CLAVES DEL CONFLICTO OTAN-RUSIA
LO QUE SE ESCONDE DETRÁS DEL CONFLICTO ENTRE LA OTAN Y RUSIA
Por Fernando Roqué
Viendo el engaño en el que caen tantos con respecto a Rusia y su rol en los acontecimientos de hoy, y los terribles que en breve se avizoran, pongo a consideración de los lectores del blog la información aportada por Brandon Smith, difundida en conferencias y en diversos medios alternativos.
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El presente artículo,
uno de los muchos que de este autor han aparecido en Internet, resume
en forma breve y clara lo que se esconde detrás de las apariencias de un
enfrentamiento entre Rusia y Occidente. Y si bien el análisis de Smith es limitado en la medida en que prescinde de la dimensión teológica y espiritual como motivación última de los hechos históricos, y por ello deja sin explicación las instanciasmás
profundas del secreto acuerdo entre los poderes en pugna, su atenta
observación de los datos empíricos lo lleva a formular un juicio
acertado, cuando habla de los verdaderos propósitos que se esconden detrás de las apariencias.
No obstante, a pesar de tal limitación y de no ser lo más importante quese haya dicho sobre el tema, en su propio nivel de análisis, lo que B. Smith describe tiene
su innegable valor, en cuanto descorre el velo que oculta lo que el
verdadero poder no quiere se sepa. Por lo demás, lo que Smith revela no es tampoco algo nuevo. Por el contrario, sus denuncias no hacen sino corroborar algo desconocido por el gran público, pero nopara quienes indagan con alertado espíritu crítico los verdaderos entresijos del acontecer histórico. En
efecto, para quien no ignora la historia de los últimos cien años, y
tiene presente los principales eslabones de una cadena cuyo inicio
podemos situar hace exactamente un siglo, cual es el financiamiento de la revolución bolchevique de 1917por la banca judía de los EEUU[1], y se continúa con la ayudaconsistente en cuantiosos pertrechos bélicos enviados por la mismísima Casa Blanca a la Rusia de Stalin, en un momento sumamente crítico de inminente derrumbe del frente de combate de los soviets, y sin los cuales la Rusia soviética y estalinista no habría podido mantenerse en pie en el concierto de las naciones, y mucho menos alcanzar más tarde el rango de superpotencia, incluso nuclear. Otro eslabón de la mencionada cadena está constituido por el ‘reparto’ del mundo llevado a cabo en la Conferencia-acuerdo de Yalta (1945), que
podríamos definir como el primer ‘acto’ desembozado de la oculta élite
sinárquica, continuado treinta años más tarde con el pacto de Helsinki (1975), que tiene lugar como expresión ‘institucional’ de un reacomodamiento de las ‘piezas del tablero’, en vistas de los últimos pasos decisivos para la instauración de la unidad política, económica y religiosa en el mundo.
Lo que ha sucedido luego, es que tras el supuesto ‘colapso’ del comunismo y el consiguiente desmembramiento de la Unión Soviética,seguidos por la pretendida transformación (o perestroika) impulsada por Mikhaíl Gorbachov
a inicios de la década del 90, muchos se tragaron el anzuelo y pensaron
que Rusia había dejado atrás para siempre la ideología que sustentaba
su régimen comunista, cuando he aquí que se trataba más bien –habida cuenta de su fracaso en cuanto modelo económico y social- de un más que oportuno cambio estratégico,entendido como un reacomodamiento general de las estructuras del poder, pero sin abandonar los principios fundamentales del marxismo-leninismo. Basta saber que fue Gorbachov uno de los primeros políticos
-si no el primero- del Este, que predicó abiertamente sobre la
necesidad de un solo gobierno mundial. Se conoce también su amplia
participación en los foros mundialistas de los EEUU, en los que
frecuentemente es invitado a exponer sus principios globalistas.
He
tenido la ocasión de leer algunos comentarios, por otra parte de buena
pluma, caracterizados por una fuerte inclinación admirativa hacia Putin,
a partir de algunas declaraciones del mismo en las que se presenta como
el líder que Europa, Occidente y el mundo esperan y necesitan: mesurado pero al mismo tiempo firme frente a las pretensiones de Occidente, audaz
a la hora de mover los trebejos en el el tablero de la geopolítica.
