La guerra privada de Cristina K
por Carlos Salvador La Rosa
Es tanta la pasión con que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
ha asumido su confrontación mundial, esta vez personificada bajo la
fachada de los fondos buitres, que bien podría calificarse a su cruzada
como algo eminentemente propio, privado, personalísimo.
Esta es una guerra en la que el único ser humano que combate es ella
misma; el resto de las fuerzas leales son clones, robots, células de su
cuerpo que viven o mueren, aparecen o desaparecen según las
conveniencias de su majestad.
Y en cuanto a los enemigos, son enteramente imaginarios. Lo cual no
quiere decir que no existan, sino que no están librando ninguna guerra,
muchos incluso ni se han enterado de que están guerreando contra ellos.
A sus plantas rendido un león. La cumbre de esta privatización
cristinista del supuesto conflicto bélico aconteció en el lapso
transcurrido entre sus discursos en la ONU, donde retó a Obama en tanto
jefe imperial, y su última exposición en el país, donde denunció un
intento de golpe de Estado y un probable magnicidio.

