viernes, 12 de septiembre de 2014

Narcotráfico: El “Lauchón” descubrió la presencia de “Mi Sangre” y lo pagó con su vida

Narcotráfico: El “Lauchón” descubrió la presencia de “Mi Sangre” y lo pagó con su vida

septiembre 10, 2014
Por
viale el lauchon
El asesinato en el 2013 del funcionario de la ex SI (ex SIDE) Pedro Viale por el grupo Halcón de la policía bonaerense es otro indicador de que la Argentina se está transformado en un narcoestado, aunque aún no tiene la envergadura que alcanzó Colombia hace tiempo, ni la del México de los últimos años.
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En efecto, Henry de Jesús López Londoño, más conocido como “mi Sangre”, es un ex jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, es decir, los paramilitares que combatían a las narcoguerrillas de las FARC, que también se financiaban con el narcotráfico. Pero el ex presidente Álvaro Uribe les dio la oportunidad de legalizarse. Sin embargo, “mi Sangre” siguió traficando y sufría amenazas de muerte por los asesinatos que había cometido. Así fue que huyó de Colombia y desde el 2004 viajó por Venezuela, Paraguay y Ecuador y finalmente recaló en nuestro país, donde compró varias propiedades, se movía siempre con custodia y vivía en otro country del que habitaban su mujer e hijos. Desde aquí coordinaba los envíos de cocaína hacia México para el cartel de los Zetas, integrado por ex miembros de la policía federal mexicana. Cabe señalar que en México el combate contra el narcotráfico está encabezado por la infantería de marina de ese país, entrenados por los Navy Eeals de los EE.UU. Las actividades de este narco junto con algunos traficantes de efedrina también habrían tenido su terminal en la Casa Rosada, con los hermanitos Zacarías y el alto funcionario apodado “la Morsa”.

Una trampa mortal

Guille-3-14-2Viale, más conocido en el mundo del espionaje como “el Lauchón”, habría descubierto estas actividades siguió a Londoño y combinó con la SI y la Policía Federal su detención en un resto de Pilar. Pero Viale pagaría con su vida su lucha contra el narcotráfico y no por venganza del cartel de los Zetas sino por un sector de la bonaerense, el mismo que protegía a los traficantes de efedrina. Y un juez de Tres de Febrero, Juan Carlos Culotta, se prestó ingenuamente a proceder de acuerdo a un informe de inteligencia del mencionado sector de la bonaerense, que decía que en esa casa de La Reja vivía un narco peligroso que se iba a resistir a los tiros. El juez ordenó 18 allanamientos pero el grupo Halcón también recibió la orden de allanar sólo la casa de Viale. Voltearon la puerta, entraron disparando como si en esa casa viviera Pablo Escobar y ultimaron de inmediato al agente de la SI. Meses más tarde, el Juez Federal de Morón Juan Salas investigó a conciencia y descubrió que ese allanamiento fue lisa y llanamente un asesinato a sangre fría de un agente del Estado cuyo único pecado fue tratar de evitar con su modesto aporte que la Argentina se fuera convirtiendo en un narcoestado. Y lo más grave es que integrantes de una fuerza policial hayan sido sus verdugos, disparándole pese a que Viale dijo “chapa, chapa”, que en la jerga significa pertenecer a una fuerza de seguridad. Recibió como respuesta once balazos pero ahora el juez Salas detuvo a los diez integrantes del grupo Halcón y fue removido el Superintendente de Drogas peligrosas de Buenos Aires. La realidad es que nos enfrentamos al hecho de que el jefe de la bonaerense, comisario Gabriel Matzkin, con terminal en la Casa Rosada, sigue en su puesto siendo responsable de éstas y otras atrocidades en Buenos Aires. Lo peor del caso es que los integrantes del Grupo Halcón no tenían idea de a quién allanaban y fueron llevados por sus jefes a cometer un terrible asesinato.