Esta imagen, hábilmente resaltada por la prensa pro-rusa, sin duda que
opaca a los decadentes y en algunos casos ‘desvirilizados’ dirigentes del mundo occidental. Y lo más sorprendente es que esos
mismos comentaristas, hasta hace muy poco, alertaban sobre el peligro
entrañado en el juego dialéctico por medio del cual nos querían
arrastrar al más completo engaño.
Quizás
les falte conocer las bases de la ideología en la que sustenta su
discurso el líder del Kremlin. Al efecto, se sabe que quien le
suministra los ‘elementos’ fundamentales de su ideología, principio de
su praxis política y de sus concepciones geopolíticas es Alexander
Dugin, el cerebro que pergeña y motoriza las acciones y estrategias del líder ruso.Por cierto, no
es éste el momento para extenderme sobre este personaje, que como un
moderno Rasputin, representa un aspecto del poder en las sombras. Baste
tan sólo con saber que se atribuye la autoría de la llamada ‘Cuarta doctrina política’. Este dato a muchos no les dirá nada si no reparan en que tal doctrina pretende ser una síntesis del pensamiento político griego, particularmente de Platón,
y las ideas de Heidegger en torno a la noción de Dasein. Pero lo que en
realidad constituye la construcción teórica de Dugin, se parece más a
un retorno al pensamiento de la izquierda hegeliana, al que le ha
anexado el dasein heideggeriano. En efecto, sabido es que en su obra Sein und Zeit (El Ser y el Tiempo), el filósofo alemán funda las bases de una renovada doctrina existencialista, frente a la vertiente existencial de un Sartre, por ej., en base a la noción de Dasein (ser-ahí). Dugin, por su parte toma esta idea de Heidegger, centrada en el individuo como portador de la existencia, y la extiende sin más al cuerpo social. Huelga decir lo que esto implica en cuanto a la concepción inmanente del hombre y la historia, como también a la construcción de un orden social que nada tiene que ver con el orden cristiano.
Así pues, a despecho de los discursos en boca del líder ruso, en los quepor un lado se enumeran –fácil es hacerlo- los ‘morbos’ morales que infectan la sociedad occidental, y por otro se resalta el valor de la tradición y la cultura, al tiempo que se proclama el respeto por las identidades nacionales y culturales y su autonomía, lo que se esconde cuidadosamente es el verdadero rostro
del Eurasianismo, nuevo modelo de ordenamiento geopolítico bajo la
égida de Moscú, por cierto; y con proyección mundial desde luego. En otras palabras, la doctrina que informa la praxis política y las estrategias aplicadas a las realidades geopolíticas globales, tal como se deja entrever en la conducción del Kremlin (Putin-Dugin, o mejor Dugin-Putin) no es ajena al viejo profetismo mesiánico, espíritu que como se sabe, es el motor final del marxismo-leninismo, y cuyo sentido final consiste en la instauración del Paraíso en la tierra.
Esto lo supieron ver con claridad algunos espíritus alertados, sin
dejarse engañar por las apariencias ni llevarse por la capciosa y
masiva propaganda de los grandes medios, de uno y otro lado. Entre éstos
cabe mencionar a Hubert Bassot, que en su Du nouveau à l’Est, niet!, obrapoco o nada mediatizada, pero de referencia indispensable para comprender el nuevo ‘juego’ geopolítico mundialista desplegado por el Kremlin, expone su pensamiento al respecto[2].
Otro que no se llamó a engaño fue el siempre lúcido P. Malachi Martin, el cual en su obra Le déclin et la chute de l’Église Romaine (Ed. Exergue,1997), trae a cuento la visión profética de Pio XII con respecto al futuro progreso del marxismo en Occidente y en el mundo.
