viernes, 4 de enero de 2013

JOSE M. GARCIA ROZADO



Integrante de la LIGA FEDERAL  NACIONAL

                                                

José M. García Rozado
Oportunismo y “alzamiento”, el modelo cristinista.

El aprovechamiento político que siempre lleva a cabo el régimen cristikirchnerista, CFK ordena siempre a sus obsecuentes y aplaudidores ejecutar aquello que “ella” querría realizar; el oficialismo siempre tiene apuro, que nada tiene que ver con la “pluralidad” de voces sino con sus necesidades políticas urgentes. El oportunismo y el “alzamiento” se han unido, así como la imbricación entre poder político y delito es parte del “modelo”. Cristina culpa al peronismo y se resiste a aceptar que la democracia tiene tres poderes, pero el peronismo siempre supera sus propios cataclismos.

Siguiendo el criterio maniqueo del juez Eugenio Zaffaroni, adicto confeso del cristikirchnerismo, los fallos de los jueces siempre pueden considerarse “alzamientos” ya sea respecto de otros fallos judiciales, o respecto del poder legislativo, incluso del poder ejecutivo, y entonces Julio Alak  y Sabatella también utilizan el término para advertir a la justicia y basándose en éste concepto maniqueo exigir el per saltum aunque no exista “gravedad institucional” alguna que lo justifique, o lo que es más grave aún, solicitarlo hasta cuando el fallo judicial los beneficia. Y todo debido a la permanente “urgencia” que detenta el cristikirchnerismo para obtener los resultados que éste considera necesarios, pretendiendo achicar los tiempos adaptándolos a sus berretines políticos; es cierto, que la CSJN tiene en definitiva la última palabra y que la “sentencia definitiva” se refiere al pronunciamiento de los supremos, tal como se establece en la Ley madre, nuestra Constitución Nacional.
Pero Cristina Fernández no acepta los tiempos judiciales, como tampoco los constitucionales –motivo que la ha llevado a errores garrafales como la confiscación de bienes, la fijación arbitraria de fechas “claves” como el 7D, la negación de los pagos a los fondos buitres, etc.- en su apuro por obtener aquellos berretines que la terminan convirtiendo en una chiquilina mal criada; y así el oficialismo tiene apuros que nada tienen que ver con las “necesidades serias”, o la “pluralidad” de voces, por el contrario dichos apuros tienen sus raíces en sus propias necesidades políticas urgentes. La apropiación de los dineros de las AFJP para utilizarlos en beneficio clientelar propio arrebatándoles los ahorros a los jubilados nacionales; o la de Aerolíneas Argentinas y Austral para poder mostrar en un momento crítico de su popularidad una medida seudo populista y nacionalista que le lleva costado al erario público –al pueblo argentino todo- más de US$ 3,5 mil millones mientras las acciones de las compañías siguen en poder del grupo español al no haberse terminado el proceso expropiatorio, como hubiere correspondido.
De igual manera podemos ver la apropiación de YPF, o el apuro por la Ley de Medios, o la confiscación del predio de La Rural de Palermo, todo ello en medio de un desmadre socioeconómico de características descomunales –un motivo esencial, aunque no único de los saqueos, el vandalismo y el robo de alimentos durante los últimos días de diciembre 2012-, acompañado de una espiralización de la inflación, la fuga del dólar paralelo superando la barrera de los $ 7,07 de ayer, o los exabruptos “sediciosos” apañados desde el máximo nivel del Gobierno de Hebe de Bonafini, la Madre de Plaza de Mayo, corresponsable directa de los delitos cometidos por Meldorec y Schocklender por los que debiera estar procesada y detenida, contra el máximo tribunal y sus integrantes en el día de ayer, tanto como los “muy poco felices dichos” de la propia Cristina –o Boudou “no vamos a hacer concesiones con los acreedores como sí los hizo la alianza”, o kicillof “El juego de los buitre no es entrar al canje, sino apostar a la quiebra del país”- cuando ante el embargo de la Fragata Libertad les espetara a los fondos buitres y al mismo Juez Thomas Griesa “jamás vamos a pagarles a los fondos buitres, no les vamos a pagar un solo peso. Que se queden con la fragata que nosotros tenemos la libertad”, obteniendo el peor fallo de parte del juez neoyorquino que siempre había venido fallando a favor del Gobierno argentino. Suerte que la Cámara yankee decidió revisar el fallo de Griesa, de lo contrario argentina hoy estaría en cesación de pagos o hubiera tenido que pagarle a esos fondos el 100% de la deuda, casi US$ 12 mil millones.
