6.2. Pierre Klossowski

En su
obra “Nietzsche, politeísmos y parodia”, Pierre Klossowski deduce que
todas las identidades o regularidades aparentes que se enfrentan en la
realidad son sólo máscaras. Así, según Klossowski, toda identidad es
simulada. Lo mismo es siempre un otro que hizo como si fuera lo mismo, y
nunca es el mismo otro, que se oculta tras la misma máscara. Por ello
la doctrina del eterno retorno de ninguna manera puede proporcionar un
principio de diferencia que entre en contradicción con el principio de
identidad. Sin embargo, Klossowski explica que la hipótesis de Nietzsche
es audaz porque le opone al principio de identidad un principio
aparente, es decir, un falso principio que actúa como si fuera un
verdadero. Klossowski considera entonces que la doctrina del eterno
retorno es simplemente la parodia de una doctrina. Así el filósofo de la
diferencia es un engañador y su filosofía una mistificación;
difícilmente cabría pues esperar una desmistificación de esta filosofía.
Señala Klossowski: “Sólo se desmistifica para mistificar mejor”. De
esta forma, la filosofía, de Platón a Hegel, no es una larga
mistificación, contra la que se levantan sólo aislada y audazmente unos
pocos pensadores libres. Por el contrario, la filosofía, es decir, la
fe en la verdad, fue sólo una larga desmistificación, una larga
declinación de la fuerza de mistificar, de fabular, de generar dioses.
La misteriosa exclamación de Nietzsche en “El ocaso de los ídolos”,
según la cual el mundo verdadero se ha convertido en una fábula, no
significa entonces que ya no se cree en un mundo suprasensorial, sino
algo distinto e inquietante: el mundo se convierte en fábula, el mundo
como tal es sólo fábula. Pero fábula designa algo que se narra y que
sólo existe en la narración; el mundo es algo que se narra, un
acontecimiento narrado y por lo tanto una interpretación: la religión,
el arte, la ciencia, la historia “todo esto son diversas
interpretaciones del mundo o más bien variantes de la fábula”. Señala
pues Pierre Klossowski que el fin de la historia significa ahora que la
humanidad está en trance de abandonar el tiempo histórico para entrar de
nuevo en el tiempo del mito. Y precisamente en eso consiste el eterno
retorno: un salirse de la historia, es decir, el olvido activo del
pasado, condición necesaria para crear nuevos dioses o nueva historia.