El cristinismo intenta vencer a la recesión pero sólo produce más dolarización
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La hiperactividad presidencial se desató una vez más, esta vez para
imponer el plan para la compra de autos (Procreauto) contra la voluntad
de las fábricas y usando la intención de cierto sector del público que
quiere aprovechar los precios baratos que quedaron para los modelos
aprobados. Esto choca contra la posición de las terminales y
concesionarias, que no pueden vender a un precio que no permite la
reposición de las unidades. El plan tiene un futuro incierto, ya que es
poco probable que el gobierno consiga obligar a la industria y las
concesionarias a comerciar con pérdidas amenazándolos con todo tipo de
sanciones. Las mismas se anunciarían el viernes próximo y parecen
repetir el espejo venezolano. Por ejemplo, el presidente Nicolás Maduro
obligó a vender productos electrónicos a pérdida, lo que duró dos días
hasta que se terminaron los HD y desde ese momento casi no se venden más
televisores en el país caribeño. Sin embargo, la obsesión de la
presidente y del ministro de economía Axel Kicillof con la próxima
sanción de la reforma de la ley de abastecimiento apunta a reactivar el
consumo que se derrumbó con la recesión a costa de la rentabilidad de
las empresas.
Cerca del límite
Este proceso parece no tener límites y está desencadenando en los
mercados una marcada tendencia hacia la dolarización, que empezó cuando
el país entró en default selectivo y la posterior baja de tasas y aun
después de que el Banco Central subiera nuevamente las tasas, primero
100 puntos básicos y ayer cerca de 80 puntos. Pero el dólar “contado con
liqui”, que es aquel por el cual con pesos se compran acciones o bonos
en dólares que se pueden cobrar en una cuenta en el exterior, llegó a $
13,50, a 80 centavos del valor del dólar blue, que todos los
días sube unos 10 centavos. Al mismo tiempo que el dólar ahorro tocó $
8,50, el 20% más arriba del que todavía vende la AFIP, y ya se vendieron
en estos días más que en todo el mes pasado. Y decimos todavía vende la
AFIP porque hasta ahora no cerró la ventanilla porque si no la
dolarización se trasladará hacia la compra del blue, que se
podría disparar a cualquier valor. En tanto, los sectores que tienen
capacidad de compra se hacen de dólares baratos con la venta de pasajes
al exterior en 12 cuotas y paquetes turísticos en hoteles del exterior
también en 12 cuotas fijas. O sea, otro modo de conseguir dólares a más o
menos 12 pesos, bastante menos que el blue, que hoy por hoy no
tiene techo. Lo que sorprende es que la caída de la recaudación oficial
perjudica a todos los gobernadores pero los que pertenecen al Frente
para la Victoria critican en privado la marcha del gobierno nacional
aunque votan todas las leyes que envía Cristina. Los conatos de rebelión
ceden entonces ante la posibilidad cierta de que, si sacan los pies del
plato, el teniente general César Milani le saque un carpetazo al
rebelde que se atreva a criticar al gobierno. O bien al que intente
pasarse al Frente Renovador. En síntesis, al que pegue el salto le
espera el desierto y el desprestigio terminal, porque todos los
gobernadores tienen uno o varios esqueletos en el ropero.