Video del robo a la casa de Massa. Fuente: Prensa Sergio Massa / TN.
Es significativo que Horacio Verbitsky escribiera en su columna
dominical que Sergio Massa no es inmune a la inseguridad reinante, de la
cual también fue víctima, pese a que cuenta con cámaras exteriores. Y
que encima ocultó el hecho para no parecer débil ante las votantes. Lo
cierto es que el prefecto detenido acudió enmascarado y con una pistola
22 provista de un silenciador, como si conociera que estaba vigilado, y
que entró cuando no había nadie, lo que abona la interpretación de que
se intentó fabricar un hecho de inseguridad para dejar mal parado a un
candidato que quiere terminar con la inseguridad. La terminal de ésta y
otras operaciones podría ser tanto la Secretaría de Inteligencia como la
SIDE paralela montada por el jefe del Ejército, General César Milani.
En medios de inteligencia se descartaría en este caso a la SI. Este
organismo viene de sufrir dos semanas atrás un ataque mortal cuando el
grupo Halcón de la bonaerense asesinó alevosamente al agente de la SI
Pedro Tomás Viale, llamado “El Lanchón”, lo que habría paralizado la
participación del organismo en muchos temas sensibles. Por otra parte,
el organismo de la calle 25 de Mayo fue acusado en Olivos porque
supuestamente no avisó que el tigrense se lanzaba para diputado.
Los sospechosos
Así es que los principales sospechosos por el hecho en la casa de
Massa son Berni y Milani. Tampoco hay que descartar a la inteligencia
policial de la provincia de Buenos Aires, actuando más allá del control
del gobernador Daniel Scioli. Es que el surgimiento de Massa como jefe
del neokirchnerismo, si se consolida, puede acelerar el fin de ciclo de
Verbitsky, Berni y Milani. Desde ya que causa escalofríos que un
enmascarado entre a la casa del primer candidato a diputado nacional que
enfrenta al gobierno, armado de una 22 con silenciador y ponga en
peligro a su familia. Todo indica que el robo no era la causa esencial,
sino dejar mal parado al candidato y también amedrentar a su familia en
momentos en que el oficialismo está perdiendo las elecciones en la
provincia de Buenos Aires. Esto le provocaría un daño irremediable no
sólo al proyecto reeleccionista sino también a la estabilidad del
gobierno. Las reservas del BCRA bajaron, a todo esto, a 37.000 millones
de dólares, y en septiembre hay que pagar 2.000 millones de dólares más
los Bonar. Seguramente en este proceso se perderán 2 ó 3.000 millones
más de reservas. Éstas son apenas el 6% del PBI, que es de 500.000
millones de dólares, quedando cada vez más el cristinismo a la
intemperie. Es decir, expuesto a una corrida bancaria y cambiaria que
hasta podría colocar en duda la continuidad del mandato presidencial
hasta el 10 de diciembre del 2015.
