La dimisión del Papa es una tragedia
Para referirnos a la renuncia del Santo Padre titulamos un breve artículo: "Benedicto XVI, un Papa con hijos infieles"; allí decíamos "lamentablemente...
el Papa Benedicto XVI, tan combatido por el mundo por su apego a la
Verdad, y tan resistido desde dentro por su amor a la Tradición, parece
estar rodeado de HIJOS INFIELES.
Hijos que luego de combatirlo e impedirle lograr sus más ansiados
anhelos, lo han "obligado" a renunciar porque no tiene en quien
depositar su confianza en la hora en que, por ver lejano ya el vigor de
la juventud, no puede seguir sin ayuda".
En una homilía correspondiente al III Domingo de Cuaresma, el padre Santiago Martín, FM, tiene la misma opinión. "El
Papa ha renunciado porque lo han dejado solo frente a los enemigos
externos e internos de la Iglesia, que no toleran se diga la Verdad". Sinceramente debemos decir que nos alegra esta coincidencia.
El sermón del padre Santiago no tiene desperdicio, por eso lo ponemos a
disposición de los lectores, con dos advertencias. Es tradicional que el
sacerdote predique desde el ambón, que ha reemplazado al púlpito, pero
¿a qué viene bajarse de ahí?
Por otro lado, al referirse a la campaña desatada contra el Papa cuando
el "caso Williamson", dice el padre, como defensa del Santo Padre, que
no sabía lo que áquel obispo pensaba sobre el llamado holocausto cuando
le levantó la excomunión.
Mala excusa que es una concesión al enemigo y un debilitamiento del
poder Papal que el cura defiende. Porque el "Holocausto" no es un dogma
de Fe, aunque así lo haya dicho el Cardenal Bertone ("no se puede ser cristiano y negar el holocausto", palabras más palabras menos). Es un hecho de la historia sobre el que es lícito tener opiniones.
¿Lícito?, si hay países en los que la gente está presa por decir que no
hubo Shoa, mientras en esos mismos lugares se puede negar la existencia
de Dios, o inclusive insultarlo, sin que a nadie se le mueva un pelo.
Pues justamente, si esto ha ocurrido se debe en parte a este tipo de argumentos que niegan los derechos de la Iglesia.
Fuera de eso, felicitamos al padre Santiago Martín, e invitamos a oírlo abajo:
