lunes, 8 de septiembre de 2014

EN DEFENSA DE UNA LEY SUPERIOR CAPITULOS 13-14 Y 15

EN DEFENSA DE UNA LEY SUPERIOR 
CAPITULOS 13-14 Y 15
 Capítulo XIII
El mito romántico y la trágica realidad
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El movimiento homosexual presenta una visión encanta- dora y romántica de su estilo de vida, a la que fielmente hacen eco la industria del entretenimiento y la media de izquierda. Hollywood presenta a los homosexuales y lesbianas como jóvenes, de buena apariencia, saludables e irradiando felicidad. Asimismo, las parejas homosexuales son presentadas como románticas y exitosas.
Esta imagen de pantalla está en completa contradicción con la trágica realidad.
Un mito romántico…
La Hna. Joan Chittister, una monja disidente radical que ha hecho amplias campañas en pro de las mujeres sacerdotisas, parece apoyar este modelo de Hollywood. Escribiendo en el National Catholic Reporter, ella adopta un estilo poético cuando pone en contraste dos parejas y sus niños:
Cada semana, los veo ir por el pasillo hacia la Comu- nión, los padres enseñándoles continuamente: “Do- blen sus manos. Así”. “Extienda su mano hacia el sa- cerdote.” Los niños tienen ahora unos 7 u 8 años. El niñito estira su cuello fuera de su almidonada camisa. La niñita arregla ligera y encantadoramente sus rizos, su leve falda de algodón va sonando en forma tenue cuando camina. Todos ellos reciben la Comunión cada domingo. Ud. puede ver el deleite en las caras de los niños al regresar por el pasillo. Ud. puede oír como sus padres se enorgullecen de ellos en el café, des- pués de la Misa.
Los padres son profesionales que no pudieron con- cebir, entonces adoptaron dos niños menores. Ellos pretendían adoptar sólo al niño, pero, cuando vieron a su hermanita, no soportaron la idea de separarlos. Es una alegría verlos crecer. Es el ejemplo de la “Fa- milia Católica del Año”.
En contraste con esta perfecta y amorosa pareja, ella presenta a otra. La mujer va por su tercer marido y tiene tres niños. Estos jóvenes no tienen nada: “Ni ropa, ni educación, ni religión, ni amor.” La Hermana Chittister concluye: “Ninguna de las figuras es ficticia. Ambas envuelven personas reales en lugares reales. La segunda pareja es heterosexual; la primera pareja es homosexual.” 1
A pesar de mencionar “personas reales” y “lugares rea- les,” la Hna. Chittister pierde contacto con el mundo real cuan- do pone en contraste estas parejas y sus niños. Ellos no son muestras ni válidas ni típicas. Tan idílica descripción es muy común entre quienes creen en utopías revolucionarias, las que, en este caso, ven el mundo a través del prisma de una ideología homosexual.
…y la trágica realidad
La trágica verdad es que esta imagen romántica de “amor” homosexual contrasta con la realidad. Detrás del ale- gre barniz, el estilo de vida homosexual está lleno de violencia, infidelidad y trauma.
Los hechos fríos y duros prueban que el sentimentalismo erótico (y neurótico) entre personas del mismo sexo nada tiene
El mito romántico y la trágica realidad
del amor conyugal que une a un hombre y a una mujer en el legítimo matrimonio tradicional contraído de acuerdo con el plan de Dios y la Ley Natural. Ninguna coreografía puede ocultar la verdad.
Una “monogamia” indeseada
Si la homosexualidad quiere ser aceptada como normal, necesita parecerse con la heterosexualidad. Por esta razón, el Movimiento Homosexual crea el mito de la “monogamia” homosexual 2 en el cual las “parejas” estables guardan una “fide- lidad” semejante a la del verdadero matrimonio.
Sin embargo, una relación basada en un sentimiento y una tendencia desviados no puede crear las condiciones para la fidelidad que se encuentran en el verdadero matrimonio monogámico. Las pocas parejas homosexuales que mantienen vínculos estables son excepciones. Además, la estabilidad en el mundo homosexual no significa fidelidad.
En realidad, el mito de la “monogamia” corre en sentido contrario a la experiencia homosexual. En un estudio de jóve- nes homosexuales holandeses, la Dra. Maria Xiridou, del Servicio Municipal de Salud de Amsterdam indicó que las relacio- nes duran una media de entre 1 y 1½ años. Ella también infor- mó que cada homosexual tiene como promedio otras ocho pa- rejas por año, además de la “estable”.3
El hecho es que muchos homosexuales no aprecian la “monogamia.” El Dr. Barry Adam, un profesor homosexual de la Universidad de Windsor, en Canadá, presentó los resultados de su estudio de sesenta parejas homosexuales en una reunión de la Asociación Sociológica Americana en Agosto de 2003. “Un débil 25 % de [homosexuales] entrevistados informó que eran monógamos,” comentó el Dr. Adam.
Aquellos que eran monógamos eran más bien los más jóvenes, los que estaban en relaciones más nuevas y más breves…. Una de las razones por las que pienso Que hombres jóvenes tienden a comenzar (su relación) con una visión monógama, es porque ellos vienen con un patrón heterosexual en su cabeza y lo están aplicando a relaciones con hombres. Lo que ellos no ven es que la comunidad homosexual tiene su pro- pio orden y sus propias vías, que parecen funcionar mejor.4
La activista lesbiana Brenda Schumacher afirma que “no todas las lesbianas están interesadas en la monogamia o en la monogamia sucesiva.” 5
El psicólogo Gerard van den Aardweg afirma: “La intran- quilidad homosexual no puede ser apaciguada, mucho menos teniendo una pareja, porque estas personas son impelidas por un insaciable deseo de una inalcanzable imagen fantasiosa.” 6
Haciendo que el Marqués de Sade “parezca una enfermera de la Cruz Roja”
Marshall Kirk y Hunter Madsen afirman: “Los hombres homosexuales tienden a traer a su relación una serie de conceptos erróneos, neurosis y expectativas irreales, y sobrecargan sus amoríos más allá del punto en que pueden manejarlos.” 7
No podría ser de otro modo en una relación basada en una pasión antinatural y desordenada de la carne. Como San Pablo enseña: “Ahora la obra de la carne es obvia: inmorali- dad, impureza, vida licenciosa, idolatría, brujería, odios, rivali- dad, celos, explosiones de furia, actos de egoísmo, disensiones, discordias, ocasiones de envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes.” 8
Kirk y Madsen dan una cierta visión de cómo las pala- bras de San Pablo se aplican al mundo homosexual: “El bar homosexual es la arena de competencia sexual que saca a la luz todo lo que es más repugnante en la naturaleza humana. Allí, despojados de la apariencia de sabiduría y euforia, los homosexuales se revelan como obstinados y egoístas predadores sexua- les… y representan papeles de desdén y crueldad que hacen que el Conde de Sade parezca una enfermera de la Cruz Roja.” 9
