jueves, 23 de enero de 2020

5.2. De Tambov a la Hambruna

5.2. De Tambov a la Hambruna

A finales de 1920 el régimen bolchevique parecía triunfar. El último ejército blanco había sido vencido, los cosacos estaban derrotados y los destacamentos de Majnó se retiraban. No obstante los campos estaban bajo control de centenares de bandas de verdes, incluso de verdaderos ejércitos de campesinos que amenazaban el poder bolchevique. En las unidades del ejército rojo los motines estallaban cada día mientras las huelgas y protestas obreras se multiplicaban en algunos centros industriales. A finales de febrero de 1921, los marinos de la base naval de Kronstadt se amotinaron. A causa de esto los dirigentes bolcheviques se vieron obligados a prometer el término de las requisas y reemplazarlas por un impuesto en especies como forma de calmar el descontento y evitar la caída del régimen. Pero los destacamentos de requisas continuaron asolando los campos, las protestas obreras fueron salvajemente aplastadas, los últimos militantes socialistas detenidos y la erradicación de “los bandidos del bosque” se prosiguió por todos los medios. 


La hambruna de 1921 –1922 se produjo en aquellos lugares donde los destacamentos habían requisado cantidades más elevadas o donde se produjeron las revueltas campesinas más virulentas. La revuelta campesina de Tambov fue la más prolongada e importante. Esta provincia era uno de los bastiones del partido socialista revolucionario y constituía el granero de trigo más cercano a Moscú. Los destacamentos de requisa hicieron estragos en esta provincia, elevando sustancialmente las cuotas que estos debían pagar. Los campesinos disminuyeron la superficie sembrada ya que sabían que les sería requisado todo lo que no tuvieran tiempo de consumir. En agosto de 1920 se inició una revuelta en Jitrovo bajo la dirección de un hábil jefe militar llamado Aleksandr Stepanovich Antonov. Más de catorce mil hombres, “desertores en su mayor parte” habían expulsado o asesinado a los representantes del poder soviético. A comienzos de 1921 las revueltas campesinas abarcaron nuevas regiones: todo el bajo Volga y Siberia occidental. La situación se tornaba explosiva y el hambre amenazaba estas ricas regiones que habían sido despiadadamente saqueadas desde hacia años. Multitudes de varios miles de campesinos hambrientos asediaban los hangares en que los destacamentos han almacenado el grano requisado para las ciudades y el ejército. Entre enero-marzo de 1921 los bolcheviques perdieron el control de las provincias de Tiumen, Omsk, Cheliabinsk y Ekaterimburgo. En Petrogrado y la nueva Moscú la economía estaba paralizada, los trenes no circulaban y carentes de combustible las fábricas estaban cerradas. Las huelgas, reuniones, protestas y marchas contra el hambre se sucedieron diariamente debido a que el gobierno ordenó reducir en un tercio las raciones de pan a Moscú, Petrogrado y otras ciudades. En esta última los disturbios adquirieron gran amplitud cuando los obreros de varias fábricas eligieron una “asamblea de representantes obreros” con fuerte coloración menchevique y socialista revolucionaria. Entre sus proclamas estaba la abolición de la dictadura bolchevique, elecciones libres para los soviets, libertad de palabra, asociación y prensa y liberación de todos los presos políticos. Los destacamentos de la Cheka abrieron fuego sobre una manifestación obrera matando a doce obreros. Ese mismo día, cerca de mil obreros y militantes socialistas fueron detenidos. Dos días después se produjo el amotinamiento de los marinos de los dos acorazados de la base de Kronstadt. El 1 de marzo se celebró un inmenso mitin que reunió a más de quince mil personas los que formaron un comité revolucionario provisional que intentó inmediatamente entrar en contacto con los huelguistas y los soldados de Petrogrado. Para aplastar el movimiento la Cheka de Petrogrado detuvo a más de dos mil obreros, simpatizantes y militantes socialistas o anarquistas. Tras esto, los bolcheviques prepararon el asalto contra Kronstadt bajo la dirección de Tujachevsky. La represión de la insurrección fue despiadada. Los archivos recientemente publicados hacen referencia entre los meses de abril-junio de 1921 a 2.103 condenas a muerte y a 6.459 condenas a penas de prisión o campos de concentración. Vencida la rebelión de Kronstadt el régimen se dedicó a la caza de los militantes socialistas, a la lucha contra las huelgas, al abandono obrero, a las insurrecciones campesinas y a la represión contra la iglesia. Entre marzo y junio de 1921 fueron detenidos más de dos mil militantes y simpatizantes socialista moderados mientras todos los miembros del comité central del partido menchevique se encontraban en prisión. Una de las prioridades del régimen en la primavera de 1921 era volver a poner en marcha la producción industrial que había caído a una décima parte de lo que había sido en 1913. Para ello se reforzó la militarización del trabajo puesta en vigor en el curso de los años anteriores. Piatakov, uno de los principales dirigentes y personajes cercanos a Trotsky fue nombrado director central de la industria del carbón. Este impuso una política de explotación para aumentar la productividad: Cualquier ausencia era considerada un acto de sabotaje y sancionada con campos de concentración, o incluso, con pena de muerte. Procedió al aumento de los horarios de trabajo y