Integrante de la LIGA FEDERAL NACIONAL
¡Nos
están enroscando la víbora!
Se puede vivir sin el
FMI, y hasta sin el BM y el BIRD, pero no se puede vivir aislados y fuera del
contexto de las naciones; Argentina vive en la “burbuja” de creer que se puede vivir de y con lo nuestro, y esto
es inimaginable, y además muy poco recomendable. Los costos globales del “aislacionismo internacional argentino” dejarán muy profundas
huellas en el futuro nacional, pero para tapar la presente realidad el Gobierno
cristikirchnerista desvía el eje de la atención y ahora todos solamente
discutimos el Tratado de entendimiento argento-iraní.
Nadie discute ya que estar fuera del
contexto de las naciones es caerse del mundo, y por lo tanto apartarse del
siglo, pues el sistema financiero mundial no ofrecerá más préstamos, no sólo al
Estado nacional o a las provincias, sino que condena a las propias empresas
radicadas en el país, sean o no argentinas. El aislacionismo, entonces, no será
por las altísimas tasas de interés que nos cobran –más del triple que a
Uruguay, Paraguay y hasta Bolivia- y que vedan lograr mejores finanzas públicas
y privadas, sino que entramos en la categoría de nación inexistente, lo que en
muy corto tiempo nos arrastrará a la categoría de país “inviable”, cayéndonos literalmente del mundo global, por lo cual,
no es que elegiremos “vivir con y de lo
nuestro”, sino que estaremos obligados a vivir en esas circunstancias y a
comercializar con aquellos otros países que se encuentren en las mismas
condiciones de inviabilidad e inexistencia para el concierto de las naciones.
Quien cuestione la ideología de los
organismos o la de sus funcionarios, que son en definitiva quienes marcan las
diversas implementaciones, o sea aquellas que rigieron sus comienzos, como las
que lo hicieron durante las últimas décadas, ahora muy esmeriladas y criticadas
internacionalmente como consecuencia de la crisis de los estallidos de las
burbujas estadounidenses y europeas, no se equivocarán, pero estos –los
organismos internacionales de crédito y fomento- siguen siendo, y muy en especial el FMI, el “contralor del mundo, su inspector, y el
auditor de todo país miembro, guste o no, y
si no se es miembro no se existe”. Se superó la etapa de la mitad
del siglo XX, etapa en la
que Argentina y muchos otras naciones se negaron a integrarse
a estos organismos financieros mundiales, recién creados y tras los acuerdos de
Yalta, acuerdos que además crearon organismos políticos como Naciones Unidas y
posteriormente la Organización de Estados Americanos.
Aquellos tiempos difieren de los
actuales, es más difieren de los de los 70 del siglo XX, época en la que Argentina ya
estaba integrando dichos organismos –FMI, BM, BIRD, etc.-, pues el mundo ya de
aquellas épocas comenzaba una etapa de integración regional y caminaba hacia la
globalización económica y de las comunicaciones, etapa global que implicaba
económicamente subsumirse al poderío de la economía de la potencia imperial
dominante, aunque por ese entonces aún no en soledad pues la Unión Soviética
mantenía, aunque por pocos años más, una importante presencia. A partir de la
caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS, el “Imperio” se transformó durante casi dos décadas en la única y
omnipresente potencia económica, financiera, política y militar del mundo. Es
en este contexto donde el FMI adquiere su rol indiscutido de “contralor, inspector y auditor” global,
con políticas equivocadas o no. Es verdaderamente cierto que una enorme
cantidad de aquellas políticas arrastraron a enorme cantidad de países y
naciones a situaciones calamitosas que terminaron con una proporción mundial
muy significativa de pobres, hambreados y excluidos, así, como que una
importante cantidad de sus “pronósticos” fueron
erróneos, equivocados y hasta adolecieron de no saber anticiparse a las crisis
mundiales, regionales y de países.
Así llegamos, los argentinos a aceptar
imposiciones de modelos y planes, que a través de los cipayos internos nos
condujeron a las crisis de 1989 y 2001, y el mundo asistió a la falta de
previsión de la enorme crisis financiera desatada entre 2007 y 2008, y el FMI y
sus funcionarios debieron ser rescatados de las más severas y ciertas
acusaciones por aquellas naciones que “dominaron
y dominan su directorio” –las más poderosas del mundo-, obligaron a juntar
una gigantesca e impensada masa de recursos financieros para respaldarlas y
para que pudiera continuar con sus funciones, pero –no nos engañemos- no sólo
no perdió poder, sino que por el contrario, este organismo adquirió aún mucho
más poder del que tenía previamente a la crisis, y es más, “le pusieron un látigo en las manos”, látigo que se usa para
domesticar a aquellas naciones o países que por culpa de sus cipayos y
corruptos de adentro permiten que sus economías y sus finanzas se vean
vapuleadas por la
realidad. El ejemplo de las “mentiras de Grecia, respecto de su economía y su deuda” es un muy
claro y concreto ejemplo del poder actualmente renovado del FMI.
