Integrante de la LIGA FEDERAL NACIONAL
José M. García Rozado
Oportunismo
y “alzamiento”, el modelo cristinista.
El
aprovechamiento político que siempre lleva a cabo el régimen
cristikirchnerista, CFK ordena siempre a sus obsecuentes y aplaudidores
ejecutar aquello que “ella” querría
realizar; el oficialismo siempre tiene apuro, que nada tiene que ver con la “pluralidad” de voces sino con sus
necesidades políticas urgentes. El oportunismo y el “alzamiento” se han unido, así como la imbricación entre poder
político y delito es parte del “modelo”.
Cristina culpa al peronismo y se resiste a aceptar que la democracia tiene tres
poderes, pero el peronismo siempre supera sus propios cataclismos.
Siguiendo el criterio maniqueo
del juez Eugenio Zaffaroni, adicto confeso del cristikirchnerismo, los fallos
de los jueces siempre pueden considerarse “alzamientos”
ya sea respecto de otros fallos judiciales, o respecto del poder legislativo,
incluso del poder ejecutivo, y entonces Julio Alak y Sabatella también utilizan el término para
advertir a la justicia y basándose en éste concepto maniqueo exigir el per
saltum aunque no exista “gravedad
institucional” alguna que lo justifique, o lo que es más grave aún,
solicitarlo hasta cuando el fallo judicial los beneficia. Y todo debido a la
permanente “urgencia” que detenta el
cristikirchnerismo para obtener los resultados que éste considera necesarios,
pretendiendo achicar los tiempos adaptándolos a sus berretines políticos; es
cierto, que la CSJN tiene en definitiva la última palabra y que la “sentencia definitiva” se refiere al
pronunciamiento de los supremos, tal como se establece en la Ley madre, nuestra
Constitución Nacional.
Pero Cristina Fernández no
acepta los tiempos judiciales, como tampoco los constitucionales –motivo que la
ha llevado a errores garrafales como la confiscación de bienes, la fijación
arbitraria de fechas “claves” como el
7D, la negación de los pagos a los fondos buitres, etc.- en su apuro por
obtener aquellos berretines que la terminan convirtiendo en una chiquilina mal
criada; y así el oficialismo tiene apuros que nada tienen que ver con las “necesidades serias”, o la “pluralidad” de voces, por el contrario
dichos apuros tienen sus raíces en sus propias necesidades políticas urgentes.
La apropiación de los dineros de las AFJP para utilizarlos en beneficio
clientelar propio arrebatándoles los ahorros a los jubilados nacionales; o la de Aerolíneas
Argentinas y Austral para poder mostrar en un momento crítico
de su popularidad una medida seudo populista y nacionalista que le lleva
costado al erario público –al pueblo argentino todo- más de US$ 3,5 mil
millones mientras las acciones de las compañías siguen en poder del grupo
español al no haberse terminado el proceso expropiatorio, como hubiere
correspondido.
De igual manera podemos ver la
apropiación de YPF, o el apuro por la Ley de Medios, o la confiscación del
predio de La Rural de Palermo, todo ello en medio de un desmadre socioeconómico
de características descomunales –un motivo esencial, aunque no único de los
saqueos, el vandalismo y el robo de alimentos durante los últimos días de
diciembre 2012-, acompañado de una espiralización de la inflación, la fuga del
dólar paralelo superando la barrera de los $ 7,07 de ayer, o los exabruptos “sediciosos” apañados desde el máximo
nivel del Gobierno de Hebe de Bonafini, la Madre de Plaza de Mayo,
corresponsable directa de los delitos cometidos por Meldorec y Schocklender por
los que debiera estar procesada y detenida, contra el máximo tribunal y sus
integrantes en el día de ayer, tanto como los “muy poco felices dichos” de la propia Cristina –o
Boudou “no vamos a hacer concesiones con
los acreedores como sí los hizo la alianza”, o kicillof “El juego de los buitre no es entrar al
canje, sino apostar a la quiebra del país”- cuando ante el embargo de la Fragata Libertad
les espetara a los fondos buitres y al mismo Juez Thomas Griesa “jamás vamos a pagarles a los fondos buitres,
no les vamos a pagar un solo peso. Que se queden con la fragata que nosotros
tenemos la libertad”, obteniendo el peor fallo de parte del juez
neoyorquino que siempre había venido fallando a favor del Gobierno argentino.
