jueves, 14 de febrero de 2013

"NOS ESTAN ENROSCADO LA VIVORA"



Integrante de la LIGA FEDERAL  NACIONAL





¡Nos están enroscando la víbora!

Se puede vivir sin el FMI, y hasta sin el BM y el BIRD, pero no se puede vivir aislados y fuera del contexto de las naciones; Argentina vive en la “burbuja” de creer que se puede vivir de y con lo nuestro, y esto es inimaginable, y además muy poco recomendable.  Los costos globales del “aislacionismo internacional argentino” dejarán muy profundas huellas en el futuro nacional, pero para tapar la presente realidad el Gobierno cristikirchnerista desvía el eje de la atención y ahora todos solamente discutimos el Tratado de entendimiento argento-iraní.

Nadie discute ya que estar fuera del contexto de las naciones es caerse del mundo, y por lo tanto apartarse del siglo, pues el sistema financiero mundial no ofrecerá más préstamos, no sólo al Estado nacional o a las provincias, sino que condena a las propias empresas radicadas en el país, sean o no argentinas. El aislacionismo, entonces, no será por las altísimas tasas de interés que nos cobran –más del triple que a Uruguay, Paraguay y hasta Bolivia- y que vedan lograr mejores finanzas públicas y privadas, sino que entramos en la categoría de nación inexistente, lo que en muy corto tiempo nos arrastrará a la categoría de país “inviable”, cayéndonos literalmente del mundo global, por lo cual, no es que elegiremos “vivir con y de lo nuestro”, sino que estaremos obligados a vivir en esas circunstancias y a comercializar con aquellos otros países que se encuentren en las mismas condiciones de inviabilidad e inexistencia para el concierto de las naciones.
Quien cuestione la ideología de los organismos o la de sus funcionarios, que son en definitiva quienes marcan las diversas implementaciones, o sea aquellas que rigieron sus comienzos, como las que lo hicieron durante las últimas décadas, ahora muy esmeriladas y criticadas internacionalmente como consecuencia de la crisis de los estallidos de las burbujas estadounidenses y europeas, no se equivocarán, pero estos –los organismos internacionales de crédito y fomento-  siguen siendo, y muy en especial el FMI, el “contralor del mundo, su inspector, y el auditor de todo país miembro, guste o no, y  si no se es miembro no se existe”. Se superó la etapa de la mitad del siglo XX, etapa en la que Argentina y muchos otras naciones se negaron a integrarse a estos organismos financieros mundiales, recién creados y tras los acuerdos de Yalta, acuerdos que además crearon organismos políticos como Naciones Unidas y posteriormente la Organización de Estados Americanos.
Aquellos tiempos difieren de los actuales, es más difieren de los de los 70 del siglo XX, época en la que Argentina ya estaba integrando dichos organismos –FMI, BM, BIRD, etc.-, pues el mundo ya de aquellas épocas comenzaba una etapa de integración regional y caminaba hacia la globalización económica y de las comunicaciones, etapa global que implicaba económicamente subsumirse al poderío de la economía de la potencia imperial dominante, aunque por ese entonces aún no en soledad pues la Unión Soviética mantenía, aunque por pocos años más, una importante presencia. A partir de la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS, el “Imperio” se transformó durante casi dos décadas en la única y omnipresente potencia económica, financiera, política y militar del mundo. Es en este contexto donde el FMI adquiere su rol indiscutido de “contralor, inspector y auditor” global, con políticas equivocadas o no. Es verdaderamente cierto que una enorme cantidad de aquellas políticas arrastraron a enorme cantidad de países y naciones a situaciones calamitosas que terminaron con una proporción mundial muy significativa de pobres, hambreados y excluidos, así, como que una importante cantidad de sus “pronósticos” fueron erróneos, equivocados y hasta adolecieron de no saber anticiparse a las crisis mundiales, regionales y de países.
Así llegamos, los argentinos a aceptar imposiciones de modelos y planes, que a través de los cipayos internos nos condujeron a las crisis de 1989 y 2001, y el mundo asistió a la falta de previsión de la enorme crisis financiera desatada entre 2007 y 2008, y el FMI y sus funcionarios debieron ser rescatados de las más severas y ciertas acusaciones por aquellas naciones que “dominaron y dominan su directorio” –las más poderosas del mundo-, obligaron a juntar una gigantesca e impensada masa de recursos financieros para respaldarlas y para que pudiera continuar con sus funciones, pero –no nos engañemos- no sólo no perdió poder, sino que por el contrario, este organismo adquirió aún mucho más poder del que tenía previamente a la crisis, y es más, “le pusieron un látigo en las manos”, látigo que se usa para domesticar a aquellas naciones o países que por culpa de sus cipayos y corruptos de adentro permiten que sus economías y sus finanzas se vean vapuleadas por la realidad. El ejemplo de las “mentiras de Grecia, respecto de su economía y su deuda” es un muy claro y concreto ejemplo del poder actualmente renovado del FMI.
