La verdadera cara del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) (6ta. parte)
Dirección Nacional, ¡Ordene!
Toda la estrategia diseñada y ejecutada por el FSLN de acuerdo al modelo comunista incluye también –según especifica el manual comunista– la instauración de la llamada dictadura del Proletariado, o sea, el control de cada ciudadano por medio de los comités de espionaje de cada barrio que bautiza el FSLN con el nombre de Comités de Defensa Sandinista (CDS) y dice que son «los ojos y oídos (espías) de la Revolución»; monopolio de los medios de comunicación (100% de los canales de televisión, 75% de las radioemisoras y 66% de los diarios, y la imposición de una verdadera censura a todo el resto); una red de espionaje interno organizado por la Dirección General de la Seguridad del Estado y reforzada con los CDS; uso de las turbas que bautiza el Comandante Daniel Ortega con el nombre «turbas divinas»; confiscaciones masivas de toda clase de bienes; control planificado de la producción y consumo; campañas de odio y persecución religiosa; juicios sumarios; etc., etc.
Toda la estrategia diseñada y ejecutada por el FSLN de acuerdo al modelo comunista incluye también –según especifica el manual comunista– la instauración de la llamada dictadura del Proletariado, o sea, el control de cada ciudadano por medio de los comités de espionaje de cada barrio que bautiza el FSLN con el nombre de Comités de Defensa Sandinista (CDS) y dice que son «los ojos y oídos (espías) de la Revolución»; monopolio de los medios de comunicación (100% de los canales de televisión, 75% de las radioemisoras y 66% de los diarios, y la imposición de una verdadera censura a todo el resto); una red de espionaje interno organizado por la Dirección General de la Seguridad del Estado y reforzada con los CDS; uso de las turbas que bautiza el Comandante Daniel Ortega con el nombre «turbas divinas»; confiscaciones masivas de toda clase de bienes; control planificado de la producción y consumo; campañas de odio y persecución religiosa; juicios sumarios; etc., etc.
León Trotsky, ideólogo marxista escribió diciéndonos que «[…] Lenin puso de relieve, en todas las ocasiones posibles, la absoluta necesidad del terror». Las armas y el terror se imponen y así vemos que el Partido FSLN –su vanguardia, los nueve comandantes que se llaman la Dirección Nacional del FSLN– no sólo está ya por encima de toda otra autoridad del Estado, sino que se convierte en el Estado mismo: La fusión Estado Partido.
Toda esta estratagema y sus consecuencias motivan a cientos de funcionarios a abandonar sus cargos en el nuevo gobierno, además que causa también la huida de miles de nicaragüenses (desde ricos hasta humildes indios misquitos) a países vecinos. Unos funcionarios renuncian como muestra de protesta, otros por temor o cansancio, otros son simplemente despedidos, pero el resultado final es que el Poder ha quedado ya casi sólo en manos del FSLN, sus adláteres y muchos tontos útiles.
Doña
Violeta y el Ing. Robelo abandonan la Junta. El primer Ministro de
Defensa, ex-coronel de la Guardia Nacional, Bernardino Larios es
sustituido por el Comandante Humberto Ortega S. El primer Ministro de
Desarrollo Agropecuario, Manuel José Torres (quien renuncia a la
presidencia de INDE y por ende a la de COSEP para ocupar este cargo) es
sustituido por el Comandante Jaime Wheelock R. El primer Ministro de
Planificación, Dr. Roberto Mayorga C.
es
sustituido por el Comandante Henry Ruiz. Vemos poco a poco renunciar (o
ser renunciados de sus cargos), para ser sustituidos por sandinistas o
por personas dóciles y obedientes) a: Noel Rivas Gasteazoro (primer
Ministro de Industria y Comercio); César Amador Kühl (primer Ministro de
Salud); Alfredo Cesar (primer Secretario General de la Junta de
Gobierno y posteriormente Presidente del Banco Central); Arturo Cruz P.
(primer Presidente del Banco Central y posteriormente miembro de la
Junta de Gobierno); Edén Pastora G. (primer Viceministro del Interior y
Jefe de las Milicias); Haroldo Montealegre, Edgard Macías, Ricardo
Coronel K., Guillermo Vargas Sandino, Jaime Pasquier Romero, etcétera.