Suerte que la Cámara yankee decidió revisar el fallo de Griesa, de lo contrario
argentina hoy estaría en cesación de pagos o hubiera tenido que pagarle a esos
fondos el 100% de la deuda, casi US$ 12 mil millones.
El régimen cristikirchnerista
abuso asimismo del oportunismo y el “alzamiento”
cuando defenestró a la justicia –en este caso tucumana- por el caso Marita Verón
donde su socio José Alperovich (un tránsfuga del radicalismo) ha moldeado al
igual que CFK lo hiciere con el nacional, a su gusto y piacere la provincia, en
ambos como en muchos otros estados provinciales la imbricación entre poder
político y delito –zonas liberadas, desmanes de Hinchadas Unidas, narcotráfico,
secuestros, tratas de personas, prostitución de menores, etc.- no es algo nuevo
durante estos últimos 9 años, y el tratamiento en extraodinarias de la Ley de
Trata que la propia
Cristina había cajoneado en diputados, fue otra decisión de
apuro y oportunista para corregir un error, error que implicó en gran medida el
fallo de la Corte tucumana y la arremetida de “ella” contra toda la justicia, enancándose en un fallo en donde la
sociedad vio una gran impunidad.
Que la renovación de la CSJN
fue una de las decisiones de Néstor con mayor reconocimiento, es una realidad,
como lo es, también, que el régimen siempre exhibió ese acto como una de sus gemas más brillantes; lo
mismo sucedió con el tema de los Derechos Humanos y la cooptación de las
organizaciones defensoras como Abuelas, Madres e Hijos, aunque “el asado de la ESMA” que llevaron a cabo
Alak, pero fundamentalmente Julián Álvarez, su segundo y joven de La Cámpora,
agrupación a la que el ministro le dio un amplio espacio a cambio de una fuerte
consolidación en su puesto. Habría sido él el que organizó todo, ¿el culpable?
Culpable, al menos, de poner al desnudo una realidad que muchos no quieren ver:
el uso político que los K hicieron y hacen de los Derechos Humanos. Aquello que
antes era un muestrario interminable de orgullo, hoy es presentado por los
voceros cristinistas como algo lejano, extraño y, muchas veces, enemigo. “No los elegimos para que nos fallen así”
comentaba Zaninni en un claro sincericidio; estas transformaciones son otro
indicio del tipo de “democracia tutelada”,
por denominarla de modo amable, pues realmente es una visión estalinista y
fascista de “tiranía o dictadura con
rasgos democráticos”, que el régimen K trata de imponer en la Argentina.
Un sistema en el que el PEN
tenga absoluta y total preeminencia, en los hechos, sobre el Legislativo y el
Judicial, cuya autonomía sea retórica pero en la práctica se someta a los
criterios, las urgencias y las directivas de la Presidente. Esta
pretensión de “democracia tutelada o
democradura” –dictadura con visos democráticos, o tiranía- lleva al régimen
a pedir la aplicación irresponsable e ilegal del per saltum, revelando la
incomprensión por incompetencia y soberbia profunda de cómo funciona el sistema
o, lo que es realmente grave y peligroso para la Patria, el cada vez más
evidente deseo de cambiarlo. Carlos Zaninni, en otro de sus últimos
sincericidios se explayó ante un atónito visitante explicando que “el objetivo primordial del Gobierno
Cristina es cambiar la matriz del poder en la Argentina”, y agregó: “para lograrlo, no importan los métodos que
debamos utilizar. Nuestra gestión sólo será juzgada por la Historia”. En
cada manifestación de la ira oficial, como en la de sus “comunicadores” –D’Elía, Bonafini, Alak, Abal Medina, Moreno,
Aníbal Fernández-, por los tropiezos legislativos o judiciales, o por los
sindicales, tanto como por los extranjeros mayoritariamente autogenerados se
termina escapando esa concepción de que todo aquello que se produce en contra
de sus deseos es cualquier cosa menos justicia o justa y provechosa para el
país.
