
A la vista está, que nuestros "prestigiosos y opositores" medios resultan incapaces de hacer saber a todos y todas, como tratan a prisioneros de "GUERRA" en nuestra ex república Argentina, u olvidan de mucho. Por ahora se dispone de internet,.. a no ser ser que adopten posiciones similares a Corea. ¿Y si lo hacen?...¿que puede extrañarnos?,....el domingo se vota, seguimos siendo libres y "demócraticos"...andaaahhh
Acerca de la escapatoria de los oficiales del Ejército Argentino, Mayor Jorge Olivero y el Tte. Gustavo de Marchi.
En
medio de este clima
festivalero de elecciones y ensayos de elecciones, que como el de las
comparsas de antaño se preparaban cada uno con sus máscaras para el
carnaval, los candidatos oficialistas y “opositores” se pavonean
cómplices y complacientemente, en medio de un pueblo que se desangra y
una nación que se desintegra. Me pregunto y le pregunto a cada uno de
mis compatriotas, si los militares que han sido condenados a muerte por
haber guerreado contra la subversión apátrida o al hereje invasor
inglés en Malvinas ¿son dignos por haberse escapado de estos
verdaderos Campos de Concentración y Exterminio?
Una de dos: o son delincuentes de la más perversa calaña como los llama el Régimen de Ocupación bajo el rótulo de “Lesa Humanidad”,
queriendo desconocer que hubo una guerra convencional subversiva, que
habiendo comenzado en la selva tucumana se extendió por todo el país
desbordando las fuerzas de seguridad, por lo cual se firmaron los
decretos 261/75 de la Presidente Constitucional María Estela Martínez de
Perón y los decretos 2770, 71 y 72/75 de Luder como Presidente
Provisional.
Estos decretos ordenaban que se utilizaran a las fuerzas militares
que “sean necesarias a fin de aniquilar el accionar subversivo en todo el territorio Nacional”.
O son “Prisioneros de Guerra” de la Corona Británica, que financió “la guerra civil devastadora” e incitó la Guerra de Malvinas, como se exponen en mi denuncia penal por Traición a la Patria a la Presidente de la Nación, (http://www.malvinense.com.ar/ snacional/2012/1380.htm)
por nombrar como jefa de los derechos humanos a una ciudadana
británica, hija de un alto diplomático británico, en tres ministerios, Defensa, Seguridad e Interior. Esta inglesa actúa verdaderamente como comisaria política.
Ella
decide el destino de
nuestros militares imponiendo sus destinos y ascensos y a los
retirados que todavía están libres los doblega con la amenaza de
acusarlos de haber participado de algún delito en tiempo de la dictadura
militar.
Debemos considerar el escándalo que ha producido entre algunos compatriotas, la tipificación como
“Prisioneros de Guerra” a los detenidos que lucharon contra la
subversión en la citada denuncia, que por otra parte, ellos llaman
simplemente Presos Políticos. Pregonan que el mal que nos acoge es algo
solamente local, no queriendo reconocer y enfrentar al verdadero y
secular enemigo que viene desde el nacimiento mismo de nuestra patria,
como son los ingleses, verdaderos ideólogos y gestores de la
disgregación y desintegración nacional y territorial.
Acá no hay presos políticos. El último preso político en Argentina fue María Estela Martínez de Perón.
Esta
es la primera cuestión a desentrañar, si verdaderamente queremos
organizar una fuerza nacional que resista y se oponga al plan ya en
curso de desintegración de la
Nación Argentina.
Pues si hubo guerra, debe ser analizada y juzgada a la luz del Derecho de la Guerra, que son amparados en los Convenios de Ginebra, que fueron realizados para buscar el cierre de conflictos, y garantizar la pacificación necesaria luego de una guerra, y no por los Tratados de Derechos Humanos de Roma que no contemplan el conflicto armado, sino que buscan castigar a los
agentes del Estado que hayan cometido un abuso contra los ciudadanos, para que exista además, un efecto ejemplar que proteja al resto de la ciudadanía.