El régimen cristikirchnerista abuso asimismo del oportunismo y el “alzamiento” cuando defenestró a la justicia –en este caso tucumana- por el caso Marita Verón donde su socio José Alperovich (un tránsfuga del radicalismo) ha moldeado al igual que CFK lo hiciere con el nacional, a su gusto y piacere la provincia, en ambos como en muchos otros estados provinciales la imbricación entre poder político y delito –zonas liberadas, desmanes de Hinchadas Unidas, narcotráfico, secuestros, tratas de personas, prostitución de menores, etc.- no es algo nuevo durante estos últimos 9 años, y el tratamiento en extraodinarias de la Ley de Trata que la propia Cristina había cajoneado en diputados, fue otra decisión de apuro y oportunista para corregir un error, error que implicó en gran medida el fallo de la Corte tucumana y la arremetida de “ella” contra toda la justicia, enancándose en un fallo en donde la sociedad vio una gran impunidad.
Que la renovación de la CSJN fue una de las decisiones de Néstor con mayor reconocimiento, es una realidad, como lo es, también, que el régimen siempre exhibió ese  acto como una de sus gemas más brillantes; lo mismo sucedió con el tema de los Derechos Humanos y la cooptación de las organizaciones defensoras como Abuelas, Madres e Hijos, aunque “el asado de la ESMA” que llevaron a cabo Alak, pero fundamentalmente Julián Álvarez, su segundo y joven de La Cámpora, agrupación a la que el ministro le dio un amplio espacio a cambio de una fuerte consolidación en su puesto. Habría sido él el que organizó todo, ¿el culpable? Culpable, al menos, de poner al desnudo una realidad que muchos no quieren ver: el uso político que los K hicieron y hacen de los Derechos Humanos. Aquello que antes era un muestrario interminable de orgullo, hoy es presentado por los voceros cristinistas como algo lejano, extraño y, muchas veces, enemigo. “No los elegimos para que nos fallen así” comentaba Zaninni en un claro sincericidio; estas transformaciones son otro indicio del tipo de “democracia tutelada”, por denominarla de modo amable, pues realmente es una visión estalinista y fascista de “tiranía o dictadura con rasgos democráticos”, que el régimen K trata de imponer en la Argentina.
Un sistema en el que el PEN tenga absoluta y total preeminencia, en los hechos, sobre el Legislativo y el Judicial, cuya autonomía sea retórica pero en la práctica se someta a los criterios, las urgencias y las directivas de la Presidente. Esta pretensión de “democracia tutelada o democradura” –dictadura con visos democráticos, o tiranía- lleva al régimen a pedir la aplicación irresponsable e ilegal del per saltum, revelando la incomprensión por incompetencia y soberbia profunda de cómo funciona el sistema o, lo que es realmente grave y peligroso para la Patria, el cada vez más evidente deseo de cambiarlo. Carlos Zaninni, en otro de sus últimos sincericidios se explayó ante un atónito visitante explicando que “el objetivo primordial del Gobierno Cristina es cambiar la matriz del poder en la Argentina”, y agregó: “para lograrlo, no importan los métodos que debamos utilizar. Nuestra gestión sólo será juzgada por la Historia”. En cada manifestación de la ira oficial, como en la de sus “comunicadores” –D’Elía, Bonafini, Alak, Abal Medina, Moreno, Aníbal Fernández-, por los tropiezos legislativos o judiciales, o por los sindicales, tanto como por los extranjeros mayoritariamente autogenerados se termina escapando esa concepción de que todo aquello que se produce en contra de sus deseos es cualquier cosa menos justicia o justa y provechosa para el país.