Por eso, es que algunos jueces,
sindicalistas, gobernadores y hasta gobiernos extranjeros o empresas y
empresarios, antes elogiados hasta el almíbar, ahora han pasado a la categoría
de “personajes nefastos”, verdaderos “enemigos y traidores”, frente a
aquellas múltiples manifestaciones que
reclaman otra manera de abordar los problemas, el régimen cristikirchnerista
debería emprender dos caminos: el reconocimiento de estas señales como
indicadores de que hay rumbos y conductas que deben ser revisados, y formas y
estilos que deben ser replanteados –algo fuera de la visión con anteojeras
propia de Cristina Fernández-; o el empecinamiento y la permanente “fuga hacia adelante”, lo cual sólo lo
conducirá a ahondar la brecha entre el pueblo y el “relato-discurso epopéyico” oficialista. Lo virtuoso de la
democracia y el republicanismo plenos, radica en que los gobiernos cambian cada
4, 6 ú 8 años por decisión del pueblo, pero no que haya que esperar 4 años para
que un gobierno corrija sus errores, cuando se pueden hacer oír las expresiones
de los distintos sectores y se sabe escuchar esas voces en las instancias de
decisión y gestión de gobierno. La gestión en el comienzo del segundo mandato
de CFK está englobada en: un año con inflación cuasi descontrolada, inusitadas
protestas sociales y una muy fuerte caída de imagen positiva presidencial de
más del 30%, pasando de un 62,9% tras el 23-O a un muy escaso 30,6% del pasado
noviembre de 2012. ¡El error de
Cristina, Zaninni y Parrili es “creer que
sólo podía ganar”! La afición del régimen a los efectos teatrales convirtió
una simple medida en toda una catástrofe política. El pleito de poderes generó
una crisis de conducción.
Sectores del peronismo, debemos
reconocerlo, han sido los responsables de la desestabilización de Alfonsín en
los 80 y de De la Rúa en el 2001, pero nada tienen ni tuvieron que ver con los
saqueos productos del vandalismo generado por el propio cristikirchnerismo, al
que más tarde y para desazón del Gobierno Cristina se sumaron sectores
realmente marginales que robaron comida en Chaco y Tucumán. El gobierno K usa
la marginalidad social para dirimir las internas políticas, y en este accionar
CFK dice tener pruebas “nunca mostradas
al pueblo ni denunciadas a la justicia”
del accionar de sectores sindicales y políticos del peronismo, en el
discurso transmitido por cadena nacional luego de los 4/7 muertos de los
saqueos vandálicos, donde además y para terminar de “oscurecer” el panorama ratificó abiertamente la idea de que su
gobierno es “decididamente unipersonal”,
convalidando lo de un régimen de “democracia
tutelada, o democradura”. Este y no otro, es el sistema que calza, como
dedo en un guante, con la idea que tiene Cristina –y siempre tuvieron ambos
integrantes del matrimonio- sobre la división de poderes en un sistema
democrático; consecuente con dicha convicción, cargó nuevamente sobre la
justicia “para que condene a los autores
de los desmanes”, criticando de paso los fallos que fueron adversos a la estrategia política
de su Gobierno.
Pero el peronismo “comenzó a oler sangre”, y como siempre
realizara cuando esto sucediera empezaron movimientos, algunos tenues –Scioli,
ya confeso aspirante a sucederla en 2015, diferenciándose en las actitudes y
los dichos, negando la participación de los sectores sindicales- hablando de “continuidad con cambios…diálogo con todos
los sectores, acuerdo para gobernar con y para todos”, y otros más duros
–De la Sota que llevó a la CSJN las deudas de la Nación para con la provincia,
Moyano y la CGT Azopardo
que declaradamente enfrentan las políticas antiobreras del cristikirchnerismo,
como la inflación no reconocida, la Ley Antiterrorista,
el robo de los dineros de las Obras Sociales sindicales, la quita de las
asignaciones familiares o la imposición del impuesto a la Ganancia sobre los
sueldos, en conjunto con Luis Barrionuevo y la CGT Azul y Blanca-
decididamente enfrentados no sólo a las políticas K sino a la mismísima Presidente
y presagiándole durísimos tiempos al Gobierno durante este año electoral de
medio tiempo. De no ganar en octubre de 2013 para obtener los dos tercios de
ambas cámaras, y así acceder a la reforma constitucional y la re-reelección, el
cristikirchnerismo se enfrenta a un vuelco trágico como consecuencia de
capotarle el proyecto de la autosucesión, dejando en orfandad a esos sectores
claramente identificados con el cristikirchnerismo.