Un infierno de promiscuidad
La promiscuidad del estilo de vida homosexual bordea lo inimaginable. Todas las estadísticas, memorias y biografías homosexuales señalan la promiscuidad, con consecuencias abismales en materia de salud pública y social.10
Los problemas comienzan con el juicio: los homosexuales simplemente no ven la promiscuidad como dañosa. Como dice el escritor homosexual Lars Eighner: “No veo que sea mal en la promiscuidad homosexual. Pienso que es uno de los aspectos más positivos de la vida gay que la gente de circunstancias muy diferentes puedan alcanzar intimidad muy rápidamente.” 11
Thomas E. Schmidt, director del Westminster Institute, de Santa Bárbara [EE.UU], nota que “la promiscuidad en- tre hombres homosexuales no es un mero estereotipo, y no es sólo la experiencia mayoritaria – es virtualmente la úni- ca experiencia.” 12
Los científicos sociales Robert T. Michael, John H. Gagnon, Edward O. Laumann y Gina Kolata realizaron una amplia en- cuesta sobre el comportamiento sexual norteamericano y pu- blicaron su trabajo en 1994. Los autores comentan las investi- gaciones hechas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en 1982, cuando el SIDA apareció, y con- cluyen: “Los hombres gay con SIDA entrevistados a comienzos de 1980 informaron que tenían como promedio 1.100 pare- jas en sus vidas y algunos habían tenido muchas más.” 13
La epidemia del SIDA no ha detenido la promiscuidad homosexual. El 15 de octubre de 2003, una coalición de individuos, líderes comunitarios y proveedores de servicios que tra- bajan con las necesidades de salud de hombres homosexuales y bisexuales en Seattle y en el Condado King, Estado de Washington, [EE.UU], publicó Un Manifiesto a la Comunidad: Una Nueva Respuesta al HIV y a las EST (enfermedades sexualmente transmisibles). El documento afirma:
Frente a los alarmantes aumentos en las tasas de in- fección con HIV y EST entre Gay, Bisexuales y otros hombres que mantienen relaciones sexuales con hom- bres, nosotros – La Prevention Task Force MSM HIV/STD – emitimos este Manifiesto pidiendo nor- mas y acciones de la comunidad, que son desesperadamente necesarias. Gay, Bisexuales y otros hom- bres que mantienen relaciones sexuales con hom- bres, deben actuar contra las conductas y actitudes que son responsables por el aumento de la difusión de estas enfermedades. Hoy en día, uno de cada siete Gay, Bisexuales y otros hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, está in- fectado con HIV. Entre hombres Gay en el Condado King, las tasas de sífilis son 100 veces más altas que en la población general heterosexual, y se estima que son 1000 veces más altas entre los hombres Gay HIV positivos que entre la población general heterosexual. Estas tasas muestran que hemos cesado de hacer las cosas que nos protegen a nosotros y a nuestras pare- jas de una inútil infección.14
Tasas más altas de “violencia doméstica”
El estilo de vida homosexual es también caracterizado por tasas más altas de violencia doméstica.
Quizá influenciada por el enfoque de Hollywood, Kali Munro, psicoterapeuta de lesbianas, escribe: “Cuando oí ha- blar por primera vez acerca de la violencia en las relaciones entre lesbianas, me pareció difícil de creer. No calzaba con mi imagen idealizada de la comunidad lesbiana.” 15
En realidad, muchas parejas homosexuales están lejos de ser la “familia católica del año” de la Hna. Chittister. Numero- sos autores documentan la violencia en parejas homosexuales y lesbianas.16 Un estudio publicado en diciembre de 2002 en el American Journal of Public Health concluyó:
Las tasas de víctimas de agresiones entre hombres urbanos que mantienen relaciones sexuales con hom- bres, son substancialmente más altas que entre hombres heterosexuales y posiblemente mujeres heterosexuales. Se necesita hacer esfuerzos de salud pública dirigidos a la violencia íntima entre esos hombres.17
Mayor abuso de alcohol y drogas
También se informa de tasas más altas de abuso de alcohol y drogas. El Dr. Schmidt proporciona hallazgos significativos:
Un estudio de Boston encontró que por los años 1985-1988, 80 por ciento de 481 hombres homo- sexuales habían usado marihuana…60 por ciento cocaína, 30 por ciento anfetaminas y 20 por ciento LSD. Un estudio canadiense en 1988-1989 encon- tró que 76,3 por ciento de 612 hombres homosexua- les consumían habitualmente alcohol, 32,2 por ciento tabaco, y 45,6 por ciento al menos una droga. Un estudio nacional de 1.924 mujeres homosexuales rea- lizado en 1984 encontró que el 83 por ciento bebía regularmente alcohol…el 47 por ciento fumaba mari- huana y el 30 por ciento fumaba regularmente tabaco.
Cuando estos estudios consideran las conexiones [entre tales factores], muestran una correlación directa entre el número de parejas, el uso de droga y la pro- babilidad de sexo inseguro.18
Esta alta tasa de abuso de alcohol y drogas por parte de homosexuales no ha disminuido. Entre el 15 de octubre de 2002 y el 15 de enero de 2003, un total de 319 organizaciones e individuos respondió al pedido del Gobierno Británico de registrar el abuso de alcohol.19 En su exposición, en nombre del Servicio de Información de la Organización Lesbiana de Lancashire, Reino Unido, Jan Bridget presentó una visión de conjunto de las investigaciones americanas sobre este asunto:
Las primeras investigaciones norteamericanas indicaron que el abuso de alcohol y drogas era más alto entre lesbianas y gay que en la población hetero- sexual….
Parte de la investigación inicial ha sido objetada por Paul, Stall & Bloomfield (1991), quienes en su crítica citaron técnicas de muestreo oportunista (p.ej. dueños de bares que son más propensos a abusar del alcohol). Dos estudios posteriores, Bloomfield (1993) y McKiernan & Peterson (1993), encontraron que el abuso de alcohol por parte de lesbianas en las áreas de Chicago y San Francisco no era más alto que en- tre las mujeres heterosexuales.
Estudios más recientes,20 sin embargo, han encontrado nuevamente niveles más altos de uso y abuso….
Desde hace varios años, se han realizado estudios a gran escala con estudiantes de institutos de segunda enseñanza en algunas áreas de los EEUU (83.000 jóvenes, 2000). Éstos han encontrado regularmente niveles más altos de abuso (tanto de alcohol como de drogas) entre personas jóvenes LGB [lesbianas, gay y bisexuales] que entre la juventud heterosexual.21
SIDA y enfermedades sexualmente transmitidas
La galopante promiscuidad homosexual es una continua preocupación en la comunidad médica que trata de contener el creciente número de infectados con HIV/SIDA y otras enfer- medades sexualmente transmitidas.
