Por Tcnl. José Javier de la Cuesta Avila (LMGSM 1 y CMN 73).
Sorprende a la ciudadanía el político que trata temas que no están en la
necesidad, requerimiento o vivencia de la sociedad, ya sea para eludir
lo importante o para evitar su consideración por conveniencia
circunstancial, lo que es un desgaste a evitar.
La política es un accionar permanente y constante que, desarrollado
dentro de la sociedad, esta vinculado con su existencia y su futuro. La
Constitución y las leyes determinan su ámbito y alcance para lograr una
racional acción que encuadré, dentro de la lógica de las
circunstancias, los hechos y actividades que se materializan. El
objetivo de hacer, impone la necesidad de llegar y, para ello, se tiene
que actuar, conforme el ambiente, adaptándose a las realidades, pero sin
dejar de tener en vista los supuestos los futuros. La habilidad de
estar y actuar oportunamente, constituye los tiempos de la política, es
decir el accionar oportuno dentro de los procesos vigentes.
Cuando las personas que actúan en política solo viven en la
coyuntura, serán aceptados como dirigentes, pero, cuando ellos, en su
accionar, tienen en cuenta que el corto plazo es solo un momento que
conduce hacia el mañana, alcanzan la talla de estadistas. La
complejidad, la interrelación y las velocidades que caracterizan al
mundo del presente, imponen que el político individual este reemplazado
por el grupo orgánico, que acumula en el mismo, no tan solo las
capacidades para entender y atender las variadas cuestiones, sino la
habilidad de interrelacionar lo aparentemente sustantivo como la
complejidad de sus efectos resulta.
La política es evolución no revolución, ya que el "cuerpo
social", como elemento físico, necesita de "tiempos" para su adaptación a
las variables que impone el avanzar y requiere para hacerlo, seguridad
en sus actos, lo que configura la existencia de un "estado de derecho".
Cuando la aceleración lleva a la "revolución", significa que ha fallado
el sistema o que la situación social ha quedado desfazada de la realidad
ambiental y ello, lógicamente, lleva a la "explosión" que pese a que
puede ser controlada, la mas de las veces, queda fuera de control y
produce daños de dimensión inconmensurable. La historia muestra que
cuando se producen acciones tipo reactivas, ello se debe a que "Falto
contención y soluciones pequeñas a pequeños problemas antes que se
armase el problemón irresoluble" (1), ya que "las huelgas, los piquetes
y las protestas de cualquier signo o sector, cuando suceden, ponen en
evidencia que un canal institucional anterior no supo encontrar las
soluciones adecuadas demandadas y entonces debió abrirse paso como pudo
la queja inorgánica, siempre incomoda y mas difícil de manejar" (!)
El político, en su rol de dirigente, es quien mas debe respetar
la institucionalidad, donde se encuentra actos, momentos y resultados a
materializar durante los desarrollos, ya que, su vigencia y
cumplimiento, es el que asegura en forma singular y plural la
transparencia en lo actuado. Una argucia es plantear temas que no tienen
vigencia o acción inmediata, pero que tiene aparente peso decisorio, de
manera tal de desviar la atención general y llevar a no atender aquello
que realmente esta en acción, con lo que se logra sus fines sin que se
perciban ellos como resultados.
Las comunidades organizadas, como es el caso de las naciones,
tienen sus mecanismos acordados para el accionar político, no tan solo
en su aspecto social, sino en su desempeño circunstancial cuando se
alcanza el poder como gobernantes. Cuando el político, en su papel de
gobernante, viola, modifica o cambia las "reglas de juego", con una
finalidad propia determinada, no tan solo esta enturbiando la relación,
sino que esta creando antecedentes que en el mañana pueden ser ejercidos
contra el mismo..
La tarea de gobernar no es fácil ni simple, ya que requiere acción
dentro de lo estructurado y aportes a los nuevos problemas y desafíos.
El gobernante es, por lo tanto, el fiel de la realidad política de una
sociedad y su actividad es el mejor manifiesto de la claridad con que se
emplea lo publico en beneficio a lo privado. Cuando las personas
accionar por si y eluden, postergan u olvidan a sus "representantes"
significa que ellos han dejado de serlo y, consecuentemente, se rompe la
vinculación con los representados.
Es posible, cuando no probable, que el deformado sistema
de representación que se observa en algunos países, donde se juega sobre
el fraccionamiento ideológico y no sobre los agrupamientos zonales, sea
un factor para el equivoco uso de los tiempos en la política ya que los
momentos de requerimiento son diferentes y, consecuentemente,
diferenciales. (2).
Notas: (1) Diario LA NACIÓN 1111-2012 (El medio es el mensaje" por Pablo Sirven)
(2) Recordemos que en Argentina, el sistema
de representación fijado por la CNA art1 es federal o sea fraccionado
por provincias, pero, los desarrollos evolutivos lo han modificado
centralizándolo ideológicamente.
