martes, 27 de agosto de 2013

¿Y SI NO FUERA TAN LOCA...?



El documento que leerán a continuación parece que fuera dirigido a intelectuales y especialistas en marxismo… no lo es, reconocemos que es un poco largo, pero es de fácil lectura y comprensión. Lo entendimos hasta nosotros, que no somos especialistas de nada.
Es un ensayo que nos hace reflexionar sobre nuestra presidente y sus presuntas enfermedades, de allí el título: ¿Y si no fuera tan loca…? ¿Qué pasaría si todo fuera una puesta en escena? Nos quedamos con la inquietud que todo puede ser una representación, para luego a través de un diagnóstico de insana, se obtenga la ansiada impunidad y evitar su juzgamiento en la corrupción más absoluta que ha empobrecido a la Nación. La compartimos con ustedes, para que también después del 10 de diciembre de 2015 el pueblo tenga derecho a exigir justicia, no impunidad a los responsables a la corrupción y ¡NUNCA MÁS!

Sinceramiento,
Pacificación Nacional Definitiva
por una Nueva Década en Paz y para Siempre
Para entender mejor, busquen en Google: "Asociación Gramsciana Argentina".
No es ni Clarín, ni La Nación, ni Lanata.
Transcripción de la nota:
¡Gramsci, versión argentina!   de la Escuela de Frankfurt.
Contiene información que se torna importante, pues en su colofón nos lleva a entender nuestra situación actual en la que extremistas y guerrilleros de los años ’70 están ahora  encaramados en el poder gubernamental argentino bajo el  amparo democrático y laboran por su objetivo final.
Me permito sugerirte la lectura completa.
Adjunto el citado documento.
¡Gramsci, version argentina! 
LA ESCUELA DE FRANKFURT
Se conoce como  Escuela de Frankfurt a un grupo de  investigadores que adherían a Hegel, Marx y Freud y cuyo centro estaba en el Instituto de Investigación Social inaugurado en 1924.

Fundada gracias al mecenazgo del multimillonario argentino, de origen alemán, Félix Weil[1], se hicieron representantes de la “teoría crítica”, la cual debe entenderse como un aspecto de la práctica, denominado también marxismo cultural. La obra esencial de este Instituto fue el ensayo “Dialéctica de la ilustración”, editada entre  1944 y 1947 por Adorno y Horkheimer.
Félix Weil
Estos ideólogos y filósofos decidieron transcender las fronteras del positivismo, del  materialismo vulgar y la teoría fenomenológica, a través de un retorno a Kant y sus sucesores del idealismo alemán, principalmente  Hegel.
Immanuel Kant y Georg Wilhelm Friedrich Hegel
Los doctrinarios más famosos de este grupo fueron Adorno,  Marcuse, Fromm,  Habermas, Schmidt.
Todos ellos teóricos inmanentistas, que por ser ateos han roto toda vinculación con el “allende", con lo absoluto en cuanto  trascendente, es decir, con Dios.
El marxismo cultural moderno ya no va dirigido al proletariado, sino a los hijos de la alta burguesía y la clase media.
Se reformula así la lucha de clases.
La clase pasa a definirse en  función del grupo cultural al que se pertenece y deja de determinarse en función de la propiedad de los bienes de producción.
Fidel Castro lo dijo en Córdoba en su última visita, antes de   enfermar: la revolución ya no necesita  de la violencia.
Por supuesto que debe entenderse esto de la siguiente manera: “salvo que peligre la revolución”.
La República Argentina, a través de la Secretaría de Cultura de la Nación, de la Biblioteca Nacional y de Docentes de Córdoba, firmó un Convenio, 5/10/2010 en el Hotel Frankfurter Hoff, el más elegante de Frankfurt, con esta Escuela o Instituto de Investigaciones Sociales.
En esa oportunidad, Cristina Kirchner estuvo acompañada por Mempo Giardinelli, periodista de cuño marxista-leninista, periodista de Página 12; Ricardo Forster de Carta Abierta y también izquierdista y Horacio González, Director de la Biblioteca Nacional.
Mempo Giardinelli, Ricardo Forster y Horacio González
Según cuenta  Mempo Giardinelli, cuando ingresó la Presidente Kirchner, dijo, “que  linda gente que hay aquí”. Luego les habló a los intelectuales allí reunidos con gran solvencia sobre el conocimiento de lo que era el marxismo. Su oratoria, dijo, Giardinelli, duró media hora.