En Julio de 2002, la Asociación Médica de Gay y Lesbianas publicó un boletín sobre asuntos de salud especialmente dedica- do a los homosexuales. En la publicación se observa:
Las enfermedades sexualmente transmitidas se producen en una alta tasa entre hombres gay sexualmente activos. Esto incluye infecciones EST que tienen tratamiento efectivo disponible (sífilis, gonorrea, clamide, parásito púbico y otras), y por otras para las cuales no hay cura disponible (HIV, Virus de Hepatitis A, B o C, Virus Papiloma Humano, etc.).22
Según los Centros de Control y Prevención de Enferme- dades (CDC), el total estimado de casos de SIDA en adultos en Diciembre de 2002 era de 877.275. De este número, un total de 496.354 adultos, o 57 por ciento, murieron. El desglose de estos 877.275 casos por grupos de riesgo muestra que 420.790 casos, o 48 por ciento, resultan de contacto sexual entre hombres. Otros 59.719 casos, o 7 por ciento, resultan de una combinación de contactos entre hombres y uso de inyec- ción de drogas.23 Considerando que los hombres homosexua- les suman menos que el tres por ciento de la población masculina, la desproporción es impresionante.
En su publicación “Una Mirada a la Epidemia HIV” el CDC afirma: “Por riesgo, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (MSM) representan la mayor propor- ción de nuevas infecciones.” El boletín también estima que el 60% de todas las nuevas infecciones con SIDA, cada año, resulta de contacto sexual de un hombre con otro.24
La preocupación de la comunidad médica creció con la observación hecha por el CDC en Julio de 2003 de que el nú- mero de nuevos casos de SIDA por año está creciendo de nuevo en los Estados Unidos.25
Luchando con el suicidio
La depresión grave, así como pensamientos e intentos suicidas son también más frecuentes entre los homosexuales, especialmente cuando son jóvenes, que en la población en ge- neral. Aparecen estudios, uno tras otro, con los mismos resul- tados en ese sentido.
En diciembre de 1999, el Instituto Nacional de Salud Mental [de los EE.UU.] informó:
A respecto de intentos suicidas, varios estudios reali- zados en los Estados y a nivel nacional establecen que los estudiantes de segunda enseñanza que declaran ser homosexual y bisexualmente activos tuvieron tasas más altas de pensamientos e intentos suicidas en el último año, comparados a jóvenes con experiencias heterosexuales.26
En su estudio de 1997 de 750 hombres entre 18 y 27 años de edad, Christopher Bagley y Pierre Tremblay informaron:
Tasas significativamente más altas de ideas y acciones suicidas ya ocurridas fueron informadas por hom- bres de orientación homosexual, llegando a 62,5% los que intentaron suicidarse. Estos hallazgos, que indican que los hombres homosexuales y bisexuales están 13,9 veces más en riesgo de un intento serio de suicidio, son coherentes con conclusiones anteriores.27
Jugando con fuego
Estos hechos prueban que la analogía entre la unión homosexual y el matrimonio tradicional no tiene base. Tasas más altas de violencia, epidemias y suicidio indican un estilo de vida que pone a sus trágicas víctimas en alto riesgo. En realidad, quienes entran en este altamente promiscuo e intranquilo mun- do están jugando con fuego.
Notas
1 Hermana Joan Chittister, “Pondering Premises that Some Things Cause Confusion Among the Faithful,” National Catholic Reporter, Aug. 27, 1999, www.natcath.org/ NCR_Online/archives2/1999c/082799/082799n.htm. 2 Desde una perspectiva etimológica, la palabra monogamia sólo puede ser usada para el verdadero matrimonio. (Del latin monogamia, del Griego, monogamos, monogamous, de mon- + gamos matrimonio, de gamein casarse.) Por esta razón, cuando nos referimos a las relaciones homosexuales, usamos co- millas. 3 Maria Xiridou, y otros., “The contribution of steady and casual partnerships to the incidence of HIV infection among homosexual men in Amsterdam,” SIDA, (2003) 17(7), p. 1031. 4 Ryan Lee, “Gay Couples Likely to Try Non-Monogamy,” New York Blade, www.nyblade.com/2003/8-22/news/ national/nonmonog.cfm. 5 Rex Wockner, “Sex-Lib Activists Confront ‘Sex Panic,’” Pink Ink, Dec. 1997, Vol. 1, no. 3, www.khsnet.net/ pinkink/vol1-3/sexlib.htm. 6 van den Aardweg, p. 62. (Destaques en el original.) 7 Kirk and Madsen, p. 320. Observaciones similares han sido hechas por especialistas. Cf. van den Aardweg, pp. 53-57, y Joseph Nicolosi, Reparative Therapy of Male Homosexuality (Northvale, N.J.ew Jersey: Jason Aronson, Inc., 1997), pp. 109-123. 8 Gal. 5:19-21. 9 Kirk y Madsen, p. 313. El mal afamado Donatien Alphonse François, Conde de Sade, más conocido como el Marqués de Sade (1740-1814), fue un libertino impío cuyos escritos mezclan aberraciones sexuales con blasfemias y sacrilegios. Su práctica de torturar prostitutas para su propio placer sexual dio origen a la palabra sadismo. 10 Cf. Alan P. Bell and Martin S. Weinberg, Homosexualities: A Study of Diversity Among Men and Women (New York: Simon & Shuster, 1978); “Resurgent Bacterial Sexually Transmitted Disease Among Men Who Have Sex With Men – King County, Washington, 1997-1999,” Morbidity and Mortality Weekly Report, Sept. 10, 1999, Vol. 48, no. 35, pp. 773-777. 11 Lars Eighner, “Why I Write Gay Erotica,” www.io.com/ ~eighner/works/essays/why_i_write_gay_erotica.html. 12 Thomas E. Schmidt, Straight & Narrow? Compassion & Clarity in the Homosexuality Debate (Downers Grove, Ill.: Inter Varsity Press, 1995), p. 108. 13 Robert T. Michael, y otros., Sex in America: A Definitive Survey (Boston: Little, Brown and Co., 1994), p. 209. 14 A Community Manifesto: A New Response to HIV and STDs, www.metrokc.gov/health/apu/taskforce/ manifesto.htm. (Destaques en el original.) 15 Kali Munro, “Talking About Lesbian Partner Abuse,” Siren, Oct./Nov. 1998, www.kalimunro.com/ article_partnerabuse.html. 16 Cf. www.lib.jjay.cuny.edu/research/DomesticViolence/ v.html. 17 Gregory L. Greenwood y otros., “Battering Victimization Among a Probability-Based Sample of Men Who Have Sex With Men,” in American Journal of Public Health, Dec. 2002, Vol. 92, no. 12, pp. 1964-1969. 18 Schmidt, p. 111. 19 Prime Minister’s Strategy Unit, “Responses to the Alco- hol Misuse Consultation Paper,” www.number-10.gov.uk/ output/Page4490.asp#L. 20 Jan Bridget cita los siguientes: Skinner and Otis (1996); Abbott (1998); Jaffe, Clance, Nichols and Emshoff (2000); Diamant, et al. (2000). 21 Jan Bridget, for Lesbian Information Services, “Alcohol/ Drug Misuse,” www.number-10.gov.uk/su/alcohol/ submissions/lesbian.pdf. 22 “Ten Things Gay Men Should Discuss with Their Health Care Providers,” www.glma.org/news/releases/ n02071710gaythings.html. 23 Cf. www.cdc.gov/hiv/stats.htm. 24 www.cdc.gov/nchstp/od/news/At-a-Glance.pdf 25 Cf. www.cdc.gov/hiv/stats/hasr1402/commentary.htm. 26 “Frequently Asked Questions about Suicide,” National
Institute of Mental Health, www.nimh.nih.gov/research/ suicidefaq.cfm. 27 Christopher Bagley y Pierre Tremblay, “Suicidal behaviors in homosexual and bisexual males,” Crisis (1997), Vol. 1, pp. 24-34. La cita está tomada del resumen hecho por los autores, y que está disponible en: www.virtualcity.com/youthsuicide/gbsuicide1.htm.