Quien por ideologismos infantiles, o por necedad e incapacidad, no quiera ver este proceso o se resista a verlo caminará en la penumbra más absoluta perdiendo el rumbo de la historia y del siglo, y termina por caerse del mundo globalizado. Es por esto que la actitud infantil y cargada de ideologismos ahistóricos del gobierno cristikirchnerista de enfrentar al organismo por la intervención en las estadísticas nacionales, estadísticas que por su manipulación estúpida e irracional, privaron al país de datos confiables, tanto para evaluar su situación respecto del crecimiento, como de los estándares socioeconómicos reales sobre los que planificar el camino a seguir, para salir de la situación de exclusión y pobreza de infinidad de compatriotas. La sanción, una “moción de censura” aplicada por el FMI contra nuestro país, por los falsos indicadores económicos oficiales, es el primer caso en la historia de la institución financiera mundial, aplicada a nación alguna y puede servir y oficiar de “antecedente de una expulsión” del mencionado organismo.
El gobierno cristinista fue extensa y claramente advertido por una infinidad de economistas, diplomáticos y académicos argentinos y extranjeros de que a partir de la intervención del INDEC, en enero de 2007, nos exponíamos a que se nos colocare el cartel de “nación imprevisible y nulamente creíble”, y por lo tanto se nos ralease del concierto de países a quienes las finanzas mundiales consideraban premiables con inversiones, inversiones que tras la crisis internacional de 2008 se desparramaron por el mundo creíble a tasas nunca vistas del 1 al 4% anual, tasas que beneficiaron a naciones del subcontinente que aprovechándolas renegociaron sus deudas públicas, rebajando a un tercio las tasas que venían pagando hasta ese entonces. Uruguay es el claro ejemplo de esta situación. La falsedad de las estadísticas, iniciada en enero de 2007, es exclusiva responsabilidad del actual gobierno, pues es la sucesión de los anteriores de Cristina y de Néstor y nada ha modificado desde aquel entonces, no sólo que no lo modificó, sino que engaño al pueblo y a quienes él mismo contrató para realizar análisis y estudios que permitieran volver a la normalidad –Universidades nacionales (5)- a quienes nunca se les tomó en cuenta las recomendaciones y los análisis efectuados.
¿Cuál fue la respuesta del Gobierno a las críticas y las desconfianzas internas y externas? ¿Cómo reaccionó desde un primer momento la Casa Rosada? Con enojos rotundos, llamados seudo epopéyicos a la soberanía, críticas por los errores del organismo y de sus funcionarios, agresiones infantiles no sólo aquí, en nuestro país vía las redes sociales, sino haciendo uso de micrófonos en reuniones internacionales como la Asamblea de las Naciones Unidas por parte de la Presidente, y de sus aplaudidores monigotes. Fue la actitud de siempre, la de mirar al mundo y a la realidad a través del “espejo retrovisor” y atrasando en la historia y para consumo interno, mientras que el Ministro Hernán Lorenzino aceptó internacionalmente que “apuran un nuevo índice”, ¿verdad o nuevo engaño? ¿Otra mentira más, como ya lo hiciere el actual vicepresidente siendo Ministro de Economía cuando prometió pagarle al Club de París? ¿Cree el cristinismo, y la Presidente que con mentiras, ocultamientos, incumplimientos y falsedades podrá evitar castigos mayores?
El permanente accionar del Gobierno Cristina, falaz y basado en un “discurso-relato” que poco y nada tienen que ver con la realidad, nos ha llevado a enfrentar la condena –por suerte en revisión- del Juez Thomas Griesa, y ahora la moción de censura de parte del FMI,  una y otra puede conducir al país a tener que enfrentar gravísimos juicios por parte de los tenedores de bonos que se ajustan por inflación y por el aumento del PBI, pues de ser declaradas las estadísticas como falsas en la revisión de setiembre 2013 por parte del organismo, como por una condena por parte de la Cámara del Segundo Circuito de Nueva York, aquellos tenedores –no los mal llamados “fondos buitres” sino- de bonos renegociados a través de los canjes de 2005 y 2010 con seguridad iniciarán querellas contra nuestro Estado por el delito de haber defraudado económicamente a éstos al pagárseles cifras notoriamente inferiores a las que debieron cobrar durante estos últimos seis años. Así veremos nuevamente incrementarse la deuda externa y/o interna hoy ya en cerca de US$ 240 mil millones, hasta llegar a cifras imposibles de ser pagadas por el país y más con las condiciones macroeconómicas adoptadas por la administración cristikirchnerista.
