Carolina Mantegari para JorgeAsisDigital.com. Martes, 9 septiembre , 2014.
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Valérie Trierweiler, escritora maldita
Condenable unanimidad para rechazar el best seller de la ex Primera Dama.
escribe Carolina Mantegari
Editora del AsísCultural, especial
para JorgeAsísDigital
Editora del AsísCultural, especial
para JorgeAsísDigital
“Désolés, nous n’avons plus le livre de Valérie Trierweiler, mais il nous reste des ouvrages de Balzac, Dumas, Maupassant, etc.”
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Cartel en librería
Sin ir más lejos un intelectual inconformista, de la amplitud de Bernard Henry-Levy, confirma que “Merci pour le moment” -novela testimonial de Valérie Trierweiler- es de una “insoportable vulgaridad”.
Coincide Levy con Jean Daniel, legendario maestro, prócer de Nouvel Obs, que la destroza desde el título. Como si se preguntara ¿vale la pena hablar de esto?, para luego reflexionar sobre “le rôle des épouses dans la République féminisée”.
La crítica, en bloque, unánimemente pulveriza a Trierweiler, escritora maldita en la lengua que utilizó Celine, Rebatet o Genet.
Como
si la novelista fuera la máxima responsable de la caída estrepitosa, en
las encuestas, de François Hollande, el protagonista principal. Objeto
-y causante- del libro.
Debe aceptarse que Valérie Trierweiler es una mujer que atrae problemas. Ideal para alejarse. Ni siquiera sorprende la falta de solidaridad con la escritora del colectivo feminista, que participa, en silencio, de la condena global.
Debe aceptarse que Valérie Trierweiler es una mujer que atrae problemas. Ideal para alejarse. Ni siquiera sorprende la falta de solidaridad con la escritora del colectivo feminista, que participa, en silencio, de la condena global.
Epopeya triangular
Ocupaba un lugar -el de Primera Dama de Francia- que no le pertenecía. Porque en el imaginario colectivo ese rol debía corresponderle a Segolene Royal, la bella dama sexagenaria, madre de los cuatro hijos de François.
Segolene fue la candidata socialista a la presidencia en 2007. Durante esa campaña François ya estaba entreverado con Valérie, la periodista de Paris Match especializada en política. Valérie y François coiteaban desde la noche bien contada de Limoges. 2004.
Julie le ocasiona a Valérie lo mismo que Valérie supo ocasionarle a Segolene.
Pero cuando Valérie se lo sopla a Segolene, el gran macho -François- era apenas un dirigente secundario del Partido Socialista (del que llegó a ser Secretario General). En cambio Julie se lo sopla a Valérie cuando François ya era el presidente de Francia. El menos popular de la V República.
No obstante, François producía actos enternecedores. Un presidente que se escapa de la residencia en motocicleta, con el casco reglamentario, para reposar con su amada, merece respeto. No cualquier concejal ni diputado se arriesga a tanto por ponerla. Aunque no sea francés y carezca del impulso penetrador de -sin ir más lejos- Dominique Strauss Kahn.
DSK
se perforó solo la carrera ascendente. Era el candidato natural del
socialismo para la presidencia, hasta que le plantaron una mucama de
hotel. La facturada humillación fue aquí propiedad de Anne Sinclair,
otra periodista. Pero Anne se abstuvo de novelar su dolor como Valérie.
Cuestión de clase. Anne lo acompañó a DSK en la caída más de lo
necesario. Después lo soltó.
El post-polvo
Un
paciente equipo del semanario Closer mundializó su figura insólita con
el casco. Y hasta ridiculizó a su leal amigo el guardaespaldas, que
durante la madrugada del descubrimiento llevaba un sobre con croissants.
Para el desayuno de Julie y François.
El sentimiento de humillación de Valérie se transformó en el rencor que representa la base de su literatura. Con páginas vibrantes.
Cuando François persigue -por ejemplo- a la desbordada Valérie que quiere suicidarse, con los barbitúricos tan poco originales. François se los quita y se desparraman las pastillas por la cama.
Con páginas malévolas. Cuando Valérie confirma que François “no odia a los ricos”. Al contrario, “odia a los pobres”. Los “Sin Dientes”.
El sentimiento de humillación de Valérie se transformó en el rencor que representa la base de su literatura. Con páginas vibrantes.
Cuando François persigue -por ejemplo- a la desbordada Valérie que quiere suicidarse, con los barbitúricos tan poco originales. François se los quita y se desparraman las pastillas por la cama.
Con páginas malévolas. Cuando Valérie confirma que François “no odia a los ricos”. Al contrario, “odia a los pobres”. Los “Sin Dientes”.
El hecho literario del rencor
Lo
cuestionable del libro maldito de Trierweiler es que quiere aparecer,
en la estampita, como una mujer sensible, de gran corazón. No banca su
admirable capacidad de daño ni su idónea perversidad. Describe a la
Primera Dama dedicada al trabajo social por África y perjudica el texto.
Fragiliza el poder de las páginas vengativas en que recrea la infancia
austera en Angers. Con un padre mutilado por la guerra, con varias
hermanas para compartir un cuarto. Contrasta con la vida de “ilegítima”
en el Elysee. Con la posibilidad de tratar con Michelle Obama o Angela
Merkel.
Para aproximarse al hecho literario del rencor, merece consignarse que, por seguir a François Hollande, la periodista de París Match dejó abandonado en la banquina a Denis Trierweiler, su marido, y a los tres hijos. Para ser arrancada de la historia, nueve años después, a través del comunicado de 18 palabras. Dictado por François a la AFP. Anunciaba que ponía fin al vínculo con Valérie.
Para aproximarse al hecho literario del rencor, merece consignarse que, por seguir a François Hollande, la periodista de París Match dejó abandonado en la banquina a Denis Trierweiler, su marido, y a los tres hijos. Para ser arrancada de la historia, nueve años después, a través del comunicado de 18 palabras. Dictado por François a la AFP. Anunciaba que ponía fin al vínculo con Valérie.
