CRISTINA ESTÁ PERDIDA EN EL BOSQUE
DE SU AMADA "ESTATOCRACIA"
por Carlos Berro Madero
carlosberro24@gmail.com
Decía Raymond Aron que el rol de una ideología decreta el carácter
"ideocrático" de un gobierno, en el que se erige al Estado como una
verdad fuera de toda discusión, sometiendo a la sociedad al pensamiento
único y rechazando automáticamente la pluralidad de ideas.
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En nuestro país lo estamos sufriendo hoy, mientras comprobamos, además,
que nuestra Presidente se ha perdido en el bosque de delirios e
incongruencias políticas que la llevan a confundirse en forma alarmante,
al punto de creer que proponiendo esotéricos planes de "fomento"
reactivará el cadáver en el que ha convertido su gobierno a toda la
actividad productiva.
Los testimonios de algunos disidentes del nacional socialismo alemán
hicieron notar a Aron en su tiempo que todos los niveles de la
"nomenklatura" oficial de la época (léase funcionarios del régimen),
habían sido cubiertos siempre por individuos desprovistos de auténticas
convicciones, que solo adherían a una central única de pensamiento:
INTERÉS Y ANSIA DE PODER. En el caso de Cristina Fernández, este
maleficio parece cumplirse plenamente.
¿Puede dicha "ideocracia", corroída por el escepticismo y un sentimiento
generalizado de espanto entre la gente, progresar de alguna manera en
ese escenario, se preguntaba Aron?
Por el momento, el lema casi enfermizo al que se aferra el gobierno ante
el derrumbe, es jactarse de que ha "alcanzado y sobrepasado" a sus
predecesores en su intento de reformar la sociedad. ¿Qué quiere decir
esto? ¿Que ha debido fundarse en objetivos "inalcanzables" para mantener
la vigencia de una revolución permanente?
Las deshilachadas e intimistas alocuciones presidenciales, verdaderas
confesiones de un ama de casa durante el mate de la tarde, están
poniendo en perspectiva un horizonte que llegaría en el concepto de la
expositora, cuando se hubiese "sobrepasado" todo lo conocido. ¿No es
esto un claro rasgo de desequilibrio emocional?
Da la impresión que un bosque denso y oscuro se ha cerrado frente a
quien ha perdido la brújula y el "sentido de las proporciones" y rebosa
confianza y optimismo en un mundo que existe solo en su imaginación.
Dirigir discursos de autosatisfacción es la piedra basal de la etapa que
nos hace vivir el gobierno, en la que asistimos absortos a un vano
esfuerzo del kirchnerismo en su conjunto por "estar" en un tiempo que no
es el presente, imposible de sopesar por esta razón.
Cristina no se hace cargo de los problemas que ha creado, porque "a
gatas" puede hacerse cargo de sí misma. Siente que vive momentos únicos
de su vida, en los que puede experimentar constantemente algo nuevo. Que
ese tiempo ES AHORA. Por lo tanto, no quiere perder tiempo en
relacionarse de ninguna manera lógica con el futuro, porque está
convencida que basta querer que las cosas sucedan, para que tengan
lugar.
CRISTINA ES LA SUMA TOTAL DE SUS OPCIONES PERSONALES, diría de ella el
psiquiatra estadounidense Wayne Dyer.
No se siente responsable de nada, porque está por encima de todo. El
bosque en el que se ha perdido es solamente un cálido follaje de
primavera que la cobija para que pueda seguir "imaginando" un futuro QUE
NO EXISTE. Ella se dice a sí misma algo así como "tú puedes ser lo que
te propongas". Y obra en consecuencia.
Los pensamientos "encanutados" (Cristina dixit) en lo más profundo de su
interior, la hacen sentir que posee virtudes "neutralizadoras" para
batir en retirada a todos aquellos problemas que solo parecen existir
para quienes desean desestabilizarla.
Nuestra opinión es que dependemos de una persona que solo desea
compartir con sus oyentes "los meandros de sus endechas solitarias" y
nos enferma cada día un poco más, dejándonos siempre muy enfadados
porque habla sin darse cuenta que su gobierno camina hacia ninguna
parte.
Mientras tanto, se queja compungida porque el gobierno de la ciudad de
Buenos Aires ha aplicado un impuesto de ¡tres pesos! a quien baje
películas por Netflix. Lo que, dice, la ha perjudicado "a moi" (sic).
¿Existirá banalidad más grande en este mundo?
