lunes, 23 de junio de 2014

Pedro Sánchez propone sin más "derogar" las relaciones Iglesia-Estado


El PSOE amenaza con violar la Constitución para satisfacer su casposo anticatolicismo

Lun 23·6·2014 · 7:01h 12
Pedro Sánchez, aspirante a dirigir el PSOE, soltó ayer una nueva dosis del anticatolicismo casposo con el que ese partido intenta cubrir su vacío de propuestas para solucionar los problemas de España, problemas en buena medida provocados por los propios socialistas durante el mandato de Zapatero. Pero en el caso de Sánchez los prejuicios anticatólicos ya rozan lo ridículo: ayer pedía sin más “derogar las relaciones iglesia – estado”. El colmo del disparate.
Lo que pide Sánchez se hace en China, Corea del Norte, Arabia Saudí o Sudán
Este lumbreras parece que no ha tenido en cuenta que todos los estados democráticos tienen relaciones con las confesiones religiosas que tienen notorio arraigo en ellos, igual que los tienen con cualquier otro colectivo social. Los únicos estados, que yo sepa, que no mantienen relación alguna con esas confesiones, o con algunas de ellas, son los que las someten a persecución. En este sentido, los ejemplos que se me ocurren de países que cumplen la exigencia de Pedro Sánchez son China, Corea del Norte, Arabia Saudí o Sudán. En todos ellos la Iglesia Católica ha sido empujada a la clandestinidad. Y es que los países cuyos estados cierran las puertas a cualquier relación con un colectivo social son aquellos que no respetan los derechos de los miembros de ese colectivo. Sin ir más lejos, para poder ejercer tu derecho de manifestación tienes que poder relacionarte con el Estado que lo regula. Si Pedro Sánchez llegase a gobernar y una parroquia pidiese poder ejercer su derecho de reunión haciendo una procesión en la vía pública, ¿ordenaría el mandamás socialista que todos los funcionarios les cerrasen las puertas a los solicitantes? Lo que Pedro Sánchez pretende tiene un nombre: se llama dictadura.
Una amenaza directa contra la libertad de la amplia mayoría de los españoles
Que abusos contra los derechos humanos -pues la libertad religiosa es uno de ellos- ocurran en países como los citados ya es muy grave, pero el caso que nos ocupa, además de grave, ya es digno de ser tratado por un psiquiatra: y es que Pedro Sánchez plantea empujar a la Iglesia a la clandestinidad en un país donde la amplia mayoría de la población es católica. Es decir, que este energúmeno está lanzando un mensaje claro a la amplia mayoría de los españoles, diciéndonos que nos va a usurpar un derecho humano, negándose a que el Estado reconozca como agente social a la Iglesia Católica a la que pertenecemos, en la que bautizamos a los niños, en la que miles de españoles se casan, y a la que recurren en la enfermedad, la necesidad e incluso la muerte. Lo más grotesco es que esa amenaza contra nuestros derechos se fundamenta, simplemente, en que al intolerante Pedro Sánchez no le gusta el catolicismo. Es como si llega al poder uno y dice que va a cerrarle las puertas del Estado a tal o cual partido o sindicato, empujándolo a la clandestinidad, porque no le gustan las ideas que defiende. ¿Es ésta la idea de democracia que tiene ese aspirante a dirigir el PSOE?
Una medida que implicaría quebrantar el Artículo 16 de la Constitución
Pero hay que señalar que el objetivo que se marcó ayer Pedro Sánchez no sólo es contrario a los derechos humanos, sino también a nuestro ordenamiento constitucional. Basta con leerse el Artículo 16 de la Constitución para darse cuenta de ello:
“Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.”
Así pues, lo que pretende este individuo choca frontalmente con el mandato constitucional. Si cumpliese su amenaza, Sánchez se estaría saltando la Constitución y, con ello, poniéndose fuera de la legalidad. ¿Con qué cara iría este personaje a asumir su acta de diputado, que le exige jurar o prometer el amparo a la Constitución que él mismo amenaza con violar?
El jueves dijo que las reformas deben hacerse dentro de la Constitución
Pero es que además, Pedro Sánchez ha dado una muestra de lo poco que vale su palabra: y es que el pasado jueves afirmaba que “todas las reformas que deban hacerse se harán por los cauces marcados por la Constitución”.
Y tres días después de hacer esta solemente afirmación, sin esperar siquiera a que se acabe la semana, va y amenaza con cargarse el Art.16 de esa misma Constitución. Si es capaz de decir una cosa y la contraria en un margen tan corto de tiempo, sin temor a sonrojarse por los posibles reproches de quienes tienen tan fácil dejarle en evidencia, ¿de qué mentiras y engaños no será capaz con el paso de los meses con tal de hacerse con el poder?
Ni pío sobre los escandalosos privilegios fiscales y legales del PSOE
Hay que señalar dos cosas más a propósito de la lamentable declaración hecha ayer por Pedro Sánchez. En primer lugar, amenaza con discriminar a la Iglesia en materia de exenciones fiscales, exenciones de las que disfrutan todo tipo de entidades sin ánimo de lucro, ninguna de las cuales tiene bajo su manto una obra social de ayuda a los más necesitados como la que mantiene la Iglesia Católica en España. ¿Piensa el PSOE, que no tiene ni un mísero comedor social, asumir toda la ayuda que brindan Cáritas y las parroquias a los necesitados? Porque el Estado concede esas exenciones, en buena medida, por los beneficios que tiene para toda la sociedad la labor que desarrolla la Iglesia en España. Sin embargo, el PSOE, como los demás partidos, disfruta de unos escandalosos privilegios fiscales e incluso penales, ninguno de los cuales cuestiona Pedro Sánchez. ¿Será que pretende dificultar todavía más la ayuda de la Iglesia a los pobres para poder seguir manteniendo el chiringuito socialista, que se nutre de nuestros impuestos sin aportar ningún beneficio a los españoles (al contrario: ese partido ha hecho de todo para arruinarnos)?
El gobierno del PSOE dio 30 millones de pesetas a una web radical islámica
Por otra parte, la declaración de ayer de Pedro Sánchez tiene un matiz muy revelador. Significativamente, el aspirante a mandar en el PSOE habla de “derogar las relaciones iglesia – estado” (sic), pero no las relaciones Islam-Estado. El gobierno de Zapatero hizo todo lo posible por favorecer no ya a la religión musulmana, sino a sus elementos más radicales: a modo de muestra, recordemos que el PSOE cuando estaba en el poder concedió una subvención de 183.000 euros, casi 30 millones y medio de pesetas, a una web islámica que amenazó a países democráticos con otro 11-M. ¿Son éstas las relaciones que va a poner el PSOE en el lugar de las actuales relaciones Estado-Iglesia Católica?