La lista de funcionarios, embajadores, magistrados y jueces que han
voluntariamente abandonado, o han sido forzados a abandonar sus cargos,
es interminable. El resultado final es que han sido sustituidos por
personas que aceptan practicar la consigna: ¡Dirección Nacional, ordene!Las elecciones, el comienzo del fin
Se encuentra pues ya casi consolidado el Poder total y absoluto en manos del FSLN. Todo lo acordado en el Programa de Gobierno por aquella Unidad Nacional que existió en 1979 ha sido pues, modificado por el FSLN y sustituido por su propio programa totalitario, marxista-leninista. Sin embargo, la idiosincrasia del nicaragüense, su firme creencia religiosa, su conducta rebelde, libre e independiente, y su frustración por el engaño sufrido, ha dificultado durante cinco largos años la consolidación del comunismo. Aunque el programa comunista del FSLN se encuentra implementado en grado avanzado, aún queda mucho por implementar.
El Programa de Gobierno, como base fundamental de la democracia tal como se concibe en la ideología occidental, exige elecciones. El sufragio universal y secreto, con igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos que deseen participar, es la base de la democracia occidental. El FSLN se encuentra cara a cara, enfrente, con la sempiterna demanda del nicaragüense, apoyado en esta demanda por la comunidad internacional, de decidir su propio destino en unas elecciones libres, justas, honestas y pacíficas. El FSLN tampoco piensa cumplir con este compromiso adquirido en el Programa de Gobierno acordado por la Unidad Nacional que existió en 1979. Está ya montado y organizado para el 4 de Noviembre de 1984, todo un proceso electoral hecho a la exclusiva medida y para beneficio único del Partido FSLN, con poca o ninguna oportunidad para la oposición, con el único propósito de simular un cumplimiento al compromiso nacional del Programa de Gobierno y satisfacer las exigencias de los demócratas nicaragüense.
El Comandante Humberto Ortega nos lo dijo así:
Esas
serán nuestras elecciones. Recuerden bien que son elecciones para
mejorar el poder, porque el poder lo tiene el pueblo a través de su
vanguardia, el Frente Sandinista de Liberación Nacional y su Dirección
Nacional. […] Nuestro pueblo ya votó el 19 de Julio de 1979 con las
armas en la mano y con la sangre de 50 mil nicaragüenses, votó por sí
mismo, por el sandinismo...9
Pero no nos hemos comprometido con las elecciones que ellos piensan vamos a impulsar y nosotros nunca, ya lo dijimos en otras ocasiones a través de la Dirección Nacional, vamos a ir a discutir el poder...10 Discurso
Pero no nos hemos comprometido con las elecciones que ellos piensan vamos a impulsar y nosotros nunca, ya lo dijimos en otras ocasiones a través de la Dirección Nacional, vamos a ir a discutir el poder...10 Discurso
El Comandante Daniel Ortega S. lo ratifica así: Nunca el poder del pueblo podrá ser derrotado ni con las balas ni con votos.
Y el Subcomandante Rafael Solís, Secretario del Consejo de Estado lo puso así: ...que las elecciones en Nicaragua no serán para disputarse el poder, sino para fortalecer la revolución.11
El Comandante Bayardo Arce, según cable de UPI de 8 Agosto de 1984, dijo:
Y el Subcomandante Rafael Solís, Secretario del Consejo de Estado lo puso así: ...que las elecciones en Nicaragua no serán para disputarse el poder, sino para fortalecer la revolución.11
El Comandante Bayardo Arce, según cable de UPI de 8 Agosto de 1984, dijo:
Si
nosotros no tuviéramos una situación de guerra que nos ha planteado
Estados Unidos, el problema electoral sería algo absolutamente desfasado
en términos útiles, porque lo que una revolución necesita es
efectividad.
Esa efectividad precisamente es lo que constituye la defensa de la dictadura del proletariado. Las elecciones, desde esa óptica, nos resultan estorbosas.
En noviembre se elegirá un poder, un gobierno de seis años, y más que todo, una Asamblea que va a redactar una nueva Constitución, que eventualmente permitirá a Nicaragua ser un modelo de principios políticos y judiciales para la construcción del socialismo.
Esa efectividad precisamente es lo que constituye la defensa de la dictadura del proletariado. Las elecciones, desde esa óptica, nos resultan estorbosas.
En noviembre se elegirá un poder, un gobierno de seis años, y más que todo, una Asamblea que va a redactar una nueva Constitución, que eventualmente permitirá a Nicaragua ser un modelo de principios políticos y judiciales para la construcción del socialismo.
