Los pobres según Cristina, Capitanich y Kicillof
El cine surrealista tiene muchos adeptos y grandes directores, los
cuales podrían tomar a la realidad política argentina como fuente de
inspiración para cualquiera de sus películas.
Cristina y su vocero, Jorge Capitanich, sostienen que no hay pobres
en nuestro país a pesar de múltiples estudios que dicen lo contrario y
la presidenta, en su soberbia, tan grande como su cuenta bancaria, cree
que instalando en la agenda pública ciertos temas triviales la gente se
va olvidar de los constantes aumentos y que no llegan a fin de mes. Un
buen ejemplo de esto es lo que dijo Cristina sobre que las automotrices
“encanutan autos” o “simular” que ataca a Macri porque puso un impuesto a
Netflix, como si la realidad de los más de 40 millones de argentinos
pasaran por comprar autos o ver películas y series on line.
La ley de abastecimiento es otra muestra de la realidad paralela que
vive el gobierno, es una clara señal de lo que hicieron los cráneos
cristinistas con la industria nacional y la cantidad de puestos de
trabajo que se pierden día a día por la política económica de este
gobierno. Apelando a la estrategia comunicacional del gobierno que
machacan con un tema para instalar la idea en la gente de lo que ellos
quieren imponer, hay que repetir una y mil veces que la mayor
responsable de este desastre es Cristina Kirchner.
Pero hay algo que está en los cálculos del gobierno y es,
seguramente, lo que más los atemoriza, el creciente malestar social. A
la gente ya no le alcanza la plata, y Cristina como actriz principal
pero con “ojos bonitos” Kicillof y con “Chanta Cuatro” Capitanich como
actores de reparto, saben que esto puede explotar, y pretenden instalar
que si explota no es por su inoperancia, insensibilidad y soberbia, sino
será porque ciertos factores de poder concentrados lo provocan y están
en contra del proyecto nacional y popular que ellos representan.
Dirigente de Peronismo Para Todos
– Universidad Para Todos
