Cuando la maldad se disfraza de obediencia
– Por Augusto TorchSon
Práctica esencial del Nuevo Orden Mundial es
entrenar a las masas democráticas para aceptar falsos dogmas, y para hacerlos
pasar como tales, contratan a científicos y profesionales para que transmitan
el pseudo-conocimiento que se quiere implantar. Y es a través de la ONU,
herramienta política por excelencia de la masonería mundial, que se busca
implantar este gobierno mundial tecnocrático con una sola legislación proveniente
mayormente de los pactos o tratados internacionales.
Una de las técnicas que esta gobernanza
utiliza para que la gente acepte estas imposiciones es hacernos sentir
cómodos,
esto a través del consumismo y las conductas rutinarias. De esa forma,
se nos
acostumbró al confort proveniente de las “bondades” de la tecnología
actual,
que al hacer “más fácil y menos esforzada” nuestra vida, nos lleva a la
inacción ante las terribles injusticias y crímenes que hoy se viven,
para no
perder la “porción de felicidad que nos toca”. De ahí que una de las
premisas
fundamentales del hombre moderno es “no ser comedido” es decir, mejor no
entrometerse aún cuando se trate de defender los Derechos de Dios.
De la misma manera en el plano religioso, el
modernismo promueve el sentimentalismo. Así con la misma premisa tecnocrática “confié,
somos especialistas”, se promueven falsos dogmas que llevan al catolicismo
ignorante de su fe a aceptar premisas tales como: “al Papa lo elige el Espíritu Santo y
por lo tanto no puede equivocarse” o “prefiero equivocarme con el Papa a estar
en la Verdad en su contra”, por lo que se convierte en el más
terrible pecado
para esta gente, el corregir o hacer observaciones a quienes incurren en
transgresiones a las enseñanzas inmutables de la Iglesia, cuando estas
provengan de sus autoridades. También se
suple la falta de conocimiento de los saberes que estamos obligados a
conocer para salvarnos, con obediencia ciega y de ese modo, la masa
cristiana apela a la comodidad de omitir cualquier formación para
simplemente dejarse
dirigir por las autoridades eclesiásticas en quienes sienten, más que el
deber,
la comodidad de obedecer sin reparos.
Así
en el video que presentamos hace unos días (aquí), el Padre Santiago
Martín denuncia la posibilidad cierta de un cisma, señalando que “está en juego, posiblemente como nunca en
2000 años, el futuro de la Iglesia” a causa principalmente del uso
demagógico del concepto de misericordia.
Para ilustrar un
poco lo que se quiere prohibir cuestionar, mencionamos la visita de delegación
de la ONU el pasado 09/05/14 al Vaticano (aquí)
en donde según se señala, Francisco “se ha congratulado por
los resultados de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio, especialmente en términos de educación y
disminución de la pobreza extrema”, agregando más tarde que: “Los futuros Objetivos de Desarrollo
Sostenible, por tanto deben ser
formulados y ejecutados con magnanimidad y valentía, de modo que efectivamente
lleguen a incidir sobre las causas estructurales de la pobreza y del hambre, consigan
mejoras sustanciales en materia de preservación del ambiente, garanticen un
trabajo decente y útil para todos y den una protección adecuada a la familia,
elemento esencial de cualquier desarrollo económico y social sostenibles”,
y más adelante dijo “oponiéndose a la
“economía de la exclusión”, a la “cultura del descarte” y a la “cultura de la
muerte”.
Debemos ahora
preguntarnos si el Obispo de Roma ignora que los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, son precisamente el plan globalista para reducción de la
población a través de la promoción de la homosexualidad, la anticoncepción,
aborto y educación sexual en la promiscuidad desde los 4 años entre otras
aberraciones. Todo esto por supuesto utilizando eufemismos como “necesidad de prevención
del VIH, Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia, Igualdad de
género y Cuidado del medioambiente controlando el crecimiento de la población”.
Entonces ¿no constituyen estas políticas la esencia de la “cultura de la muerte y del descarte”?
Sí visitamos la
página del Fondo para las Naciones Unidas e ingresamos en Objetivos de
Desarrollo del Milenio (aquí). Podemos
informarnos de todas estas políticas sobre todo ingresando en las solapas
situadas a la izquierda de la página. Recomendamos en este sentido el excelente
libro de Mons. Juan Claudio Sanhauja “El Desarrollo Sustentable” donde
explica detalladamente el objetivo criminal de estas políticas de la ONU.
Igualmente recomendable su página web Noticias Globales.
Esta misma ONU es
la que le exigió a la Iglesia en Febrero de 2014 cambios
en la doctrina católica que consideran un “escandaloso ataque a la libertad religiosa”.
Leemos en dicho comunicado: “El comité de
la ONU ha pedido a la Santa Sede que enmiende el Código de Derecho Canónico, el
conjunto de leyes de la Iglesia Católica, incluyendo el canon 1398 que
prescribe la excomunión automática para los que deliberadamente se involucran
en la comisión de un aborto. El informe también critica la doctrina de la
Iglesia sobre el aborto, la anticoncepción y la homosexualidad.” (Aquí)
Y todo esto en nombre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que
Bergoglio tanto elogió.
Si la ONU pretende en contra la Iglesia promover la homosexualidad, poco favor le hace a esta Francisco con sus elocuentes gestos como el besar la mano del sacerdote promotor de
la sodomía Don Michelle De Paolis con el que concelebró una misa en Santa
Marta. Dicho sacerdote solicitó a Francisco una audiencia para su comunidad “Emaús”
que promueve no solo la homosexualidad, sino también el fin del celibato sacerdotal y el sacerdocio
femenino, al lo que Bergoglio respondió “Todo es posible” “Hable con el cardenal
Maradiaga” (Aquí).
