatos electrónicos, u el ocuparse de cualquier nimiedad que se le cruce en su camino …?.
Y la vida transcurre así, para millones de ciudadanos, mientras los enemigos de la Argentina, siempre atentos, siguen en su carrera destructiva, tomando posesión de todos los puestos claves para retener el poder, y utilizando sus tan viejas y conocidas estrategias las que sin embargo les siguen sirviendo, tales como las de comprar voluntades, cuando les es posible, o extorsionar si el primer paso no funciona.
Hoy los argentinos se quejan fundamentalmente de tres situaciones difíciles para el país: Inseguridad, inflación, corrupción, casi siempre en ese orden, en cualquier encuesta seria que se realice en el país.
La ciudadanía se queja pero sigue pasiva, sin considerar que el tema “Narco”, en la Argentina y en la región, pero especialmente en este país, es el causal de un alto porcentaje de las muertes que se están produciendo, a manos de los delincuentes. Obviamente juega a favor de esta tendencia, y tal como se dice permanentemente en este Portal, la modalidad judicial de permitir la libertad de los delincuentes y ofrecerles todo tipo de garantías, mientras tantos inocentes siguen muriendo, día a día, en especial en la zona metropolitana.
El ciudadano medio podrá preguntar: ¿Y yo qué puedo hacer para frenar este avance?. Sin duda mucho más que votar –y en ocasiones bastante mal, por lo que se ve- cada dos y cuatro años. Aquí se exige un planteo claro a las autoridades por cualquier medio legal posible, y los hay muchos. Lo que ocurre es que es preferible evadirse de los problemas tan dolorosos, ignorando que al hacerlo lo que se consigue es re-potenciarlos.
Porque mientras todo esto sucede, deja hacer libremente a un Gobierno que, lejos de estar capacitado como para enfrentar un flagelo semejante, de modo ordenado y sistemático, es, por el contrario, el principal sospechoso de permitirlo, y hasta en ciertas ocasiones, de promoverlo. No habrá que olvidar todo lo que trascendió, extraoficialmente y también a nivel judicial, con lo sucedido en el caso conocido como el “Triple crimen de General Rodríguez”, donde cada vez que se comentaban hechos puntuales sobre el mismo, las miradas y los pensamientos de los investigadores, ya sean policiales, judiciales o periodísticos, se desviaban hacia un sector de la Política, el que desde hace muchos años vive sospechado de estar vinculado con el narcotráfico.
Por lo pronto, con la inacción oficial se está estimulando el asentamiento en el país, de lo peor del mundo del narcotráfico. La aparición en la Argentina, y especialmente en la ciudad de Buenos Aires o en el conurbano Norte bonaerense, de líderes de segundo, y en casos de primer nivel de ese negocio, indica el interés puesto por esas fuerzas en nuestro país, y la falta de vigilancia que existe sobre dichos sujetos, en sus movimientos, asentamientos y demás. Luego está la permeabilidad de nuestras fronteras, ahora más descontroladas que nunca por la gran escasez de elementos para detectar los vuelos que traen las drogas, y la ausencia de Gendarmes y Prefecturianos que son usados para hacer vigilancias en los centros urbanos más importantes, desprotegiendo sus lugares habituales de trabajo.
A nivel de Gobierno, no habría que esperar nada bueno ni importante al respecto. Las reacciones oficiales son espasmódicas y armadas sólo para contrarrestar las malas noticias cada vez que se descubre accidentalmente algún importante narcotraficante internacional, luego de haber vivido en el país, y haberse desplazado con toda comodidad, por largo tiempo; o cuando se encuentran plantas elaboradoras de droga, cada vez que desde los barrios se denuncia repetidamente su presencia, porque estarían a la vista de todos, como también sucede con los lugares donde se expenden las sustancias prohibidas.
Siempre a nivel del Estado, en la Provincia de Buenos Aires, la más importante en cuestión de consumo y tráfico de drogas, seguida de Córdoba y Santa Fe, y luego tal vez Salta, no encontraron mejor solución que “reforzar” la seguridad, nombrando como responsable de la misma a un “restaurantero”, oficio digno si los hay, y además necesario, pero que nada tiene que ver con el problema para el que fue designado. Con este dato, ya alcanza como para dejar de discutir el tema desde el punto de vista de la participación del Estado.
Cualquier ciudadano debería darse cuenta que este tipo de medidas oficiales se establecen para pasar el tiempo, y el tiempo sirve para agravar enormemente el problema tratado. De modo que lo que hay que hacer es ir contra las autoridades, del modo y la forma legal que sea posible, pero con firmeza y rapidez. Presionarlas hasta que finalmente actúen, y que entreguen a los Funcionarios comprometidos con el triste negocio que mata a tanta gente.
¿Están los argentinos preparados y con la suficiente convicción y fuerza, como para hacer lo que tienen que hacer …?. Si no ejercen sus legítimos derechos rápidamente, serán demandados por la historia y por sus hijos, por los que para entonces les haya dejado con vida, el narcotráfico …
Fuente: Enfoques Positivos