Como también lo advirtió antes el Dr. C. Disandro en varios de sus trabajos, especialmente en el opúsculo Imperio mundial, Revolución mundial y fuerzas nacionales, en donde explica básicamente que la Revolución, representada por Rusia, invade semánticamente todo el campo del Imperio, representado por EEUU; y ambos, a través del conflicto van generando la confluencia sinárquica que tiene por meta la instauración de un único poder mundial, un solo nomos, un único imperio planetario.[3]
Con todo, es preciso entender que
los que gobiernan no son en realidad aquéllos que detentan las
magistraturas políticas, trátese de un Obama o un Putin, sino la cúpula
del poder oculto, el que siempre se mueve detrás de las bambalinas, como
decía Disraeli. Y éste mismo según unesquema jerárquico de círculos concéntricos, en cuyo centro se encuentra el supremo consejo iniciático, por donde se canalizan las‘energías’ luciferinas, luego participadas a los diferentes órdenes o círculos de poder: Logia de Pasadena, Logia o Gnosis de Princeton,Rounde Table, Fabian Society, el R.I.I.A, el I.I.S.S., el C.F.R., la Conferencia Bilderberg, la Trilateral Commission, y muchos otros organismos mundialistas menos conocidos pero no por ello menos operantes. También cabe hacer mención aquí, como tentáculo operativodel poder oculto, a la influyente logia judía B’nai Berith, que
tanto ha tenido que ver en los sucesos claves de la Roma apóstata,
contando para sus ‘operaciones’ en el seno de la misma con la
cooperación de numerosos falsos obispos, falsos cardenales y por cierto
de la serie ya de seis impostores sentados en la Sede de Pedro.
De
entre la numerosa bibliografía concerniente al poder detrás de las
bambalinas, como obras de referencia pueden consultarse con provechoLa Trilatérale et les secrets du Mondialisme, obra prologada por Henry Coston, y L’irrésistible expansión du mondialisme, ambas debidas a la pluma de Yan Moncomble; como también El Nuevo orden mundial, de Javier Losano.
Así pues, en la hora presente, ninguno
de los poderes visibles constituidos al frente de las naciones, tanto
del Este como de Occidente, representa una alternativa posible para los pueblos, frente a los designios de dominación mundial y esclavización global por cuenta de aquella red oculta de poder,
en la misma medida en que son instrumentos de la misma. Es decir que
toda guerra, sea regional o continental, convencional o nuclear, que se desarrolle en adelante ante nuestros ojos, tendrá significado como un giro concentracionista más,como un paso adelante en la construcción del mencionado régimen de dominio unificado en toda la vastedad del orbe.
Frente a esto, como acabamos de mencionar, es corriente hoy la opinión en muchos círculos bienpensantes acerca de que Rusia representa la única alternativa de un posible triunfo sobre las fuerzas conjugadas de
un Occidente liberal, capitalista, pervertido y pervertidor de las
naciones. Nada más errado, pues si es cierto que dichas fuerzas representan, en clave de lectura apocalíptica, la Babilonia
pueblo o civilización, en tanto que EEUU y Nueva York significan lo que
el Apocalipsis designa como la Gran Babilonia, nación y ciudad
respectivamente; no es menos cierto que la Revolución mundial, cuyamás abisal manifestación hasta el presente lo constituye la revolución nihilista bolchevique, claro que sagazmente metamorfoseada hoy en día por su inspirador y motorizador, el Ángel del Abismo, con el ropaje deuna versión renovada del viejo imperio zarista, la que rescataría sus valores tradicionales junto a su indumento regio, imperial, pero vaciado eso sí de la fe en Cristo, y al que se lo presenta como capaz de instaurar los valores, principios y virtudes abandonados hace tiempo por Occidente, se puede sin culpa interpretar simbolizada por la Bestia escarlata sobre la que está sentada justamente la Ramera, según la visión de San Juan (Ap. 17).
Es
preciso entender, pues, que la opción que hoy se plantea, entre un
Occidente pleno en toda clase de abominaciones, con las que ha
contaminado al mundo entero (Ap..17 y 18), y una Rusia que de triunfar
sobre tal enemigo, podría ser el comienzo de un resurgimiento del
derecho y la justicia en el mundo, el imperio de los valores
tradicionales y las virtudes que hicieron viriles y fuertes a los
pueblos, es un engaño seductor, que lleva el sello del Seductor y
Engañador por excelencia del género humano, propio de estos tiempos de apostasía y nihilismo en el mundo.
No por nada en
las últimas revelaciones, Fátima y Garabandal, Nuestra Señora ha dicho
que Rusia esparciría sus errores por todo el mundo, en la medida en que
no se hiciera caso de sus demandas. Para todos está claro, pues, que no se cumplió con sus pedidos, como reiteradamente ha expresado su queja en ese sentido.
