lunes, 4 de agosto de 2014

EN DEFENSA DE UNA LEY SUPERIOR- CAPITULOS 10, 11 Y 12


EN DEFENSA DE UNA LEY SUPERIOR- CAPITULOS 10, 11 Y 12

Capítulo X
La imposibilidad de un verdadero amor homosexual

 
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El “amor homosexual” es otro mito que los activistas homosexuales usan para justificar su ideología y plantear su exigencia del “matrimonio” homosexual.
El Prof. Chai Feldblum, un defensor de los derechos homosexuales y del “matrimonio” homosexual, destacó la importancia de este mito: “El cambio real vendrá cuando el público reconozca el amor homosexual no sólo como moralmente neutro, sino como moralmente bueno, con el mismo alcance con que el amor normal es bueno.”1
¿Se puede hablar de “amor homosexual?” ¿Puede esto equipararse con el verdadero amor? Para responder esto, el verdadero amor debe ser definido. Para este fin, Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico, proporciona una valiosa visión.2
Una atracción placentera
El amor es una atracción al bien que se manifiesta en algo o alguien con quien uno se siente connatural y complacido. El amor tiene su raíz más profunda en la inclinación del hombre hacia Dios, el Bien Supremo. Al atraer a todas las criaturas a Sí, Dios también las mueve a desear bienes parciales en cuanto ellos participan del Bien Infinito. Por eso San Juan enseña que “nosotros amamos porque Él [Dios] primero nos amó.”3
Los seres humanos pueden sentir esta atracción placentera hacia las personas, animales, cosas, lugares, sonidos, artes, actividades y otros objetos.
En sí mismo, el amor es inmaterial y reside sobre todo en la voluntad. Se refleja físicamente en las emociones y sentimientos. El amor tiene grados y está sujeto a distorsiones por causa de los efectos del Pecado Original sobre el hombre.
Dos formas de amor: deseo y amistad
Hay dos formas de amor. La primera es la forma más baja e imperfecta de amor llamada amor de deseo (amor concupiscentiae) o amor sensitivo. Envolviendo predominantemente a los sentidos, está especialmente dirigido hacia obje- tos, cosas, lugares, animales, etc.
La segunda es la forma superior y propiamente humana de amor, que es llamada el amor de amistad (amor amicitiae) o amor volitivo. Reside sobre todo en la voluntad y resulta de la afinidad entre seres humanos.4 En su estado más alto, este amor de amistad requiere que la persona salga de sí mismo y ame a otro no por su propio gozo e interés, sino por el bien del otro: “Pues un amigo es otro yo mismo,” y “Quien ama está en relación con aquel que ama, como si fuese él mismo o parte de sí mismo.”5
Sin embargo, los seres humanos no son puros espíritus como los ángeles, o Dios, el Espíritu Perfecto. El hombre es un compuesto de cuerpo y alma, materia y espíritu. De ahí que, por más espiritual que el amor de un hombre pueda ser, afecte a su sensibilidad, como una emoción o sentimiento.
Aunque legítimo e importante, este componente sensible no puede ser la esencia del amor. La emoción o sentimiento no puede dominar la naturaleza propiamente espiritual del verdadero amor, que tiende al infinito.
Como Santo Tomás de Aquino explica, la práctica de la virtud de la templanza mantiene el equilibrio entre los componentes espiritual y sensitivo. Ella orienta los sentimientos, y domina o depura la sensibilidad. La templanza da equilibrio al hombre, especialmente en aquellas acciones y sentimientos más directamente ligadas a los instintos de supervivencia y procreación.6
Distorsiones del amor de amistad
Sin el efecto moderador de la templanza, la desviación violenta del deseo puede dominar la relación de amistad. Este dominio puede transformar el amor de amistad en un amor de deseo. Por consiguiente, el bien del otro puede ser reemplaza- do por el interés propio en el cual la principal meta es asegurar la ventaja de uno mismo.
En este caso, lo que a menudo sucede en amoríos románticos, la relación se vuelve egoísta. A veces ambas partes comparten este egoísmo, al cual Madame de Staël correctamente apellidaba “egoísmo a in tandem”.
Las personas que son objeto de esta pasión o interés egoísta no son amadas por su propio bien ni por lo que valen. Más bien son amadas sólo en cuanto satisfacen los intereses o deseos del otro. Esto no es amor verdadero; sólo tiene la apariencia o las manifestaciones accidentales del amor real.7
La razón guía al genuino amor humano
Cuanto más una relación es dominada por un amor de deseo y por lo tanto por la sensibilidad, tanto más lejano está del amor humano propiamente dicho. Cuando la inteligencia y la voluntad no dominan la relación, ésta más próxima de la mera atracción propia de los animales. La razón gobierna auténticamente el amor humano. Como San Tomás de Aquino enseña, “nuestro apetito sensitivo sobrepasa el de otros anima- les por causa de una cierta excelencia que consiste en su apti- tud natural de obedecer a la razón.”8
El amor conyugal: una forma del amor de amistad
Por su misma constitución anatómica, fisiológica y psico- lógica, los sexos se atraen mutuamente uno al otro espiritual y físicamente. Esto da origen a una forma especial del amor de amistad llamada amor conyugal, con su plenitud fecunda y ge- nerosa que tiene como fruto el engendrar, proteger y criar a los hijos. Aunque el amor conyugal satisface la propensión natural de los instintos del hombre, no depende ciegamente de ellos.
Como Santo Tomás dice, “Por su racionalidad, el amor conyugal es propio sólo del hombre… Está ordenado no sólo a engendrar, sino también a educar [la descendencia] y a pro- veer el hogar.”9
En suma, el amor conyugal es un generoso o altruista amor de amistad, al mismo tiempo que también útil y placentero:
[El amor conyugal] es útil en cuanto cumple las necesidades de la vida doméstica y da placer en el acto de la procreación; y cuando los esposos son virtuo- sos su amistad transciende estos aspectos legítimos que existen, por causa de la virtud.10
Esta dimensión espiritual del amor marital, fundamentalmente altruista, da solidez al matrimonio; cuando falta, decae o se marchita, los matrimonios a menudo se quiebran.
Por tanto, el amor en su propio sentido es un sentimiento benévolo y altruista guiado por la razón y la voluntad. El “amor homosexual” es imposible porque busca transformar el amor de amistad entre personas del mismo sexo en amor conyugal11. Una vez que el amor conyugal requiere complementariedad psicológica y física, sólo puede existir entre sexos opuestos.

