viernes, 4 de enero de 2013

COMPRA INDECENTE Y ESCANDALOSA

OPINIÓN:

En mis opiniones publicadas en diarios nacionales y en algunos de mi provincia – Tucumán -, manifesté que sin que trascienda a la opinión pública, sin que los organismos especializados en la materia le den la difusión debida, se  tenía entre manos un proyecto de ley.
La norma contempla la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación. Adefesio presentado por 51 diputados argentinos después que la corte suprema resolviera que no son punibles los abortos por violación, dando lugar como se anticipaba a este mamarracho impresentable y vergonzoso a través de  la sanción y promulgación de la ley vigente.
Se  exige la intromisión del Estado en el derecho a procrear y a determinar libremente el número de hijos propio de las familias y permite - incluso a Organismos Estatales encargados de velar por la salud -, atentar impunemente contra la vida, como una forma de “neocolonialismo biológico” de raigambre hitleriana y totalitaria que amenaza la vida del sector más desprotegido de la sociedad, del mas desamparado, del más débil.
La ley, se muestra como un inocuo programa para fomentar la responsabilidad en la procreación, e intrínsecamente se trata de uno de los procedimientos con los que el mundo desarrollado pretende, para afianzar su dominio, limitar la vida en los países pobres.
Con esa denominación, se disfraza un plan para generalizar, propagar y difundir métodos para eludir la concepción. Como si el embarazo, la maternidad, fuera una terrible enfermedad de la que hubiera que defender a una sociedad incauta.
Entre las medidas contraceptivas se mencionas las “píldoras post coitales”, exclusivamente abortivas, pero sugestivamente de ocultos efectos. Se induce al adolescente a aplicar métodos a espalda de sus padres.
Para vestir con algún decoro el propósito de lograr la aceptación de evitar el embarazo, el medio adoptado es el de cambiar las pautas morales y culturales de los argentinos. En nombre de la libertad se presiona para modificar las conductas, imponiendo subrepticiamente una mentalidad anticonceptiva motivando actitudes individuales, familiares y comunitarias favorables a la aspiración de las conductas propuestas. Un masivo lavado de cerebros, con propósitos explícitos, que tratará de orientar la sexualidad hacia el placer, el jolgorio, la diversión, a cualquier cosa, menos a su fin natural de procrear hijos como Dios manda.
Como un cafisho o proxeneta de los bajos fondos, la ley propone enseñar y estimular el uso de preservativos.
 No me equivoque. Con el título de “millones para comprar preservativos”.
El ministerio de Salud de la Nación autorizó la compra de más de 80 millones de preservativos y 17 millones de pomos de gel lubricante por un total de 39 millones de pesos, según se publicó en el Boletín Oficial de la Nación.
En total, de acuerdo a la decisión administrativa 1412, el Gobierno licitó una masiva compra de profilácticos en la que resultaron adjudicadas tres empresas. La más beneficiada fue la firma Kopelko SA, fabricante de Tulipán, que embolsó $ 15.792.019,20 por 33.120.000 preservativos y 6.662.400 de geles.
Segunda se ubicó, Laflance SA, que comercializa la marca Camaleón, con 25.920.000 de condones y 5.400.000 de lubricantes, cotizados en $ 12.393.000. En tercer lugar quedó Buhl SA, casa matriz de los Prime, con $ 11.202.688,80 por 23.339.520 de preservativos 5.100.000 pomos de gel.
En total, el Gobierno gastó $ 39.387.708 en adquirir 82.379.520 preservativos y 17.162.000 geles íntimos para que el ministerio de Salud los distribuya en todo el país.
En marzo de 2012, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, había intimado a las fábricas de preservativos a incrementar su producción entre 3 y 3,5 millones más de unidades al mes para abastecer las licitaciones públicas y no tener que salir a comprar al exterior.
En aquella oportunidad, Moreno cerró el encuentro con una de sus frases típicas: “Cómo se coge, en la Argentina, ¿eh?”, lanzó.
Desde el punto de vista estrictamente jurídico, basta observar que para la moral católica todo medio que se aparte del orden natural en cuanto a la relación de los sexos es intrínsecamente malo y, como este programa ofrece servicios médicos gratuitos y también provisión gratuita de anticonceptivos, resultaría que se ésta forzando al contribuyente católico al sostenimiento de un sistema que repugna a su moral en forma absoluta.
Sería como si a un ciudadano Judío o Mahometano se lo obligara a sostener una dieta obligatoria con base de cerdo. Las afirmaciones francamente opuestas a la religión van más allá de todo precedente en la Legislación Argentina. Esto parece hecho para otros. Para factorías y poblaciones de esclavos, no para nuestro pueblo.
Se  debe instar e impugnar el rechazo de esta  compra nociva que afecta a los fundamentos de la Nación y su obligación de asumir la defensa de la vida, de la familia, de los derechos del hombre, de las libertades tradicionales.
Se debe invocar la religión, la moral, las costumbres, el simple sentido común y la decencia. Y también podemos invocar la actitud asumida por la Argentina en dos magnas conferencias organizadas por la O.N.U. en Egipto y en la China.
Sería un espectáculo desdoroso que aparezcamos violando en el orden Internacional los mismos principios que postulamos para el orden mundial. Sobre todo cuando ellos se fundan en la observancia de la ley natural.-
DIOS NUESTRO SEÑOR SE COMPADEZCA DE LA ARGENTINA
                                                                                                                                                                                                                      
DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN
Jorgeloboaragon@hotmail.com
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