Por resultar congruente con lo que he expuesto, corroborado por losanuncios
de la Virgen en cuanto a que una Rusia no convertida llegaría un día a
ser el azote de Dios para una humanidad impenitente, no quisiera cerrar estas breves líneas introductorias sin hacer mención de los dos pasajes del Apocalipsis que parecieran confirmar, esta vez desde la luz de la Revelación canónica, tal interpretación.
En el primero de esos pasajes leemos:”Y el sexto ángel tocó la trompeta, y oí salir de los cuatro cuernos del altar de oro, que está delante de Dios, que decía al sexto ángel, que tenía la trompeta:<<Suelta a los cuatro ángeles que están atados junto al río Éufrates>>. Y fueron soltados los cuatro ángeles, que estaban preparados
para la hora, el día, el mes y el año, para matar la tercera parte de
los hombres. Y el número de los ejércitos de la caballería se contaba
por centenares de millones: oí su número.” (Ap., IX, 13-16.
El P. Castellani, en su comentario del Apocalipsis, interpreta que “los
cuatro Ángeles atados más allá del Éufrates son cuatro reyes o reinos
de Oriente, presumiblemente Rusia, China, India e Irán”.
Y el segundo texto sagrado dice: “Y el sexto[ángel] derramó
su copa sobre el gran río Éufrates, y su cauce se secó, para que se
aparejase el camino de los reyes procedentes del sol naciente” (Ap. XVI, 12).
También aquí ve el P. Castellani aludida la que él llama la Gran Guerra o Guerra de los Continentes, y dice: “Esta Frasca Sexta pues allana el camino al Oriente en armas contra el Occidente”. Apoya el Padre su parecer en la opinión de San Agustín, el cual, siguiendo a su maestro Lactancio, afirma taxativamente que “tras
de ser quitado de la tierra el nombre romano, el Imperio volverá al
Asia y de nuevo dominará el Oriente, y el Occidente servirá…”. Y en un pasaje de las Institutiones divinae, del mismo Lactancio, leemos: “De
repente se levantará un Potentísimo, surgido del Asia, el cual,
dominados tres asiáticos, hará alianza con los otros Reyes, y se
constituirá en cabeza del mundo. Éste vejará a la tierra con un dominio
inaguantable…” Se refiere obviamente al Anticristo.
Así
pues, la humanidad está al borde del abismo de una autodestrucción sin
precedentes, en el que millones y millones pueden morir de un instante a
otro como consecuencia directa del acontecer bélico, amén de la brusca
interrupción de innumerables procesos biológicos en todo el planeta,
por lapsos impredecibles, a consecuencia de las intensas radiaciones.
Es preciso, entonces, tener muy en claro que los únicos ganadores
de un eventual enfrentamiento termonuclear, no han de ser ni Rusia ni
Occidente, ni ningún pueblo sobre la tierra, sino los que vienen pergeñando desde hace ya largo tiempo, con perfecta y perversa constancia diabólica, este proyecto de dominio mundial.
Fernando Roqué
[1]
“El 14 de febrero de 1916 se celebró en Nueva York un Congreso de las
Organizaciones Revolucionarias Rusas, alentadas e inspiradas por
inteligentes israelitas. El magnate judío-americano Jacobo Schiff era
uno de los que costeaban los gastos de estos trabajos políticos; ayudaba particularmente a León Trotsky, también israelita.
Otros banqueros judíos, tales como Kuhn Loeb, Félix Warburg, Otto Kahn,
Mortimer Schiff y Olef Ashberg, daban también su ayuda económica desde
Nueva York.”(Salvador Borrego: Derrota Mundial, p. 20).
[2] “Sobre la base de documentos publicados en inglés por un desertor de los servicios secretos rusos, nos ofrece un análisis que permite comprender la <<lógica del sistema didáctico>>, de la glasnost hasta la perestroika, que desemboca en la organización del nuevo espacio europeo, expresión de la etapa final del complot capitalista-marxista.”(Cita tomada de L’Église Éclipsée, p. 163).