La imposibilidad de un verdadero amor homosexual
La imposibilidad de un verdadero amor homosexual
El “amor homosexual” es sólo una atracción sentimental de naturaleza sexual o una dependencia psicológica debida a una carencia de auto-control emocional o sentimental. Es, por lo tanto, un sentimentalismo neurótico.12
Destrucción de la amistad y de la vida social
En realidad, el “amor homosexual” no es ni amor conyugal ni puede estar en el nivel del amor de amistad sin connotaciones eróticas. De ahí que la homosexualidad socava la familia y la vida social.
La familia es la base de la sociedad y el matrimonio es la condición que da origen a la familia. La homosexualidad socava el matrimonio buscando usurpar sus derechos: Las relaciones conyugales sólo son posibles entre un hombre y una mujer.
Asimismo, la amistad es el aglutinante de la vida social y la base de la concordia social. Sin amistad, es imposible evitar la discordia social, que abre las puertas al caos y a la anar quía.13 Una vez que la homosexualidad está enfocada a la relación sexual, ella destruye la posibilidad de la verdadera amistad entre personas del mismo sexo, transformando a los amigos en objeto de deseo o competidores en el mercado de las pasiones.14 Esto destruye la amistad, que hace que la vida social sea sana y responsable.
Debilitando toda la sociedad
Debilitando la familia y la amistad en la sociedad, la ofensiva homosexual destruye los fundamentos de la sociedad y la conduce hacia la desintegración y la anarquía.
Esta realidad es ofuscada por el uso por parte del movimiento homosexual de palabras como “amor” y “tolerancia.”
Notas
1 Citado en Laura Secor, “Guerreros del Arco-iris.” 2 Cf. S. Tomás de Aquino, In Ethicorum, lib. 8, lectio 12,
nos. 18-24. (Traducción nuestra.); Suma Teológica I, q. 20, aa. 1,3; q. 60, aa. 1-5; I-II, q. 25, a. 2, q. 26, aa. 1,4, q. 27, aa. 1-3; Suma Contra Gentiles, I, C. 91. 3 1 San Juan 4:19. 4 Aquí estamos tratando solo de amor natural y no de amor sobrenatural, que es la Caridad. 5 Santo Tomás de Aquino, In Ethic., lib. 8, l. 1 n. 6; Suma Teológica, I-II, q. 26, a. 2, ad. 2. 6 “El deseo denota un impulso del apetito hacia el objeto de placer y este impulso necesita control, el cual perte- nece a la templanza” (Suma Teológica, II-II, q. 141, a. 3 ad 2). 7 “La amistad basada en la utilidad o el placer es amistad sólo accidentalmente. Obviamente, tales amistades son fácilmente deshechas” (San. Tomás de Aquino, In Ethic., lib. 8, l. 3 n. 4). 8 Suma Teológica, I-II, q. 74, a. 3 ad 1. 9 Santo Tomás de Aquino, In Ethic., lib. 8, l. 12 nos. 20-21. 10 Santo Tomás de Aquino, In Ethic., lib. 8, l. 12 n. 22. 11 Cuando decimos que los homosexuales no aman ver- daderamente, nos estamos refiriendo solo a la pasión erótica homosexual y no a otros tipos de amor tales como amor filial, amor fraternal, etc., los cuales no tienen nada que ver con la homosexualidad. 12 El psicólogo holandés Gerard J.M. van den Aardweg, Ph.D., un especialista en homosexualidad, escribe: “El término neurótico describe bien tales relaciones. Sugie- re el egocentrismo de la relación; el llamar la atención sobre sí en vez de amar…. Neurótico, en una palabra, sugiere toda clase de dramas y conflictos pueriles, así como el desinterés básico en el compañero, pese a las pretensiones superficiales de ‘amor.’ En nada hay ma- yor frustración para el homosexual que cuando se pre- senta a sí mismo como un amante. Un compañero es importante para el otro sólo en cuanto satisface las necesidades del otro. El amor real y desinteresado por una pareja deseada de hecho terminaría destruyendo el ‘amor’ homosexual” (Gerard J.M. van den Aardweg, La Batalla por la Normalidad [San Francisco: Ignatius Press, 1997], pp. 62-63). La consideración del Dr. van
La imposibilidad de un verdadero amor homosexual
den Aardweg es confirmada por el siguiente testimonio en The Gay Report: “En mi concepto personal, estar ena- morado es estar atraído [sexualmente].… Parece que tan pronto como mi compañero potencial está totalmente disponible para mí, y hay seguridad entre nosotros, esta ‘sensación’ se va, y yo no la siento más. La sensación inicial es reemplazada por la resignación y eventualmente por el aburrimiento, y luego la repugnancia y el divorcio. Esa manera de ‘desear’ o ‘dar’ amor está de- masiado lejos de mi comprensión para poder entrar en ello.” Karla Jay y Allen Young, The Gay Report (New York: Summit Books, 1979), pp. 182-183. 13 “La sociedad es mantenida a través de la amistad...por lo tanto, deje a los legisladores hacer todo para pre- servar la amistad entre los ciudadanos…para evitar disensiones; porque la concordia es asimilada a la amistad” (San Tomás de Aquino, In Ethic., lib. 8, l. 1 n. 5). 14 “[Los homosexuales] ven al otro como potencial competencia y como meros objetos sexuales” (Kirk y Madsen, p. 323).
Respondiendo los Argumentos Científicos del Movimiento Homosexual
En su esfuerzo por dar a la homosexualidad todas las apariencias de normalidad, el movimiento homosexual se ha vuelto hacia la ciencia, intentando probar tres premisas mayores:
1. la homosexualidad es genética o innata;
2. la homosexualidad es irreversible;
3.una vez que hay animales que tienen vida sexual con otros del mismo sexo, esto es natural.
Los medios de comunicación de izquierda han sido bien solícitos en anticipar el veredicto de la comunidad científica y difundir la falsa impresión de que la ciencia valida la homosexualidad. La evidencia no podía ser más contraria.
 “¡Yo nací de esa forma!”