La Escuela de Frankfurt, para afianzar el marxismo cultural diseñado por Antonio Gramsci, o sea la Revolución Cultural, dio “recomendaciones para la transformación y disolución de la Europa cristiana”.

Entre otras cosas, propuso las siguientes pautas:

1)  Fomentar la desintegración familiar;
2)  Hacer depender a los ciudadanos del Estado o de los beneficios del Estado;
3)  Mantener un sistema legal desacreditado, con  prejuicios        contra las víctimas del delito;
4)  Promocionar el vaciamiento de las Iglesias;
5)  Promover el  consumo excesivo de bebidas alcohólicas;
6)  Promover migraciones para destruir la identidad;
7)  Fomentar la destrucción de la autoridad en los Colegios y          Universidades;
8)  Suscitar la invención de delitos sociales,
9)  El cambio continuo para crear confusión,
10) Fomentar la homosexualidad en los niños.
Este Decálogo, tiene mucha relación  con aquél escrito por LENIN, en 1913:
1)  Corrompa a la juventud y exacerbe la libertad sexual;
2)  Infiltre y después controle todos los medios de comunicación masivos;
3)  Divida a la población en grupos antagónicos, incitando a la discusión sobre asuntos sociales;
4)  Destruya la confianza del Pueblo en sus líderes;
5)  Hable siempre sobre la Democracia, pero si llega la oportunidad, asuma el poder sin escrúpulos;
6)  Colabore con el vaciamiento de los dineros públicos, y provoque la inflación;
7)  Promueva huelgas, aunque sean innecesarias e ilegales;
8) Promueva disturbios y contribuya para que no sean reprimidos;
9)  Ayude a destruir los valores morales y la creencia en las promesas de los  políticos y gobernantes;
10) Registre a quienes tienen armas de fuego, para su posterior confiscación, a fin de impedir cualquier resistencia.
Como se podrá apreciar, la línea de comportamiento del revolucionario debe ser necesariamente proteica, cambiar de forma constantemente y proterva, obstinada en la perversión. Esto corrobora que la pretendida filosofía marxista es sobre todo, una metodología para la acción revolucionaria.
Nada dicen los marxistas, sobre cómo deberá ser el  comportamiento del revolucionario cuando esté en el Poder.
Esta hipótesis se contempla en lo que se denomina “dictadura del proletariado” en donde se habilitan todo tipo de arbitrariedades, perversiones e injusticias; es decir, nadie que no sea de la secta y presente resistencia quedará con vida.
Luego se continua con la propia tropa, si hay disidencias, aún  son de aspecto formal o si no hubiera la adhesión inequívoca al personalismo de turno.

Cuando Cristina Fernández dijo durante el Congreso de Filosofía del año 2007, en Mendoza, que era hegeliana,  no lo hizo porque Hegel hablara en sus obras bien de las mujeres que ejercen el Poder, al contrario, se declaró hegeliana porque es consciente de la fuerza que tiene el choque dialéctico, tanto para destruir, como para construir Poder y derrumbar así, valores tradicionales.

Zbigniew Brzezinski

Cuando se ideó “el mundo uno”, el politólogo polaco residente en USA Zbigniew Brzezinski, tenía diseñado que el Nuevo Orden Mundial se edifique sobre la sociedad tecnotrónica con humanismo marxista, (entienden ahora la tecnificación de la AFIP, somos un numero donde ellos nos dan de baja del sistema oprimiendo un botón).