Capítulo XIV
Un falso concepto de compasión
En un esfuerzo por hacerse aceptar, el movimiento ho- mosexual centra a menudo la discusión en la “compasión”. Así, cualquier persona que favorece la agenda homosexual demues- tra compasión, mientras que quienes se oponen no demuestran ninguna.
Indudablemente, la compasión está entre los sentimientos más hermosos y ennoblecedores. Revela desinterés y amor al prójimo. Etimológicamente, compasión significa sufrir juntos.1 Así, la compasión es un conocimiento profundo del sufrimiento de otra persona, unido al deseo de aliviarlo.
Psicológicamente, la compasión proviene del hecho de que todos los hombres comparten la misma naturaleza humana. Como el dramaturgo antiguo Terencio escribió: “Soy hombre, y nada referente a los hombres me es indiferente”. 2
Manipulación de un sentimiento noble
Como todo en la tierra, este sentimiento noble puede ser también deformado y mal empleado. El movimiento homosexual hizo justamente esto, secuestrando esta palabra y usándola como una etiqueta emocional.
Un ejemplo típico es una declaración a la prensa del mo- vimiento Rainbow Sash Movement USA (National Organization of Gay/Lesbian/Bisexual/Transgender Catholics) atacando el documento Consideraciones a respecto de la proposición de dar reconocimiento legal a las uniones entre homosexua- les, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del 31 de Julio 2003. Después de criticar al Vaticano por su “histeria”, el comunicado de prensa concluye:
Además, el Vaticano parece resuelto a ponerse del lado malo de la compasión a propósito de las relaciones homosexuales. El lenguaje horrible y el tono chocantemente peyorativo utilizado a respecto de los matrimonios gay, tales como “comportamiento des- viado”, uniones “gravemente inmorales” y la “legali- zación del mal” habla de un papado que ha perdido su brújula moral. 3
En un comentario sobre el Documento Vaticano Consideraciones, Tom Fox, Editor del National Catholic Reporter escribe: “En vez de reivindicaciones absolutas y juicios encen- didos, ¿no tendrían los prelados romanos más influencia si plan- tearan preguntas en un espíritu de compasión?” 4
Carencia de compasión era también el argumento principal de Charles Cox, entonces director ejecutivo de Dignity USA, comentando la prohibición Vaticana de 1999 a los comentarios heterodoxos del Padre Robert Nugent y de la Hna. Jeannine Gramick a respecto de homosexuales y lesbianas: “Esto va a crear ciertamente una gran presión sobre los ministros diocesanos; presión de conformarse absolutamente con la en- señanza de la Iglesia, sin dar lugar a la compasión o a la com- prensión de las lesbianas y gays”. 5
La compasión es supuestamente no crítica
Tales declaraciones reflejan una comprensión falsa de la compasión. En el fondo de esta concepción falsa está la idea errónea de que la compasión está basada solamente en la emo- ción. Cualquier participación de la razón, y especialmente del juicio moral, destruye supuestamente la compasión.
Desde esta perspectiva equivocada, la compasión hacia el prójimo se centra exclusivamente en la eliminación de las necesidades o el alivio del sufrimiento. Sin embargo, si este sufrimiento es causado por un comportamiento pecaminoso, como en el caso de la homosexualidad, entonces la compasión consiste en demostrar la aceptación de este comportamiento, no el rechazo. Por lo tanto, esta compasión liberal es “com- prensiva”, “acogedora” y “no crítica”.
El pastor Unitario (protestante) Tom Goldsmith ofrece una explicación de esta compasión noCrítica. Su primer ejemplo es el del Cardenal O’Connor, puesto que él fue el primero que abrió hospitales católicos a las víctimas del SIDA. Sin embar- go, la compasión del Cardenal fue disminuida por el hecho que “él todavía sostuvo como verdadera la condenación de Dios a homosexuales”. En este caso, Goldsmith observa, “el juicio sigue siendo la última barrera a la empatía y a la genuina (¿divi- na?) comprensión entre la gente”. Su segundo ejemplo presenta “una demostración de gran alcance en el arte del comportamiento norítico”, el de un estudiante de la escuela secunda- ria de Massachusetts que, con la ayuda del consejero de la facultad Gay–Straight Alliance, condujo una exitosa campaña que promovía la aceptación de un compañero de equipo de football homosexual. Goldsmith concluye: “puede ser que la compasión realmente signifique: caminar a través del mundo real con los ojos abiertos y poseyendo un corazón libre de cualquier juicio”. 6
La compasión debe guiarse por la razón, no por el sentimiento
Esta compasión no crítica es al mismo tiempo falsa y ab- surda, porque es una subversión de la compasión verdadera.
Santo Tomás de Aquino enseña que el sentimiento de compasión se convierte en una virtud solamente cuando es di rigido por la razón, puesto que “es esencial para la virtud hu- mana que los movimientos del alma deban ser regulados por la razón.7 Sin esta regulación, la compasión es solamente una pasión. Como todas las pasiones, la compasión en este caso es una inclinación poderosa pero irracional, y por lo tanto potencialmente peligrosa puesto que puede favorecer no solamente lo bueno, sino también lo malo. 8 Sentir pena a la vista de los sufrimientos de alguien es normal. Sin embargo, actuar sin aná- lisis prudente puede conducir a provocar un daño involuntario.
Considérese, por ejemplo, el caso de un hombre que com- pre whisky para su amigo –un alcohólico– porque él no puede soportar verlo sufrir cuando no bebe. Asimismo, consideremos a un padre que da a su hijo, adicto al juego, dinero en efectivo porque se entristece pensando que su hijo sufra por no poder jugar. Su acción no muestra un verdadero amor por su hijo. En vez de ayudar a su hijo a librarse por sí mismo del dominio del juego, él apoya el vicio proporcionándole un acceso fácil al dinero.
Ayudar al vicio no es compasión
A pesar de que todo deba hacerse para ayudar a los pe- cadores, esto no puede incluir ayudarles a pecar o a permane- cer en su vicio. Dada la fragilidad humana, un pecador merece compasión y pena. Sin embargo, el vicio y el pecado deben ser excluidos de esta compasión, pues el pecado nunca puede ser el objeto propio de la compasión. 9
Cuando una compasión equivocada conduce a proveer al pecador de los medios para continuar atado a su vicio, esta ayuda, sea material o moral, realmente ayuda mantener al pecador encadenado a sus malos comportamientos. Tal acción ayuda al vicio, no a la persona. A pesar de las buenas intencio- nes, la acción es dañina.