Para conocer al
salesiano De Paolis, dejamos algunas de sus frases (aquí):
“Estoy
sorprendido por el hecho de que muchos hombres de la Iglesia (...) ignoran por
completo el fenómeno de la homosexualidad, que hoy la ciencia nos ha aclarado
de manera inequívoca: la orientación homosexual no es elegida libremente por la
persona”
“Algunas
personas de la iglesia dicen: "Está bien ser gay, pero no deben tener
relaciones sexuales, no pueden amarse," Esta es la mayor hipocresía. Es
como decirle a una planta que crece, "Usted no tiene que florecer, no hay
que dar frutos! "”.
“Confieso
que yo también tenía mis prejuicios. Luego estudié y entendí. Entonces traté de
entrar en la lógica del Evangelio; Quería mirar las cosas del lado de Dios,
entiendo que el Padre no excluye a nadie de su amor por sus hijos y no se
evalúa a la persona sobre la base de sus impulsos sexuales, que son asignaciones
de la naturaleza y no una elección voluntaria ”.
“No
es cierto que estés en pecado, porque Dios te ama y te ha puesto esa
inclinación; es su regalo. Esta es tu “naturaleza”, que debe ser aceptada y
respetada. No estás enfermo; no tienes que “curarte” de esta inclinación”(aquí).
Ya documentamos el apoyo de Bergolio al
comunista y pro-gay Don Ciotti en nuestro artículo ¿Vaticano
Gay? por lo que difícilmente se puedan considerar estas actitudes como
simplemente aisladas.

A esto sumamos el apoyo del cardenal Schönborn al barbado
travesti Conchita Wurst triunfante en un concurso televisivo de canto. El
cardenal sostuvo del sodomita: “En el
colorido jardín de Dios hay una variedad de colores. No todos que han nacido
como seres masculinos se sienten como hombre, y lo mismo del lado femenino.
Merecen como persona el mismo respeto al que todos tenemos derecho” (aquí).
Es dable recordar cuando Francisco sostuvo
vehementemente:“No podemos insistir solo
en las cuestiones relacionadas con el aborto, el matrimonio homosexual y el uso
de los métodos anticonceptivos. Esto no es posible. ...y yo soy hijo de la
Iglesia, pero no es necesario hablar de ello constantemente” (aquí).
Y en ese mismo sentido, ya abordado el tema de la sodomía, queda hacer
mención al tema que corresponde al genocidio más terrible desde el principio de
los tiempos, el aborto, producido también por las prácticas anticonceptivas. Y para completar el apoyo en la praxis a las
amonestación de Francisco en este sentido, el designado por el mismísimo Bergoglio, Secretario General del la
Conferencia Episcopal Italiana, Nunzio Galantino preguntado sobre los valores no negociables sostuvo: “Creemos en la sacralidad de la vida. En el
pasado nos hemos centrado sólo sobre el aborto y la eutanasia. No puede ser
así, en el medio hay la existencia que se desarrolla. Yo no me identifico con
los rostros inexpresivos de los que recitan el rosario fuera de las clínicas
que practican la interrupción del embarazo, sino con aquellos jóvenes que se
oponen a esta práctica y se esfuerzan por la calidad de vida de la gente, por
su derecho a la salud, para trabajar ”; y como broche de oro ante la
pregunta sobre su deseo para la Iglesia italiana Galantino dijo: “Que podamos hablar de cualquier tema, como
de los sacerdotes casados, de la Eucaristía a divorciados, de la
homosexualidad, sin tabúes, partiendo del Evangelio y dando razones de nuestras
posiciones.”(Aquí)
.
¿Cómo negar un nexo causal entre tantas y tan
coincidentes declaraciones y actitudes?
Al abrir los ojos a la realidad se nos cuestiona la falta de “mirada católica” sobre estos acontecimientos. Dicha
mirada consiste según estos censores precisamente en “no mirar” lo que no nos
conviene. Y no nos conviene porque de hacerlo, no nos quedaría otra opción más que tomar
postura, que combatir el error, el pecado, la herejía, la apostasía. Pero
entonces tendríamos que afrontar las consecuencias, y la primera de ellas sería
abandonar la comodidad.
Por eso el haber sido educados para obedecer
ciegamente cuenta con nuestra complicidad.
Monseñor Lefebre decía en su libro “El golpe
maestro de Satanás”: “Satanás ha
inventado palabras claves que han permitido que los errores modernos y
modernistas penetraran en el Concilio: la
libertad se ha introducido mediante la libertad religiosa o libertad de las
religiones; la igualdad, mediante la
Colegialidad, que introduce los principios del igualitarismo democrático en la
Iglesia, y, finalmente, la fraternidad mediante
el Ecumenismo que abraza todas la herejías y errores y tiende la mano a todos los
enemigos de la Iglesia. El golpe
maestro de Satanás será, por consiguiente, difundir los principios
revolucionarios introducidos en la Iglesia por la autoridad de la misma Iglesia…”
“La Iglesia va a destruirse a sí misma por vía de la obediencia…”
Recemos pidiendo por la perseverancia final
porque es innegable la evidencia de la Gran Apostasía que coincide con
la descrita en la 2da carta de Tesalonicenses, y solo es invisible para
quienes
judaizados, tienen miedo al retorno glorioso de Cristo, esperando en
cambio un
eterno y confortable paraíso terrenal.
Trabajando para que Cristo
reine.
Augusto TorchSon
“Cuando entro en una Iglesia me quito el
sombrero, no la cabeza”
G.K.
Chesterton
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