Cabe aquí consignar que la Escuela de Frankfurt, durante la Segunda Guerra Mundial, funcionó hasta el año 1950 en los EE.UU., financiada por la Fundación Rockefeller. (¡¡¡Sí, la misma que financia a  Verbitsky!!!)
Si creen que la Cristina Kirchner está desequilibrada, incoherente, contradictoria, loca y no sabe lo que dice o hace, podría llegar a equivocarse. Detrás de ella hay mentores y asesores que auspician y controlan el cumplimiento fiel de las recomendaciones de la Escuela de Frankfurt y el Decálogo de Lenin.
Todo está planificado para que así ocurra, desde su sobreactuación en los actos públicos, hasta la inflación que propicia. Ella encarna el “personaje” que muestra por Cadena Nacional, pero su verdadera personalidad no la conocemos.
El Kirchnerismo busca la acumulación de Poder  por eso el "vamos por todo", pero también busca el choque dialéctico constante (con las Provincias y su gobernadores, la Iglesia Católica, los Sindicatos, las Fuerzas Armadas, las personas particulares, los países y organismos bien ordenados del mundo, etc.).
El Kirchnerismo y su Frente para la Victoria  manifiestan y aplican su vamos por todo pues su credo es que confrontando y destruyendo se construye poder, ¡Lenin!
Queda claro ahora  porque esta conducta de CK que ¿nos parece  irracional? Si Ud. es de extrema izquierda, tranquilo va todo bien, si Ud. es un demócrata ajústese el cinturón y comience a participar para defender sus ideas porque vienen por todo, lo suyo, el poder y el dinero está cambiando de manos rápidamente y no va para el pueblo, va a las de sus "burócratas dirigentes", sí, la cámpora inclusive.
NOTA: Las imágenes y negritas no corresponden a la nota original.

[1] Lucio Felix Weil nació en Buenos Aires, Argentina. Sus padres, Hermann Weil y Rosa Weil, de origen alemán, eran ricos comerciantes. Hermann Weil es considerado uno de los mayores distribuidores de cereales del mundo en la primera y segunda década del siglo XX. A la edad de 9 años, asistió a la escuela alemana Goethe-Gymnasium, en Fráncfort. Más tarde, asistió a las universidades de Tubinga y Fráncfort, donde obtuvo un doctorado en ciencias políticas. Durante su estancia en estas universidades, se interesó notablemente por el socialismo y el marxismo. De acuerdo con el historiador intelectual Martin Jay, la clave de su discurso residía en «los problemas funcionales sobre la implementación del socialismo» (Martin Jay, 1973: 5).
Fundación de la Escuela de Fráncfort
En 1922 financió la Primera Semana de Trabajo Marxista (Erste Marxistische Arbeitswoche) en la ciudad alemana de Ilmenau. Al evento asistieron teóricos cómo Georg Lukács, Karl Korsch, Richard Sorge, Friedrich Pollock y Karl August Wittfogel. Alentado por el éxito del evento, decidió, junto a su amigo Friedrich Pollock, fundar en 1924 el Instituto para la Investigación Social (Institut für Sozialforschung) en Fráncfort, más conocido posteriormente como Escuela de Fráncfort. Su preocupación por la necesidad de un centro de estudios avanzados que analizara la sociedad del momento desde una perspectiva marxista, le impulsó definitivamente, a la financiación económica de este centro.
A pesar de ser su fundador y principal inversor, primero en Alemania y luego en su exilio en América —a causa de la llegada al poder del nazismo—, Weil se negó en todo momento a dirigir el centro e incluso a que este llevara su nombre. En la década de los 70, fruto de la crisis económica y de la devaluación del peso argentino, Weil se vio obligado a dejar de financiar la escuela. Con el paso del tiempo cambió su interés teórico de corriente filosófica, por intereses de naturaleza económica.