El argumento de que los homosexuales “nacieron de esa forma” o de que “está en los genes” condujo a la búsqueda del gen homosexual. Tres proyectos de investigación han sido co- múnmente mal interpretados para apoyar esa conclusión, en especial las del Dr. Simon LeVay, Drs. J. Michael Bailey y Richard C. Pillard, y el Dr. Dean Hamer. 1

Capítulo XI

La Asociación Médica Católica resume los hechos en Homosexualidad y Esperanza:
Varios investigadores han tratado de encontrar una causa biológica para la atracción entre seres del mismo sexo. Los medios de comunicación han promovido la idea de que un “gen gay” ya ha sido descubierto… pero, a pesar de varios intentos, ninguno de los muy difundidos estudios… ha sido científicamente demostrado. Varios autores han revisado cuidadosamente estos estudios y encontrado que, no sólo éstos no prueban la base genética para la atracción por el mismo sexo, sino que ni siquiera contienen tales declaraciones…
Si la atracción por el mismo sexo estuviese genéticamente determinada, entonces uno esperaría que unos gemelos sean idénticos en sus atracciones sexuales. Hay, sin embargo, numerosos informes sobre gemelos que no son idénticos en sus atracciones sexuales. 2
* El Estudio del Dr. Simon LeVay
La investigación del Dr. LeVay sobre el cerebro se cen- tró en un grupo de células del hipotálamo, conocidas como INAH-3. El alegó haber encontrado “sutiles, pero significativas diferencias” entre las estructuras cerebrales de hombres homosexuales y normales. Concluyó el resumen de su estudio diciendo: “Este descubrimiento … sugiere que la orientación sexual tiene un substrato biológico.” 3
Fue tanta y tan descabellada la especulación que siguió a la publicación de su estudio en Science Magazine que el Dr. LeVay se sintió impelido a enmendarlo. En 1993, escribió:
Para muchas personas, encontrar una diferencia en la estructura cerebral entre hombres homosexuales y Respondiendo los Argumentos Científicos normales equivale a probar que los homosexuales “nacieron así”. Una y otra vez he sido definido como alguien que “probó que la homosexualidad es genética,” o algo así. No lo hice. Mis observaciones fueron hechas sólo en adultos que fueron sexualmente activos por un período considerable de tiempo. No es posible, sólo con base en mis observaciones, decir si las diferencias estructurales estaban presentes al nacer y más tarde, influenciaron a los hombres a hacerse homosexuales o normales; o eso apareció en su vida adulta, quizá como resultado de su conducta sexual de los hombres. 4
La insistencia del Dr. LeVay en observaciones más amplias es el punto capital de todo el problema. Explicando la investigación hecha por un profesor de neurología en la Uni- versidad de California en Berkeley, Dr. A. Dean Byrd dice:
[El Profesor] Breedlove concluyó que el cerebro no es un órgano estático. Cambia y se ajusta al comportamiento, y, en el caso de este estudio, específicamente a la conducta sexual. Así, cuando alguien se empeña en un acto particular repetidamente, ciertos circuitos nerviosos en el cerebro son fortalecidos. Como el cerebro es un órgano físico, cuando estos circuitos nerviosos son fortalecidos, se reflejan en la química del cerebro. Alguien que repetidamente juega bas- ketball tendrá un cerebro diferente de alguien que estudia técnicas aeroespaciales. Asimismo, el com- portamiento de una persona homosexual probable- mente produce un resultado diferente en la estructura cerebral. Estudios como el de LeVay, aunque sean concluyentes, sólo muestran lo que la ciencia ya sabe sobre el cerebro.5

* El Estudio de Bailey y Pillard
El Estudio de Bailey y Pillard se centró en mellizos. Como el estudio de la Asociación Médica Católica señala, si la homosexualidad es genética, gemelos, que comparten el mismo código genético, deberían tener actitudes idénticas hacia la homosexualidad. 6
Sin embargo, los Drs. Bailey y Pillard no pudieron establecer esto. Su estudio probó que, cuando un gemelo era ho- mosexual, había aproximadamente una probabilidad 50/50 de que el otro gemelo fuese también homosexual. No obstante, esta probabilidad 50/50 es más bien atribuible a la influencia de la cultura circundante y del otro gemelo.
Como el Dr. Byrd señala: “El único punto esencial que emerge de la investigación de Bailey y Pillard realmente probó que las influencias ambientales juegan un fuerte papel en el desarrollo de la homosexualidad.”

 * El estudio del Dr. Dean H. Hamer
Mucha gente equivocadamente cree que Dr. Dean H. Hamer descubrió el “gen gay”. Su investigación del ADN se centró en una pequeña parte del cromosoma X en la posición Xq28. Después de analizar esta secuencia de ADN en cuaren- ta pares de hermanos homosexuales, concluyó que los mismos marcadores genéticos existían en el 83% de ellos.
Sus hallazgos fueron mal interpretados, como siendo una prueba de que la homosexualidad es genética y hereditaria. Sin embargo, como el mismo Dr. Hamer afirmó:
La herencia no produjo lo que originalmente esperábamos encontrar: una simple herencia Mendeliana. De hecho, nunca encontramos una sola familia en la cual la homosexualidad hubiese sido transmitida según el obvio modelo que Mendel observó en sus plantas de guisantes. 7
Respondiendo los Argumentos Científicos
El Dr. George Rice realizó de nuevo la investigación del Dr. Hamer, pero con diferentes resultados. Esto llevó al Dr. Rice a concluir: “Nuestros datos no apoyan la presencia de un gen de amplio efecto que influencie la orientación sexual en la posición Xq28.” Neil Whitehead, un Ph.D. en bioquímica, afirmó: “la homosexualidad no es innata, no es dictada genéticamente, no es inmutable.” 9
“¡Yo no puedo cambiar!”
Nada es más devastador para la agenda homosexual que la afirmación de que la homosexualidad puede ser curada. En realidad, si la homosexualidad es genética, dominante e irreversible, entonces nadie es responsable por los actos sexuales desviados, una vez que no pueden ser resistidos o cambiados cuando se desea.
