Le propongo algo: yo trato de explicarle y Ud. trata de entenderme
La única ventaja es que ambos sabemos de qué se trata. ¡Me dice que
no sabe de qué se trata! ¡No va a ser fácil, debí suponerlo! Lea, de
todos modos.
Se trata de los recientes hechos que son de dominio público e
involucran a la Señora Presidente de la Nación, y a quien en vida fuera
Presidente de la Nación. Se trata en definitiva de verdaderos crímenes
de lesa patria.
Le aclaro que he sido uno de los primeros en asistir a los
denominados “cacerolazos”, alentados por una variada desaprobación de
actos de gobierno… ¡De éste o estos sucesivos gobiernos para mejor
decir! Le aclaro que también participé, seguramente como Ud., de las
grandes movilizaciones del 8N y del 18ª, como se las suele reconocer. Le
aclaro que jamás volveré a participar de una movilización que, al igual
que las anteriores, no sólo no conduzcan a nada, sino que hasta sirvan
para que algunos peleles del Ejecutivo se empeñen en mostrarse más
pelotudos de lo que naturalmente son, u otros nos tomen para la joda, lo
que es peor aún, o cuando menos en mi caso, imposible de asimilar.
Al momento de estar escribiéndole el presente editorial, tengo a la
vista a través de la pantalla del televisor, sin volumen… es decir sin
sonido, a lo más granado del equipo económico del país. Con Lorenzino a
la cabeza, seguido de Kicillof, Moreno, la piba Marcó del Pont, y
Echegaray. Algo así como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, más uno.
¿Vio que bien me las rebusqué?
A ver… porque en realidad, todavía no llegué al punto donde quería
llegar. ¡Es verdad, como Ud. dice, que faltan figuras convocantes entre
los políticos de la denominada oposición! ¡También es verdad, como Ud.
bien dice, que la justicia no actúa o a veces no lo hace con la debida
prontitud! ¡Pero no es menos cierto que tanto Ud., como yo, esperamos de
brazos cruzados, abrigados dentro del poco o mucho confort que nos
pueda proveer el hogar, que otro se encargue de resolvernos todos los
problemas que evidentemente este gobierno, no sólo no está dispuesto a
resolvernos, sino a agudizarlos o sumarles otros. ¡Pero no es menos
cierto, por tomar un ejemplo, que la señora Elisa Carrió hace lo que
puede! ¡Pero no es menos cierto que el fiscal Guillermo Marijuán parece
dispuesto a abocarse a la que quizá sea la investigación más importante
de la historia de la patria! Importante por lo abominable y no por lo
engorrosa, habida cuenta de los testimonios y pruebas debidamente
documentadas.
Ricardo Jorge Pareja
