La polémica sobre el aborto otra vez – Por Nicolás Márquez
¿Hay mujeres que mueren en lugares no habilitados haciéndose abortos?
Es verdad y es lamentable. Pero también mueren los ladrones en tiroteos
con la policía: ¿tenemos que legalizar el robo entonces?
Eufemísticamente se dice que “la mujer tiene derecho a disponer de su
cuerpo”. Coincidimos, con su cuerpo que haga lo que quiera: pero no con
el cuerpo de un tercero, que encima tiene nulas posibilidades de
defenderse, y como si estos datos fueran insuficientes, además es su
propio hijo. Seguidamente aparecen en escena eufemismos tales como que
el aborto no es un homicidio sino una “interrupción del embarazo”. Este
argumento equivale a decir que Sergio Shoklender no mató a sus padres:
“solo les interrumpió llegar a la vejez”.
En caso de violación de la cual se genera un embarazo (curiosamente
todas las mujeres que quieren abortar dicen “haber sido violadas” sin
tener que probar jamás la violación ni la identidad del violador), va de
suyo que entendemos perfectísimamente el horrible episodio y se
comprende que la víctima no quiera tener ni criar a la criatura. Pero
como a su vez la fortuita y desdichada madre no tiene derecho alguno a
matar al menor inocente, ésta tiene la obligación de parirlo y luego
goza de la libertad de elegir darlo en adopción. Al mismo tiempo, es el
Estado el que tiene que contener afectiva y psicológicamente a la madre,
y aparejadamente dar cárcel y castigo ejemplar al depravado.
¿Qué es el aborto finalmente? Sin vueltas tenemos que decir que no es
otra cosa que matar al niño por nacer. Por ende, no debería haber
galimatías que nos invite a debatir demasiado un asunto tan claro,
excepto saber discernir si a la madre abortista una vez consumado el
filicidio le correspondería sanción por “homicidio simple” o “agravado
por el vínculo”. En lo que a nosotros respecta, consideramos que
correspondería el agravamiento.
La Prensa Popular | Edición 281 | Jueves 8 de Mayo de 2013