Sin embargo, el hecho innegable es que, actuando sobre el comportamiento homosexual pasado, la terapia psicológica probó ser exitosa en disminuir, y en muchos casos aun eliminar, la atracción indeseada por el mismo sexo. Esto desconcierta a los activistas homosexuales radicales. 10
Por esta razón, el movimiento homosexual ostenta una marcada aversión hacia aquellos que sugerirían que la homosexualidad puede ser revertida o curada. Por ejemplo, el Dr. C. C. Tripp declaró en un debate público: “No hay una solo caso registrado de un cambio en la orientación homosexual que haya sido considerado válido por jueces externos o por análisis.” 11
Basado en su experiencia profesional, el Dr. Lawrence Hatterer respondió:
Yo he “curado” a muchos homosexuales…. Cualquier otro investigador puede examinar mi trabajo porque está todo documentado en 10 años de cintas magnéticas. Muchos de estos pacientes “curados” (prefiero usar la palabra “cambiados”) se han casado, tenido familias y vivido felices. Es un mito destructivo que “una vez que es homosexual, siempre lo será.” 12
Enfrentado con la evidencia, incluso el Dr. Robert L. Spitzer, que dirigió la campaña en la Asociación Psiquiátrica Norteamericana para suprimir la homosexualidad de la lista de desórdenes psiquiátricos, cambió de opinión: “Como la mayo- ría de los psiquiatras, yo pensaba que el comportamiento homosexual no podía ser resistido, pues la orientación sexual no podía ser cambiada. Ahora creo que eso es falso: algunas personas pueden y hacen el cambio.” 13
En un estudio sobre 200 ex-homosexuales, hecho el año 2001, el Dr. Spitzer encontró que la religión era una razón muy importante por la que muchos abandonaron la homosexualidad: “Las dos razones más comunes para buscar el cambio eran que vivir como un homosexual o lesbiana ya no era satisfactorio (81%) y que el comportamiento homosexual estaba reñido con la religión del participante (79%).” 14
Los resultados significativamente positivos de la terapia simplemente no pueden ser ignorados. La declaración Homo sexualidad y Esperanza, de la Asociación Médica Católica observa:
Varios terapeutas han escrito extensamente sobre los resultados positivos de la terapia para la atracción homosexual. Revistas de tratamiento para las atrac- ciones no deseadas hacia el mismo sexo muestran que es tan exitoso como el tratamiento para problemas psicológicos similares: alrededor del 30% se libera de los síntomas y otro 30% experimenta una mejoría.

Respondiendo los Argumentos Científicos
Relatos de algunos terapeutas han sido igualmente positivos…. Esto es sólo una muestra representativa de los terapeutas que relatan resultados exitosos en el tratamiento de personas que experimentan atracción hacia el mismo sexo. 15
Si la terapia para la atracción no deseada por el mismo sexo registra una tasa de éxito del 30% (y otro 30% son parcialmente curados) en la sociedad hedonista de hoy, ¿cuánto más éxito se podría esperar en una cultura verdaderamente católica que proporcione todos los elementos para la práctica de la virtud?
“Si los animales lo hacen, entonces debe ser natural”
Conscientes de la debilidad científica de sus dos primeras premisas, los activistas homosexuales a menudo usan la tercera premisa basada en el comportamiento animal.
El raciocinio que está por detrás de esta tercera premisa científica homosexual podría ser formulado así: “El comportamiento homosexual se observa en animales. Los animales si- guen sus instintos de acuerdo con su naturaleza. Por tanto, la homosexualidad está de acuerdo con la naturaleza animal. Una vez que el hombre es también animal, entonces la homosexuali- dad debe también estar de acuerdo con la naturaleza humana.”
* ¿El infanticidio y el canibalismo son también parte de la naturaleza humana?
Este tipo de raciocinio homosexual es insostenible. Quienes lo aplican a actos aparentemente homosexuales entre animales deben aceptar también otras formas de comportamiento animal, tales como el que los padres maten a sus descendientes, o que algunas especies se devoren entre sí, pues están de acuerdo con la naturaleza animal. 16
Aplicando este raciocinio al hombre (porque también es animal) forzaría a aceptar la conclusión absurda de que el in- fanticidio y el canibalismo están de acuerdo con la naturaleza humana.17
* No existe en animales un “instinto homosexual”
Cualquiera que se ocupe de la más elemental observación animal es forzado a concluir que la “homosexualidad” animal, el infanticidio y el canibalismo son excepciones al com- portamiento normal animal. En consecuencia, no se puede hablar de ellos como de instintos en la naturaleza animal. Estas formas observables y excepcionales de comportamiento ani- mal resultan de otros factores que están más allá de los instintos normales.
* Explicando el problema: estímulos que se chocan e instintos confusos
Explicando el problema de estos comportamientos, la primera observación debe ser el hecho de que los instintos anima les no están atados por el determinismo absoluto de las leyes físicas que gobiernan el mundo mineral. En varios grados, todos los seres vivos pueden adaptarse en algo a las circunstancias. Ellos responden a estímulos internos o externos.
En segundo lugar, la cognición animal es puramente sensorial, limitada a sonidos, olores, tacto, gustos e imágenes. Así, ellos no tienen la precisión y claridad de la percepción intelectual humana. Por lo tanto, no es raro que los animales confundan una sensación con otra o un objeto con otro.
Los instintos mueven un animal hacia un fin de acuerdo con su naturaleza. Sin embargo, la confianza espontánea del impulso instintivo puede sufrir modificaciones en su curso, cuando otras imágenes sensoriales, percepciones o memorias pue- den entrar en juego como nuevos estímulos que afectan el comportamiento del animal. También, el conflicto de dos o más instintos puede a veces modificar el impulso original.
Respondiendo los Argumentos Científicos
En el hombre, cuando dos reacciones instintivas se chocan, el intelecto determina el mejor camino a seguir, y la voluntad entonces refrena un instinto mientras estimula el otro.
Con animales, dada la ausencia de intelecto y voluntad, cuando dos impulsos instintivos chocan, prevalece aquel más favorecido por las circunstancias. Esto resulta en casos observa- bles de “infanticidio” animal, canibalismo y “homosexualidad.”
