martes, 24 de junio de 2014

¿Llegó el tiempo?

UN TEMA SENSIBLE

¿Llegó el tiempo?

P. David Francisquini (*)
Viernes 30 de mayo de 2014
Los medios han sido pródigos en divulgar declaraciones polémicas del expresidente del Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, cardenal Walter Kasper de 81 años. Él acaba de presentar una nueva propuesta escandalosa: la admisión en la comunión eucarística de divorciados que hayan contraído nuevas uniones.
 
¿Qué enseña la doctrina católica al respecto? San Pablo lo deja claro: la Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar, reprender, corregir y formar en la justicia. Y la Iglesia enseña que el matrimonio es indisoluble en los dolores y en las alegrías, en el luto y en las dificultades, en las victorias y en las derrotas, en los reveses y en las bonanzas, en las desilusiones y en las esperanzas.
En su carta a los efesios, San Pablo les confirma el Génesis: lo que Dios unió no lo separe el hombre. El hombre dejará su padre y su madre, y se unirá a su mujer y serán dos en una sola carne. Quedan excluidos de la Eucaristía aquellos que están en abierta violación de la Ley de Dios. La Iglesia no puede abrir las puertas de este Sacramento a los cónyuges que violen sus enseñanzas milenarias, pues son ellos los que resolvieron vivir en situación irregular, abandonando así la frecuencia a los sacramentos.
También a los Corintios, al enseñarles las condiciones para la Comunión Eucarística, San Pablo les apunta el deber de encontrarse en estado de gracia, pues quien lo hiciera indignamente come y bebe su propia condenación (cfr. 1 Cor. 11, 29).. La Iglesia especifica las condiciones para el acceso a la Eucaristía, a fin de que los fieles la reciban con frutos. Ninguna autoridad humana puede abrir su acceso a aquellos que viven de manera irregular, pues aproximarse de este Sacramento en pecado mortal constituye sacrilegio, profanación del Cuerpo de Cristo.
Nadie puede enseñar algo diferente de lo que fue siempre enseñado, afirma la tradición. San Pablo advierte: “Aunque nosotros, o un ángel bajado del cielo, os anunciase un evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, que sea maldito” (Gál. 1, 8). ¿Qué decir entonces de un eclesiástico que enseña y propone lo contrario de aquello que el Magisterio siempre enseñó? San Alfonso María de Ligorio afirma, con base en las Sagradas Letras, que es de fe que los impúdicos, los impuros y los fornicadores no poseerán el Reino de los Cielos.
La iniciativa del cardenal Kasper de intentar liberar la Comunión Eucarística a los “recasados” acabará por envolver a la institución familiar en una crisis sin precedentes, pues toca en los fundamentos de nuestra religión. Esa crisis será también la ruina de muchos que deberían predicar la buena doctrina. La vida matrimonial y familiar es sostenida por los principios, convicciones y certezas oriundos de la Fe, y todo lo que se construye sobre el sentimentalismo no pasa de ser una edificación fantasiosa.
Cabe encontrar soluciones para que los “recasados” se aparten del mal camino, y no subterfugios para debilitar aún más los ya tenues lazos familiares, como propone el cardenal Kasper. San Pablo recomienda: “Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo; reprende, suplica, amonesta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se darán a maestros llevados por la curiosidad de oír. Y apartarán sus oídos de la verdad para abrirlos a las fábulas” (2 Tim. 3, 4).
¿Habrá llegado ese tiempo? — Para el referido cardenal, exponente del progresismo, parece que sí…

(*) Sacerdote, ejerce su ministerio en el Estado de Río de Janeiro (Brasil). Autor de varios libros de gran difusión sobre temas de moral familiar.FUENTE: http://fratresinunum.com/2014/05/28/chegou-o-tempo/