LO QUE OCURRE EN IRAK CONTADO POR UNA RELIGIOSA
Hola a todos:
Continuamos compartiendo nuestra lucha diaria con ustedes con la
esperanza de que nuestro grito pueda ser escuchado en todo el mundo.
Somos como el hombre ciego de Jericó (Mc 10, 46-52), el cual no tenía
más que su voz para implorar misericordia a Jesús. Aunque algunas
personas lo ignorasen otras lo escucharon y lo ayudaron. ¡Nosotras
contamos con personas que nos escuchen!
Estamos comenzando la tercera semana de desplazamientos. Las cosas se
mueven muy lentamente en cuanto a lo que se refiere a proporcionar
refugio, alimentos y necesidades básicas para las personas. Todavía hay
gente que vive en las calles. Todavía no hay campamentos organizados
fuera de las escuelas que se utilizan como centros de refugiados. Un
edificio de tres plantas aún sin acabar también ha sido utilizado como
refugio. Para salvaguardar su privacidad en este edificio inacabado las
familias han dividido los espacios en habitaciones utilizando láminas de
plástico. Estos lugares parecen establos. Todos nos hacemos la misma
pregunta: ¿hay algún tipo de final a la vista? Apreciamos todos los
esfuerzos que se han hecho para proporcionar ayuda a las personas
desplazadas; sin embargo, han de tener en cuenta que el suministro de
alimentos no es la única necesidad esencial que se requiere. Nuestro
caso es mucho más grande. Estamos hablando de dos minorías (cristianos y
mazdeístas) que han perdido sus tierras, sus hogares, sus pertenencias,
su trabajo, su dinero, algunos se han visto separados de sus familias y
sus seres queridos y todos están perseguidos a causa de su religión.
Los líderes de nuestra Iglesia están actuando lo mejor que pueden para
resolver el problema. Se han reunido con los dirigentes políticos y con
los presidentes de Irak y Kurdistán; pero las iniciativas y acciones
llevadas a cabo son lentas y modestas. En realidad todas las reuniones
políticas han concluido en nada. Hasta ahora no se ha llegado a ninguna
solución con respecto a la situación de las minorías desplazadas. Por
esta razón la confianza en los líderes políticos se ha perdido
completamente. La gente ya no puede aguantar más. Es demasiado pesada la
carga. Ayer un joven expresó que prefería morir a vivir sin dignidad.
Las personas sienten que han sido despojadas de toda dignidad. Estamos
siendo perseguidos a causa de nuestra religión. Ninguno de nosotros
podía haber pensado que íbamos a vivir en campos de refugiados a causa
de nuestra religión.
Es difícil creer que esto pueda suceder en el siglo XXI. Nos preguntamos
qué es lo que está sucediendo exactamente: ¿es otro plan o acuerdo para
dividir Irak? Si eso es cierto, ¿por quién y por qué? ¿por qué los
problemas que hubo en 1916 para dividir Oriente Medio se están
repitiendo ahora? En esos momentos se trataba de una cuestión política y
personas inocentes pagaron por ello. Es evidente que ahora hay gente
astuta y culpable de la división de Irak. En 1916 perdimos a seis
hermanas, muchos cristianos murieron y muchos fueron dispersados: ¿es
circunstancial la situación de división que ahora afrontamos o es
deliberada?
Sin embargo, la lucha no sólo se lleva a cabo en los campos de
refugiados. Lo que ha ocurrido en los pueblos cristianos que han sido
evacuados es incluso peor. El Estado Islámico forzó a los cristianos a
abandonar sus casas antes de la noche del 6 de agosto. Ayer setenta y
dos personas fueron expulsadas de Karakosh.
Sin embargo, no todos llegaron. Los que llegaron ayer por la noche se
encontraban en unas condiciones miserables. Tuvieron que cruzar el rio
Al-Khavi (un afluente del Gran Zab) a nado porque el puente había sido
destruido. Todavía quedan algunos a la otra orilla del río. No sabemos
cuando van a llegar a Erbil. Ello depende de la situación y
negociaciones entre el Pershmerga y el Estado Islámico. Un grupo de
personas fueron a buscar a los ancianos y a los que no podían caminar.
Una de nuestras hermanas fue para traer a sus padres y le contaron lo
sucedido. Otra mujer nos relató que la habían separado de su marido y
sus hijos y que no sabía nada de ellos, probablemente son algunos de los
que quedan a la otra orilla; o también pueden estar entre los rehenes
capturados por el Estado Islámico. Una hija de tres años fue arrebatada
de las rodillas de su madre y tampoco se sabe nada de ella. No sabemos
por qué el Estado Islámico está enviando gente a Karakosh, pero hemos
estado oyendo de boca de aquellos que han ido llegando que el Estado
Islámico está introduciendo barriles de contenido desconocido en la
ciudad.
Además conocemos el caso de cuatro familias Cristianas que están
atrapadas en Sinjar desde hace tres semanas. Probablemente se estén
quedando sin comida y sin agua. Si no reciben ayuda pronto morirán allí.
Actualmente no tenemos contacto con ellos y no hay forma de negociar
con el Estado Islámico.
Por lo que concierne a nuestra comunidad sabemos que nuestro convento de
Tel Kaif está siendo utilizado como sede del Estado Islámico. También
sabemos que han ocupado nuestro convento de Karakosh. Los que han
llegado recientemente nos han dicho que las santas imágenes, los iconos y
todas las estatuas están siendo destruidas. Las cruces han sido
derribadas de los tejados de las iglesias y han sido reemplazadas por
las banderas del Estado Islámico. Esto no sólo ha sucedido en Karakosh y
Tel Kaif. En Baqofa una de nuestras hermanas habían escuchado que la
situación estaba calmada. Volvió con un pequeño grupo de personas a
buscar su medicina. Cuando llegaron encontraron el convento registrado y
todo tirado por las habitaciones. En el momento en que entraron al
convento tres bombas impactaron contra la ciudad. Salieron
inmediatamente.
Aparte de lo que está sucediendo con los cristianos sabemos que ayer,
viernes día 22, un fanático suicida Chiíta y hombres armados atacaron la
mezquita Suní de Abu Musab situada en un pueblo bajo el control del
gobierno de Irak en la provincia de Diyala, dejando sesenta y ocho
muertos. Es desgarrador oír hablar de gente que muere asesinada mientras
reza. Por lo que respecta a los medios de comunicación, podemos afirmar
que está masacre eclipsó lo que está pasando con los cristianos en la
llanura de Nínive. Tenemos miedo de que nuestra lucha se convierta en
una cuestión privada y escondida y que no vaya a tener impacto en el
mundo nunca más.
Por último, tenemos que decir que la gente está perdiendo la paciencia.
Han perdido todo lo que tenían en sus lugares de origen: iglesias,
campanas de las iglesias, barrios y vecinos. Es desgarrador para ellos
escuchar que sus hogares han sido saqueados. Aunque amán sus lugares de
origen la mayoría de ellos están pensando en abandonar el país para
poder vivir con dignidad y encontrar un futuro para sus hijos. Es
difícil tener esperanza en Irak o confiar en los líderes políticos.
Por favor, manténganos presentes en sus oraciones.
Hermana María Hanna OP.
Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena-Irak
P.S. Por favor, comparta esta carta con otras personas. Deje que el mundo escuche el clamor de los pobres y de los inocentes.
(24 de agosto de 2014)