* “Infanticidio” animal
Sarah Hartwell explica que los gatos matan a sus crías como resultado de recibir señales mezcladas de sus instintos:
La mayoría de las gatas pueden conmutar entre “el modo de jugar” y “el modo de cazar” para no dañar a sus crías. En las gatas este desconectar del “modo de cazar” puede ser incompleto y, cuando ellas están muy excitadas con el juego, el instinto “cazador” se refuerza y ellas pueden matar a los gatitos. El instinto de caza es tan fuerte, y es tan duro desactivarlo cuando la presa está presente, que el descuartizar y aun el comer los gatitos puede seguirse…. Compare el tamaño, sonido y actividad de gatitos con el tamaño, sonido y actividad de la presa. Ambos son pequeños, tienen voces chillonas y tienen movimientos rápidos y erráticos. Todo esto dispara el comportamiento cazador. En la gata, el comportamiento maternal no siempre puede sobrepasar el comportamiento cazador y ella trata a los gatitos exactamente del mismo modo como trataría a una presa pequeña. Sus instintos están confundidos. 18
* Canibalismo animal
 A respecto del canibalismo animal la revista Iran Nature and Wildlife Magazine comenta:
[Un] caníbal es un animal que se alimenta de otros de su propia especie…. Alrededor de 140 especies diferentes muestran tendencias caníbales en varias situaciones. El canibalismo es más común entre vertebrados inferiores e invertebrados, a menudo debido a que el animal depredador confunde a uno de su especie con una presa. Pero también ocurre entre pájaros y mamíferos, especialmente cuando la comida es escasa. 19
* Comportamiento animal “homosexual”
Exactamente porque los animales carecen de razón, sus medios de expresar sus estados afectivos (temor, placer, dolor, deseo, etc.) son limitados. Los animales carecen de los ricos recursos de que el hombre dispone de adaptar su modo de hablar, mirar y hacer gestos para expresar sentimientos. En consecuencia, los animales a menudo expresan ambiguamente sus estados afectivos. Ellos piden prestadas, por así decir, las manifestaciones del instinto de reproducción para manifestar los instintos de dominio, agresividad, temor, gregarismo, etc.
Un ejemplo típico de este fenómeno puede ser visto con bonobos. Estos mamíferos de la familia de los chimpancés mantienen un comportamiento aparentemente sexual. Estas actitudes sexuales son su manera de expresar dominio, temor, aceptación y otros estados afectivos. Así, Frans B. M. de Waal, que pasó cientos de horas observando y filmando bonobos, dice:
Hay dos razones para creer que la actividad sexual [comportamiento] es la respuesta del bonobo para evitar conflicto. Primero, cualquier cosa, no solamente el alimento, que despierta el interés de más de un bonobo a la vez tiende a resultar en contacto sexual. Si dos bonobos se aproximan a una caja de cartón lanzada dentro de su cerca, ellos rápidamente montarán encima del otro antes de jugar con la caja.  
Respondiendo los Argumentos Científicos
Tales situaciones conducen a riñas en la mayoría de las otras especies. Pero los bonobos son enteramente tolerantes, quizá porque ellos usan el sexo para apartar la atención y diluir la tensión.
Segundo, la actividad sexual de los bonobos a menudo ocurre en contextos agresivos sin relación alguna con la comida. Un macho celoso podría expulsar a otro lejos de la hembra, después de lo cual los dos machos se reúnen y realizan un frotamiento de los órganos sexuales. O después de que una hembra golpea a una cría, la madre de esta última puede embestir a la agresora, acción que es inmediatamente seguida por un frotamiento de los genitales entre las dos adultas. 20
Otra explicación para el comportamiento aparentemente “homosexual” entre animales es la confusión al identificar al otro sexo. Mientras más bajas sean las especies en la escala animal, más tenues y difíciles de detectar son las diferencias entre sexos, llevando a confusiones más frecuentes.
En todo caso, permanece el hecho de que, cualesquiera que sean las apariencias que el comportamiento animal “homosexual” pueda asumir, ellas no vienen de un instinto “homosexual” que sea parte de la naturaleza animal. El Dr. Antonio Pardo, Profesor de Bioética en la Universidad de Navarra, España, explica:
Hablando en términos precisos, la homosexualidad no existe entre animales…. Por razones de supervivencia, el instinto reproductivo entre animales es siem- pre dirigido hacia un individuo del sexo opuesto. Por tanto, un animal nunca puede ser homosexual como tal. Sin embargo, la interacción de otros instintos (particularmente el dominio) puede resultar en comporta- miento que parezca ser homosexual. Tal comportamiento no puede ser considerado equivalente a una homosexualidad animal. Todo esto significa que el comportamiento sexual animal abarca aspectos más allá de la reproducción. 21
Concluyendo, la homosexualidad no es sólo contraria a la naturaleza racional del hombre, sino también a la naturaleza animal.
Notas
1 Simon LeVay, “A Difference in Hypothalamic Structure Between Heterosexual and Homosexual Men,” 253 Science, 1034 (1991). J. Michael Bailey and Richard C. Pillard, “A Genetic Study of Male Sexual Orientation,” 48 Archives of General Psychiatry, 1089 (1991). Dean H. Hamer y otros., “A Linkage Between DNA Markers on the X Chromosome and Male Sexual Orientation” in The Science of Desire (New York: Simon & Schuster, 1995), Appendix A. 2 Homosexuality and Hope (Catholic Medical Association, 2000) p. 2. (Todas las notas originales han sido omiti- das.) Ver también Gerard J.M. van den Aardweg, p. 25. 3 Simon LeVay, The Sexual Brain (Cambridge, Mass.: The MIT Press, 1993), p. xii. 4 Ibid., p. 122. 5 Dr. A. Dean Byrd y Stony Olsen, “Homosexuality: Innate and Immutable?” Regent University Law Review, Vol. 14, pp. 516-517. (Las notas originales han sido omitidas.) 6 Ibid., p. 523. 7 Hamer y Copeland, p. 104. 8 George Rice, y otros., “Male Homosexuality: Absence of Linkage to Microsatellite Markers at Xq28,” Science, Vol. 284, p. 667. 9 Neil y Briar Whitehead, My Genes Made Me Do It! A Scientific Look at Sexual Orientation (Lafayette, La.: Huntington House Publishers, 1999), p. 9. 10 Testimonios personales de ex-homosexuales pueden ser encontrados en www.narth.com/menus/interviews.html y http://couragerc.net/MemberTestimonies.html.