La compasión verdadera aparta de su vicio al pecador y lo reconduce a la virtud. Como Santo Tomás explica:
Amamos a los pecadores por caridad, no para querer lo que ellos quieren y alegrarnos con lo que los alegra, sino para hacerlos que quieran lo que quere- mos, y alegrarse en lo que nos alegra. Por eso está escrito: “Ellos se volverán hacia ti, y tu no te volverás a ellos (Jer. 15:19). 10
El ejemplo Divino es el del Buen Pastor que va atrás de la oveja perdida para traerla de nuevo al redil. Otro ejemplo conmovedor es el de Santa Mónica, madre de San Agustín. Ella nunca apoyó la vida impura y las creencias heréticas de su hijo, pero tampoco nunca dejó de rogar y de trabajar para su conversión. “Las lágrimas de la madre” lo convirtieron finalmente y él vino a ser una de las mayores lumbreras católicas de todos los tiempos.
La compasión verdadera proviene de la caridad
La compasión verdadera es un efecto de la caridad. 11 Sin embargo, el objeto de esta virtud es Dios, cuyo amor se extiende a las criaturas. 12 Por lo tanto la virtud de la compa- sión busca llevar a Dios a quién sufre y a hacerlo partícipe en el amor infinito de Dios.
San Agustín expresa esto maravillosamente:
“Amarás al prójimo como a ti mismo”. Ahora, uno se ama convenientemente cuando uno ama a Dios más que a uno mismo. Entonces, lo que uno tiene como objetivo para uno, debe tenerlo como objetivo para el prójimo, a saber, que él pueda amar a Dios con un amor perfecto. 13
Así, compadeciéndose al mismo tiempo de los sufrimientos de otro, el amor del prójimo debe siempre ser por amor de Dios.
La manipulación de la compasión debe ser denunciada
Hablar de la compasión “no crítica” es una contradicción en los términos puesto que niega el papel fundamental de la razón y de la Moral. Es apenas un artificio más, empleado por el movimiento homosexual en esta Guerra Cultural donde las palabras y los conceptos se convierten en verdaderas armas.
Desde el punto de vista católico y racional, la compasión es verdadera solamente cuando busca el verdadero bien de su prójimo. Este bien consiste, sobre todo, en su salvación eterna, pero también abarca el aliviar sus sufrimientos temporales. Asistirle para que permanezca en el vicio y el pecado por una compasión equivocada de sus sufrimientos temporales, es ignorar su bien espiritual y su salvación. No puede haber una crueldad mayor.
Notas
1 Latin compassio, condolerse, de compassus, participio pasado de compati, sentir pena: com, juntos + pati, sufrir. 2 Publius Terentius Afer, Self Tormentor - Acto I: Homo sum: humani nil a me alienum puto. 3 “National Gay Catholic Organization Responds to the Vatican’s Smoke and Mirrors Document”, Rainbow Sash Movement USA, Aug. 2, 2003, www.biz.yahoo.com/ prnews/030802/nysa010_1.html. 4 Tom Fox, “Gays Get Hit Twice”, National Catholic Reporter, Aug. 7, 2003. 5 Teresa Malcolm, “Pair Dealt a Lifetime Ban on Ministry to Homosexuals”, National Catholic Reporter, July 30, 1999. 6 Tom Goldsmith, “Reverendly Yours”, The Torch, May 11, 2000, www.slcuu.org/torch/1999-00/05-11-00.pdf. 7 SantoTomás de Aquino, Summa Theologica, II-II, q. 30, c. 3. 8 Ibid., II-II, q. 30, a. 1, ad 3. 9 Ibid., II-II, q. 30, a. 1, ad 1. 10 Ibid. II-II, q. 25, a. 6, ad 4. 11 Ibid. II-II, q. 30, a. 3, ad 3. 12 Ibid. II-II, q. 25, a. 3. 13 San Agustín, Of the Morals of the Catholic Church, no. 49, www.newadvent.org/fathers/1401.htm.
Capítulo XV
Refutación de la Escuela Bíblica Revisionista –
Sodoma fue castigada por su homosexualidad
Entre las tácticas indicadas en su libro, After the Ball, Marshall Kirk y Hunter Madsen incluyen enturbiar las aguas de la Religión. Sugieren lanzar una campaña liberal contra las enseñanzas tradicionales, rompiendo así la unidad de la oposición religiosa frente a la homosexualidad.
El gran problema es que los textos bíblicos contra la homosexualidad son muy claros y categóricos. La única manera de sortear este obstáculo es encontrar teólogos y escritores influenciados por la ideología homosexual que puedan hallar interpretaciones que enturbien las aguas cristalinas de la Fe.
¿Sodoma fue castigada por una falta contra la hospitalidad?
Siempre se ha sabido que Sodoma y Gomorra fueron castigadas con el fuego del Cielo debido al pecado de homosexualidad.
En épocas más recientes, sin embargo, ciertos comenta- ristas protestantes y católicos, sin negarlo totalmente, restan importancia a esta noción. Tales comentaristas cambian la focalización del castigo de la sodomía a otros pecados que la Biblia cita que los habitantes de esas ciudades también come- tieron: violación, violencia, falta de misericordia, injusticia, idolatría e incluso falta de hospitalidad. De esta manera, diluyen o niegan la gravedad especial del vicio contra la naturaleza como uno de los “pecados que claman al Cielo por venganza.” 1
* El Nuevo Diccionario de Teología
Un ejemplo de esta nueva visión es la definición de “homosexualidad” dada en el Nuevo Diccionario de Teología publicado en 1987:
La actividad homosexual, cuando se encuentra o es mencionada en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, es condenada. Los estudios bíblicos modernos, sin embargo, sugieren que la condenación contra los actos homosexuales en el Antiguo Testamento fue dirigida a menudo por heterosexuales, especialmente cuando la situación sugiere violación (Gen. 19, Sodoma y Gomorra), o contra actos en un con- texto con connotaciones idolátricas (Lev. 18-22, 20:13 Código de Santidad Levítico), o los que son vistos como violaciones de la justicia social en el pedido de hospitalidad (Is. 1:9; Ezeq. 16:46-51; Jer. 23:14). Las relaciones homosexuales, entre hombres como entre mujeres, son condenadas en citas del Nuevo Testa- mento como una forma de idolatría (Rom. 1:25-27) y los actos genitales con personas del mismo sexo se mencionan entre los que violan la ley de Dios y excluyen a sus autores del Reino de los Cielos (Rom. 1:25- 27; 1 Cor. 69:10; 1 Tim. 1:9-10). La mayoría de los exegetas modernos reconocen la dificultad de deter- minar el significado exacto de estos textos y el pro- blema consiguiente de aplicarlos según la ética para condenar a los homosexuales o sus actos genitales. 2
* Sexualidad humana - nuevas orientaciones en el pensamiento católico norteamericano
Otro ejemplo sorprendente es Sexualidad humana: nuevas orientaciones en el pensamiento católico norteamericano. Este libro fue encargado en 1977 por la Sociedad Cató- lica de Teología de Estados Unidos.