Quien por ideologismos infantiles, o
por necedad e incapacidad, no quiera ver este proceso o se resista a verlo
caminará en la penumbra más absoluta perdiendo el rumbo de la historia y del
siglo, y termina por caerse del mundo globalizado. Es por esto que la actitud
infantil y cargada de ideologismos ahistóricos del gobierno cristikirchnerista
de enfrentar al organismo por la intervención en las estadísticas nacionales,
estadísticas que por su manipulación estúpida e irracional, privaron al país de
datos confiables, tanto para evaluar su situación respecto del crecimiento,
como de los estándares socioeconómicos reales sobre los que planificar el
camino a seguir, para salir de la situación de exclusión y pobreza de infinidad
de compatriotas. La sanción, una “moción
de censura” aplicada por el FMI contra nuestro país, por los falsos
indicadores económicos oficiales, es el primer caso en la historia de la
institución financiera mundial, aplicada a nación alguna y puede servir y oficiar
de “antecedente de una expulsión” del
mencionado organismo.
El gobierno cristinista fue extensa y
claramente advertido por una infinidad de economistas, diplomáticos y
académicos argentinos y extranjeros de que a partir de la intervención del
INDEC, en enero de 2007, nos exponíamos a que se nos colocare el cartel de “nación imprevisible y nulamente creíble”,
y por lo tanto se nos ralease del concierto de países a quienes las finanzas
mundiales consideraban premiables con inversiones, inversiones que tras la
crisis internacional de 2008 se desparramaron por el mundo creíble a tasas
nunca vistas del 1 al 4% anual, tasas que beneficiaron a naciones del
subcontinente que aprovechándolas renegociaron sus deudas públicas, rebajando a
un tercio las tasas que venían pagando hasta ese entonces. Uruguay es el claro
ejemplo de esta situación. La falsedad de las estadísticas, iniciada en enero
de 2007, es exclusiva responsabilidad del actual gobierno, pues es la sucesión
de los anteriores de Cristina y de Néstor y nada ha modificado desde aquel
entonces, no sólo que no lo modificó, sino que engaño al pueblo y a quienes él
mismo contrató para realizar análisis y estudios que permitieran volver a la
normalidad –Universidades nacionales (5)- a quienes nunca se les tomó en cuenta
las recomendaciones y los análisis efectuados.
¿Cuál fue la respuesta del Gobierno a
las críticas y las desconfianzas internas y externas? ¿Cómo reaccionó desde un
primer momento la Casa
Rosada? Con enojos rotundos, llamados seudo epopéyicos a la
soberanía, críticas por los errores del organismo y de sus funcionarios,
agresiones infantiles no sólo aquí, en nuestro país vía las redes sociales,
sino haciendo uso de micrófonos en reuniones internacionales como la Asamblea
de las Naciones Unidas por parte de la Presidente, y de sus aplaudidores
monigotes. Fue la actitud de siempre, la de mirar al mundo y a la realidad a
través del “espejo retrovisor” y
atrasando en la historia y para consumo interno, mientras que el Ministro
Hernán Lorenzino aceptó internacionalmente que “apuran un nuevo índice”, ¿verdad o nuevo engaño? ¿Otra mentira
más, como ya lo hiciere el actual vicepresidente siendo Ministro de Economía
cuando prometió pagarle al Club de París? ¿Cree el cristinismo, y la Presidente
que con mentiras, ocultamientos, incumplimientos y falsedades podrá evitar
castigos mayores?
El permanente accionar del Gobierno
Cristina, falaz y basado en un “discurso-relato”
que poco y nada tienen que ver con la realidad, nos ha llevado a enfrentar la
condena –por suerte en revisión- del Juez Thomas Griesa, y ahora la moción de
censura de parte del FMI, una y otra
puede conducir al país a tener que enfrentar gravísimos juicios por parte de
los tenedores de bonos que se ajustan por inflación y por el aumento del PBI,
pues de ser declaradas las estadísticas como falsas en la revisión de setiembre
2013 por parte del organismo, como por una condena por parte de la Cámara del
Segundo Circuito de Nueva York, aquellos tenedores –no los mal llamados “fondos buitres” sino- de bonos
renegociados a través de los canjes de 2005 y 2010 con seguridad iniciarán
querellas contra nuestro Estado por el delito de haber defraudado
económicamente a éstos al pagárseles cifras notoriamente inferiores a las que
debieron cobrar durante estos últimos seis años. Así veremos nuevamente
incrementarse la deuda externa y/o interna hoy ya en cerca de US$ 240 mil
millones, hasta llegar a cifras imposibles de ser pagadas por el país y más con
las condiciones macroeconómicas adoptadas por la administración
cristikirchnerista.
