sábado, 23 de agosto de 2014

Pago soberano: El Congreso podría sufrir las sanciones de Griesa

Pago soberano: El Congreso podría sufrir las sanciones de Griesa

agosto 23, 2014
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 El proyecto de pago soberano de la deuda externa ingresó por el Senado y el próximo miércoles arrancará el debate en comisiones. 
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Se espera llegue al recinto el 3 de septiembre y que luego pase a Diputados, donde podría convertirse en ley la semana siguiente. El juez Thomas Griesa calificó de ilegal la intención del gobierno de cambiar el domicilio de pago a Buenos Aires pero se negó a imponer la sanción de desacato al gobierno nacional tal como le pedían los fondos NML y Aurelius. El magistrado abrió entonces un lógico compás de espera ya que, hasta tanto la ley no esté sancionada y publicada, la ilegalidad, como el juez la califica, no se habrá consumado.
Ahora bien, todo indica que al gobierno le darán los números en ambas cámaras para convertir el proyecto en ley y ya están en marcha negociaciones con los diputados que responden a los hermanos Rodríguez Saá y a José Manuel de la Sota para el oficialismo cuente con aliados en caso de que sufra deserciones y le falten votos. Si los acontecimientos son los previsibles, para mitad de septiembre la ley quedaría sancionada y entonces Griesa se vería obligado a convocar a una nueva audiencia ante el cambio de situación. Frente al nuevo panorama, lo previsible es que el juez finalmente se vea obligado a aplicar el desacato y tal vez también la imposición de multas por el incumplimiento del pago de los US$ 1330 millones a los holdouts.

Las complicaciones que vienen

En realidad, la declaración de “desacato” con la que Griesa amenazó a la Argentina es muy difícil de aplicar y no tiene muchas consecuencias en los términos prácticos. Si se tratara, en cambio, de ciudadanos de EEUU o de residentes en ese país, la caída en desacato podría implicar multas y hasta una temporada en prisión, pero estando en Buenos Aires este tipo de fallos serían ineficaces. Sin embargo, el problema es más complejo. Para empezar, tratándose de una ley, la responsabilidad por la sanción de la misma está en cabeza de los legisladores que la voten. O sea que, desde el ángulo de Griesa, el desacato lo estarían cometiendo los senadores y diputados que conviertan en ley el proyecto de pago soberano. En todo caso, las sanciones podrían recaer tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. Siguiendo esta línea, en caso de que un tribunal argentino ratificara la constitucionalidad de la ley, también podría quedar en la mira de la justicia de Nueva York. En estos términos, la jugada de Cristina de transferirle la responsabilidad al Congreso del engendro legal creado por el equipo de Axel Kicillof no carece de habilidad. Por un camino distinto, el gobierno le está endosando al Congreso la responsabilidad por su decisión de apostar al default, como ocurriera a fines del 2001, cuando la moratoria unilateral declarada por el entonces presidente Adolfo Rodríguez Saá fue ovacionada en el recinto del Senado.
En este caso, si el siguiente paso a la sanción de la ley son las sanciones impuestas por Griesa y éstas alcanzan al Congreso, los legisladores kirchneristas se habrían comprado algunos problemas. Por ejemplo, los riesgos que podrían correr al viajar fuera del país y en especial a los EEUU.
Carlos TórtoraEs evidente que el cristinismo, ante un panorama económico que se agrava día a día, optó por profundizar el único conflicto externo que tiene el país, para justificar con esta “guerra” todos los males de la economía e intentar seguir manteniendo la iniciativa política ante la “agresión externa”. Es decir que cuanto mayor sea el hostigamiento judicial que consigan llevar adelante los fondos buitres, mejor sería en términos políticos para el kirchnerismo. A poco más de un año de abandonar el poder, al núcleo cristinista le importarían cada vez menos las consecuencias económicas de esta conducta irresponsable. Más bien lo contrario, dejarle tierra arrasada al próximo gobierno no parece estar tampoco fuera de los planes.