generalizó el chantaje de la cartilla de racionamiento. Entre las otras operaciones prioritarias en la primavera de 1921 figuraba para el régimen bolchevique, la “pacificación” de todas las regiones controladas por bandas y destacamentos campesinos. Tujachevsky y Antonov – Ovseenko a la cabeza de cien mil hombres equipados con artillería pesada y aviones, acabaron con los destacamentos de Antonov desencadenando una represión de una violencia inaudita. Practicaron masivamente las detenciones de rehenes, ejecuciones, internamientos en campos de concentración, el exterminio por medio de gases asfixiantes y la deportación de aldeas enteras de las que se sospechaba que ayudaban y daban cobijo a los “bandidos”. A partir de noviembre de 1921, aunque los campos habían sido pacificados, varios millares de detenidos entre los más capaces fueron deportados hacia los campos de concentración al norte de Rusia, a Arcángel y Jolmogory. Aunque oficialmente las requisas habían sido abolidas en marzo de 1921, el cobro de impuesto en especie se llevaba a cabo con una extrema brutalidad. En el momento en que el hambre devastaba las regiones del volga se envió como plenipotenciario extraordinario a Feliks Dzerzhinsky quien estableció “tribunales revolucionarios volantes” encargados de condenar sobre el terreno a penas de prisión o campos de concentración y tortura a los campesinos que no pagaban el impuesto. Las cuotas eran excesivamente elevadas y a menudo condenaba a los campesinos a morir de hambre. En Kiev se produjo una oleada de suicidios porque los campesinos no estaban en condiciones de pagar el impuesto ni tampoco podían tomar las armas que les fueron confiscadas. En junio de 1921, agrónomos, economistas y universitarios constituyeron un comité social de lucha contra el hambre. Muchos de sus miembros habían participado en la organización de la ayuda de las víctimas del hambre de 1891 y tenían numerosos contactos con intelectuales del mundo entero, en especial de occidente. El gobierno bolchevique se decidió, no sin reticencias, a legalizar el comité social que adoptó la denominación de “comité panruso de ayuda a los hambrientos” y se le confirió el emblema de la Cruz Roja. Este comité estableció contacto con el jefe de la iglesia ortodoxa, el patriarca Tijón, quién creó inmediatamente un comité eclesiástico pan-ruso de ayuda a los hambrientos. No obstante, la colaboración entre el régimen y el comité no iba a durar más de cinco semanas ya que el 27 de agosto este fue disuelto. Junto con esta medida se expulsó de Moscú o se llevó a prisión a muchos de sus miembros. En lugar del comité, el gobierno creó una comisión central de ayuda a los hambrientos, pesado organismo burocrático, muy ineficaz y corrompido. En el punto más álgido de la hambruna esta comisión solo logró ayudar a tres de los treinta millones de personas afectadas por el hambre. A pesar de la movilización de organismos internacionales, al menos cinco millones de personas murieron de hambre entre 1921-1922. Según Vladimir Ilich Ulianov, el hambre tenia consecuencias positivas ya que destruye la fe en Dios y acerca al socialismo, etapa posterior al capitalismo. Desde la llegada al poder de los bolcheviques, las relaciones entre el nuevo régimen y la iglesia ortodoxa se habían degradado. En un principio se decretó la separación entre la iglesia y el estado, de la escuela y de la iglesia, proclamando la libertad de conciencia y culto y anunciando la nacionalización de los bienes de la iglesia. Los bolcheviques multiplicaron las provocaciones profanando las reliquias de los santos, organizando carnavales antirreligiosos y exigiendo que el gran monasterio de la Trinidad, San Sergio, en los alrededores de Moscú fuera transformado en museo del ateismo. Es así como el 26 de febrero de 1922, la prensa publicó un decreto del gobierno ordenando la confiscación inmediata en las iglesias de todos los objetos preciosos de oro y plata que no sirvieran directamente para el culto. Estas se iniciaron en los primeros días de marzo y fueron acompañadas de incidentes. Los más graves tuvieron lugar en Shuya, donde la tropa disparó sobre la multitud de fieles matando a decenas de personas. La campaña de confiscación de bienes de la iglesia alcanzó su apogeo en marzo, abril y mayo de 1922, provocando 1414 incidentes censados y el arresto de varios millares de sacerdotes, de monjes y monjas. Según fuentes eclesiásticas 2.691 sacerdotes, 1.962 monjes y 3.447 monjas fueron asesinados en 1922 organizando el gobierno bolchevique varios grandes procesos públicos de miembros del clero en Moscú, Ivanovo, Shuya, Smolenko y Petrogrado. Cabe destacar el arresto del sínodo y del patriarca y el envío de muchos eclesiásticos a campos de concentración o ejecutados en la ciudad de Petrogrado. Por último el nuevo código penal entro en vigor el 1 de junio de 1922 en el cual Lenin proponía legalizar la violencia ejercida contra los enemigos políticos, al haber concluido oficialmente la fase de eliminación expeditiva justificada de la guerra civil. Unas de las disposiciones inéditas del nuevo código penal era el destierro a perpetuidad, con la prohibición de regresar a la URSS bajo pena de ejecución inmediata. Entro en vigor en el otoño de 1922, en el curso de una gran operación de expulsión que golpeó cerca de doscientos intelectuales de renombre de los que se sospechaba que se oponían al bolchevismo.