El gobierno Cristina Fernández, luego
de un año negro y aciago como el pasado 2012, enfrenta un año electoral nada
fácil, y es por este motivo que viendo que ni la supercosecha y menos aún la
reactivación de nuestro socio y vecino Brasil, le alcanzarán para poder
enfrentar la realidad cruda de un gasto interno en franco crecimiento, una
emisión monetaria totalmente descontrolada –llevamos casi 80% de aumento del
circulante desde 2001 a
la fecha-, un déficit de la balanza de combustibles, y una desastrosa política
–o impolítica- energética y una inflación que pretende ser tapada por parches y
curitas del estilo del “congelamiento de
precios por 60 días” y su coequiper la falta de difusión de precios y
ofertas en los diarios de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, todo ello
acompañado de una abierta traición a sus “socios
sindicales de la CGT
Balcarce”, a quienes se les negó hasta el premio consuelo
de un aumento realista –ya no digamos justo o equitativo- del mínimo no
imponible del Impuesto a las Ganancias sobre los sueldos alimentarios de los
trabajadores, y ahora se les pretende imponer, para completar la traición al
pueblo argentino, una paritaria obrera con “topes
salariales del 17%” que no llegan a cubrir ni siquiera el 30% de la
inflación pasada sumada a la que se espera para 2013.
Como el 22F se acerca
irremediablemente, y los tardíos y falaces anuncios presidenciales y
ministeriales respecto de la modernización, o siquiera de la puesta a punto
mínimo del sistema ferroviario interurbano y metropolitano, no alcanzan para
ocultar las broncas y los genuinos reclamos populares por la tragedia anunciada
de la que se cumplirá el primer aniversario, es que el Gobierno CFK viene
ensayando distintos globos distractivos. Primero fue la expropiación
inconstitucional de la sede palermitana de la Sociedad Rural
Argentina, que apelación mediante aún no ha podido cumplir,
luego fue la recepción de la Fragata embargada por incompetencia y tozudez del
propio gobierno, como si se tratare del recibimiento de un cuerpo militar que
llegare de combatir y apabullar a un imaginario enemigo externo –para esta
razón “los fondos buitres y los caranchos
de adentro” (denominación utilizada para catalogar a nuestros jubilados que
reclaman con justicia las deudas que este gobierno “nacional & popular” no ha querido cancelar)-. Más acá en el
tiempo el papelón internacional de nuestro Canciller Timerman en Gran Bretaña,
negándose a reunirse con los “ciudadanos
ingleses ocupantes o habitantes del suelo argentino de las Islas Malvinas”,
otorgándoles una entidad que aquellos no tienen y permitiéndole al Canciller
británico el “logro” de no tener que
iniciar las tratativas por la devolución del territorio nacional malvinense.
Para completar este “enroscamiento de la víbora del
cristikirchnerismo” Cristina Fernández, junto a Timerman, Filmus, Pichetto
y los Fernández del senado nacional utilizaron el sufrimiento y la tragedia de
los familiares de las 85 víctimas fatales de la AMIA para generar en el pueblo
un nuevo acto distractivo, al que infantilmente se han plegado casi la
totalidad de los opositores y la enorme mayoría de la prensa que se dice no
oficialista y hasta opositora al Gobierno ciristikirchnerista. El Tratado de
Entendimiento no es otra cosa que una maniobra truculenta y verdaderamente
hipócrita de utilización de los derechos humanos para ocultar del pueblo la
realidad cruda y concreta de la crisis socio-político-económica que estamos
viviendo, y cuyas verdaderas consecuencias están a la vuelta de la esquina. Argentina
se aísla totalmente del concierto de las naciones, no sólo por su infantil
enfrentamiento con el FMI, sino por su alineamiento ahistórico con un régimen
fundamentalista y totalitario como el régimen teocrático de Irán, régimen que
es un verdadero paria hasta para el mundo musulmán, al que enfrenta y al que
combate como lo viene realizando respecto de las naciones árabes que salen de
regímenes totalitarios e intentan consolidar sistemas democráticos, con
falencias y en medio de crisis propias de éstos cambios.
Entrar en el juego del Gobierno
Cristina, es defeccionar de las realidades verdaderamente importantes que nos
tienen que inquietar: sacar a nuestros hermanos de la exclusión, el hambre y la
indigencia; generar trabajo genuino y digno para todos nuestros connacionales,
lograr la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, mediante iniciar la
senda del crecimiento con desarrollo sustentable y asentados en una educación y
salud de excelencia y universalizada, con progresos en la ciencia y la
tecnología que nos vuelva verdaderamente independientes y soberanos, todo ello
excluyendo enfrentamientos internos, descalificaciones de quienes piensan
diferente y sin intentar imponer un pensamiento único, es hora de unión,
diálogo y concordia, de lo otro ya hemos tenido demasiado. ¡No nos enganchemos
en esta permanente acción distractiva que nos impone el cristikirchnerismo y
que sólo nos conducirá al enfrentamiento entre hermanos y al aislamiento
internacional más completo!
Buenos
Aires, 14 de Febrero de 2013.
Arq. José M.
García Rozado
MPJIRucci –
LIGA FEDERAL –
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