Empoderarse del Mundial para aguantar hasta el 2015
La táctica del cristinismo es sacarle al fútbol el mayor rédito político.
Ayer comenzó el show del mundial, que el gobierno está organizando
por el canal oficial con la presencia de Jorge Capitanich y Alfredo
Scoccimarro en el anuncio de la lista de jugadores seleccionados. Esto,
hasta el punto de que Julio de Vido avisó que entregará conversores
satelitales gratis a todos los bares para que la gente pueda ver el
Mundial por la Televisión Pública. En este montaje, la estrella
excluyente será el panelista ultracristinista Diego Brancatelli y
transmitirán el programa diario “De zurda”, conducido por Diego Maradona
y Víctor Hugo Morales, que se emitirá en simultáneo con el canal
venezolano Telesur y el canal oficial argentino. La batuta del show la
llevará el director general de la Unidad Ejecutora de la Conmemoración
del Bicentenario, Javier Grossman, quien tiene embelesada a la
presidente con sus espectáculos masivos y que rivaliza en su influencia
solamente con el ministro de economía Axel Kicillof. De ahí que a partir
del mes que viene, cuando empiece a rodar la pelota, la anestesia que
prepara el cristinismo para la opinión pública será intensa, para que la
gente se olvide la suba de precios, el dólar, la recesión, la
inseguridad fuera del control y el desempleo creciente, por lo menos por
el mes del mundial. Todo esto con el objetivo de ganar oxígeno político
hasta el fin de año, ya que al comenzar el 2015 ya estaremos en plena
campaña electoral
Jugada de riesgo
La instalación temprana del escenario electoral se daría si en marzo
hay primarias abiertas y simultáneas para la elección de jefe de
gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, si sigue todo como hasta ahora,
ya que la ley establece que los comicios para jefe de gobierno están
desdoblados de la elección presidencial. Ya dijimos que en las próximas
horas el INDEC dará a conocer el índice de precios urbano de abril, que
estará más cerca del 1,5% que del 2%, en tanto que los consultores
privados coincidieron en el 3%. El economista Miguel Bein dio el 2% para
abril y señaló que en mayo no pasará del 1,5%. Y así el gobierno,
congelando el dólar o subiéndolo de a un centavito en junio y julio,
piensa conformarse con el 1,5% mensual, con la idea de que la gente
estará distraída y no se fijará en el aumento de los precios. Se trata
de un verdadero disparate, ya que la gente compra lo necesario todos los
días, siente la inflación y cada vez hay menos precios cuidados. De
este modo, el gobierno se quiere preparar para el segundo semestre del
año, cuando ya no entrarán las divisas que liquida el campo. Pero el
cristinismo confía en llegar a los 30.000 millones dólares de reservas a
fin de julio y de ahí a fin de año terminar con sólo 26.000 millones de
dólares y refinanciar a fin de año el pago final del Boden 2015, que
vende en octubre del año próximo y que son 6.500 millones dólares. De
este modo se despejarían las dudas de que agoten las reservas antes de
las elecciones presidenciales. Sin embargo, hay un gran peligro en este
intento de mentir, anestesiar y disciplinar a la opinión pública: que
las suspensiones en la industria se transformen en despidos y estos
últimos ya se produjeron en el gremio de la construcción, inmobiliarias,
locales comerciales. Esto ahora parece extenderse a la producción
industrial y puede originar movilizaciones populares que pongan en jaque
todo lo planificado por Grossamn y Kicillof con la presidente.
