El efecto “Ella” en el mundo de los negocios
Le cuento que, excepción hecha de nuestro país, en el resto del mundo
de las finanzas y las grandes empresas hay un quilombo descomunal.
Ocurre que todo particular o empresa que haya operado con el gobierno de
“Él” o de “Ella” está sospechada de corrupción (léase pago de coimas,
sobreprecios, etc.). Esto lo puede desentrañar, sin hesitar demasiado,
cualquier tenedor de libros… ¿Existe todavía el título previo de tenedor
de libros?
Esto no nos viene del todo mal a quienes bregamos por una nueva
Argentina, libre de corruptos, mal paridos, y apátridas. Dicho de otra
manera, lo que no se investigue por acá, se investigará por allá; un
allá que incumbe a muchos países cuyos ciudadanos no están dispuestos a
hacerse los pelotudos ante la comisión de delitos de lesa patria… la
patria de ellos, obviamente. ¡Puta madre, y pensar que años ha, cuando
escuchaba hablar de delitos de lesa patria, se me fruncía el toor de sólo pensar en la suerte que correría el condenado! Cosas de chicos, y de no tan chicos, ¿vio?
Sin embargo, recuerdo que siendo ya grande y boludo, al primer
presidente de la Nación que le escuché en su primer discurso ante el
parlamento hablar enfáticamente de crímenes de lesa patria fue a
Carlitos Menem, hoy convertido en una suerte de carne en estado de
descomposición que yace desparramada sobre una banca en el Senado de la
Nación.
Estoy demasiado caliente, y la pequeña dosis de racionalidad que me
queda me está indicando que “mejor cortarla acá”. Ud., en todo caso,
córteselas por otro lado… ¡total las tiene dibujadas!
Ricardo Jorge Pareja