Por eso, es que algunos jueces, sindicalistas, gobernadores y hasta gobiernos extranjeros o empresas y empresarios, antes elogiados hasta el almíbar, ahora han pasado a la categoría de “personajes nefastos”, verdaderos “enemigos y traidores”, frente a aquellas múltiples manifestaciones  que reclaman otra manera de abordar los problemas, el régimen cristikirchnerista debería emprender dos caminos: el reconocimiento de estas señales como indicadores de que hay rumbos y conductas que deben ser revisados, y formas y estilos que deben ser replanteados –algo fuera de la visión con anteojeras propia de Cristina Fernández-; o el empecinamiento y la permanente “fuga hacia adelante”, lo cual sólo lo conducirá a ahondar la brecha entre el pueblo y el “relato-discurso epopéyico” oficialista. Lo virtuoso de la democracia y el republicanismo plenos, radica en que los gobiernos cambian cada 4, 6 ú 8 años por decisión del pueblo, pero no que haya que esperar 4 años para que un gobierno corrija sus errores, cuando se pueden hacer oír las expresiones de los distintos sectores y se sabe escuchar esas voces en las instancias de decisión y gestión de gobierno. La gestión en el comienzo del segundo mandato de CFK está englobada en: un año con inflación cuasi descontrolada, inusitadas protestas sociales y una muy fuerte caída de imagen positiva presidencial de más del 30%, pasando de un 62,9% tras el 23-O a un muy escaso 30,6% del pasado noviembre de 2012.  ¡El error de Cristina, Zaninni y Parrili es “creer que sólo podía ganar”! La afición del régimen a los efectos teatrales convirtió una simple medida en toda una catástrofe política. El pleito de poderes generó una crisis de conducción.
Sectores del peronismo, debemos reconocerlo, han sido los responsables de la desestabilización de Alfonsín en los 80 y de De la Rúa en el 2001, pero nada tienen ni tuvieron que ver con los saqueos productos del vandalismo generado por el propio cristikirchnerismo, al que más tarde y para desazón del Gobierno Cristina se sumaron sectores realmente marginales que robaron comida en Chaco y Tucumán. El gobierno K usa la marginalidad social para dirimir las internas políticas, y en este accionar CFK dice tener pruebas “nunca mostradas al pueblo ni denunciadas a la justicia”  del accionar de sectores sindicales y políticos del peronismo, en el discurso transmitido por cadena nacional luego de los 4/7 muertos de los saqueos vandálicos, donde además y para terminar de “oscurecer” el panorama ratificó abiertamente la idea de que su gobierno es “decididamente unipersonal”, convalidando lo de un régimen de “democracia tutelada, o democradura”. Este y no otro, es el sistema que calza, como dedo en un guante, con la idea que tiene Cristina –y siempre tuvieron ambos integrantes del matrimonio- sobre la división de poderes en un sistema democrático; consecuente con dicha convicción, cargó nuevamente sobre la justicia “para que condene a los autores de los desmanes”, criticando de paso los fallos  que fueron adversos a la estrategia política de su Gobierno.
Pero el peronismo “comenzó a oler sangre”, y como siempre realizara cuando esto sucediera empezaron movimientos, algunos tenues –Scioli, ya confeso aspirante a sucederla en 2015, diferenciándose en las actitudes y los dichos, negando la participación de los sectores sindicales- hablando de “continuidad con cambios…diálogo con todos los sectores, acuerdo para gobernar con y para todos”, y otros más duros –De la Sota que llevó a la CSJN las deudas de la Nación para con la provincia, Moyano y la CGT Azopardo que declaradamente enfrentan las políticas antiobreras del cristikirchnerismo, como la inflación no reconocida, la Ley Antiterrorista, el robo de los dineros de las Obras Sociales sindicales, la quita de las asignaciones familiares o la imposición del impuesto a la Ganancia sobre los sueldos, en conjunto con Luis Barrionuevo y la CGT Azul y Blanca- decididamente enfrentados no sólo a las políticas K sino a la mismísima Presidente y presagiándole durísimos tiempos al Gobierno durante este año electoral de medio tiempo. De no ganar en octubre de 2013 para obtener los dos tercios de ambas cámaras, y así acceder a la reforma constitucional y la re-reelección, el cristikirchnerismo se enfrenta a un vuelco trágico como consecuencia de capotarle el proyecto de la autosucesión, dejando en orfandad a esos sectores claramente identificados con el cristikirchnerismo.