El gobierno Cristina Fernández, luego de un año negro y aciago como el pasado 2012, enfrenta un año electoral nada fácil, y es por este motivo que viendo que ni la supercosecha y menos aún la reactivación de nuestro socio y vecino Brasil, le alcanzarán para poder enfrentar la realidad cruda de un gasto interno en franco crecimiento, una emisión monetaria totalmente descontrolada –llevamos casi 80% de aumento del circulante desde 2001 a la fecha-, un déficit de la balanza de combustibles, y una desastrosa política –o impolítica- energética y una inflación que pretende ser tapada por parches y curitas del estilo del “congelamiento de precios por 60 días” y su coequiper la falta de difusión de precios y ofertas en los diarios de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, todo ello acompañado de una abierta traición a sus “socios sindicales de la CGT Balcarce”, a quienes se les negó hasta el premio consuelo de un aumento realista –ya no digamos justo o equitativo- del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias sobre los sueldos alimentarios de los trabajadores, y ahora se les pretende imponer, para completar la traición al pueblo argentino, una paritaria obrera con “topes salariales del 17%” que no llegan a cubrir ni siquiera el 30% de la inflación pasada sumada a la que se espera para 2013.
Como el 22F se acerca irremediablemente, y los tardíos y falaces anuncios presidenciales y ministeriales respecto de la modernización, o siquiera de la puesta a punto mínimo del sistema ferroviario interurbano y metropolitano, no alcanzan para ocultar las broncas y los genuinos reclamos populares por la tragedia anunciada de la que se cumplirá el primer aniversario, es que el Gobierno CFK viene ensayando distintos globos distractivos. Primero fue la expropiación inconstitucional de la sede palermitana de la Sociedad Rural Argentina, que apelación mediante aún no ha podido cumplir, luego fue la recepción de la Fragata embargada por incompetencia y tozudez del propio gobierno, como si se tratare del recibimiento de un cuerpo militar que llegare de combatir y apabullar a un imaginario enemigo externo –para esta razón “los fondos buitres y los caranchos de adentro” (denominación utilizada para catalogar a nuestros jubilados que reclaman con justicia las deudas que este gobierno “nacional & popular” no ha querido cancelar)-. Más acá en el tiempo el papelón internacional de nuestro Canciller Timerman en Gran Bretaña, negándose a reunirse con los “ciudadanos ingleses ocupantes o habitantes del suelo argentino de las Islas Malvinas”, otorgándoles una entidad que aquellos no tienen y permitiéndole al Canciller británico el “logro” de no tener que iniciar las tratativas por la devolución del territorio nacional malvinense.
Para completar este “enroscamiento de la víbora del cristikirchnerismo” Cristina Fernández, junto a Timerman, Filmus, Pichetto y los Fernández del senado nacional utilizaron el sufrimiento y la tragedia de los familiares de las 85 víctimas fatales de la AMIA para generar en el pueblo un nuevo acto distractivo, al que infantilmente se han plegado casi la totalidad de los opositores y la enorme mayoría de la prensa que se dice no oficialista y hasta opositora al Gobierno ciristikirchnerista. El Tratado de Entendimiento no es otra cosa que una maniobra truculenta y verdaderamente hipócrita de utilización de los derechos humanos para ocultar del pueblo la realidad cruda y concreta de la crisis socio-político-económica que estamos viviendo, y cuyas verdaderas consecuencias están a la vuelta de la esquina. Argentina se aísla totalmente del concierto de las naciones, no sólo por su infantil enfrentamiento con el FMI, sino por su alineamiento ahistórico con un régimen fundamentalista y totalitario como el régimen teocrático de Irán, régimen que es un verdadero paria hasta para el mundo musulmán, al que enfrenta y al que combate como lo viene realizando respecto de las naciones árabes que salen de regímenes totalitarios e intentan consolidar sistemas democráticos, con falencias y en medio de crisis propias de éstos cambios.
Entrar en el juego del Gobierno Cristina, es defeccionar de las realidades verdaderamente importantes que nos tienen que inquietar: sacar a nuestros hermanos de la exclusión, el hambre y la indigencia; generar trabajo genuino y digno para todos nuestros connacionales, lograr la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, mediante iniciar la senda del crecimiento con desarrollo sustentable y asentados en una educación y salud de excelencia y universalizada, con progresos en la ciencia y la tecnología que nos vuelva verdaderamente independientes y soberanos, todo ello excluyendo enfrentamientos internos, descalificaciones de quienes piensan diferente y sin intentar imponer un pensamiento único, es hora de unión, diálogo y concordia, de lo otro ya hemos tenido demasiado. ¡No nos enganchemos en esta permanente acción distractiva que nos impone el cristikirchnerismo y que sólo nos conducirá al enfrentamiento entre hermanos y al aislamiento internacional más completo!

Buenos Aires, 14 de Febrero de 2013.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL
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