Cristina ha insistido hasta el
cansancio en considerarse “el sol del
universo político”, alrededor de quien gira todo, y ese todo depende de su
voluntad, un afán totalizador y autorreferencial que choca con durísimas dificultades a las
que, de alguna manera, por lo general muy burda y chabacana, infantil y plagado
de berretines, trata de vencer. Es tan cínica e hipócrita, sino mal informada
que llegó a decir que “en EEUU la
Justicia forma parte del sistema de gobierno” sugiriendo malsanamente que
ésta “siempre está en sintonía con lo que
el inquilino de la Casa
Blanca quiere”, o sea que es una Justicia subordinada a
las necesidades del poder político, como ocurre solamente en nuestra región en
algunos regímenes seudo democráticos –Chávez, Correa, Evo Morales- y en las
dictaduras de Asia y Medio Oriente. “Ella”
confunde deliberadamente Gobierno con Estado porque el cristikirchnerismo usó
siempre el aparato estatal como partido político, desde su Río Gallegos
inicial, por eso muchos dirigentes acuerdan con Jorge Yoma en que la agrupación
de funcionarios rentados de La Cámpora y de Unidos y Organizados dejarán de
existir una vez que Cristina deje el poder.
“El peronismo es, en su
lastimosa vertiente oportunista, una desnuda herramienta para acceder al poder”, explica José A. Caro
Figueroa, y Néstor primero y Cristina después se incorporaron a éste con
semejante bajo designio, pero como adolecen de todo otro aquello que hace al
peronismo, nunca lo quisieron y menos aún lo comprendieron, porque como aclara
aquel “Sin embargo, para muchos, es
–antes que nada-, un sentimiento que produce emociones y evoca mensajes de
justicia, democracia popular y dignificación. Según la liturgia tradicional,
pertenecer al peronismo reclama profesar las veinte Verdades, compartir
símbolos y recuerdos, idolatrar al líder, adherir a la lealtad como valor
superior, y desplegar acciones políticas que van desde el voto y los debates, a
la organización de la rebeldía, la participación, la solidaridad o la lucha”,
nada de lo cual nunca fue tenido en cuenta ni compartido por la pareja
patagónica. Es más ellos hicieron rn verdadero culto de la “traición” para con sus compañeros, y se sirvieron de las
necesidades de sus comprovincianos mediante la aplicación en beneficio propio
de la Ley 1050, con el que iniciaron su tenebrosa fortuna, realizada sobre el
sudor y la sangre de sus compañeros en Río Gallegos.
Ellos generaron el mito de la
lucha estudiantil primero y profesional luego dentro de la facción Montoneros,
que como bien aclara Figueroa “Tras su
fundación, el peronismo sufrió en los años 70 un cataclismo protagonizado por
los irregulares que empuñaron las armas; primero para forzar el retorno de Perón al poder y, luego, para sucederlo
contrariando sus mandatos A diferencia de lo sucedido durante el ciclo de la
Resistencia, el feroz terrorismo de los años 70 se planteó la toma simultánea
del poder del movimiento y del Estado. Por consiguiente, sus acciones armadas
se dirigieron tanto contra las fuerzas de seguridad y los gestores de la última
dictadura militar, como contra las fracciones que, permaneciendo leales a
Perón, resistían el copamiento. El asesinato de José Ignacio Rucci es, quizás,
la acción más representativa del delirio de quienes diciéndose peronistas,
mataban a peronistas para mejorar su posición negociadora frente a Perón”.
Este relato bastante certero de lo sucedido dentro del peronismo en la década
del 70 y previo al golpe propiciado y funcionalizado por aquellos sectores que
se decían peronistas –Montoneros, FAR, FAP y JTP- desmitifica el “relato-discurso epopéyico” implantado
desde el cristikirchnerismo y sus aliados las Abuelas y las Madres de Plaza de
Mayo y que como lo demuestra el pasado asado de la ESMA, sólo fue un vehículo
para montarse sobre los DDHH en beneficio de la concentración del poder y la
cooptación de las organizaciones progresistas.
