domingo, 19 de octubre de 2014

El kirchnerismo, cada vez más convencido de que no debe abandonar el poder

El kirchnerismo, cada vez más convencido de que no debe abandonar el poder

octubre 19, 2014
Por
cfk-paul-singer
En la cúspide de gobierno, corren distintas interpretaciones acerca de si el nuevo presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, habló de más al reconocer, en una reunión con funcionarios del JP Morgan, que Argentina acordará y pagará próximamente a los fondos buitre. 
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Una versión, no confirmada, señala que Vanoli habría cumplido instrucciones directas de la presidente, como una de las varias señales de distensión que la Casa Rosada le estaría enviando al titular del NML, Paul Singer, a través de distintos conductos. Este cambio de actitud se debería fundamentalmente a una causa: la presidente estaría impactada por las proyecciones judiciales futuras que podrían tener las actuales investigaciones del equipo de Singer sobre las cuentas de Lázaro Báez, Cristóbal López y otros asociados a la familia presidencial. Éstas podrían llevar a futuras acusaciones por lavado de dinero implicando a los Kirchner, ya que se trataría de fondos originados en la sobrefacturación de obra pública o en sobornos por contratos multimillonarios. Siempre según la misma fuente, la presidente estaría shockeada por la posibilidad de ser acusada snte uno o varios tribunales de los EE.UU. por delitos de corrupción. Los esfuerzos del kirchnerismo se concentraron en neutralizar hasta ahora las principales denuncias ante la justicia local, pero habría impotencia ante una operación internacional de esta magnitud. La conexión con las causas locales se va armando sola. La titular del ARI en Santa Cruz, Mariana Zuvic, y el diputado Fernando Sánchez ya le pidieron a Guillermo Marijuán que se investiguen las últimas revelaciones de los fondos buitre sobre la ruta del dinero K y Lázaro Báez. Los temores presidenciales coinciden con otro costado del problema: la ley de pago soberano está fracasando estruendosamente. Por una parte, prácticamente no se registran casos de bonistas que se hayan presentado a cobrar en Nación Fideicomisos S.A. sino que la operatoria parece ser en sí misma imposible, ya que el BoNY no le entregó a aquella los listados con los tenedores de bonos. Así las cosas, acosada por las pesquisas de Singer sobre la corrupción K y con el riesgo de que se multiplique un aluvión de demandas de bonistas que no cobran los vencimientos, no es de extrañar que Cristina esté buscando una salida que no pase por tener que pagar el costo político de dar lisa y llanamente marcha atrás.
En la última década, son varios los ex presidentes latinoamericanos que terminaron procesados por corrupción. En lo que hace a la actuación de la justicia de los EEUU, se destaca el caso de Alfonso Portillo, ex presidente de Guatemala (2000-2004), que fue enviado a ese país para responder de acusaciones de conspiración para lavado de dinero de unos 70 millones de dólares y actualmente espera juicio en un centro de reclusión en Nueva York.
En otras palabras, CFK les declaró la guerra a los buitres pensando en capitalizar el hecho captando votos el año que viene, pero ahora los costos del conflicto le resultarían insoportables.
Mientras busca la forma evitar que la corrupción de su gobierno se instale en los estrados del norte, la presidente tomó días atrás otra decisión significativa: designó al ex secretario general de Carlos Grosso en la intendencia porteña, Eduardo Valdez, como futuro embajador argentino ante el Vaticano. Lo significativo es que Valdez es un estrecho allegado al ex Jefe de Gabinete Alberto Fernández, que sigue promocionándose como asesor de Sergio Massa, aunque éste lo niega, porque no quiere quedar ligado al principal socio político de Néstor Kirchner. ¿Estaría la presidente tendiendo puentes con los kirchneristas que dieron el portazo con la idea de debilitar a Massa?
Siempre en tren de especulaciones, en el cristinismo hay otro factor que enciende las luces de alarma y es que los principales precandidatos presidenciales de la oposición estarían pensando en firmar un pacto anticorrupción, comprometiéndose a investigar la era K. Otro síntoma que preocupa en Olivos es que, de parte de CFK, se le habría pedido a Eugenio Zaffaroni que, visto el fallecimiento de Enrique Petracchi, retrasara al menos seis meses su renuncia a la Corte Suprema de Justicia, para no debilitar al gobierno en el alto tribunal. Pero el jurista no sólo se habría negado sino que les habría confesado a sus íntimos que utilizaría todo el 2015 para “tomar distancia del gobierno”.

La salida

Con este panorama, la cúpula del cristinismo empezaría a tomar conciencia de que la hipótesis de pasar a la oposición y negociar su impunidad a través de fuertes bloques de senadores y diputados propios no ofrece ninguna garantía. Sobre esta base es que crece la necesidad de mantenerse en el poder a través del control de la provincia de Buenos Aires, o sea, de Cristina gobernadora. El plan ya está en marcha, contando con que el oficialismo tendría un piso de votos en Buenos Aires no inferior al 25% y que en la misma no hay ballotage. La mesa chica del cristinismo bonaerense apunta los siguientes factores favorables al proyecto: En primer lugar, hoy el precandidato a gobernador que mejor mediría sería Martín Insaurralde que, con su impronta diferenciada, sigue dentro del Frente para la Victoria. En segundo lugar, si Cristina fuera candidata y el Frente Renovador compitiera con Darío Giustozzi o Felipe Solá, ambos estarían en desventaja para hacer una campaña crítica de la presidente. Es que fueron durante muchos años fieles funcionarios K y les costaría explicar su pasado. En cuanto a la UCR, atraviesa por una crisis de candidaturas que lo hace depender de Margarita Stolbizer. La semana pasada, Ricardo Alfonsín habló de impulsar la candidatura a gobernador de su mano derecha, el diputado nacional y ex presidente del Comité Provincial Miguel Bazze, que prácticamente no figura en ninguna encuesta de intención de voto. Otro factor a tener en cuenta es que, siguiendo una receta que sabe aplicar, el cristinismo ya está buscando el modo de fraccionar al máximo el voto del peronismo disidente, para asegurarse así el triunfo. En este sentido, llama la atención el lanzamiento presidencial de José Manuel de la Sota -de buen diálogo con Carlos Zannini- en alianza con Gerónimo Momo Venegas. Un proyecto que, de prosperar, por lo menos en Buenos Aires serviría para restarle votos al massismo.
Carlos A TortoraEn cuanto al PRO, no es una preocupación para el cristinismo, porque Macri va a profundizar con seguridad su perfil no peronista. Esto es, que hasta sería difícil que lleve para la gobernación a Francisco de Narváez, un peronista de perfil especial. Tal como vienen las cosas, el macrismo buscaría colectar el voto más bien antiperonista.