Al discurrir sobre la homosexualidad, Sexualidad Humana afirma que la condenación en el Levítico, que la califica como “abominación”, debe ser vista en el contexto de la idolatría. “La condenación de las relaciones homosexuales en el Levítico no es un juicio ético”, sino más bien es hecho “por causa de su asociación con la idolatría”. 3
Sexualidad Humana también comenta sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra: “Los Padres de la Iglesia no te-nían ninguna duda de que la naturaleza de la perversidad por la que Sodoma fue castigada era la práctica homosexual de la sodomía”. 4 Después compara el comportamiento de Sodoma con la violación colectiva de la concubina de un Levita, que se encontraba viajando, por los habitantes de Guibeá. 5 Concluye que Sodoma y Gomorra no fueron castigados por causa de la homosexualidad, sino por la violación y falta a la hospitalidad: “tanto para Sodoma como para Guibeá, ‘el énfasis recae, no sobre el acto sexual propuesto por sí mismo, sino en la viola- ción terrible de la tradicional ley de la hospitalidad.’”6
Sexualidad Humana también enumera los textos de la Sagrada Escritura que mencionan otros pecados de Sodoma y Gomorra e intenta probar la tesis de que el castigo de Sodoma no se debió a la homosexualidad. 7
* La nueva Biblia americana
Desgraciadamente, el comentario sobre Sodoma en la Nueva Biblia americana refleja esta misma influencia. Con respecto al Génesis 18:20, donde Dios dice a Abraham, “el
clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave,” los nuevos exegetas comentan:
La tradición israelita era unánime en atribuir la des trucción de Sodoma y Gomorra a la maldad de estas ciudades, pero la tradición varía en relación a la naturaleza de esta perversidad. Según la actual descripción Yahvista, el pecado de Sodoma fue la homose- xualidad (Génesis 19:4-5), el cual es por eso también conocido como sodomía; pero según Isaías (Isaías 1:9-10; 3:9), fue una falta a la justicia social; Ezequiel (Ezequiel 16:46-51) la describió como una indiferencia hacia los pobres, mientras que Jeremías (Jeremías 23:14) lo vio como una corrupción general. 8
El comentario de la Nueva Biblia americana sobre Ju- das 1:7 es otro ejemplo de esta influencia. San Judas dice: “Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que, del mismo modo que ellas, se habían entregado a la promiscuidad sexual y al vicio contra la naturaleza, fueron puestas como un ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno”. El comentario de la Nueva Biblia americana para este versículo dice:
El vicio contra la naturaleza practicado: literalmente, “fue atrás de la carne ajena”. Este ejemplo deriva del Génesis 19:1-25, especialmente Judas 1:4-11, cuando los habitantes de Sodoma violaron la hospitalidad y moralidad exigiendo que les entregaran a los dos visitantes de Lot (realmente mensajeros de Yavé) de modo que pudieran abusar de ellos sexualmente. Vicio contra la naturaleza: esto se refiere al deseo de tener relaciones sexuales de seres humanos con los ángeles (lo contrario del ejemplo en Judas 1:6). Sodoma (de donde “sodomía”) y Gomorra se convirtieron en objeto de lecciones proverbiales del Castigo de Dios contra el pecado (Isaías 1:9; Jeremías 50:40; Amós 4:11; Mateo 10:15; 2 Pedro 2:6). 9
Las arriba indicadas son sólo muestras del cambio revisionista sobre la Sagrada Escritura. Estos revisionistas tienen muchas dificultades para “explicar” otros pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, los escritos de los Padres de la Iglesia, de los Doctores y las condenaciones papales y de concilios a través de los tiempos.
Sodoma y Gomorra fueron castigadas por su homosexualidad
Al analizar la Escritura, estos nuevos exegetas concuerdan generalmente en que “los Padres de la Iglesia no tenían ninguna duda de que la naturaleza de la perversidad por la cual fue castigada Sodoma era la práctica homosexual de la sodomía”. 10
Habiendo hecho esta reverencia superficial a la Tradición, sin embargo, estos comentaristas muestran su otra cara y afirman la posición contraria, basada en la “escuela bíblica moderna” y “los exegetas más modernos”.
Para justificar su negación de la Tradición, ellos afirman que pasajes adicionales de las Escrituras se refieren a muchos otros pecados de Sodoma, y establecen una analogía entre el tratamiento que los sodomitas dieron a los dos ángeles y el relato de la violación de Guibeá en Jueces 19.
Su raciocinio no tiene fundamento.
Ante todo, la autoridad de los Padres de la Iglesia y de la Tradición es normativa para un exegeta católico. En segundo lugar, no se puede concluir que los otros pecados de los sodomitas –y no la homosexualidad– fueron los que desencadenaron el castigo. La analogía de los “nuevos exegetas” por sí misma prueba esto. En la violación en Guibeá de la concubina del Levita que viajaba, las leyes de la hospitalidad y de la moral fueron violadas de la forma más despreciable. Sin embargo, la analogía termina allí. Al contrario de Sodoma, Guibeá no fue destruida con el fuego sulfuroso del Cielo. 11
El uso deformado de otros textos de la Escritura
Evidentemente, un castigo tan portentoso como la destrucción de Sodoma y Gomorra por el fuego sulfuroso es un ejemplo permanente para todos los tiempos, 12 correspondiente a una situación extremadamente pecaminosa. En vista de lo relatado en el Génesis, no hay duda que el pecado más grave de Sodoma era la homosexualidad.
Puesto que se ha establecido que la narración del Génesis es la principal fuente de información sobre el pecado y el castigo de Sodoma y Gomorra, el resto de las referencias bíblicas se deben entender a la luz de esta narración. Ellas comple- mentan, pero no corrigen al Génesis, como afirman los innovadores.
El relato del Génesis
De una manera antropomórfica, el Génesis describe a Dios como si fuera un hombre reflexionando sobre el castigo de las dos ciudades:
Entonces el Señor dijo: “el clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar y ver si sus acciones corresponden real- mente al clamor que contra ellos ha venido a mí. Quiero verificarlo”. 13
Después, Dios envió ángeles en la forma de peregrinos humanos a Sodoma, donde fueron recibidos por Lot. La narración continúa:
Pero antes que se acostasen, todos los habitantes de Sodoma, jóvenes y viejos –todo el pueblo hasta el último hombre– rodearon la casa. Ellos llamaron a
Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a tu casa esta noche? Échalos afuera. Queremos tener relaciones con ellos. 14
Los esfuerzos de Lot por convencer a los Sodomitas fue- ron infructuosos, así que los ángeles los castigaron con la ceguera. Los ángeles entonces dijeron a Lot, “Vamos a destruir este lugar, pues es tan grande el clamor que llega al Señor contra los de esta ciudad que El nos envió para destruirla”. 15
Una vez que Lot y su familia huyeron, el castigo vino:
Lot llegó a Zoar cuando estaba amaneciendo. Entonces el Señor hizo que cayera del cielo una lluvia de fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra. Así destruyó a esas ciudades y a todos sus habitantes, junto con toda la llanura y la vegetación del suelo. 16
La correlación entre los pecados
El principal defecto del falso raciocinio de los nuevos exegetas está en no considerar que un pécado está generalmente relacionado con otros, como causa o consecuencia. Tal como la práctica heroica de una virtud conduce generalmente a la práctica del resto de las virtudes, el aferrarse obstinadamente a un pecado permite que el pecador caiga fácilmente en otros relacionados por su naturaleza o circunstancias.
