Desesperación de Macri por desmentir sus negocios y acuerdos con el cristinismo
El macricaputismo estaría desesperado y operando en los medios de
comunicación para desmentir el pacto espurio que tiene con el
cristinismo, principalmente en los negocios de sobrefacturación de obra
pública en la Ciudad y también en distintas provincias donde Caputo
Construcciones e IECSA- la tradicional empresa de la familia
Macri-Calcaterra ya ganó varias licitaciones. Ayer, Macri justificó el
destape de sus diálogos con la presidente en la extensión de la
autopista Illia, que la canjeó por la mudanza definitiva de Cristóbal
Colon y alegó que con esa ampliación los automovilistas se ahorrarán
tiempo en los viajes desde la zona norte y también para mejorar el medio
ambiente. Esto último es falso, ya que la central eléctrica de Puerto
Nuevo es de Nicky Caputo y funciona con el fuel oil venezolano, que
tiene un alto contenido de azufre y por tanto contamina a los porteños.
Las víctimas de la red de negocios
Actualmente Macri está detrás de conseguir un préstamo del Banco
Mundial para entubar el Arroyo Vega para eliminar las inundaciones en
Belgrano y Núñez, cuestión que es muy loable. Pero lo cierto es que no
se dice que el Banco Mundial está en malas relaciones con el gobierno y
por eso no autoriza préstamos. Y además, la primera licitación, donde se
presentaron las empresas más importantes, fue escandalosa por la
sobrefacturación de la obra en porcentajes superiores al 100%. Y como es
el gobierno nacional quien debe recomponer con el organismo
internacional, el sobreprecio de esa obra se lo reparten entre el
arquitecto Julio de Vido de un lado y Edgardo Cenzon del macricaputismo,
el todopoderoso ministro de ambiente y espacio público, que desde que
asumió hace unos meses pasó a ser el ministerio más importante del
gobierno local, con la excusa de que Macri quiere demostrar gestión para
su candidatura a presidente. En parte tiene razón: su gestión en cuanto
a obras públicas es la más importante de la democracia pero a su vez la
más cara de la historia y bastante similar en esto a la del
kirchnerismo, con la diferencia de que el macricaputismo termina las
obras y los K ponen los cimientos y las reinauguran después 5 ó 6 veces
seguidas.
En realidad, la ampliación de la Illia es una obrita al lado de
muchas que se proyectan, como la citada del Arroyo Vega, y los gastos
excesivos en mantenimiento eléctrico de todas las luces de la Ciudad y
de los semáforos y poda innecesaria de árboles y arreglo de pavimentos
que están intactos. Todo para seguir facturando, lo que aumentó
notablemente desde que Diego Santilli dejó la cartera de espacio público
y fue reemplazado por Cenzon.