[3] “¿Qué es la revolución mundial? Lo digo en dos palabras, cargadas de gravedad contemporánea: es una religión y por ende es una semántica que
la formula, la sostiene, la expande, la universaliza. ¿Qué es el
imperio mundial? Ahora, en este tercio que resta de la segunda mitad del
siglo XX, es el poder que con la técnica prodigiosa quiere formular o
reformular la semántica bíblica. La diferencia es categórica: el Imperio
de Reagan [Este trabajo fue elaborado en 1985] reformula la profecía
desde el hecho tecnocrático, y el reaganismo es un grandioso proyecto
fáustico, trocado en utopía liberal por influencia del cristianismo
pietista de EEUU. La revolución de Moscú es una profecía
veterotestamentaria que se funda en la misión renovadora y
revolucionaria de la profecía. Esa revolución
está dentro del Imperio de Reagan, mientras que la semántica de Moscú es
el espacio inteligible mayor que engloba la utopía del dorado mundo
propuesto por el presidente norteamericano”[Reagan].
“El
Imperio mundial se construye por decisiones fácticas, porque según esta
línea utópica, profética, racionalista, sin fronteras para el hombre ni
para la mente, hecho sobre hecho, invasión sobre invasión, ayuda sobre
ayuda, nave espacial más nave espacial, producirá como ladrillo sobre
ladrillo la casa que habita ese imperium. En frente se yergue la respuesta de la revolución mundial, que impregna la vasta extensión y fronteras de este imperio, como el agua que embebe una esponja” (Carlos A Disandro: Imperio mundial, Revolución mundial y Fuerzas nacionales, 1985).
EL ASCENSO DEL ESTE Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
Brandom Smith, 2014
Las naciones, las culturas y las poblaciones se controlan mejor mediante el uso de falsos paradigmas.
Esta es una táctica probada históricamente y explotada durante siglos por los oligarcas de todo el mundo. En virtud de la dialéctica hegeliana
(la base misma de la ideología marxista y colectivista), se podría
resumir la trampa de los falsos paradigmas de la siguiente manera:
Si
(A) mi concepto de libertad entra en conflicto con (B) tu concepto de
libertad, entonces (C): ninguno de nosotros puede ser libre hasta que
todos estemos de acuerdo en ser esclavos.
En otras palabras: problema, reacción, solución
Dos
bandos se enfrentan entre sí en una contienda prefabricada. Cada lado
es llevado a creer que su posición es la buena y correcta. Ninguna de
las partes cuestiona la legitimidad del conflicto, ya que cada lado teme
que hacerlo se traduzca en debilidad ideológica y desunión en sus propias filas. Así, las dos partes van a la guerra, a veces económicamente, a veces militarmente.
Ambos
gobiernos exigen que los individuos abandonen la libertad, la
independencia y la autosuficiencia, un sacrificio que “se debe hacer”,
para alcanzar la victoria.
Al final, ni la nación ni la sociedad ganan realmente.
Los
únicos ganadores son los oligarcas, que proclaman lealtad a sus
respectivos bandos, mientras en cambio, actúan de forma asociada entre
sí desde el principio. Esos mismos oligarcas, que nunca han tenido la
intención de atacarse el uno al otro, ni de perjudicarse entre sí.
Su objetivo, su único objetivo, es la propia ciudadanía, esa masa atónita, ahora hipnotizada por la sorpresa y el terror.
El método del falso paradigma y la dialéctica hegeliana están en plena vigencia en la actualidad.
Hace
sólo unos años, Rusia, China y los Estados Unidos eran aliados
políticos y económicos. Hoy en día, esas alianzas están siendo
desechadas rápidamente con el fin de dejar espacio para el conflicto, un
conflicto útil sólo para una élite internacional selecta.
Como he indicado en anteriores artículos (RUSIA TAMBIÉN ESTÁ CONTROLADA POR LA BANCA GLOBAL y EL GRAN TEATRO: ¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA FALSA PUGNA ENTRE PUTIN Y OCCIDENTE?), cuando uno mira más allá de la retórica teatralizada entre Barack Obama y Vladímir Putin, lo que al final encuentra es que ambos gobiernos tienen la misma relación con la élite bancaria global.
Durante
sus dos mandatos presidenciales, Obama ha inundado su gabinete de
empleados y ex-empleados de Goldman Sachs, una plataforma utilizada
durante mucho tiempo por los financieros elitistas con aspiraciones
mundialistas.
¿Y quién es el asesor económico principal de Vladímir Putin y el Estado Ruso? Goldman Sachs, ¡por supuesto!
