¿Resistirá la salud presidencial un 2015 crítico?
El secretismo de la UMP empeora las cosas.
La Unidad Médica Presidencial, creada por este gobierno, nunca
demostró credibilidad. La falta de transparencia en la información ya se
hizo notar durante la gestión del Dr. Luis Bonomo, ex posta sanitaria
de la organización Montoneros, que renunció hace dos años para dejar al
frente de la UMP a Marcelo Ballesteros. Éste tuvo una preponderante
actuación desde agosto del 2013, cuando la presidente visitó el
sanatorio Otamendi y en forma secreta le diagnosticaron el síndrome de
Pick, que es una degeneración frontotemporal que, entre otros múltiples
síntomas, produce desinhibición e histrionismo. Pero en aquel momento el
agregado fue que la presidente se desmayó, se cayó, y en el momento no
le descubrieron el hematoma subdural, que la obligó a ir al quirófano.
El caso es que al estudiarse en detalle los desmayos presidenciales, se
encontró la posible vinculación de los mismos con el sistema eléctrico
del corazón, lo que produciría tendencias a la lipotimia y por tanto
desmayos.
La tendencia que se profundiza
El 8 de octubre del 2013, entre las PASO y las elecciones
legislativas, CFK fue operada del cráneo por su hematoma subdural. El
cirujano fue un especialista en el síndrome de Pick, el neurólogo
Facundo Manes (que hoy intenta hacer carrera política en UNEN) y que ya
había tenido problemas con la justicia. El caso es que la presidente
reasumió el 20 de noviembre y cambió parcialmente el gabinete,
designando a Jorge Capitanich en la jefatura de gabinete y a Axel
Kicillof en economía. También desplazó en el BCRA a Mercedes Marcó del
Pont por Juan Carlos Fábrega, con los resultados conocidos. Volviendo a
la salud, últimamente dos faringitis la obligaron a guardar reposo dos
fines de semana largos y finalmente aparecieron los dolores en el
abdomen y fiebre característica de la diverticulitis, que fue omitida en
la información dada por la UMP según el colega y neurólogo Nelson
Castro, que cuenta con muy buena información en este campo. Otras
fuentes aseguran que para solucionarle el problema del funcionamiento
eléctrico del corazón, a la presidente le colocaron un marcapasos que
funcionaría exitosamente. A este cuadro se le suma la diverticulitis,
que tiene cierta gravedad y se conecta con los picos de stress. La
tendencia marca un agravamiento de las condiciones de salud que podrían
llegar a impedirle el ejercicio de su función en el que será el año más
crítico de sus dos gobiernos. No sólo tiene un vicepresidente doblemente
procesado, sino una economía en grave estado de recesión e inflación y
un doble default, además de una tensa situación social. En este punto es
donde reaparece la hipótesis de que se realicen elecciones generales
anticipadas. Sin embargo, esta alternativa colisiona con el artículo 95
de la Constitución Nacional, que establece: “La elección se efectuará
dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del
Presidente en ejercicio”. Al existir esta valla y en caso de agravarse
el problema de salud, es probable que la polémica se instale entre los
partidarios de violar lisa y llanamente el texto constitucional y los
que intenten sobrellevar la situación volviendo a un planteo que se hizo
después de la operación craneal y que no se cumplió. Esto es, limitar
al máximo el horario de trabajo presidencial, lo que implicaría una
delegación de poder que obviamente no pasaría por Amado Boudou sino,
siguiendo la tradición K de degradar el sistema institucional, por
figuras que, como Máximo Kirchner, simplemente no son funcionarios y
ejercen el poder en su condición de herederos dinásticos.