Cristina ha insistido hasta el cansancio en considerarse “el sol del universo político”, alrededor de quien gira todo, y ese todo depende de su voluntad, un afán totalizador y autorreferencial  que choca con durísimas dificultades a las que, de alguna manera, por lo general muy burda y chabacana, infantil y plagado de berretines, trata de vencer. Es tan cínica e hipócrita, sino mal informada que llegó a decir que “en EEUU la Justicia forma parte del sistema de gobierno” sugiriendo malsanamente que ésta “siempre está en sintonía con lo que el inquilino de la Casa Blanca quiere”, o sea que es una Justicia subordinada a las necesidades del poder político, como ocurre solamente en nuestra región en algunos regímenes seudo democráticos –Chávez, Correa, Evo Morales- y en las dictaduras de Asia y Medio Oriente. “Ella” confunde deliberadamente Gobierno con Estado porque el cristikirchnerismo usó siempre el aparato estatal como partido político, desde su Río Gallegos inicial, por eso muchos dirigentes acuerdan con Jorge Yoma en que la agrupación de funcionarios rentados de La Cámpora y de Unidos y Organizados dejarán de existir una vez que Cristina deje el poder.
“El peronismo es, en su lastimosa vertiente oportunista, una desnuda herramienta para acceder al poder”, explica José A. Caro Figueroa, y Néstor primero y Cristina después se incorporaron a éste con semejante bajo designio, pero como adolecen de todo otro aquello que hace al peronismo, nunca lo quisieron y menos aún lo comprendieron, porque como aclara aquel “Sin embargo, para muchos, es –antes que nada-, un sentimiento que produce emociones y evoca mensajes de justicia, democracia popular y dignificación. Según la liturgia tradicional, pertenecer al peronismo reclama profesar las veinte Verdades, compartir símbolos y recuerdos, idolatrar al líder, adherir a la lealtad como valor superior, y desplegar acciones políticas que van desde el voto y los debates, a la organización de la rebeldía, la participación, la solidaridad o la lucha”, nada de lo cual nunca fue tenido en cuenta ni compartido por la pareja patagónica. Es más ellos hicieron rn verdadero culto de la “traición” para con sus compañeros, y se sirvieron de las necesidades de sus comprovincianos mediante la aplicación en beneficio propio de la Ley 1050, con el que iniciaron su tenebrosa fortuna, realizada sobre el sudor y la sangre de sus compañeros en Río Gallegos.
Ellos generaron el mito de la lucha estudiantil primero y profesional luego dentro de la facción Montoneros, que como bien aclara Figueroa “Tras su fundación, el peronismo sufrió en los años 70 un cataclismo protagonizado por los irregulares que empuñaron las armas; primero para forzar el retorno de  Perón al poder y, luego, para sucederlo contrariando sus mandatos  A diferencia  de lo sucedido durante el ciclo de la Resistencia, el feroz terrorismo de los años 70 se planteó la toma simultánea del poder del movimiento y del Estado. Por consiguiente, sus acciones armadas se dirigieron tanto contra las fuerzas de seguridad y los gestores de la última dictadura militar, como contra las fracciones que, permaneciendo leales a Perón, resistían el copamiento. El asesinato de José Ignacio Rucci es, quizás, la acción más representativa del delirio de quienes diciéndose peronistas, mataban a peronistas para mejorar su posición negociadora frente a Perón”. Este relato bastante certero de lo sucedido dentro del peronismo en la década del 70 y previo al golpe propiciado y funcionalizado por aquellos sectores que se decían peronistas –Montoneros, FAR, FAP y JTP- desmitifica el “relato-discurso epopéyico” implantado desde el cristikirchnerismo y sus aliados las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo y que como lo demuestra el pasado asado de la ESMA, sólo fue un vehículo para montarse sobre los DDHH en beneficio de la concentración del poder y la cooptación de las organizaciones progresistas.