Respondiendo los Argumentos Científicos
For examples of pro-homosexual animosity for successful therapy, see Dr. Gregory Herek, www.psychology.ucdavis.edu/rainbow/html/ facts_changing.html, DignityUSA at www.dignityusa.org/ news/981008exgay.html, GLAAD, www.glaad.org/me- dia/archive_detail.php?id=133. 11 Homosexuality and Hope, p. 6. 12 Ibid. 13 “Prominent Psychiatrist Announces New Study Results: ‘Some Gays Can Change,’” www.narth.com/docs/ spitzer2.html. 14 Warren Throckmorton, “Initial Empirical and Clinical Findings Concerning the Change Process of Ex-Gays,” Professional Psychology: Research and Practice, 2002, Vol. 3, p. 246. 15 Homosexuality and Hope, p. 7. 16 Cf. Sarah Hartwell, “Cats that kill kittens,” www.messybeast.com/kill_kit.htm. También, “Cannibalism in Animals,” www.hamshahri.org/musiems/ daarabad/inwm/no.8/english/wnw/wnw01.html. 17 “ Es un error frecuente comparar los comportamientos humanos y animals, como si tuviéramos la misma natu- raleza. Vemos, por ejemplo, actos de inenarrable fero- cidad entre animales como la muerte de las crías, de los individuos más débiles y de las parejas después de aparearse. Esto no significa que los hombres deban ajustar sus vidas a los patrones seguidos por los seres irracionales, no dotados de una conciencia individual. Las leyes que rigen el comportamiento humano son de una naturaleza diferente y deben ser buscadas donde Dios las inscribió, es decir, en la naturaleza humana”. (Bruto Maria Bruti, Domande e risposte sul problema dell’omosessualità, www.paginecattoliche.it/domande- _omosessualita.htm). 18 Sarah Hartwell, “Cats that kill kittens.” (Destaques nuestros.) 19 “Cannibalism in Animals.” (Destaques nuestros.) 20 Frans B. M. de Waal, “Bonobo Sex and Society,” Scientific American, Mar. 1995, pp. 82-88, www.songweaver.com/ info/bonobos.html. (Destaques nuestros.)
21 Antonio Pardo, “Aspectos médicos de la homosexualidad,” Nuestro Tiempo, Jul./Aug. 1995, pp. 82-89.

Capítulo XII
Respondiendo a doce argumentos usados para impulsar la agenda homosexual
Además de apelar a la ciencia, los activistas homosexua- les también fomentan su agenda con otros argumentos. Algunos se basan en interpretaciones liberales de los derechos humanos o constitucionales. Otros proceden de creencias filosóficas o religiosas liberales.
Todos estos argumentos intentan justificar el “matrimo- nio” homosexual, sea bajo este nombre o bajo las eufemísticamente llamadas “uniones civiles” o “sociedades domésticas.” La aceptación de cualesquiera de estos argumentos redefinirá el concepto del matrimonio desatendiendo totalmente a su verdadera naturaleza. Si esto sucede, la ley pierde su fundamento en el orden natural y la recta razón, y así su legitimidad. 1
Estos argumentos empleados por el Movimiento Homosexual serán examinados aquí desde la perspectiva de la Ley Natural. Los argumentos de activistas homosexuales “católicos”2 se examinan a la luz de la doctrina de la Iglesia.
“¡Ante la ley todos somos iguales, así es que nos vamos a casar!”
Es verdad que todos son iguales ante la ley. Esta igual- dad, sin embargo, es jurídica, no biológica. No puede, y de hecho no elimina las diferencias anatómicas y psicológicas entre los sexos. Son estas mismas diferencias las que crean las condi- ciones para el matrimonio y constituyen su fundamento natural.
Con respecto al matrimonio, la igualdad jurídica significa que todos aquellos con la capacidad natural de casarse tienen el derecho de hacerlo. Esta igualdad jurídica no crea las condiciones requeridas por la naturaleza para el matrimonio. Ahora el acto conyugal está intrínsecamente relacionado con el matrimonio, y la naturaleza requiere de dos individuos de sexos opuestos para su realización.
Dos personas del mismo sexo que deseen casarse carecen totalmente de este requisito natural, de modo que el principio de la igualdad ante ley no se aplica.
“¡Podemos hacer lo que queramos mientras no violemos los derechos de otros!”
Este concepto es falso. La libertad humana concede al hombre la posibilidad de actuar como él desea, pero no nece- sariamente el derecho a hacerlo. Las acciones del hombre deben conformarse a la recta razón y a Ley Natural. “Nada más absurdo se puede decir o concebir que la noción de que, porque el hombre es libre por naturaleza, él está por lo tanto exento de la ley.”3
“¡Actos homosexuales de mutuo consentimiento entre adultos no dañan a nadie!”
El consentimiento no legitima necesariamente un acto. La moralidad de un acto no depende solamente de la intención y consentimiento de los que lo realicen; el acto debe también ser conforme a la ley moral. Así, el consentimiento mutuo en- tre homosexuales nunca puede legitimar actos homosexuales, que son desviaciones contra la naturaleza del verdadero y natural fin del acto sexual.4 
Respondiendo a otros doce argumentos utilizados
Por otra parte, los actos homosexuales consensuados de hecho dañan. La extensión de la homosexualidad socava la moral pública y la familia. “Dañan” el bien común de la sociedad y la perpetuación de la raza humana.
“¡Lo que hacemos en privado en nuestra casa no es asunto de nadie!”
La privacidad del hogar es indudablemente sagrada, pero no es absoluta.
Cuando un acto malo se hace en público, el escándalo que sobreviene constituye su mal intrínseco. Sin embargo, un acto malo no llega a ser bueno sólo porque se realiza en privado. Su naturaleza mala no cambia.
Aunque los actos homosexuales son más graves cuando son públicos, ellos continúan siendo “intrínsecamente malos” cuando son hechos en privado.5 Asimismo, la inviolabilidad del hogar no protege actos inmorales y socialmente destructivos tales como la prostitución de niños, la poligamia, el incesto y otros actos de ese tipo.
“¡La moralidad tampoco es asunto del gobierno!”
Según la Ley Natural, el Estado tiene el deber de mantener la moralidad pública. Esto no significa que el Estado debe hacer cumplir la práctica de cada virtud y proscribir la práctica de cada vicio, como supuestamente procuran los ayatolás de hoy. En cambio, significa que, al legislar en materias morales, el gobierno debe decidir cuando algo afecta directamente al bien común, y entonces legislar así para favorecer la virtud y obstaculizar el vicio.