Las élites
estadounidenses y europeas han estado pidiendo una centralización del
poder económico bajo el control del Fondo Monetario Internacional, así
como el establecimiento de una nueva moneda global.
Y a nadie debería sorprender que Putin también quiera una nueva moneda global bajo el control del FMI.
Obama
recibe el asesoramiento y los consejos próximos y directos de
globalistas como Zbigniew Brzezinski, miembro del Consejo de Relaciones
Exteriores y cofundador de la Comisión Trilateral, que en su libro
“Between Two Ages: America’s Role In The Technetronic Era”, afirma:
Por
su lado, mientras ha gobernado, Putin ha sido directamente asesorado
por Henry Kissinger, otro miembro del CFR y de la Comisión Trilateral,
que en su momento dijo:
Tanto Kissinger como Brzezinski califican a esta estructura económica y política mundial armonizada como “Nuevo Orden Mundial”
El
hecho de que los líderes políticos de Rusia y Estados Unidos estén
siendo claramente dirigidos por ellos no debe tomarse a la ligera.
China
también ha reclamado una reestructuración del sistema monetario global,
para que se cree una canasta de monedas centralizada bajo el dominio
del FMI.
Los lazos de China con la élite bancaria de Londres están bien documentados.
El
reclamo por parte de ambos lados de un nuevo sistema monetario que
acabe con el dólar como reserva mundial, parece contradecir en gran
medida la fantasía de que el Este y el Oeste están en desacuerdo. El
camino hacia una moneda mundial y/o una gobernanza económica mundial,
parece ir en paralelo a la consolidación de los vínculos económicos y militares entre las naciones orientales.
Esto sugeriría que la subida del Este y la paralización de Occidenterepresentan una clara ventaja para los banqueros globales a largo plazo.
Mientras
los agentes de desinformación de los medios norteamericanos tratan de
restar importancia a todo aquello que ponga en peligro la imagen de
poderío de los EEUU y el dólar, los gobiernos del Este establecen
alianzas con rapidez y se deshacen de la influencia norteamericana.
Ya
se ha cerrado el histórico acuerdo de suministro de gas entre Rusia y
China para los próximos 30 años. Este acuerdo está transformando los
viejos paradigmas relacionados con el comercio de energía.
China
y Rusia también han ampliado los acuerdos bilaterales realizados en
2010, que eliminan el dólar como moneda de reserva en las transacciones
entre las dos naciones.
La voracidad China por el oro continúa, mientras crean su propia bolsa de oro para competir con el Comex norteamericano.
Rusia
ha establecido recientemente lo que Putin llama la “Unión Económica
Euroasiática”, un acuerdo que incluye a Kazajstán y a Bielorrusia, dos
países con importantes reservas de petróleo, recién descubiertas.
En respuesta al conflicto prefabricado en
Ucrania, así como al conocido giro de EEUU hacia la región
“Asia-Pacífico”, China ha pedido abiertamente establecer un nuevo pacto
de seguridad con Rusia e Irán.
No olvidemos, además, que China superará a los EE.UU. como la mayor economía del mundo en 2016, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Aunque el crecimiento del Este está siendo pintado en los círculos occidentales como una amenaza para el dominio de lo EE.UU. y la OTAN,las auténticas implicaciones permanecen ocultas.
Sí, de hecho, la consolidación del Oriente es una amenaza considerable para el dólar y la economía de los EE.UU, sobre todo en el caso de que China se niegue a aceptar dólares como pago a las exportaciones y las deudas.
Si
el mayor exportador/importador del mundo se niega a aceptar dólares
como reserva, la mayoría de naciones inevitablemente seguirán su
ejemplo.
Alguna
gente argumenta que China no tiene ninguna razón para realizar un
ataque fiscal tan violento. Pero quiero recordar a los escépticos que
tampoco había ninguna razón para establecer relaciones tan estrechas
entre Rusia y China hasta que se produjo la crisis de Ucrania.
¿Hay
alguien que sea lo suficientemente tonto como para apostar en contra de
otro conflicto, directo o indirecto entre la OTAN y el Este, que fuera
usado como pretexto para eliminar el dólar por completo?
El hecho es que los jugadores del Nuevo Orden Mundial ya han posicionado al Este y a Occidente sobre el tablero.