“La reconstrucción y evaluación
de los acontecimientos posteriores a aquel cataclismo tropieza con las
dificultades propias del implacable paso del tiempo que distorsiona
acontecimientos y condena al olvido proclamas y hechos pasados”. J. A Caro Figueroa., poniendo cierta luz sobre los
acontecimientos y es muy cierto que como él señala “Como no podía ser de otra manera, aquel cataclismo ha dejado secuelas
profundas”, y muy bien apunta en concordancia con varios de mis escritos
previos que “la posición relevante que
los cultores del mesianismo setentista ostenta dentro del actual Gobierno, les
ha permitido reescribir la historia –algo de lo que CFK sabe bastante, y lo
utiliza permanentemente en su propio beneficio y para generar el “mito” de “él” como artífice y generador del cambio histórico de la Argentina
de éstos dos primeros siglos de vida independiente-, disimular su visceral antiperonismo apelando a la idolatría de Eva
Perón, y fundar el “cuarto peronismo” situando en su vértice a Cristina
Fernández de Kirchner a quien, por ahora, consideran fiel encarnación del
pensamiento, la palabra y la obra de Evita”, intentando imponer
maniqueamente la contraposición entre Perón y Eva Perón, cosa realmente
imposible de aceptar con sólo leer a nuestra Abanderada y primera peronista de
Perón, quien claramente lo deja expuesto: “quien
se crea Perón o pretenda suplantarlo, no solo no es peronista, sino que se
convierte en oligarca”. M. Eva D. de Perón.
Dentro del peronismo siempre
existieron dos vertientes, una que reivindicó el abrazo Perón-Balbín como
argumento pacificador, dialogante, con breves incrustaciones republicanas, y la
otra más sectaria, excluyente y mesiánica que no rehúye derivas totalitarias y
que recrea el odio y decidió construir una Patria excluyente (que ya no se dice
socialista ni peronista, como en los 70 pero que tampoco en su gran mayoría no
están tampoco de acuerdo con el presente gobierno); ésta fracción está mucho
más cerca del régimen actual, donde solo existe libertad para adular, consentir
y aplaudir. Son los “entristas y
traidores” catalogados descarnadamente por Perón aquel 1º de Mayo de 1974,
y expulsados de la Plaza de Mayo. “Pero
aquel cataclismo setentista sembró las prácticas peronistas modernas –menemismo- con frases y consignas que no condicen con
el espíritu fundacional. Me refiero, por ejemplo, a la consagración del 17 de
noviembre como “Día de la Militancia”. En realidad, más que a la fecha (que
recuerda legítimamente el primer regreso del General Perón a la Argentina tras
18 años de exilio) y a su significado, mi alusión crítica se centra en la
palabra “militancia””., porque como bien explica Caro Figueroa, ningún
peronista histórico –los del 45, los de la Resistencia, o los que defendieron a
Perón de las hordas montoneras el 20 de Junio de 1973 en Ezeiza- se reconocería
en esta palabra que evoca bandos, enfrentamientos, milicia, obediencia ciega,
victoria de unos argentinos contra otros argentinos.
Perón regresa a la Patria con
el afán de perdonar agravios recíprocos e infundados, a reconstruir espacios de
diálogo, autocrítica y convivencia, instalar la paz interior, y arrancar la semilla del árbol maldito del odio,
con aquel viejo apotegma aggiornado “para
un argentino, no puede haber nada mejor que otro argentino”, algo que el
cristikirchnerismo ni entiende ni acepta, porque implica reconocer y
reconocerse en la diversidad de pensamiento y de palabra, de acción y de
metodología, sólo nos debe unir la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la
Nación, y siempre dentro de la línea nacional que implica crear capital de
trabajo y saber recibir aquellos capitales extranjeros que llegan para servir a
la creación de empleos y el desarrollo tecnológico nacional, siempre al
servicio de la Patria.
Buenos Aires, 4 de Enero de 2013.
Arq.
José M. García Rozado
MPJIRucci
– LIGA FEDERAL –
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