Lo
primero entonces es salir de la confusión y nombrar las cosas por su
nombre, pues nuestro ancestral enemigo, los británicos, como el
diá-bolo (el que divide en griego) son maestros en el arte de dividir y
enfrentar pueblos contra pueblos, mediante el engaño, sobornos y la
mentira.
Entonces, si estamos de acuerdo en que los que combatieron para defender la soberanía e integridad nacional son prisioneros de guerra, condenados a muerte, podemos dignificar su escape como acción valerosa para enfrentar el Régimen de ocupación.
No por nada el Gral. Milani, Jefe de Inteligencia del Ejército y apadrinado por Horacio Verbitsky
- tío carnal de la agente británica Natalia Federman -
fue el que en los últimos ocho años colaboró desde las propias filas
del Ejército en la humillación, denigración y
desintegración de las FFAA de la peor manera que se puede esperar de un
hombre de armas, como es el espionaje interno y la delación de sus
propios camaradas. Por otro lado, fue la misma CELS - Verbitsky
que descomprimió la humillación del Gobierno ante el inminente rechazo
del ascenso de Milani por parte del Senado, dejando en claro
quién maneja al gobierno y desde que institución.
Mire
por donde se mire la acción del gobierno y de la crítica insustancial,
tanto de la oposición como de los medios “independientes”, se ve la mano
británica, -el "Imperio Invisible".
Frente
a este dramático cuadro de situación en que nos encontramos los
argentinos, el silencio ante el digno y valeroso escape de los
militares argentinos de
los campos de concentración - campos financiados por los mismos británicos (ver discurso de la embajadora británica Shan Morgan del 4/12/08) -, nos hace cómplices del caos y la tibieza reinante.
Pero también, nobleza obliga, debemos dar testimonio de los prisioneros de guerra que
aceptan el martirio del escarnio y la humillación con gran resignación
cristiana, completando en sus cuerpos los padecimientos de Nuestro
Señor Jesucristo para la Redención de nuestra Nación.
"Esta lucha
no es contra los hombres de carne y hueso, sino contra las fuerzas
sobrehumanas y supremas del mal que dominan este mundo de tinieblas", como nos consolaba y alentaba un héroe de Malvinas desde su cautiverio, emulando a San Pablo (Ef. 6, 10-12), (1), del cual me reservo el nombre para no exponer a su familia al escarnio y persecución.
Ellos
saben que el conflicto va más a fondo. Se dirige contra un sinnúmero de
enemigos que
atacan incansablemente, enemigos no bien definidos y que conforman una
atmósfera que ellos mismos difunden a su alrededor, estando todos ellos
repletos de una maldad sustancial y mortal. No por nada el Beato Juan
Pablo II la estigmatizó como “Cultura de la Muerte”, ya que el Diá-bolo
es homicida desde el principio y padre de la mentira.
Por
eso, los prisioneros de guerra, al “buscar sus fuerzas en el Señor y
en su invencible poder” nos muestran la verdadera naturaleza de esta
guerra planetaria, ya que siendo su
origen de naturaleza teológica divide el teatro de operaciones entre
los descendientes de los dos linajes: el del Diá-bolos y el de la Mujer
vestida de Sol.
Esta es la lucha decisiva.
Imploramos
a la Virgen Santísima, que nos bautizó como Pueblo y como Nación a
orillas del Río Luján hace casi
cuatrocientos años, nos anime, conforte, proteja y guie a cumplir
nuestro destino de que la Argentina sea una Nación del Cielo y de la
Tierra.
___________________________ ___________________
(1)
Al ser esta carta redactada por San Pablo desde su
prisión en Roma, sintetiza austera y bellísimamente el plan de Dios
realizado en Jesucristo, poniendo de relieve la naturaleza del Enemigo,
aludiendo a las armas de las milicias romanas como símbolos de nuestra
lucha contra las fuerzas del Maligno. Es indispensable su lectura
completa, pues nos
refleja y trasmite el carácter de milicia cristiana de los que están
prisioneros, indispensable para salir del caos y la tibieza que envuelve
a los que estamos, por ahora, exiliados y casi derrotados en nuestra
propia Patria.
Víctor Eduardo Vital. (VGM) B.IM.5
San Luis- 5 de Agosto de
2013