¿Por qué? En un anterior artículo, titulado “¿QUIÉN ESTÁ COMPRANDO SECRETAMENTE LA DEUDA DE EEUU?“,
ofrezco evidencias que indican que el Banco de Pagos Internacionales y
el Fondo Monetario Internacional están preparando al mundo financiero
para un nuevo sistema monetario global, surgido de una segunda
conferencia al estilo de Bretton Woods.
La degradación del dólar y el alza del Este no son obstáculos para este plan.
Más bien, son factores necesarios.
No
puede crearse un verdadero sistema económico mundial sin la
“armonización”, es decir, sin la desaparición del dólar como moneda de
reserva mundial y el fin de la gobernanza económica soberana de las
naciones.
Para aquéllos que duden de este escenario, vean lo que propone Paul Volcker.
Volcker,
el mismo hombre que estuvo involucrado directamente en la destrucción
del primer acuerdo de Bretton Woods y en la destrucción final del patrón
oro, está promoviendo ahora un NUEVO acuerdo al estilo de Bretton
Woods, en el que las monedas están vinculadas a un sistema de mercado
controlado.
En esencia, pues, promueve un sistema monetario internacional centralizado.
Volcker
también sugiere que una única moneda de reserva basada en el poder de
una sola nación, como es el dólar, pone en peligro la salud fiscal
global.
Ciertamente, Volcker tiene razón.
El
casino de divisas y el fraude dominado por el dólar es un peligro para
el mundo. ¡Pero Volcker ayudó en su momento a que esto fuera así!
La cuestión es que toda esta propaganda está inundando la corriente principal de opinión.
Christine Lagarde.
Ahora,
Christine Lagarde del FMI dedica la totalidad de sus entrevistas con
los medios a insertar el mensaje “restablecimiento de la economía
mundial”, sin explicar exactamente lo que ello implica, mientras que los miembros de las élites bancarias centrales, como Volcker, sugieren una segunda conferencia de Bretton Woods que conduzca a una autoridad monetaria global.
Mientras tanto, los medios de comunicación financiados por el gobierno ruso, como RT (Rusia Today), producen piezas que acusan a los EE.UU. de ser una amenaza nuclear, al tiempo que
los estadounidenses ven películas de Hollywood manipuladoras como “Jack
Ryan: Shadow Recruit”, que nos muestran un complot de Rusia para
colapsar la economía de los EE.UU.
Representantes
de China y Estados Unidos se pelean unos con otros en las reuniones
geopolíticas, alimentando los temores de una ruptura diplomática,
mientras el Pentágono “sugiere” que quizás tenga que renovar sus
estrategias militares en consideración de otra guerra mundial.
Al
igual que en el libro de George Orwell, 1984, los antiguos enemigos se
convierten en aliados y luego otra vez en enemigos una vez más, mientras
en la cúspide de la pirámide, todo es una gran farsa.
“En realidad, como Winston sabía muy bien, hacía tan sólo
4 años, Oceanía había entrado en guerra con Estasia y en alianza con
Eurasia. Pero eso no era más que un fragmento de conocimiento furtivo,
porque ya no era capaz de controlar satisfactoriamente su propia
memoria. Oficialmente, el cambio de pareja nunca se había producido.
Oceanía estaba en guerra con Eurasia: por lo tanto, Oceanía siempre
había estado en guerra con Eurasia. El enemigo del momento siempre
representaba el mal absoluto, y por lo tanto, cualquier acuerdo pasado o futuro con él era imposible…”(George Orwell, 1984).
Las mejores mentiras contienen elementos verdaderos.
La
verdad es que el Este está creando alianzas en oposición a Occidente,
Occidente está involucrado en operaciones encubiertas clandestinas por
todo el planeta y ambos “lados” se encuentran, de hecho, al borde de un
enfrentamiento catastrófico por la supremacía mundial.
La gran mentira está en los detalles importantes que han quedado fuera de nuestra pequeña historia.
Ambas
partes no son más que títeres en un gran juego de ajedrez global y
cualquier conflicto, en última instancia, beneficiará al pequeño grupo
de hombres que manejan las piezas sobre el tablero.
Eso
incluye a los financieros internacionales que han influido
profundamente en la estructura política de todos los gobiernos, creando
un clima de crisis que finalmente conducirá al “Nuevo Orden Mundial” que
siempre han soñado.
Brandon Smith. Alt-Market
fuente: alt-market
