INSULTANTE
Los dichos de Bergoglio de hoy sobre el asesinato de las monjas es por lo menos insultante…
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Ya no es la frase inmortal de Tertuliano: “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos“, donde
deja saber que el testimonio hasta el martirio sería eficaz para la
conversión de muchísimos paganos, cosa que aconteció así y es
ampliamente verificable en la historia…
Ahora, según el impío Bergoglio es otra cosa: «la sangre derramada se convierta en semilla de esperanza para construir la auténtica fraternidad entre los pueblos».
Es decir, sea la semilla de comunidades fraternales ecuménicas…
Fraternidad entre los pueblos… Claro, no nuevos cristianos, sino
“ecuménicos de la iglesia conciliar”…
Insoportable deformación… Una más…
Esta es la noticia…
Tres monjas italianas fueron asesinadas en Burundi. Un delito misterioso y el dolor del Papa.
Marco Tosatti – Vatican Insider
Roma
Tres monjas italianas de la orden de las
misioneras javierianas fueron asesinadas en dos diferentes momentos en
el convento de Kamenge; un delito cuyas motivaciones todavía no se
conocen y que ha desatado profundas emociones en la población local, que
apreciaba mucho a las religiosas. Un crimen que provocó la inmediata
reacción de Papa Francisco. El Pontífice, en un mensaje dirigido a la
superiora general de las javierianas, sor Inés Frizza, se dice
«profundamente afectado por la trágica muerte» de las monjas Lucía Pulci
y Olga Rachietti (a las que se habría sumado después Bernardetta
Boggian) e indica que espera que «la sangre derramada se convierta en
semilla de esperanza para construir la auténtica fraternidad entre los
pueblos». El Papa asegura «su viva participación en el profundo dolor»
de los familiares y de las javierianas y reza por estos «generosos
testimonios del Evangelio».
Los motivos y la dinámica de los tres
asesinatos todavía no han sido aclarados. Se han manejado las hipótesis
de un posible robo o del furor de algún desequilibrado. Pero por el
momento los investigadores siguen dando palos de ciego. El padre Mario
Pulcini, superior de los misioneros javierianos en Burundi, cuenta cómo
fueron descubiertos los cuerpos. «Un episodio del todo inesperado, un
enorme dolor», dijo el religioso a la MISNA, la agencia de noticias de
los javierianos. «Hacia las 16.00 de ayer, la hermana Bernardetta vino a
mi despacho para preguntarme si tenía noticias de las hermanas Lucía y
Olga, que se habían quedado en la casa mientras ella y la hermana
Mercedes habían ido al aeropuerto para recoger a otras dos hermanas que
volvían a Burundi del capítulo general en Parma. Estaban preocupadas,
sobre todo porque dentro de la casa no había señales de vida, todo
estaba cerrado y las cortinas estaban cerradas», indicó el padre
Pulcini.
