Los vínculos entre el atentado a la AMIA y la muerte de Carlitos Menem
HISTORIA CONFIDENCIAL
Hace
exactamente 18 años, un agente de inteligencia llamado Mario Aguilar
Rizzi comenzaba a redactar una carta dirigida al entonces ministro del
Interior del menemismo, Carlos Corach.
Allí, el espía advertía que había en marcha un posible atentado contra Carlos Menem Junior. “Está relacionado indirectamente con el tema AMIA (…) Es un mensaje al Presidente”, advirtió Aguilar entonces.
La
misiva fue enviada de manera “certificada” y con aviso de retorno Nº
8804. A pesar de ello, nadie le dio importancia y, un mes más tarde, el
15 de marzo de 1995, el hijo de Menem moría al caer en su helicóptero a
la altura del Km 211,5 de la Ruta 9. Días después, el propio Corach
admitiría ante el juez Carlos Villafuerte Ruzo haber recibido la carta
de Aguilar antes de que ese hecho ocurriera.
No
era el único aviso: el 5 de noviembre de 1996 Cesar Luis Pineda, amigo
de Carlitos, reveló en el mismo juzgado que el hijo del Presidente era
hostigado a través de su teléfono celular. Dice el expediente:
“(…)
Que cuando se enteró del accidente, él le avisó solamente a Ramón
Hernández. Que su número de Movicom es el 4133366. Que dos o tres meses
antes del accidente Menem (h) recibía llamados en los que no hablaban”.
Al
testimonio de Pineda, se suma el de Yolanda Guzmán, militante histórica
del menemismo bonaerense, quien declaró el 3 de septiembre de 1998 en
la misma causa judicial y reveló que Menem Junior le había confiado que
temía que intentaran matarlo.
En
esos mismos días, se hicieron públicos otros varios testimonios de
personas que afirmaban que Carlitos les había comentado que tenía miedo y
que estaba amenazado por una “mafia”.
Dice la propia Zulema Yoma al respecto:
“Junior
estaba bastante incómodo con varias personas. Incluso en varias
oportunidades yo di el nombre y pedí que se investigue a un tal coronel
Correa, de la SIDE.
Carlitos
me había dicho: ‘Mamá, estuve con el coronel Correa en la Casa de
Gobierno y le pedí que intervenga los teléfonos, que vea quién me está
molestando porque siento que me están controlando y hay algo raro...’
Como yo no lo conozco al señor Correa, pregunté al amigo de Carlitos que
estaba a su lado, Lucho Pineda, que estaban siempre juntos... le digo:
‘Lucho, ¿vos te acordás de eso?’ Y me dice: Sí, exactamente, fue el
coronel Correa a la Casa de Gobierno; Carlitos le dio los teléfonos para
que intervenga...”.
El
mismo Correa, a la hora de declarar en la causa —el 29 de setiembre de
1997—aseguró que “Menem hijo lo citó por un problema que tenía con su
teléfono particular y que luego de averiguaciones realizadas (le
recomendó que) la mejor solución era cambiar el número, pero Menem no
quiso porque le ocasionaría problemas de comunicación por su agenda
personal de sus allegados, por lo que le sugirió hacer denuncia
judicial, obteniendo como respuesta de Menem (h) que lo pensaría”.
¿Quién y por qué amenazaría al hijo del Presidente de la Nación? ¿Quién se atrevería a tanto?
Zulema
suele advertir que la muerte de su hijo fue planificada en el marco de
un “tercer atentado”, como continuidad de lo ocurrido en la Embajada de
Israel y la AMIA.
No
es la única que lo cree: varios ex funcionarios menemistas
entrevistados por quien escribe estas líneas en el marco del libro AMIA, la gran mentira oficial, aseguraron que la muerte de Junior fue un “ajuste de cuentas” por parte de Siria por pactos no cumplidos por Carlos Menem.
Es
una historia que se remonta a 1988, cuando este último se entrevistó en
secreto con el ex dictador Haffez Al Assad a efectos de conseguir
dinero contante y sonante para su campaña presidencial.
El mandatario sirio le dio a Menem varios millones de dólares, pero pidió a cambio un par de favores que este jamás cumplió. “Una
de las cosas que pidió Al Assad fue que la Argentina le proveyera un
reactor nuclear a su país”, admitió a este cronista Oscar Spinosa Melo,
uno de los que estuvo en esa comitiva. El dato fue confirmado luego por el ex ministro de Economía Domingo Cavallo.