De hecho, los Sodomitas pecaron desdeñando a los pobres y a los extranjeros, practicaron la glotonería y cayeron en una inmoralidad general. Sin embargo, esto no permite que se concluya que la homosexualidad no sea pecaminosa, como lo sugiere el Nuevo Diccionario de Teología. Asimismo, no puede ser utilizado para concluir que la homosexualidad no fue la razón del castigo de Sodoma y Gomorra por el fuego.
Esta correlación entre los pecados está contenida en el comentario de uno de los seis versos de Ezequiel (16:46-51) en el Nuevo Diccionario de Teología y en la Nueva Biblia americana. Ella sirve como base para concluir que Sodoma fue castigada por “violaciones a la hospitalidad demandadas por la justicia social” e “indiferencia hacia los pobres”.
Ezequiel 16: 49 afirma: “Mira la culpabilidad de tu hermana Sodoma: ella y sus hermanas (pueblos vecinos influenciados por Sodoma) estaban ensoberbecidas, saciadas con comida, apáticas en su prosperidad, e indiferentes hacia el pobre y el indigente”. 17
Comentando este versículo, Cornelio a Lapide, uno de los más grandes comentaristas de las Escrituras de todos los tiem- pos, explica esta correlación entre los pecados:
Primero [ entre los vicios de Sodoma ] está el orgullo. Luego la saciedad del pan, o del alimento, delica- dezas, banquetes. Tercero, la abundancia de bienes, de lujo y de placer. Cuarto, ociosidad. Quinto, falta de la misericordia....
Oíd a San Jerónimo: “Arrogancia, saciedad de pan, abundancia de todas las cosas, ociosidad, placeres, tales eran los pecados de Sodoma. Debido a éstos, se olvidaron de Dios, puesto que la continua presen- cia de riquezas parecía perenne y no había así necesi- dad de recurrir a Dios para obtener tales bienes”... Por lo tanto, primero encontramos orgullo en los pecados de Sodoma. Después Dios castigó el orgullo, permitiéndoles que cayeran en una lujuria tan grande e ignominiosa, como puede ser deducido de Roma- nos 1:27.... También, la glotonería condujo a la caída de Sodoma puesto que es la materia de la cual nace la lujuria. San Jerónimo dice: “La lava de los volcanes Etna, Vesuvio y Olimpo no hacen que el joven se queme [ con lujuria ], sino el vino y los platos delicados”... Sobre la ociosidad, San Juan Crisóstomo dice, “el ocio enseña toda maldad”.
Cornelio a Lapide muestra cómo la falta de misericordia de los Sodomitas los condujo al pecado de la homosexualidad:
Quinto, carencia de misericordia, que fue la causa de la lujuria de los Sodomitas: entonces los que son crue- les con otros son también crueles con su propia natu- raleza, violando las leyes de la generación. Los que son crueles con su vecino en cuanto a su sustento, o aún a su vida, son también crueles con sus propios cuerpos, abusando de ellos libidinosamente. Así los Sodomitas que eran crueles hacia sus huéspedes y peregrinos –en este caso los ángeles que habían asumido cuerpos humanos y se habían presentado como peregrinos a Lot– ardían en los malvados deseos (Gen. 19:5) La falta de misericordia y crueldad, por lo tanto, hace que los que son crueles no respeten la modestia ni la reputación, el cuerpo, o la vida del prójimo, especialmente de extranjeros o peregrinos. En cambio, los tratan como a sí mismos, como alimento para su lujuria –algo vil y sin valor. 18
La homosexualidad no tiene nada que ver con los ángeles
Como ya fue mencionado, los comentaristas de la Nueva Biblia americana sobre la epístola de San Judas, afirman que la práctica del “vicio contra la naturaleza” de Sodoma y Gomorra consistió en “el deseo de relaciones sexuales de seres humanos con ángeles”.
La narración del Génesis es clara en que los Sodomitas creyeron que los dos mensajeros de Yahvé eran hombres: “¿Dónde están los hombres que vinieron a tu casa esta noche? Echalos afuera para que podamos tener relaciones sexuales con ellos”.
Por otra parte, como la Nueva Biblia americana explica, una traducción literal del original griego para el “vicio antinatural practicado” es “fue tras la carne ajena”. Así, los ángeles que tomaron la apariencia de carne humana excitaron la lujuria de los Sodomitas. Los Sodomitas no habrían podido ser atraídos sexualmente por la naturaleza angélica, puesto que esta naturaleza angélica era desconocida para ellos. La explicación tradicional para “fue tras la carne ajena” es “la búsqueda de vicios infames”. 19
Cornelio a Lapide, comentando la expresión “fue tras la carne ajena”, cita las palabras de Nuestro Señor sobre el ma- trimonio: “Por esta razón el hombre dejará a su padre y madre y se unirá a su esposa, y los dos se convertirán en una carne”.20  El explica que dos hombres no pueden unirse para procrear, y así “llegar a ser una carne”. Cuando se unen sexualmente, por lo tanto, son “dos carnes”, no una, como en el matrimonio. El también explica que esta es “carne ajena” porque esta unión sexual es ajena a la procreación, que es el fin natural y propio del acto sexual. 21
Sodoma y Gomorra condujeron su homosexualidad con gran insolencia
La insolencia de Sodoma y Gomorra en medio de su pecado hizo el desafío a Dios incluso más grave. El Profeta Isaías lo indica al reprender a los judíos:
“Jerusalén se está desmoronando; Judá está cayen- do; pues sus palabras y actos están ante el Señor, como una provocación a la vista de su Majestad. Su misma mirada testimonia contra ellos; ellos hacen alarde de su pecado como Sodoma, ellos no lo ocultan. ¡Desgracia para ellos! Ellos se hacen mal a sí mismos”. 22
El Levítico condena la idolatría y la homosexualidad
Sexualidad Humana argumenta que la homosexualidad no está condenada por el Levítico puesto que “la condenación de la actividad homosexual en Levítico no es un juicio ético”. La condenación fue hecha “por causa de su asociación con la idolatría”.
