Pilotos argentinos viajaron a las islas Malvinas desde Aeroclub Río Gallegos
02/11/201411:04
Sin
complicaciones fueron, tanto las tramitaciones como extranjeros para
viajar, como la travesía aérea ida y vuelta a las islas Malvinas. A
bordo de un avión Cessna 182, la concretaron tres pilotos de Coronel
Pringles y uno de Buenos Aires. Resaltan apoyo del Aeroclub local.
Alegría de los pilotos, de regreso de Malvinas, sacándose los trajes especiales.
REDES
En
un desafío personal, tres pilotos del Aeroclub de Coronel Pringles y
uno de Buenos Aires, regresaron ayer de las islas Malvinas adonde habían
viajado el jueves, desde el Aeroclub Río Gallegos, que les prestó toda
la logística y apoyo.
Sergio Comerio piloteó de
regreso el avión de Alberto Obejero, que también fue parte del pasaje,
junto a Roberto Cazes y Axel Vugdelija.
Comerio contó que
desde hace más de un año que vuelan hacia el sur y se les ocurrió que
sería una buena opción hacer el viaje a las islas Malvinas y así empezó
la organización y tratativas para concretarlo en estos días.
Fue una estadía en el archipiélago, “con excelente atención de todos
lados”, aseguran, incluyendo un argentino que ofició de guía por
diferentes lugares: “Lo pasamos bárbaro”.
Obejero contó el
itinerario, que partió del Aeroclub de Coronel Pringles, con invitación
de este Aeroclub que hizo de base y hasta donde tuvieron más de ocho
horas de vuelo.
A Malvinas en tanto, adonde partieron el
jueves, fueron de ida 2 horas 40 minutos, y de regreso, casi cuatro
horas, la mayoría del tiempo sobre el mar, “sin opción”.
Por
eso fue fundamental el apoyo de la Marina, Base Aeronaval Espora, que
les dio una balsa de supervivencia, con una clase de tres horas y los
equipos antiexposición, ante la posibilidad de caída al agua y entrar en
shok.
Afortunadamente la hazaña aérea, en una aeronave
Cessna 182, con un motor algo más grande de lo convencional, de 280
caballos de potencia, fue sin sobresaltos.
Detallaron que la
velocidad crucero es de 130 nudos y dadas las características de la zona
con 50 nudos en contra o a favor, a la ida fue entre 150 y 180 nudos y
de regreso, arrancando con 85 nudos y promediando los 110 hasta el
final.
Extranjeros. Obejero contó que los
trámites son fáciles, “desde el respeto y la cordialidad”, la
comunicación empezó vía correo electrónico en inglés, “te hacen llenar
una forma, muy sencillo, 0 burocracia”.
“Se aterriza en la
Base Militar, los funcionarios de Aduana te piden pasaporte, y recién
podés ir a Puerto Argentino, Stanley para ellos, cero complicaciones”.
No obstante la sensación de ser extranjeros en suelo argentino, Cazes
contó que la emoción es tan grande como particular “cada uno la vive a
su manera”.
Escuetos en sus expresiones tras la conmovedora
experiencia, los aviadores se mostraron especialmente preocupados por
resaltar el apoyo que tuvieron del Aeroclub Río Gallegos, con un
servicio que fue fundamental para concretar esta experiencia.
Vugdelija también contó su experiencia. El más joven del grupo, el
último en subirse a la travesía y el primero en divisar las islas: “El
Rodrigo de Triana” bromearon, por el marinero español de finales del
siglo XV, acompañante de Cristóbal Colón en su primer viaje del
descubrimiento de América. Contó que “Alberto (Obejero) las había visto
antes y no había dicho nada por miedo a equivocarse”, así que fue él
quien dio el grito de tierra.
Su incorporación al grupo
resultó producto de una complicación de último momento. El joven aseguró
que es una experiencia para repetir, “en un avión más grande por ahí,
pero si, la repetiría”, confesó.