Menem
nunca se hizo cargo de su parte y fue entonces cuando llegó lo
impensado: los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. El mensaje
hacia su persona fue evidente y el propio ex mandatario dijo una frase
que quedaría en la historia: “Esto me lo hicieron a mí”.
Luego,
llegaría una segunda frase reveladora por parte de Menem: “Les pido
perdón”. ¿Fue un mensaje a los ejecutores de los atentados o a la
sociedad? Nunca se sabrá.
Lo
cierto es que pocos meses después de lo sucedido en la AMIA, llegaría
la muerte de su propio hijo. “Fue un accidente”, se adelantó en decir en
entonces mandatario riojano, aún cuando no se habían hecho los
peritajes correspondientes para saber qué había ocurrido.
Recién
en 1999, a días de dejar la presidencia de la Nación, Menem admitió en
el living de la célebre Susana Giménez que a su hijo en realidad lo
habían matado. “Había balas en el fuselaje del helicóptero”, reveló
entonces.
¿Por
qué el ex Presidente esperó tanto tiempo para revelar algo tan atroz?
¿Fue acaso porque temía que también fuera asesinada Zulemita Menem?
A
esta altura no quedan dudas acerca de que Carlitos fue asesinado. Dos
reveladores peritajes lo testifican, amén de los 14 testigos que fueron
asesinados en diferentes circunstancias. Todos ellos denunciaron poco
antes que lo de Junior no había sido un accidente.
Los tres golpes árabes
¿Fue
la muerte del hijo de Menem uno de los tres mensajes que suelen dar los
árabes a quienes quieren aleccionar? ¿Fue acaso el tercer golpe luego
de los atentados a la Embajada y la AMIA?
Quien lo respondió el jueves 18 de septiembre de 2003, fue el periodista Jorge Lanata en su programa de televisión “¿Por qué?”.
“Un
secreto debe formar parte de tu sangre, dicen los árabes, convencidos
de que el hombre no puede saltar fuera de su sombra. La venganza se come
fría, y tiene para la mafia árabe una lógica ancestral. Deben pegarse
tres golpes alrededor de la víctima, cada uno más cerca de ella. La
embajada de Israel, la AMIA, el asesinato de Junior fueron cada uno de
esos tres mensajes. La víctima que los comprendió, y sobrevivió para
llegar a un acuerdo, fue Carlos Menem”, aseguró Lanata sin medias
tintas.
En
el mismo programa, el periodista aseguró que existió una red de
operaciones e influencias que “desvió la atención sobre Irán y volvió a
ocultar la pista siria, la pista de los tres golpes.
Lanata
recordó entonces que en noviembre de 1994, después de dos años de
ruptura de relaciones diplomáticas, Menem comenzó a recomponer su
relación con Siria y viajó a Damasco, donde nombró nuevamente a un
embajador argentino.
Pero al poco tiempo volvería a romperse el idilio. Fue entonces cuando el tercer golpe, le pegó más cerca.
“Escribí cien veces sobre la AMIA y siempre escribí lo mismo. Siempre
dije que esta historia daba asco”, recordó el periodista.
Luego
dijo lo que nadie quería escuchar: “Hay espesas cortinas de humo. Nunca
hubo una Traffic. Nunca hubo un conductor suicida. Las pruebas fueron
plantadas. La embajada y la AMIA fueron atentados antisemitas, pero no
tuvieron vinculación con el conflicto de Medio Oriente. O por lo menos
no tuvieron el vínculo oficial, el dedo acusador que Israel, EEUU y
Argentina trata de darle a Irán”.
Finalmente,
Lanata se preguntó por qué habían ocurrido esos hechos: “¿Fue una
maniobra de lavado de dinero que no se llegó a concretar? ¿Fue por las
promesas del misil Cóndor y los reactores nucleares, que al final
terminaron en Egipto por presión de EEUU? ¿Fue porque nunca quisieron
devolver los favores que los árabes hicieron, poniendo plata para la
campaña del 89?”.
Las
preguntas que se hace el periodista no están lejos de la verdad. La
propia Cristina Kirchner supo impulsar durante los años 90 la
políticamente incorrecta “pista siria”, en días en los que le tocó
presidir la comisión parlamentaria que investigaba los atentados en
Buenos Aires.
La
hoy mandataria juraba en esos días que la “pista iraní” era falsa y
recién en 2003 comenzó a adherir a esa línea de investigación. Fue
después de un viaje que hizo a Estados Unidos junto a su marido,
recientemente electo Presidente de la Nación.
Luego,
llegaría un reservado encuentro con Zulema Yoma y el apoyo a las
palabras de esta última: “La muerte de Carlitos Menem fue el tercer
atentado”.