En este pasaje, el libro del Levítico se hace eco de los Diez Mandamientos. El Decálogo condena no solamente la ido- latría, sino también la homosexualidad: la idolatría es una falta contra el primer mandamiento y la homosexualidad un pecado contra el sexto. 23 Por lo tanto, a menos que uno sostenga el absurdo concepto de que los Diez Mandamientos no son un código ético, un resumen de la Ley Moral revelada, no hay ninguna base para afirmar que esta condenación de la homo- sexualidad “no es un juicio ético”.
Lo que es más, el contexto de la condenación de la homosexualidad en el Levítico demuestra claramente que ella está basada en la ética. Los exegetas generalmente llaman a esta parte del Levítico el “Código de Santidad” porque da las nor- mas prácticas para la perfección. Se ocupa específicamente de moral sexual y condena todas las formas de incesto, de promiscuidad y otros tipos de aberraciones sexuales como homosexualidad y bestialidad.
Éste es el contexto del versículo mal interpretado por Sexualidad Humana:
No tendrás relaciones carnales con la mujer de tu prójimo, manchándote con ella. No ofrecerás ningún hijo tuyo para ser inmolado a Moloc; profanando así el nombre de tu Dios. Yo, el Señor. No te acostarás con un hombre como con una mujer; esto es una abominación.
No tendrás relaciones carnales con un animal, ensuciándote con ellas; ni la mujer se pondrá delante de un animal, apareándose con él; estas cosas son una abominación. No os manchéis con ninguna de estas cosas, pues con ellas se han manchado los pueblos que yo voy a arrojar delante de vosotros. Porque su tierra ha sido manchada; yo los castigo por sus maldades, haciendo que ella vomite a sus habitantes. 24 El texto es claro: No sigan los pasos de los pueblos idólatras que sacrificaron sus hijos a los ídolos y cometieron abominaciones como la homosexualidad y la bestialidad.
Estas normas de santidad son similares a las dadas por San Pablo a los Corintios:
¿No sabéis que los injustos no poseerán el Reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicadores, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los prostituidos, ni los que practican la homosexualidad, ni los ladrones, ni los avaros, ni los ebrios, ni los maledicentes, ni los que roban con violencia poseerán el Reino de Dios. 25
La homosexualidad: un pecado que clama al Cielo por venganza
La homosexualidad está clasificada entre los “pecados que claman al Cielo por venganza”. La Escritura afirma explí- citamente esto cuando los ángeles dijeron a Lot: “Estamos a punto de destruir este lugar, porque el clamor que llega al Señor contra éstas ciudades es tan grande que El nos ha enviado para destruirla”.
La especial gravedad del pecado de la homosexualidad se debe al hecho de que viola el orden natural de los sexos establecidos por Dios en la Creación.
Sodoma fue castigada por su homosexualidad
En su Segunda Epístola, San Pedro muestra cómo el castigo de Sodoma y Gomorra son una advertencia para los malvados: “Dios condenó las ciudades de Sodoma y de Gomorra (a la destrucción), reduciéndolas a cenizas para escarmiento de los (pueblos) impíos de lo que les ocurrirá”. 26
Así, está claro que, aunque los habitantes de Sodoma y Gomorra cometieron varios pecados interrelacionados, el pecado de homosexualidad fue la causa del castigo divino. Esta es la interpretación unánime de los Padres de la Iglesia y de todos los exegetas tradicionales. Las explicaciones contrarias a esta tradición violentan los Textos Sagrados.
Por lo tanto, es apropiado recordar la advertencia del Papa San Celestino al clero de la Galia: “Desinat incessere novitas vetustatem”– ¡Que la novedad cese de atacar la antigüedad! 27
Notas
1 “Desde el siglo XVI ha sido un hábito el aplicar el térmi- no ‘pecado que clama al Cielo por venganza’ a ciertas faltas que violan gravemente el orden social, y de las cuales la Sagrada Escritura dice expresamente que cla- man al Cielo por venganza, es decir, atraen el castigo de Dios sobre los que las cometen. Hay cuatro pecados de esta especie: homicidio (Gen. 4:10); sodomía (Gen.19:13); opresión a las viudas y los huérfanos (Exod. 22:22ss.); privar a los trabajadores de su justo salario (Deut. 24:17ss.; Santiago 5:4)” (Don Gregorio Manise, O.S.B., s.v. “Sins That Cry Out To Heaven For Vengeance”, in Dictionary of Moral Theology [Westminster, Md.: The Newman Press, 1962], p. 1139). 2 James A. Komonchak y otros, ed., The New Dictionary of Theology (Collegeville, Minn.: The Liturgical Press, 1987), p. 490. 3 Anthony Kosnik y otros, Human Sexuality:New Directions in American Catholic Thought (New York: Paulist Press, 1977), p. 190. Los autores extraen las citas de N. H. Snaith, Leviticus and Numbers, the Century Bible (London: Nelson, 1967), p. 126. 4 Ibid., p. 191.
5 Jueces 19. 6 Kosnik y otros, p. 191. La cita entre comillas simples es de Anthony Phillips, Ancient Israel’s Criminal Law: A New Approach to the Decalogue (Oxford: Basil Blackwell, 1970), p. 122 7 Ibid., pp. 191-196. 8 New American Bible, nota n° 6 al Génesis, Capítulo 18, www.usccb.org/nag/bible/genesis/genesis18.htm. 9 New American Bible, nota n° 6 a la Epístola de San Ju- das, www.usccb.org/nag/bible/jude/jude.htm#v5. (Des- taques nuestros.) 10 Kosnik y otros, p. 191. 11 Gen. 19:23. 12 Deut. 29:23; Isa. 1:9-10; 3:9; 13:19; Jer. 49:18; Lament. 4:6; Amós 4:11; Zeph. 2:9; Mateo 10:15; Rom. 9:29; 2 Pedro 2:6; Judas 7. 13 Gen. 18:20-21. 14 Gen. 19:4-5. 15 Gen. 19:13. 16 Gen. 19:23–25. 17 Ezeq. 16:49. 18 Cornelius a Lapide, Commentaria in Scripturam Sacram, Commentaria in Ezechielem Prophetam (Paris: Vivès, 1880), Vol. 12, pp. 618-619. 19 Cf. José Maria Bover, S.J. y Francisco Cantera Burgos, Sagrada Biblia: Versión Crítica Sobre Los Textos Hebreo y Griego (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1961), p. 1473, 7. 20 Mat. 19:5 21 Cornelius a Lapide, Comentaria in Scripturam Sacram (Paris: Vivès, 1863), Vol. 20, p. 662. 22 Isa. 3:8-9. 23 Exod. 20:1-17; Deut. 5:6-21. 24 Lev. 18:20-25. 25 1 Cor. 6:9-10. 26 2 Pedro 2:6. 27 Carta del Papa San Celestino al clero de Galia – 431. Citado por John Chapman, O.S.B., s.v. “Fathers of the Church,” in The Catholic Encyclopedia (1913), Vol. 6, p. 2.
Parte III
La Ley Natural y las enseñanzas de la Iglesia han condenado siempre la Homosexualidad