Una vez que la homosexualidad, el adulterio, la prostitución y la pornografía socavan los fundamentos de la familia, que es la base de la sociedad, entonces el Estado tiene el derecho de utilizar su poder coercitivo para proscribirlos o restringirlos actuando según los intereses del bien común.
“¡El ‘matrimonio’ homosexual no amenaza al matrimonio tradicional. Ellos pueden coexistir, uno junto al otro!”
Se dice que el vicio no pide nada más que sentarse al lado de la virtud. Cuando se permite que el vicio coexista pacíficamente con la virtud, esta última se corrompe. La virtud sola- mente es integral cuando combate vigorosamente a su contrario.
El “matrimonio” homosexual destruye la integridad del verdadero matrimonio, transformando al matrimonio tradicional en una especie dentro del género matrimonio. Este amplio género de matrimonio supuestamente abarcaría matrimonios tradicionales, homosexuales o uniones heterosexuales, y cualesquiera otras nuevas relaciones extrañas que puedan surgir.6 Este nuevo género de “matrimonio”, sin embargo, no es matrimonio.
El matrimonio es la unión permanente, vínculo sagrado que une a un hombre y a una mujer que desean constituir una familia y afrontar las pruebas de la vida juntos. El matrimonio exige una devoción, dedicación y sacrificio desinteresados. El matrimonio y la familia son instituciones sagradas que fomentan el bien común de la sociedad.
La legalización del “matrimonio” homosexual y el ponerlo en pie de igualdad con el matrimonio tradicional, subvierten y destruyen a este último. Cuando la autoridad pública y la sociedad en general niegan la singularidad y la contribución irreem- plazable del verdadero matrimonio al bien común, y cuando los individuos pueden encontrar incentivos legales y recompensas más fácilmente en estos simulacros, entonces el verdadero matrimonio está en vías de extinción.
“¡El matrimonio homosexual es rechazado hoy como el matrimonio interracial era negado hace 50 años. Es sólo un prejuicio!”
Este argumento es falso.
 Respondiendo a otros doce argumentos utilizados
Ante todo, uno no puede comparar dos realidades esencialmente diferentes. Un hombre y una mujer de diversas razas no son comparables a dos hom- bres o a dos mujeres.
Un hombre y una mujer que desean casarse pueden ser totalmente diferentes en sus características: uno puede ser negro, el otro blanco; uno rico, el otro pobre; uno erudito, el otro no; uno alto, el otro bajo; uno puede ser famoso, y el otro desconocido. Ninguna de estas diferencias son obstáculos insuperables al matrimonio. Los dos individuos son aún hombre y mujer, y por eso los requisitos de la naturaleza son respetados.
El “matrimonio” homosexual es contrario a la naturaleza. Dos individuos del mismo sexo, sin importar su raza, riqueza, estatura, erudición o fama, nunca podrán casarse debido a una imposibilidad biológica insuperable.
Simplemente no hay analogía entre el matrimonio interracial de un hombre y de una mujer y el matrimonio entre dos individuos del mismo sexo.
En segundo lugar, los rasgos raciales heredados e invariables no se pueden comparar con el comportamiento no genético y modificable.
“¡Ustedes dicen que no tenemos derechos!”
 No es verdad que los homosexuales no tengan derechos. Todo hombre tiene los derechos que derivan de su naturaleza racional humana. Por ejemplo, el derecho a la vida, a trabajar, y a constituir una familia (no una unión homosexual).
Si dos adúlteros o dos homosexuales ejercitan su derecho de asociación y establecen negocios juntos, son perfectamente libres de hacerlo. El propósito de su sociedad de negocios es legítimo, negocios y comercio, y la ley garantizará sus dere- chos.
Es diferente si forman una asociación para promover la pornografía infantil, la pedofilia, la homosexualidad o el adulte- rio. Puesto que el fin de esta asociación es malo, es ilegítimo, y, por lo tanto, proscrito por la Ley Natural. Ninguna acción mala por sí misma puede ser fuente de derechos, puesto que “el bien común es el fin y la regla para el Estado.”7
Por lo tanto, prohibir la homosexualidad o el adulterio no constituye una trasgresión de ningún derecho natural y fundamental del individuo, pues estas acciones no están de acuerdo con la naturaleza humana.
“¡El matrimonio homosexual es un asunto de derechos civiles. No tiene ninguna relación con la moral!”
Esto es equivalente a afirmar que los derechos civiles no tienen relación con la moral, lo que no es verdad. Aunque muchos hoy en día disocian la expresión “derechos civiles” de la moral, el hecho es que los “derechos civiles” no pueden existir sin un fundamento moral.
La moral es más amplia y es el fundamento de la ley. La ley necesita ser justificada por la moral. Las leyes que no se fundan en la moral no tienen ningún propósito, puesto que las leyes existen para el buen orden de la sociedad. En su famoso tratado de derecho natural, el Padre Taparelli D’Azeglio afirma:
El orden moral es la base de la sociedad, porque cada deber se funda en un orden moral que resulta de un orden natural. Ahora, el orden es la regla natural para el intelecto. En el intelecto, el orden es simplemente la verdad, y en cuanto obliga a la voluntad, el orden es bondad. 8
“¡La Iglesia permite que las parejas estériles se casen, así que debería ser coherente y también permitir el matrimonio homosexual!”
Esto es un argumento usado con frecuencia por los acti- vistas homosexuales “católicos”. No hay comparación posible entre la esterilidad natural de una pareja casada y la esterilidad antinatural de una unión homosexual.
Respondiendo a otros doce argumentos utilizados
En el primer caso, el acto conyugal realizado por el marido y la esposa tiene la posibilidad de engendrar una nueva vida. La concepción puede no ocurrir debido a una cierta disfunción orgánica en el esposo o debido a los períodos naturales de la infertilidad de la esposa.9 Esta dificultad de concebir proviene de razones accidentales o circunstanciales.10 Así, en casos de esterilidad accidental e indeseada de los esposos, nada se hace para frustrar el fin del acto conyugal.
En el acto homosexual, por el contrario, la esterilidad no es accidental. Proviene de la misma fisiología del acto, que es estéril por naturaleza. Como declara un documento del Vaticano en el 2003:
Tales uniones [de homosexuales] no pueden contribuir de una manera apropiada a la procreación y a la supervivencia de la raza humana. La posibilidad de usar métodos recientemente descubiertos de reproducción artificial, además de implicar una falta grave de respeto por la dignidad humana, nada hace para alterar esta insuficiencia.11
“¡La Iglesia permite que una pareja estéril se case con el fin de darse mutuo apoyo, por lo tanto, a dos homosexuales que buscan darse mutuo apoyo, debería permitírseles también casarse!”
