martes, 12 de febrero de 2013

EL ACUERDO CON IRÁN UN DESACIERTO


OPINIÓN:

La presidenta Cristina Kirchner defendió el acuerdo con Irán por la causa AMIA y anunció que enviará al Congreso el texto del memorando de entendimiento para su aprobación. La jefa de Estado justificó el convenio con las autoridades iraníes, al asegurar que constituye "un paso muy importante para destrabar una causa inmovilizada". Y afirmó que el objetivo "es conocer la verdad" sobre el ataque a la mutual, ocurrido en 1994 y que dejó 85 muertos.
Al respecto, Cristina aseguró que "la Justicia argentina no va a ser obstruida ni mucho menos vamos a ceder soberanía", al tiempo que aseguró que los funcionarios judiciales argentinos "podrán ir a interrogar" a los imputados en Teherán y que los resultados que emita la Comisión de la Verdad no serán vinculantes. 
En esa línea, agregó que esa Comisión estará integrada "por cinco juristas prestigiosos que no podrán ser ni argentinos ni iraníes". Y justificó la decisión de interrogar a los sospechosos en Teherán al afirmar que "hay muchas causas en las cuales jueces federales argentinos han ido a otros países a hacer interrogatorios".
O sea, está investigando hechos ocurridos aquí en nuestro pais con el objeto de sancionar a sus culpables. Investigar el pasado es una actividad interesante, lícita, valiosa. Lo hacen los historiadores, y la historia es útil como experiencia de los pueblos. Que investigue un juez extranjero lo sucedido aquí, no con el ánimo de enriquecer la experiencia colectiva sino de castigar a quienes tuvieran mala conducta, según su concepto de cuál sería la conducta aceptable en aquel tiempo y en aquellas circunstancias, es ridículo. Lo mismo que se pretenda investigar en otro país con costumbres y tradiciones  totalmente distintas a la nuestra.
Siempre hay argentinos que por un motivo u otro andan por Europa. Entre 1939 y 1945 seguramente habría miles por allá. Vemos qué extravagante sería que un juez argentino pretendiera averiguar a qué argentinos matarían injustamente los  nazis en su ocupación de Francia, o qué argentinos habrán sido masacrados por los soviéticos al ocupar Alemania, o qué argentinos habrán muerto en los bombardeos de los aliados sobre ciudades enteras. Esos argentinos estuvieron allá y los tomó una guerra; en la guerra murieron como tantos otros que tomaron las armas o que trataron de marginarse sin tomar arma alguna. Los mató la guerra. A nuestros hermanos los mato el terrorismo.
Al poder de policía lo ejerce cada país de acuerdo a sus normas. Un juez argentino castigaría a un reo -de cualquier nacionalidad  que fuera- si le comprobara el delito de bigamia.
En el Iran un juez consideraría que eso no es delito, que ese reo es inocente y podría casarse varias veces más todavía si se le diera la gana. Las normas cambian de un país a otro, de un tiempo a otro, y está bien que así sea para contemplar necesidades, criterios, circunstancias de cada medio.
Hay quienes propician la creación de una policía internacional, de tribunales internacionales. Puede ser.
Tito Livio enseña que las funciones elementales de los estados son hacer la guerra, hacer caminos y hacer justicia.
Si un Estado renunciara a hacer justicia estaría declarando su incapacidad o su renuncia a su función elemental de estado soberano. Declinar de hacer justicia equivale a aceptar que la nación se ha diluido y que renuncia a la mínima forma de soberanía. Es muy posible que suceda, pero mientras tanto cada país está obligado a asumir las funciones que le competen. Cuando renuncie a su competencia -si se diera el caso de que llegáramos a eso- seguramente delegaría la justicia en cuerpos especiales, internacionales, no precisamente en la justicia ordinaria de una nación cualquiera.
A lo largo de los siglos XIX y XX ha predominado el concepto de que cada país tiene derecho a ser una nación soberana, a constituir su propio estado. No siempre fue así.
El imperio romano abarcó bajo su poder a naciones diversas y les impuso su ley. También el “Tahuantisuyo”, sus poderes llegaron hasta donde las técnicas de que disponían -milicia, comunicaciones, administración- se lo permitieron.
Las técnicas actuales facilitarían que un sólo centro de poder se extendiera sobre todo el globo. Entonces, querámoslo o no, es posible que se unifiquen los conceptos de justicia y su administración práctica. Pero esa hora no ha llegado aún.
Dice el ilustre jurista Hans Kelsen ("Teoría General del Derecho y del Estado") que un Estado es en definitiva un Ordenamiento Jurídico: "El Estado es la comunidad creada por un orden jurídico nacional. El Estado como persona jurídica es la personificación de dicha comunidad o el orden jurídico nacional que la constituye". Si ello es así, la conclusión inevitable es que conocer el Ordenamiento Jurídico es conocer al Estado, y que desconocer el Ordenamiento Jurídico es en definitiva desconocer al Estado al que se dice e intenta representar.-
El Cuarto Mandamiento nos impone: “Honrarás a tus Padres”. Honrar a los padres implica honrar, acatar, venerar a lo que ellos nos traen del pasado, a la “patria”, ya que patria es lo que recibimos de nuestros padres mediante la tradición. Nos hemos acostumbrado a unir las ideas de patria, país, nación, estado, pero es posible que en el futuro la patria deba subsistir prescindiendo de la soberanía de estados independientes. Puede ser. Cuando eso suceda podrá darse la unificación de los sistemas jurídicos. Mientras tanto lo que hace  la Presidente está de más si quiere investigar hechos que no son de su competencia.

DR. JORGE B. LOBO ARAGON