LA VIRGEN MARÍA CORREDENTORA Y 9/9
Conclusiones
1ªJesucristo
es causa de nuestra redención objetiva y subjetiva por vía de
causalidad eficiente física o principal en cuanto Verbo de Dios, e
instrumental por parte de su humanidad santísima como instrumento unido
a su divinidad. (Doctrina más probable y común.)
En otro
lugar hemos explicado ampliamente la causalidad física instrumental de
la humanidad de Cristo al hablar del poder humano de Jesucristo 32•
Aquella doctrina es enteramente válida aplicada a la redención objetiva y
subjetiva. Nos limitamos a recoger aquí el sencillo razonamiento de
Santo Tomás en este lugar 33.
«La
causa eficiente es de dos maneras: principal e instrumental. La causa
principal de nuestra salud es Dios. Pero como la humanidad de Cristo es
instrumento de la divinidad, según dijimos en su lugar, síguese que
todas las acciones y padecimientos de Cristo obran instrumentalmente la
salud humana en virtud de la divinidad. Y según esto, la pasión de
Cristo causa eficientemente nuestra salud.
Al
resolver una objeción, recoge el Doctor Angélico las cinco modalidades o
diferentes aspectos con que la pasión de Cristo produce nuestra salud,
asignando a cada una su matiz peculiar o propio. He aquí sus palabras
La pasión
de Cristo, por relación a su divinidad, obra por vía de eficiencia; por
relación a su voluntad humana, por vía de mérito, y por relación a su
carne que sufre, por vía de satisfacción de la pena debida por nuestros
pecados; por vía de redención, librándonos de la culpa, y por vía de
sacrificio, reconciliándonos con Dios.
Para mayor claridad recogemos esta doctrina en forma esquemática:
La pasión y muerte de Cristo produjo nuestra salud:
1) Por orden a Dios: Por vía de eficiencia…..
Principal: como Verbo.
Instrumental: como hombre.
2) Por la voluntad con que padeció: por vía de nuestra salud mérito.
3) Por parte de los sufrimientos padecidos:
a) Inmolando su vida para reconciliarnos con Dios: por vía de sacrificio.
b) Para redimirnos de la culpa: por vía de redención.
c) Para libramos de la pena: por vía de satisfacción.
Veamos ahora la doctrina correspondiente a la Corredención mariana.
2.’
La Santísima Virgen María, como Corredentora, contribuyó también
eficientemente a nuestra redención; pero no con una causalidad física
principal ni instrumental, sino con una causalidad moral y eficiente
dispositiva universal. (Doctrina más probable y común.)
Después
de rechazar la causalidad eficiente física, tanto principal (que
corresponde únicamente a Cristo en cuanto Verbo divino) como
instrumental (que es la propia de la humanidad de Cristo, como hemos
visto en la conclusión anterior), el P. Cuervo razona del siguiente
modo la causalidad moral de María Corredentora en sentido eficiente
dispositiva universal. He aquí sus propias palabras
«La
causalidad de María respecto de la gracia es, pues, formalmente de
orden moral, consistente en la adquisición de aquélla por el mérito y en
la aplicación de la misma a nosotros por medio de su intercesión ante
Dios. Así es constantemente enseñada esta doctrina, tanto por la
tradición como por el magisterio de la Iglesia 36 De tal manera que la
misma unión de voluntades y de méritos, de intención y de fin que
existió entre Jesús y María en cuanto a la adquisición de la gracia,
continúa perpetuamente en su intercesión por nosotros, en la
presentación ante Dios de sus méritos, los cuales nos consiguen la
gracia divina que causa efectivamente nuestra redención y justificación.
Jesús y
María son, pues, en un orden distinto, dos causas universales,
subordinada la segunda al primero, de todo el misterio de nuestra
redención, por cuya unión espiritual recibimos nosotros el influjo
saludable de la gracia, la cual es causada en nosotros por Jesucristo
de una manera eficiente instrumental, como verdadera Cabeza del Cuerpo
místico, y por María de un modo moral, en cuanto Mediadora y
Corredentora de los hombres.
Si ahora
tenemos en cuenta lo que enseña Santo Tomás respecto de la causa
meritoria, que reductivamente pertenece a la eficiente como disposición
de la misma, «en cuanto que el mérito dispone para el premio, haciendo al sujeto digno de él»
37, habrá que decir que la causalidad de María respecto de la gracia es
eficiente dispositiva, y perfectiva la de Jesucristo de un modo
eminente sobre la de los sacramentos, en cuanto que su humanidad
santísima es instrumento unido a la divinidad en la producción de la
misma 38
Ahora
bien, es cosa más que evidente que la causalidad meritoria o eficiente
dispositiva universal de la Mediadora es inmensamente superior a la
particular instrumental secundaria de los sacramentos, por donde se nos
comunica a nosotros como por unos canales el mismo fruto de los méritos
de María, juntamente con los de Jesucristo. Huelga, por tanto, el
argumento de que hay que atribuir a María la misma causalidad eficiente
de la gracia que se encuentra en los sacramentos, por razón de la
superioridad en perfección de la Virgen respecto de éstos en la
causalidad de la gracia.
Por otra
parte, la causalidad de la gracia por María es inferior a la de
Jesucristo en cuanto hombre, tanto en la razón de mérito como en la de
satisfacción. Luego la Virgen coopera también analógicamente con
Jesucristo a nuestra redención por modo de eficiencia, con una analogía
de proporcionalidad propia, puesto que la forma análoga, eficiencia, se
encuentra propia y formalmente en su cooperación, no de la misma manera
que en Jesucristo, sino tan sólo dispositivamente, conforme al modo que
tiene en la dispensación de la gracia el mérito universal de María.
En la
cooperación de María al misterio de nuestra redención se encuentra,
pues, una analogía múltiple de proporcionalidad con Jesucristo, desde
la misma constitución de la Mediadora y Correderitora hasta el acto
corredentivo y diferentes modalidades del mismo. Y todo esto arrancando
del principio de su asociación divina con Jesucristo en el mismo fin de
la Encarnación, en virtud de su maternidad divina y de su pertenencia
al orden hipostático, pasando después por los modos de conseguir aquél,
para terminar en el mismo fin de nuestra redención, ya conseguido
diversamente por los dos».
NOTAS:
33 Cf. nuestra obra Jesucristo y la vida cristiana: BAC (Madrid í96¡) n.i 16. 3 III 48,6.
34 Ibid., ad 3.
35. Cf P Cuervo, o.c. pag. 321-323
36 Officium B. Virginis Mediatricis, hymn. ad mat.
37 De verit. Q.29 a.6.
38 111 13,2.
