"LO QUE IMPORTA ES SENTIR EL CORAZÓN ENCENDIDO, CUANDO LA BESTIA HUMANA GRITA EXTENUADA"
GUERRERO, FILÓSOFO Y POETA
A veinte años de la muerte de León Degrelle
Por Octavio Guzzi para la Revista Cabildo
El 31 de marzo de 1994, en la ciudad de
Málaga, partía de este mundo uno de los últimos guerreros de la Segunda Guerra
Mundial. Un viejo sobreviviente de la rabia de Nüremberg. Líder político,
militante, soldado, padre y poeta, León Degrelle, parece sintetizar en su
figura la amalgama de los templados héroes del parnaso.
En el género autobiográfico, el mismo
Degrelle se ha retratado en sus“Memorias”. Nos ha revelado cuánto debió luchar,
en territorio belga, para consolidar la unidad política de su movimiento
rexista, nacido en honor al único Rex: Cristo.
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En fin, en estas páginas, se
puede leer un colorido testimonio de un guerrero incansable batallando por el
triunfo de la verdad. Dice en uno de sus párrafos: “Así, pues, me alisté como
soldado simple, pese a que era padre de cinco niños, para que el menos
favorecido de nuestros camaradas me viese participar con él de sus penas y sus
infortunios…”
Sin embargo, al conmemorar estos veinte
años de su partida, hemos decido recordarlo, enfatizando su condición de poeta.
Oportunamente, Santo Tomás recordaba que “el filósofo y el poeta tienen en
común lo maravilloso”. Seguramente, las difíciles experiencias de la segunda
guerra mundial habían regalado a Degrelle la posibilidad de poner en práctica
un bagaje de conocimientos que pronto serían transformados en una ascesis
poética.
Allí se producirá el encuentro con lo
maravilloso. Las condecoraciones eran sólo un reflejo de una entrega absoluta;
abandono propio del hombre filosófico que se da permanentemente a fin de
encontrarse con la verdad. Idea y realidad, en Degrelle, se vuelven un todo
indisoluble, prueba viva del apotegma“filosofar es estar presto a morir”. De un
momento a otro, esa filosofía se iría modelando hasta producir el
deslumbramiento de las formas. El libro“Almas ardiendo” es el fruto de un
soldado que ha lidiado contra todas las inclemencias, materiales y
espirituales. Como lo dice el mismísimo Gregorio Marañón, en el prólogo a dicha
obra, son“páginas de insuperable hermosura”.
Será suficiente emprender la lectura de
la“Agonía del Siglo” para encontrar párrafos de intensa profundidad: “¿Para qué
guardar al fruto maduro que tendría que repartirse entre todos? El amor, el
mismo amor, ya no se da a los demás; se huye con él entre los brazos, de prisa,
de prisa. Sin embargo la única felicidad era aquello: el don, el dar, el darse,
era la única felicidad consciente, completa, la única que embriagaba, como el
perfume sazonado de las frutas, de las flores, del follaje otoñal”.
La aguda perspicacia que ha
caracterizado a este “homo conditor”,puede colegirse de la primera parte de
este maravilloso libro. Claramente, y como su título lo indica, “Corazones
Vacíos” narra las consecuencias de la posguerra, no como un estólido y vacuo
relato del “triunfo de la libertad”, sino más bien retomando una mirada
analítica del hombre desacralizado. Entonces, el epílogo no se hace esperar:
“Sin amor, sin fe, el mundo se está asesinando a sí mismo…”
Degrelle, como buen poeta, sabía elevar
su mirada a Dios. Sabía adorar el esplendor de la Forma, pues su vida y su
gloria militar no eran otra cosa que una consagración a la Voluntad Divina.
Así, este valiente y audaz luchador no
nos dejará sucumbir en la pobreza de los tiempos. La “Vida Recta” es una lección
para el combate diario. Es alimento para el hombre que reconoce en las armas un
medio para alcanzar la gloria. “El gran ideal da siempre fuerza para domar el
cuerpo, para soportar el cansancio, el hambre, el frío…” Nuevamente, aflora el
coraje de nuestro luchador cuando en dicho capítulo leemos: “Una vez cumplidos
nuestros deberes, ¿qué más da morir a los treinta años o a los cien años? ¡Lo
que importa es sentir el corazón encendido, cuando la bestia humana grita
extenuada!”
Los capítulos se suceden en este libro
que parece no tener fin. Cada palabra, cada hoja descubre un sinnúmero de
reflexiones y alternativas. En la“Renunciación”nos enseña el misterio de la
felicidad. “La verdadera felicidad, la felicidad digna del hombre, la que nos
eleva, es la felicidad asistida por el espíritu, la que nace de la renunciación
del alma, de su abdicación, en la plena conciencia, de los placeres que la vida
nos ofrece y nos regatea”.
Podríamos abundar en citas. Pero
entendemos que siempre es mejor leer y releer el texto mismo. Allí, se
encontrará un manual para el guerrero, una guía para el filósofo y una palabra
para el poeta.
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"Tú vives tu Dios. Tu juventud es como un ejército de Cruzados. Contempla, con el corazón henchido y desbordante, al mundo que le llama. ¡Español, hijo de Dios, sigue derecho tu camino! ¡El siglo te aguarda! ¡Las almas ardientes lo pueden absolutamente todo!." León Degrelle0