El apoyo mutuo es uno de los fines secundarios del matrimonio y el matrimonio es válido cuando se contrae para uno de sus fines, con tal que se mantenga abierta la posibilidad de procrear.12 El Papa Pío XI enseña:
El matrimonio y el uso del derecho matrimonial tienen ambos fines secundarios -tales como el apoyo mutuo, el fomentar el amor recíproco y la disminución de la concupiscencia- los cuales dan el derecho com- pleto al marido y a la mujer de tenerlos en vista, siempre y cuando la naturaleza intrínseca de este acto, y or lo tanto su debida subordinación al fin primario, sea salvaguardada.13
Puesto que una pareja homosexual es incapaz de realizar el acto conyugal y de asegurar el fin primario de la unión, su unión no puede ser matrimonial. Y por eso, el apoyo mutuo de dos homosexuales no puede ser conyugal sino solamente de amigos.
“¡Prohibir a los homosexuales casarse es discriminatorio!”
No es discriminación. “Negar el status social y jurídico de matrimonio a formas de cohabitación que no son y no pue- den ser maritales no se opone a la justicia; por el contrario, la justicia lo requiere.”14
“¡Es injusto no permitir que los homosexuales se casen, forzándolos a practicar la castidad contra su voluntad!”
Como San Pablo enseña, el impuro no entrará en el Reino de los Cielos.15 Todos están obligados a practicar la castidad según su estado de vida. Esta obligación procede de la ética natural y de la Moral Revelada, que la Iglesia no puede cambiar. Los esposos casados deben vivir castamente observando la fidelidad matrimonial, y los solteros deben vivir su castidad, absteniéndose de relaciones sexuales.
Si una persona carece de condiciones físicas, psicológicas u otras condiciones para contraer matrimonio, él debe practicar la perfecta castidad en el celibato. No solamente hay gloria en elegir el celibato por el amor al Reino de los Cielos, también hay mérito en aceptar la castidad que las circunstancias imponen como medio de acatar la santa voluntad de Dios.
Respondiendo a otros doce argumentos utilizados
Notas
1 “Como dice Agustín (De Lib. Arb. i, 5) ‘que lo que no es justo parece no ser ley en absoluto’: por esta razón la fuerza de la ley depende de la medida de su justicia. Ahora, en los asuntos humanos se dice que una cosa es justa, por ser correcta, de acuerdo a las reglas de la razón. Pero la primera regla de la razón es la Ley Natu- ral, como quedó claro por lo que establecimos más arri- ba (Q. 91, Art. 2 ad 2). En consecuencia, cualquier ley humana posee la naturaleza de ley en la medida que se deriva de la Ley Natural. Pero si se desvía en cual- quier punto de la Ley Natural ya no es más una ley sino una perversión de la ley.” (St. Tomas de Aquino, Summa Theologica, II-I, q. 95, a. 2). 2 Cf. Andrew Sullivan, “Gay Marriage,” www.slate.msn.com/id/3642/entry/23844/, “Why ‘Civil Union’ Isn’t Marriage,” www.indegayforum.org/authors/ sullivan/sullivan4.html, “Who Says the Church Can’t Change?” Time, June 17, 2002. 3 León XIII, Encíclica Libertas, in Claudia Carlen, I.H.M., The Papal Encyclicals 1878-1903 (New York: McGrath Publishing Co., 1981), no. 7, p. 171 4 Ver Capítulo IX. 5 “Si los actos son intrínsecamente malos, la buena in- tención o circunstancias particulares pueden disminuir su maldad, pero ellas no pueden eliminarla. Ellos conti- núan siendo actos ‘irremediablemente’ malos per se, y en sí mismos no son capaces de ser ordenados hacia Dios y hacia el bien de la persona” (Juan Pablo II, Encí- clica Veritatis Splendor, no. 81, www.vatican.va/ holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documtnets/hf_jp- ii_enc_06081993_veritatis-splendor_en.html). 6 El 19 de Junio de 2003, la prensa dio una clarinada mundial por el “matrimonio” de una niña India de 9 años y un perro callejero. Ver, “Girl weds dog to break ‘evil spell,’” www.news.bbc.co.uk/1/hi/world/south_asia/ 3004930.stm. 7 Pío XII, “Alocución del 8 de Enero de 1947,” Los monjes de Solesmes, ed., Le Paix Interieure des Nations (Paris: Desclée, 1952), p. 512. 8 Taparelli D’Azeglio, Essai Théorique de Droit Naturel (Paris: Vve. H. Casterman, 1875), Vol. I, p. 142. 9 La estirilidad se distingue de la impotencia. La esterili-
dad es la condición temporaria o permanente por la cual un matrimonio tiene dificultades para engendrar a un descendiente. La deficiencia puede ser de la esposa o del esposo. En muchos casos esa condición puede ser curada. La esterilidad no anula el matrimonio. Cf. Dr. Carlo Rizzo, s.v. “Sterility,” in Roberti and Palazzini, pp. 1163-1165. 10 Esto no incluye medios artificiales de control de natali- dad, en los cuales se busca deliberadamente evitar la concepción. Eludir de modo deliberado y artificial el fin del acto conyugal es pecaminoso. 11 Congregation for the Doctrine of the Faith, Considerations Regarding Proposals to Give Legal Recognition to Unions Between Homosexual Persons, no. 7. (Notas omitidas) En adelante citado como Considera- ciones. Este documento se puede encontrar en www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/ documents/rc_con_cfaith_doc_20030731_homosexual- unions_en.html. Un extracto en castellano de este documento puede también verse en: http:// www.accionfamilia.org/cultciv/doctrina/ docvaticanohomosex.htm 12 Cf. Pietro Palazzini, s.v.“Marriage”, in Roberti y Palazzini, p.732. 13 Pío XI, Encíclica Casti Conubii, The Monks of Solesmes, Papal Teachings–Matrimony (Boston: St.Paul Editions,1963), p.250, no.319. 14 Consideraciones, n° 8. 15 Efes. 5:5; 1Cor. 6:9 -10; 15:50; Gal. 5:19-21; Col. 3:5-6.