El médico español de Chávez: “Inoculación del cáncer a un ser humano es tremendamente rayano en lo casi imposible”
Entrevista de Rodrigo Terrasa para el diario El Mundo de España
Del
doctor José Luis García Sabrido se ha escrito muy poco y casi todo
demasiado raro. “Casi todo mentira”, matiza él. En España, García
Sabrido, de 67 años, es el discreto Jefe del Servicio de Cirugía General
III, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Uno de los más
reconocidos especialistas en cáncer digestivo. En Latinoamérica, García
Sabrido es el “doctor milagro”. Tal cual.
García Sabrido llega a Valencia una semana después de conocerse la
muerte del presidente de Venezuela. Él le salvó la vida en 2011 en una
intervención de urgencia en Cuba.
La agenda secreta del doctor
Se ha dicho de él que su agenda es casi un secreto de estado, que muy
pocos saben de su paradero y hasta se cuenta que el gobierno cubano le
ha habilitado un avión privado que le lleva hasta La Habana de urgencia
cada vez que la salud de Fidel Castro lo requiere. Él lo desmiente.
Durante la conversación, el doctor García Sabrido no confirma en
ningún momento que Chávez o Castro hayan sido sus pacientes, aunque sus
respuestas desvelan lo suficiente.
“Ni quiero ni estoy autorizado para divulgarlo”, esgrime.
El año pasado, la prensa venezolana publicó que las autoridades
cubanas habían requerido los servicios de “un médico español” para
salvar a Chávez tras fracasar la primera intervención con especialistas
de La Habana. Nadie pudo confirmar que fuera García Sabrido pero todos
saben que fue él.
- ¿Supone una presión especial tener que operar a un presidente de gobierno?
- Uno tiene que enfrentarse a la enfermedad del paciente como si
fuera cualquier paciente anónimo, es la mejor garantía del mejor
resultado. Lo mejor es no dejarse envolver por la presión social,
mediática, que pueda haber.
El cáncer de Chávez
Tras el anuncio de la muerte de Chávez y pese a las teorías
conspirativas del gobierno en funciones de Venezuela, admite que la
enfermedad del comandante no tuvo nada de particular. Nada distinto del
resto de pacientes con cáncer.
“El
presidente Chávez es un paciente que ha tenido un proceso oncológico y
como tal, dependiendo de si es resistente o no a los tratamientos o las
complicaciones, ha tenido la misma evolución que cualquier paciente
oncológico. No veo diferencia respecto a otros pacientes”.
Nicolás Maduro, presidente “encargado” de Venezuela, asegura que el
cáncer de Chávez fue “irregular” y ha anunciado que el Ejecutivo creará
una comisión para investigar si al ex mandatario le “inocularon” el
cáncer.
“Esto no tiene ningún sentido médico ni biológico“, zanja García Sabrido. “La
inoculación del cáncer se hace en los laboratorios y exige unos
procedimientos extremadamente complejos. La inoculación del cáncer a un
ser humano es algo tremendamente rayano en lo casi imposible, salvo
intoxicaciones radioactivas, que son muy conocidas y que producen
cáncer, pero no es el hecho que se ha comentado”.
La salud de Fidel Castro
José Luis García Sabrido llegó a Hugo Chávez a través de Fidel Castro
y llegó a Castro a través del bailarín Antonio Gades, primero paciente y
luego íntimo amigo del médico español.
“Con la familia Castro tengo una relación desde hace muchos años”, reconoce. “Mi conocido e íntimo amigo Antonio (Gades) murió y pudimos trasladar sus cenizas a La Habana hace unos años. Mi relación con muchos cubanos, su medicina, sus cirujanos y su política data de muchos antes de estos acontecimientos”.
En el año 2006, el doctor intervino a Castro tras unas graves
complicaciones. Negó entonces que el presidente cubano sufriera cáncer y
se le acusó de ocultar su verdadero estado de salud.
“El
ex presidente Castro no tuvo cáncer, lo dije hace muchos años y el
tiempo ha confirmado este extremo. Él hace una vida, dentro de un
supuesto retiro político, muy acorde a su edad. Está bien, lúcido,
escribe, se reúne con políticos conocidos… Usted lo puede ver en las
noticias”.
- ¿Renunciaría a tratar a algún dirigente político por cuestiones ideológicas?
- En absoluto. Ni por cuestiones ideológicas, ni por cualquier otra cuestión.