“La reconstrucción y evaluación de los acontecimientos posteriores a aquel cataclismo tropieza con las dificultades propias del implacable paso del tiempo que distorsiona acontecimientos y condena al olvido proclamas y hechos pasados”. J. A Caro Figueroa., poniendo cierta luz sobre los acontecimientos y es muy cierto que como él señala “Como no podía ser de otra manera, aquel cataclismo ha dejado secuelas profundas”, y muy bien apunta en concordancia con varios de mis escritos previos que “la posición relevante que los cultores del mesianismo setentista ostenta dentro del actual Gobierno, les ha permitido reescribir la historia –algo de lo que CFK sabe bastante, y lo utiliza permanentemente en su propio beneficio y para generar el “mito” de “él” como artífice y generador del cambio histórico de la Argentina de éstos dos primeros siglos de vida independiente-, disimular su visceral antiperonismo apelando a la idolatría de Eva Perón, y fundar el “cuarto peronismo” situando en su vértice a Cristina Fernández de Kirchner a quien, por ahora, consideran fiel encarnación del pensamiento, la palabra y la obra de Evita”, intentando imponer maniqueamente la contraposición entre Perón y Eva Perón, cosa realmente imposible de aceptar con sólo leer a nuestra Abanderada y primera peronista de Perón, quien claramente lo deja expuesto: “quien se crea Perón o pretenda suplantarlo, no solo no es peronista, sino que se convierte en oligarca”. M. Eva D. de Perón.
Dentro del peronismo siempre existieron dos vertientes, una que reivindicó el abrazo Perón-Balbín como argumento pacificador, dialogante, con breves incrustaciones republicanas, y la otra más sectaria, excluyente y mesiánica que no rehúye derivas totalitarias y que recrea el odio y decidió construir una Patria excluyente (que ya no se dice socialista ni peronista, como en los 70 pero que tampoco en su gran mayoría no están tampoco de acuerdo con el presente gobierno); ésta fracción está mucho más cerca del régimen actual, donde solo existe libertad para adular, consentir y aplaudir. Son los “entristas y traidores” catalogados descarnadamente por Perón aquel 1º de Mayo de 1974, y expulsados de la Plaza de Mayo. “Pero aquel cataclismo setentista sembró las prácticas peronistas modernas –menemismo- con frases y consignas que no condicen con el espíritu fundacional. Me refiero, por ejemplo, a la consagración del 17 de noviembre como “Día de la Militancia”. En realidad, más que a la fecha (que recuerda legítimamente el primer regreso del General Perón a la Argentina tras 18 años de exilio) y a su significado, mi alusión crítica se centra en la palabra “militancia””., porque como bien explica Caro Figueroa, ningún peronista histórico –los del 45, los de la Resistencia, o los que defendieron a Perón de las hordas montoneras el 20 de Junio de 1973 en Ezeiza- se reconocería en esta palabra que evoca bandos, enfrentamientos, milicia, obediencia ciega, victoria de unos argentinos contra otros argentinos.
Perón regresa a la Patria con el afán de perdonar agravios recíprocos e infundados, a reconstruir espacios de diálogo, autocrítica y convivencia, instalar la paz interior, y arrancar la semilla del árbol maldito del odio, con aquel viejo apotegma aggiornado “para un argentino, no puede haber nada mejor que otro argentino”, algo que el cristikirchnerismo ni entiende ni acepta, porque implica reconocer y reconocerse en la diversidad de pensamiento y de palabra, de acción y de metodología, sólo nos debe unir la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación, y siempre dentro de la línea nacional que implica crear capital de trabajo y saber recibir aquellos capitales extranjeros que llegan para servir a la creación de empleos y el desarrollo tecnológico nacional, siempre al servicio de la Patria.


Buenos Aires, 4 de Enero de 2013.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL
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